Golpismo
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Golpismo en las Ciencias Sociales Latinoamericanas
Quien quiera interrogarse sobre el significado y sentido que la palabra golpismo tiene en el habla popular española de América Latina, como también en los textos y. ensayos políticos e investigaciones científicas, deber indefectiblemente acudir al término “golpe de Estado” como primer y principal punto de referencia.
En una edición de 1892 del Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (Montaner y Simón Editores, Barcelona) se lee: ‘Golpe de Estado: Medida grave y violenta que toma uno de los poderes del Estado, usurpando las atribuciones de otro.” el concepto, así concebido, es un producto típico de la teoría política que, a partir de Locke y, principalmente, Montesquieu, elaboró el liberalismo para explicar la distribución de funciones estatales en diversos cuerpos o instituciones. Así, un clásico golpe de Estado sería, por ejemplo, la disolución del Poder Legislativo por el Poder Ejecutivo y el posterior dictado de leyes por este último.
No obstan e, si bien se han dado casos en los cuales sería posible hacer jugar como categoría analítica y de una manera solo formal el concepto antes citado (por ejemplo, la disolución de la Legislatura uruguaya por el presidente Bordaberry, con apoyo militar, en 1973), la mayoría de los acontecimientos políticos que en Latinoamérica han dado en llamarse ‘golpes de Estado” no son susceptibles de ser analizados utilizando la tradicional Conceptualización surgida de la teoría de la división de poderes.Entre las Líneas En primer lugar, porque desde un punto de vista científico (sociológico) correcto, no es posible considerar al poder estatal como algo divisible y, en consecuencia, carece de sentido hablar de “división de poderes”. Como se ha insinuado en el párrafo anterior, lo que se da es una división de funciones entre quienes efectivizan las tareas que el Estado cumple en tanto unidad de dominación social-territorial, es decir, en tanto organización política caracterizada por un poder de dominación (política) que se ejerce unitariamente sobre una población y un territorio precisamente delimitados (Cfr. Hernann Heller: Teoría del Estado, Fondo de Cultura Económica, México, 1964).Entre las Líneas En segundo lugar, porque, generalmente, las principales protagonistas del golpe de Estado en América Latina.[rtbs name=”latinoamerica”] [rtbs name=”historia-latinoamericana”] no han sido las instituciones tradicionalmente consideradas como de gobierno”, o sea el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, sino aquellas que tienen a su cargo ula práctica institucionalizada y legítima de la violencia. ” (Cfr. Hans Gerth y C. Wright Milis: Carácter y estructura social, Editorial Paidós, Bs. As., 1968, ¿pág. 217)? constituyendo de esta forma la ‘ ultima ratio” del poder estatal (Cfr. Heunann Heller, op. cit., pág. 226): las Fuerzas Armadas. A este respecto, las estadísticas mencionadas en un estudio de I. L. Horowitz señalan, por ejemplo, que entre 1946 y 1960 se contabilizaron en América Latina 39 golpes militares, lo que hace un promedio de 2,07 por año (Cfr. Irving Louis Horowitz: Los militares de América Latina” en: S. M. Lipset y A. E. Solari (compiladores): Elites y desarrollo en América Latina, Editorial Paidós, Bs. Aires, 1971, pág. 218). Tal grado de recurrencia permite afirmar que el fenómeno del golpe de Estado constituye la manifestación más sintomática del intervencionismo militar en: la política de estos países.
Cuando se habla de golpe de Estado”, de ordinario se hace referencia a la toma del poder político por parte de un grupo que, o bien utiliza la violencia física para tal fin, o bien cuenta con la amenaza del empleo de la misma como apoyo principal a su demanda. Normalmente, el concepto se utiliza también por contraposición al de “revolución”, término que alude, además del empleo o amenaza de violencia, a un significativo cambio en las estructuras sociales y económicas del país en cuestión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Puntualización
Sin embargo, al analista puede resultarle difícil establecer “prima facie” cuándo se está en presencia de un golpe de Estado y cuándo de una revolución, pues las primeras acciones y decisiones del grupo que ha accedido al poder político por lo general se agotan en medidas tendientes a consolidar la posición lograda.Entre las Líneas En una palabra, la distinción entre golpe de Estado y revolución, en los casos particulares sometidos al análisis solo puede establecerse “ex post facto”. Es por ello que, a pesar de que los grupos que en América Latina llegan al poder político a través de una acción apoyada por la violencia física o la amenaza de su empleo suelen calificar a su posterior acción gubernamental (o, en ocasiones, de la Administración Pública, si tiene competencia) como “revolución”, el análisis sociológico político encarado desde una perspectiva histórica ha permitido mostrar que, salvo contadas excepciones (México 1910/1920; Bolivia 1952; Cuba 1959; Perú 1968?), la mayoría de las acciones de este tipo que han tenido lugar en el siglo XX, se han agotado en el mero golpe de Estado, no obstante las manifestaciones verbales que las han acompañado.
Se ha observado ya que los principales protagonistas del golpe de Estado en Latinoamérica son los militares. De allí que normalmente se estudie el fenómeno en vinculación con este sector social y que en el habla popular el término “golpe” sea sinónimo de la expulsión del presidente y/o disolución del Parlamento por parte de las Fuerzas Armadas (por lo general no se interrumpe el funcionamiento del Poder Judicial; pues,” como es sabido, el derecho positivo y su aplicación constituyen una de las principales bases para la consolidación de cualquier tipo de organización y régimen político). Ahora bien, cuando se habla de “Fuerzas armadas”, tanto en el lenguaje popular como en el sociológico, de ordinario no se hace referencia a la totalidad de las personas integrantes de las mismas, sino solamente a la Oficialidad de las tres armas (ejército, marina y aeronáutica). Ello explica que el uso del término “golpismo”, en tanto derivado de “golpe de Estado”, haga referencia, en sus connotaciones militares, exclusivamente a los oficiales. Más aún, a los oficiales de alta graduación, es decir, a los que por su jerarquía y tropas bajo su mando pueden jugar un papel importante en un futuro golpe de Estado. Y el hecho de aludir a una acción futura le da a la palabra “golpismo” su principal significado, que es el de consistir en una actitud política.
En efecto, como bien señalan J. Meynaud y A. Lancelot, “si para un psicosociólogo todo comportamiento, ya se trate de una conducta (comportamiento activo) o de una opinión (comportamiento verbal) es una respuesta a una situación, la actitud es la variable intermedia que permite explicar el paso del segundo al primero de estos términos; es decir, ni es comportamiento ni factor de la situación, ni es respuesta ni estímulo, sino una disposición o más bien una preparación para actuar de una manera y no de otra,” (Cfr. Jean Meynaud y Alain Lancelot: Las actitudes políticas, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Bs. As., 1965, pág. 6). Al ser variable intermedia, la actitud es una variable hipotética: es la probabilidad de la aparición de un comportamiento dado en un tipo determinado de situación, Así entendida, la noción de actitud contiene una idea de orden. Toda actitud aparece como un principio de organización, o mejor como una síntesis particular en relación con un objeto o con una situación dados.
Es por eso que siempre debe tenerse en cuenta que, si bien se trata de una disposición dinámica (se ha formado en un momento dado y luego se puede modificar), la actitud, no obstante, es una disposición relativamente persistente, que extrae cierta estabilidad de su coherencia.
Una Conclusión
En definitiva, entonces, puede definirse a la actitud como una disposición relativamente persistente que tiende a presentar una reacción organizada frente a un objeto o una situación dados (Cfr. Jean Meynaud y Alain Lancelot, op. cit., pág. 7).
Si se tiene esto presente, resulta fácil caracterizar al “golpismo” como aquel término que se utiliza para designar la disposición relativamente persistente de los oficiales de las Fuerzas Armadas latinoamericanas a intervenir, mediante el golpe de Estado, en determinadas situaciones políticas.
Ahora bien, aunque en una medida mucho menor, el uso del término puede aludir también a aquellas fuerzas políticas (civiles) que, según sea la situación, aparecen propiciando el golpe de Estado militar.
Así, suele afirmarse, por ejemplo, que tal o cual partido político o tal o cual dirigente es “golpista”, para indicar que eventualmente (finalmente) apoyaría el derrocamiento de las autoridades por vía del golpe militar.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Puntualización
Sin embargo, aun dejando de lado el hecho de que las fuerzas políticas involucradas son siempre fluctuantes, cabe destacar que en este caso se trata de una predisposición que es a todas luces coyuntural, sin la relativa persistencia que caracteriza al intervencionismo de las Fuerzas Armadas y que permite calificarlo propiamente como actitud política.
En cuanto al tipo de situaciones en que tiene lugar el intervencionismo antes señalado, se trata, sin duda, de un interrogante sumamente complejo que ha dado lugar a enjundiosos y variados trabajos científicos. Hasta el momento no hay conclusiones que puedan considerarse unánimemente aceptadas (¿las hay alguna vez en ciencias sociales?), pero, al me’ nos, no resulta exagerado afirmar que, a través del golpe de Estado, las Fuerzas Armadas de América Latina pueden actuar idénticamente con instrumento de cambios sociales radicales y como institución que impide esos mismos cambios (Cfr. I. L. Horowitz, op. cit., pág. 213). De allí que los estudios de las situaciones políticas que dan lugar en Latinoamérica a la intervención militar por vía del golpe de Estado, o lo que es lo mismo, que dan lugar al “golpismo”, deban forzosamente tener en cuenta qué posibilidad de cambios sociales sustanciales está en juego tras la situación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En este sentido, una aproximación simplemente estadística mostraría que mediante el golpe de Estado las Fuerzas Armadas latinoamericanas se han pronunciado por el mantenimiento del statu quo un número de veces significativamente mayor que por el cambio. [1]
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Golpismo en la Enciclopedia Jurídica Omeba
Véase:
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Hugo Revol Molina (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Bibliografía
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