Falsificación de arte Falsificadores famosos
Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]En el transcurso de la historia se han producido falsificaciones artísticas siempre que una obra ha sido considerada valiosa para una colección. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los romanos copiaban esculturas griegas y muchas de estas copias han sido a su vez consideradas en algún momento como originales.Entre las Líneas En la actualidad dichas copias se hallan en los museos, apreciadas por lo que son en realidad. Las monedas, por su parte, se han falsificado desde que fueran acuñadas por primera vez por el rey Giges de Lidia (muerto en el siglo VII a.C.). A veces se realizaban moldes de los originales y a partir de éstos se obtenían copias por el sistema de vaciado; otras veces se usaban tintes originales para efectuar una emisión no autorizada. Varios emperadores bizantinos alteraron sus monedas con aleaciones de baja calidad -lo que constituía en sí un tipo de engaño- y emitiendo incluso las monedas en metales de baja ley o dándoles un baño dorado para que pasaran por piezas de oro macizo. Jean de France, duque de Berry, mecenas y coleccionista numismático, disponía de copias modernas de monedas francesas y holandesas antiguas para rellenar los huecos de su colección. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Detalles
Los artistas italianos Giovanni Cavino y Pirro Ligorio fueron expertos en el arte de falsificar monedas del siglo XVI. Hasta el gran Miguel Ángel llegó a falsificar un antiguo Cupido de mármol para su mecenas, Lorenzo de Medici.Entre las Líneas En el siglo XVIII un falsificador realizó una cabeza de Julio César en mármol, que fue adquirida por el Museo Británico en 1818, con la convicción de que se trataba de una pieza auténtica.
Quizá la producción más prolífica de falsificaciones de obras de arte se haya producido en los siglos XIX y XX, durante los periodos de ávido coleccionismo, en los que los beneficios alcanzados por la aceptación de una obra falsa han sido muy importantes. El Museo del Louvre de París adquirió su Tiara de Saitafernes, realizada en oro, por 200.000 francos de oro, declarándola obra original del siglo III a.C., cuando en realidad había sido realizada en 1880 por el orfebre Israel Ruchomovsky en Odesa (Ucrania); éste que había recibido el encargo de algunos negociantes de ejecutar una serie de obras a la manera antigua, obras que estos negociantes venderían como piezas de anticuario. El artista italiano Giovanni Bastianini realizó, de buena fe, un número de bellas esculturas al estilo de Donatello, Verrocchio, Mino de Fiésole y otros antiguos maestros italianos que serían, tiempo después, vendidas como obras originales al Louvre y al Museo Victoria y Alberto de Londres, entre otros.
Quizá el maestro falsificador más famoso de todos los tiempos haya sido, sin pretenderlo, Alceo Dossena, que produjo esculturas de tal calidad que fueron aceptadas como originales por muchos críticos de arte, directores de museo y coleccionistas famosos. Al parecer, Dossena, que se limitaba a ofrecer sus obras en varios estilos -arcaico, griego, helenista, romano, gótico y renacentista-, desconocía que sus obras se venderían de manera fraudulenta. Cuando descubrió que una Madonna con el niño, que había vendido por 50.000 liras, era a su vez vendida por tres millones de liras, salió al paso y proclamó que se trataba de obras modernas.
De similar notoriedad es la historia de Hans van Meegeren, que pintó una serie de falsos cuadros de Jan Vermeer y Pieter de Hooch que fueron aceptados como originales por eminentes críticos de arte y se vendieron a importantes coleccionistas y museos por sumas fabulosas. Al ser acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) de colaboracionismo por vender, a través de un intermediario, la Mujer sorprendida en adulterio de Vermeer a Hermann Wilhelm Goering, durante la II Guerra Mundial, se defendió probando que este cuadro era obra de su propia mano, por lo que solo tuvo que cumplir un año de condena en la cárcel.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
En los últimos años se han producido hábiles falsificaciones de cuadros de Vincent van Gogh, Paul Cézanne, Pablo Picasso y otros maestros modernos que, tras un examen técnico, han sido declarados falsos por los historiadores del arte.
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Véase También
Guía sobre Falsificación de arte Falsificadores famosos
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