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Necesidades Humanas Básicas

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Necesidades Humanas Básicas

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Necesidades Humanas Básicas en el Derecho Medioambiental Global y Comparado

Necesidades Humanas Básicas en relación con Desarrollo Sustentable

Esta subsección examina parte de la literatura y las principales ideas y reflexiones asociadas con necesidades humanas básicas en el contexto de Desarrollo Sustentable, el ambiente y el desarrollo sustentable. Asimismo, forma parte del contenido relativo a Aspectos sociales, localizable en la presente plataforma. Nota: Necesidades Humanas Básicas forma parte del Plan de Estudios de varias universidades de México, España, Argentina, Colombia y otros países, en ocasiones en la especialidad de Derecho Ambiental.

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Necesidades Humanas Básicas en Economía: “La acción humana”

Ludwig von Mises (1881-1973) fue el principal portavoz de la Escuela Austriaca de economía durante la mayor parte del siglo XX. Nació en Lemberg (actualmente Lvov, Ucrania) en 1881 y se educó en Viena, donde estudió con el famoso economista Eugen von Böhm-Bawerk. Mises fue profesor de economía en la Universidad de Viena y emigró a Estados Unidos en 1940.

En “La acción humana”, Mises parte de las ideas expuestas en su Teoría e historia de que todas las acciones y decisiones se basan en las necesidades, deseos y anhelos humanos y continúa profundizando y explicando cómo el estudio de esta acción humana no sólo es una ciencia legítima (praxeología) sino cómo esa ciencia se basa en los cimientos de la economía de libre mercado.

Mises presenta y discute todas las teorías económicas existentes y luego procede a explicar cómo la única teoría sensata, realista y factible de la economía es la que se basa en cómo las necesidades y los deseos de los seres humanos dictan las tendencias, afectan a los beneficios y las pérdidas, ajustan la oferta y la demanda, fijan los precios y, de otro modo, mantienen, regulan y controlan las fuerzas económicas.

Este libro destaca como un clásico en la literatura económica. No sólo entre los economistas “austriacos”, sino también para un número creciente de otras personas, el brillante tratado de Mises sigue siendo leído y tomado en serio como piedra angular para comprender la naturaleza de la sociedad libre y el funcionamiento de la economía de mercado.

El libro está destinado, opinan algunos, a convertirse en un hito en el progreso de la economía. Es, en resumen, la exposición más intransigente y más rigurosamente razonada de los argumentos a favor del capitalismo que ha aparecido hasta ahora. Según algunos reseñadores, debería convertirse en el texto de cabecera de todos los que creen en la libertad, en el individualismo y en la capacidad de una economía de libre mercado no sólo para superar a cualquier sistema planificado por el gobierno en la producción de bienes y servicios para las masas, sino para promover y salvaguardar, como ninguna tiranía colectivista podrá hacer jamás, aquellos valores intelectuales, culturales y morales sobre los que descansa en última instancia toda civilización.

En el sentido más apropiado del término, Mises formuló una “ciencia de la sociedad” en la tradición de filósofos escoceses como Adam Smith. Todo lo que ocurre en el mundo social comienza en el pensamiento y las acciones de los seres humanos individuales. Son el punto de partida para comprender la sociedad: el hombre, como ser que actúa con un propósito, da significados asignados al mundo que le rodea, selecciona los fines deseados, decide los medios posiblemente útiles para su consecución y emprende cursos de acción a lo largo del tiempo en un intento de llevar a buen término sus planes deseados.

El ser humano se elevó por encima de la existencia animal gracias a su desarrollada capacidad para razonar, conceptualizar, imaginar futuros posibles y concebir formas de llevarlos a la realidad. Pero por sí solos, los poderes mentales y físicos del hombre son demasiado limitados para lograr mucho más que la mera subsistencia. La clave profunda para la mejora de la condición humana, insistía Mises, era el descubrimiento por parte del hombre de los beneficios que podían derivarse de una división del trabajo mediante la cual los hombres pudieran especializarse en sus tareas y beneficiarse mutuamente a través de una asociación cooperativa que, de forma lenta pero segura, mejorara el nivel de vida, la calidad de vida y los elementos culturales que caracterizan a la “civilización”.

Pero, ¿cómo colaborarán los seres humanos, mediante la conquista saqueadora o el comercio pacífico? Hicieron falta miles de años para que la gente tropezara con la superioridad de la cooperación basada en el mercado sobre el poder y el privilegio basados en la política. A medida que la producción y el comercio se volvían cada vez más complejos debido a la extensión del sistema de división del trabajo, tenía que surgir un método mediante el cual los participantes en las relaciones emergentes de oferta y demanda pudieran saber cómo y qué hacer.

Cálculo económico

Un tema central a lo largo de gran parte de La acción humana es la insistencia de Mises en la importancia esencial del cálculo económico. En las primeras décadas del siglo XX, los socialistas de casi todas las tendencias estaban seguros de que se podía acabar con las instituciones de la economía de mercado -ya fuera por medios pacíficos o mediante una revolución violenta- y sustituirlas por la propiedad o el control directo de los medios de producción por parte del gobierno sin pérdida alguna de productividad o eficiencia económica.

La contribución histórica de Mises hace 100 años, en 1920, consistió en demostrar que sólo con precios basados en el mercado y expresados a través de un medio de intercambio se podría tomar una decisión racional sobre el uso y la aplicación de los innumerables medios de producción para garantizar la satisfacción efectiva de la multitud de demandas de consumo que compiten entre sí en la sociedad.

“El cálculo monetario es la estrella que guía la acción bajo el sistema de división del trabajo”, declaró Mises en La acción humana. “Es la brújula del hombre que se embarca en la producción”. La importancia del proceso competitivo, como Mises lo había expresado en su anterior volumen Liberalismo (1927), es que facilita “la división intelectual del trabajo que consiste en la cooperación de todos los empresarios, terratenientes y trabajadores como productores y consumidores en la formación de los precios de mercado”. Pero sin ella, la racionalidad, es decir, la posibilidad del cálculo económico, es impensable”.

Tal racionalidad en el uso de los medios para satisfacer los fines es imposible en un sistema integral de planificación central socialista. ¿Cómo, se preguntaba Mises, sabrán los planificadores socialistas cuáles son los mejores usos a los que deben destinarse los factores de producción bajo su control central sin esos precios monetarios generados por el mercado? Sin la propiedad privada de los medios de producción, no habría nada (legalmente) que comprar y vender. Sin la capacidad de comprar y vender, no habría ofertas y demandas y, por tanto, no habría regateo sobre las condiciones comerciales entre compradores y vendedores en competencia. Sin el regateo de la competencia en el mercado no habría, por supuesto, términos de intercambio acordados. Sin términos de intercambio acordados, no hay precios de mercado reales. Y sin esos precios de mercado, ¿cómo conocerán los planificadores centrales los costes de oportunidad y, por tanto, los usos más valorados a los que podrían o deberían destinarse esos recursos para satisfacer las demandas de consumo de “la gente”?

Con la abolición de la propiedad privada, y por tanto del intercambio y los precios de mercado, los planificadores centrales carecerían de las herramientas institucionales e informativas necesarias para determinar qué producir y cómo, con el fin de minimizar el despilfarro y la ineficacia.

Por lo tanto, Mises declaró en 1931:

“Tanto desde el punto de vista de la política como de la historia, esta prueba [de la imposibilidad de la planificación socialista] es sin duda el descubrimiento más importante de la teoría económica….. Sólo ella permitirá a los historiadores futuros comprender cómo se llegó a que la victoria del movimiento socialista no condujera a la creación del orden socialista de la sociedad.”

Intervención gubernamental y manipulación monetaria

Al mismo tiempo, Mises demostró las incoherencias inherentes a cualquier sistema de intervención política fragmentaria en la economía de mercado. Los controles de precios y las restricciones a la toma de decisiones empresariales provocan distorsiones y desequilibrios en las relaciones de la oferta y la demanda, así como limitaciones en el uso más eficiente de los recursos al servicio de los consumidores. Al intervencionista político le queda la opción de introducir nuevos controles y regulaciones en un intento de compensar las distorsiones y desequilibrios que las intervenciones anteriores han provocado o derogar los controles y regulaciones intervencionistas ya existentes y permitir que el mercado vuelva a ser libre y competitivo. El camino de una serie de intervenciones parciales seguidas de otra conlleva una lógica en el crecimiento del gobierno que acaba desembocando en que toda la economía pase a estar bajo gestión estatal. Por lo tanto, el intervencionismo aplicado de forma coherente podría conducir al socialismo de forma incremental a través de una puerta trasera no intencionada.

La forma más perniciosa de intervención gubernamental, en opinión de Mises, era el control político y la manipulación del sistema monetario. Al contrario que los marxistas y los keynesianos, Mises no consideraba que las fluctuaciones experimentadas a lo largo del ciclo económico fueran una parte inherente e ineludible de la economía de libre mercado. Las oleadas de inflaciones y depresiones eran producto de la intervención política en el dinero y la banca. Y eso incluyó la Gran Depresión de la década de 1930, argumentó Mises.

Bajo diversas presiones políticas e ideológicas, los gobiernos habían monopolizado el control del sistema monetario. Utilizaron la capacidad de crear dinero de la nada a través de la imprenta o en los libros de contabilidad de los bancos para financiar los déficits gubernamentales y bajar artificialmente los tipos de interés para estimular auges insostenibles de la inversión. Tales expansiones monetarias siempre tendieron a distorsionar los precios de mercado dando lugar a desvíos de recursos, incluida la mano de obra, y a malas inversiones de capital. El auge inflacionista provocado por una expansión artificial del dinero y del crédito bancario prepara el terreno para una eventual recesión económica. Al distorsionar el tipo de interés – el precio de mercado de los préstamos y empréstitos – la autoridad monetaria desequilibra el ahorro y la inversión, con la necesidad de una corrección inevitable.

La fase de “depresión” o “recesión” del ciclo económico se produce cuando la autoridad monetaria frena o detiene cualquier nuevo aumento de la oferta monetaria. Los desequilibrios y las distorsiones se hacen visibles, con algunos proyectos de inversión que tienen que amortizarse o cancelarse como pérdidas, con reasignaciones de mano de obra y otros recursos a empleos alternativos más rentables y, a veces, con ajustes y descensos significativos de los salarios y los precios para devolver la oferta y la demanda al orden adecuado.

Los errores del keynesianismo

La revolución keynesiana de la década de 1930, que luego dominó los debates sobre política económica durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se basaba en un error fundamental sobre el funcionamiento de la economía de mercado. Lo que Keynes denominó “fallos de la demanda agregada” (para explicar la razón del elevado y prolongado desempleo) desvió la atención de la verdadera fuente del empleo inferior al pleno: el fracaso de los productores y trabajadores del lado de la oferta del mercado a la hora de poner precio a sus productos y servicios laborales a niveles que los demandantes potenciales estuvieran dispuestos a pagar. El desempleo y los recursos ociosos eran un problema de precios, no de gestión de la demanda. Mises consideraba que la economía keynesiana no era básicamente más que una justificación para grupos con intereses especiales, como los sindicatos, que no querían adaptarse a la realidad de la oferta y la demanda, y de lo que el mercado consideraba su valor real.

Así pues, la conclusión de Mises a partir de su análisis del socialismo y el intervencionismo, incluida la manipulación monetaria, fue que no hay alternativa a una economía de libre mercado a ultranza, sin trabas, y que incluya un sistema monetario basado en el mercado, como el patrón oro. Tanto el socialismo como el intervencionismo son, respectivamente, sustitutos inviables e inestables del capitalismo abierto y competitivo.

El liberal clásico defiende la propiedad privada y la economía de libre mercado, insistía Mises, precisamente porque es el único sistema de cooperación social que proporciona una amplia libertad de elección personal a todos los miembros de la sociedad, al tiempo que genera los medios institucionales para coordinar las acciones de miles de millones de personas de la forma más racional desde el punto de vista económico.

El aparente triunfo del capitalismo sobre el colectivismo, tras la desaparición del bloque soviético en la década de 1990, ha resultado ser, por desgracia, sobre todo una ilusión. Los gobiernos del mundo occidental no redujeron su tamaño ni su intrusismo en los asuntos económicos de sus ciudadanos. El Estado de bienestar intervencionista ha seguido vivo y coleando, y ha continuado creciendo junto con las deudas gubernamentales para pagar toda la largueza redistributiva.

Banca central y banca libre

Pero el corazón del sistema intervencionista es el control gubernamental del sistema monetario – de hecho, ha seguido siendo un elemento intacto de la planificación central monetaria a través de la institución de la banca central.

Afortunadamente, en los últimos cuarenta años, el análisis y la defensa de Mises de la banca privada competitiva respaldada por oro en lugar de la banca central monopolista gubernamental ha empezado por fin a ganarse a un número creciente de defensores austriacos y de otros países. (Véase mi libro electrónico La planificación central monetaria y el Estado).

La manipulación monetaria por parte de los bancos centrales introduce una de las distorsiones más perturbadoras en el proceso de cálculo económico. Los tipos de interés -que se supone que informan a los participantes en el mercado sobre la disponibilidad de ahorros en relación con las demandas de gastos de inversión, y que facilitan la coordinación del uso de recursos a lo largo de periodos de tiempo en relación con las demandas de los perceptores de ingresos para el consumo en el presente frente al futuro- envían información errónea tanto a los productores como a los consumidores bajo la presión de la expansión monetaria.

La crisis financiera y sus secuelas intervencionistas

Tras las travesuras monetarias de la Reserva Federal durante los primeros años del siglo XXI, las políticas monetarias volvieron a generar desequilibrios y distorsiones que desembocaron en la crisis financiera y económica de 2008-2009.

Pronto se produjo el regreso del “fantasma del pasado de Keynes”. Ante la necesidad ineludible de reequilibrar y volver a coordinar los recursos mal orientados y el capital mal invertido para volver plenamente a un crecimiento normal y sostenible basado en el mercado, se volvió a insistir en el gasto público y en los déficits presupuestarios para “estimular” la economía y sacarla de la recesión.

La atención siguió centrada en la producción “agregada” y el empleo, lo que siempre oculta a la vista las relaciones microeconómicas subyacentes que constituyen el núcleo del proceso de mercado. ¿Cómo pueden las multitudes de participantes en el mercado discernir dónde y en qué medida se han cometido errores de mercado bajo la presión de las manipulaciones monetarias y de los tipos de interés del pasado si no se permite que el sistema de precios realice su trabajo de decir la verdad sobre la realidad de la oferta y la demanda? Es decir, hasta qué punto se asignaron mal los recursos y se fijaron precios erróneos durante el auge precedente. O el grado en que los hombres, el material y los fondos financieros respaldados por el ahorro necesitan realinearse para restaurar una economía de mercado de pleno empleo correctamente entendida.

El periodo de recuperación se prolongó durante casi diez años, más que la mayoría de los periodos de reajustes posteriores al boom desde el final de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo podía la gente saber qué hacer y dónde hacerlo en el sistema social de división del trabajo, cuando la herramienta crucial del cálculo económico estaba socavada por los rescates gubernamentales, los subsidios, los precios mínimos, las intervenciones en el mercado de capitales y la continua manipulación monetaria y las políticas de tipos de interés cercanos a cero que amenazaban con nuevos desvíos del capital y el trabajo, con el riesgo de que se produjera otro ciclo de auge y caída?

Inmediatamente después de la recesión de 2008-2009, se argumentó constantemente que muchos bancos eran demasiado grandes para quebrar, que los depositantes necesitaban que sus diversas cuentas bancarias estuvieran protegidas y garantizadas, y que las repercusiones de permitir que los mercados financieros se ajustaran por sí solos a la realidad posterior al boom habrían sido demasiado duras. De hecho, Mises había respondido a tales argumentos en su monografía de 1928, Estabilización monetaria y política cíclica, incluso antes de que comenzara la Gran Depresión, advirtiendo de lo que hoy se entiende como “riesgo moral”, es decir, el peligro de reforzar la repetición de malas decisiones mediante el rescate por parte del gobierno de los errores cometidos en el mercado:

“En cualquier caso, la práctica de intervenir en beneficio de los bancos, convertidos en insolventes por la crisis, y de los clientes de estos bancos, tuvo como consecuencia la suspensión de las fuerzas del mercado que, de otro modo, habrían servido para evitar el retorno de la expansión, en forma de un nuevo auge, y la crisis que inevitablemente le sigue. Si los bancos salen indemnes de la crisis, o sólo ligeramente debilitados, ¿qué les queda para impedir que se embarquen de nuevo en un intento de reducir artificialmente el tipo de interés de los préstamos y ampliar el crédito circulante? Si se permitiera despiadadamente que la crisis siguiera su curso, provocando la destrucción de las empresas incapaces de hacer frente a sus obligaciones, entonces todos los empresarios -no sólo los bancos sino también otros hombres de negocios- mostrarían más cautela a la hora de conceder y utilizar créditos en el futuro. En cambio, la opinión pública aprueba la concesión de ayudas en la crisis. Entonces, apenas ha pasado lo peor, los bancos se ven espoleados a una nueva expansión del crédito circulante.”

La advertencia de Mises

Al igual que en los años previos a la publicación de La acción humana se produjo un enorme giro hacia un gobierno cada vez mayor, hoy asistimos a una expansión de la presencia gubernamental y del dominio de la vida social, especialmente en la sanidad, la educación y el sector energético, así como en los mercados financieros y de capitales.

Pero, ¿de dónde saldrá todo el dinero para financiar este nuevo y gigantesco despliegue de paternalismo político ampliado? En la Austria del periodo de entreguerras de las décadas de 1920 y 1930, Mises había presenciado y explicado las consecuencias de un gasto público desenfrenado que finalmente desembocó en “comerse el maíz de siembra”: el consumo de capital. Mises advirtió de este peligro, también, en las páginas de Acción Humana, y del hecho de que debe haber un punto en el que el estado de bienestar intervencionista habrá agotado “el fondo de reserva” de riqueza acumulada, tras lo cual el consumo de capital se convierte en la única base sobre la que seguir alimentando las demandas fiscales del estado redistributivo. Quienes actualmente ostentan el poder político en Washington parecen empeñados en que eso ocurra en las próximas décadas.

El valor y la importancia perdurables de Acción Humana

Un “predecesor” de Acción Humana había aparecido en alemán en 1940. Poco después de su aparición, Friedrich A. Hayek lo reseñó, destacando sus sorprendentes cualidades únicas:

“Parece haber en todo el libro una amplitud de miras y una espaciosidad intelectual que se parecen mucho más a las de un filósofo del siglo XVIII que a las de un especialista moderno. Y sin embargo, o tal vez debido a ello, uno se siente en todo momento mucho más cerca de la realidad, y es recordado constantemente de la discusión de los tecnicismos a la consideración de los grandes problemas de nuestro tiempo….. Abarca desde los problemas filosóficos más generales que plantea todo estudio científico de la acción humana hasta los grandes problemas de política económica de nuestro tiempo…. [El] resultado es un sistema unificado realmente imponente de una filosofía social liberal. También es aquí, más que en ningún otro lugar, donde el asombroso conocimiento que el autor tiene de la historia, así como del mundo contemporáneo, ayuda más a ilustrar su argumentación.”

Los años transcurridos desde la aparición original de La acción humana en 1949 no han hecho nada para disminuir la validez de la interpretación de Hayek. De hecho, las condiciones sociales, políticas y económicas de nuestro mundo actual confieren al tratado de Ludwig von Mises una relevancia refrescante que pocas obras escritas en el último siglo pueden igualar.

Eso es lo que ha hecho que hoy en día sea leído por cada vez más gente, en lugar de ser simplemente uno de esos muchos “clásicos” que acumulan polvo en una estantería. Si un número suficiente de personas descubre y redescubre las verdades intemporales de las páginas de “La acción humana”, las ideas de Ludwig von Mises bien podrían ayudarnos a frenar la creciente marea hacia un Estado leviatán aún mayor que se cierne peligrosamente ante nosotros.

Cuestiones Clave

Se presentan preguntas clave sobre esta obra a continuación:

  • ¿Cómo se compara el análisis de Mises en “La acción humana” con el paradigma neoclásico-walrasiano que ha dominado la Ciencia Económica?
  • ¿Cuáles son las ventajas de la Acción Humana?
  • ¿Cuál es la aportación de Acción Humana a la economía?
  • ¿Cuál es la contribución de Mises a la ciencia económica?
  • ¿Cuál era su teoría del dinero, el crédito y los ciclos económicos?
  • ¿Cuál fue el análisis misesiano de la imposibilidad del socialismo?
  • ¿Cuáles son los puntos de su teoría de la iniciativa empresarial?
  • ¿Cuál era su crítica al positivismo cientificista?
  • ¿Crítica al análisis del equilibrio (general y parcial) y a la concepción de la economía como mera técnica maximizadora?
  • ¿Cuál es la teoría de Mises sobre el espíritu empresarial?
  • ¿Cuáles fueron las sucesivas ediciones de La acción humana? ¿Qué hay de las ediciones inglesas de “La acción humana”? ¿Y sus traducciones?
  • ¿Cuál fue el impulso dado por la Acción Humana al desarrollo de la ciencia económica?
  • ¿Qué pensaba Mises de la teoría de la evolución?
  • ¿Se alineaba el análisis de Mises sobre la teoría de la población en La acción humana con las doctrinas maltusianas?
  • ¿Qué es la teoría del monopolio?
  • ¿Cuál es la distinción entre conocimiento práctico y conocimiento científico?
  • ¿Cuál es la teoría del intervencionismo?
  • ¿Cuál es su teoría del crédito y del sistema bancario?
  • ¿Fue “Acción Humana” un precursor de la Escuela de la Elección Pública?

¿Cómo se compara el análisis de Mises en La acción humana con el paradigma neoclásico-walrasiano que ha dominado la Ciencia Económica?

El paradigma neoclásico-walrasiano, que ha dominado la Ciencia Económica hasta la fecha, ha llegado a un oscuro callejón sin salida. En el campo neoclásico, ha habido algunos intentos recientes de elaborar un corpus científico unificado como, por ejemplo, el libro de James Coleman Los fundamentos de la teoría social. Sin embargo, como Coleman trabaja sobre la base del paradigma neoclásico en su versión de la Escuela de Chicago, su libro tiene no sólo las virtudes, sino también todos los defectos e insuficiencias que son típicos de este paradigma y que, en nuestra opinión, han sido adecuadamente eliminados y superados por Mises en su Tratado. Por lo tanto, el análisis de Mises en La acción humana es diferente del paradigma neoclásico-walrasiano y se ha considerado que ha eliminado y superado los defectos e insuficiencias del paradigma neoclásico.

¿Cuáles son las ventajas de la Acción Humana?

El libro la “Acción Humana” tiene varias ventajas comparativas con respecto a la mayoría de los manuales y libros de texto de economía que podrían utilizarse como alternativa, según un profesor de la Complutense de Madrid. Se considera que la obra tiene una sólida base teórica, especialmente relevante tras la caída del socialismo real y la crisis del Estado del bienestar. Además, el análisis de Mises en La acción humana es diferente del paradigma neoclásico-walrasiano y se considera que ha eliminado y superado los defectos e insuficiencias del paradigma neoclásico. La obra también es elogiada por su valiosa sabiduría, escrita en un estilo muy conciso, que se extiende a muchos ámbitos, y se considera un tesoro de pensamientos e ideas. Por último, La acción humana ha sido utilizada, ha señalado, como instrumento de estudio y trabajo por más de dos mil estudiantes, que han sido capaces de generar una gran riqueza de experiencias académicas e intelectuales.

¿Cuál es la aportación de Acción Humana a la economía?

La contribución más importante y fructífera de Mises a la Ciencia Económica consiste precisamente en la erradicación definitiva de la concepción errónea de la economía como una mera técnica de maximización. Además, el corpus teórico de la economía se enriquece con una concepción mucho más humanista y dinámica, como la que siempre han desarrollado los teóricos austriacos en general y, en particular, Ludwig von Mises.

¿Cuál es la contribución de Mises a la ciencia económica?

Las contribuciones de Mises a la ciencia económica son numerosas y significativas. En particular, la contribución más importante y fructífera de Mises a la ciencia económica consiste precisamente en la erradicación definitiva de la concepción errónea de la economía como mera técnica de maximización. Mises también propuso extender la aplicación de la concepción subjetivista tradicional de la economía, que había sido readoptada por Menger, al ámbito del dinero y el crédito. Además, el análisis de Mises en La acción humana es diferente del paradigma neoclásico-walrasiano y se ha considerado que ha eliminado y superado los defectos e insuficiencias del paradigma neoclásico. Las ideas de Mises sobre el desarrollo del mercado sobre la base de la “división del trabajo intelectual” también se han integrado en la teoría económica. Por último, la obra de Mises ha sido utilizada como instrumento de estudio y de trabajo por más de dos mil estudiantes, que han sido capaces de generar una gran riqueza de experiencias académicas e intelectuales.

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¿Cuál era su teoría del dinero, el crédito y los ciclos económicos?

La teoría de Mises sobre el dinero, el crédito y los ciclos económicos se basa en la aplicación de la concepción subjetivista tradicional de la economía al ámbito del dinero y el crédito. Mises se dio cuenta de que la creación expansiva de créditos sin el apoyo de un ahorro efectivo, a la que es propenso el sistema bancario basado en una reserva fraccionaria y organizado por un banco central, conduce a un auge artificial que debe terminar en una crisis. Esta teoría se conoció como la “teoría austriaca de los ciclos económicos”. La contribución seminal de Mises en el ámbito monetario condujo al avance del subjetivismo de la Escuela Austriaca aplicándolo al campo del dinero y basando el valor de este último en la teoría de la utilidad marginal.

¿Cuál fue el análisis misesiano de la imposibilidad del socialismo?

El análisis de Mises sobre la imposibilidad del socialismo se basa en su teoría del subjetivismo austriaco. Según Mises, el socialismo es imposible porque carece de un sistema de precios de mercado que pueda asignar los recursos de forma eficiente. Mises argumentaba que sin propiedad privada ni ánimo de lucro, no hay forma de determinar el valor de los bienes y servicios y, por tanto, no hay forma de asignar los recursos de forma eficiente. La teoría de Mises sobre la imposibilidad del socialismo se resume, se reevalúa y se da su opinión final sobre el tema en la Quinta Parte de la Acción Humana, capítulos XXV y XXVI.

¿Cuáles son los puntos de su teoría de la iniciativa empresarial?

La teoría del espíritu empresarial de Mises se basa en la idea de que toda acción tiene un componente empresarial y especulativo. Mises define el espíritu empresarial como la capacidad del ser humano de crear las oportunidades subjetivas de ganancia o beneficio que surgen en su entorno y de darse cuenta de que existen, actuando en consecuencia para aprovecharlas. Mises sostiene que el espíritu empresarial no es un factor de producción de gestión que pueda comprarse y venderse en el mercado, sino una capacidad única e innata que no puede enseñarse ni entrenarse. Según Mises, los empresarios son individuos que poseen un agudo sentido del juicio, previsión e imaginación, y que son capaces de identificar y explotar oportunidades que otros han pasado por alto.

¿Cuál era su crítica al positivismo cientificista?

Mises criticó el positivismo cientificista por su creencia de que la observación empírica y la experimentación eran los únicos métodos válidos para adquirir conocimientos. Mises sostenía que este enfoque era erróneo porque ignoraba el papel de la acción humana y la naturaleza subjetiva de los fenómenos económicos. Mises creía que la economía sólo podía entenderse mediante la deducción lógica a partir de axiomas evidentes, en lugar de mediante la observación empírica.

¿Crítica al análisis del equilibrio (general y parcial) y a la concepción de la economía como mera técnica maximizadora?

En el marco de su idea de la Economía como teoría de los procesos sociales dinámicos, Mises creía que la economía debía considerarse como una teoría de los procesos sociales dinámicos, y no como una mera técnica maximizadora. Criticó la construcción matemática de la ciencia económica basada en el modelo del equilibrio (general o parcial) porque supone que los fenómenos económicos son estáticos e inmutables, lo que es contrario a la naturaleza de la acción humana. Mises sostenía que las relaciones funcionales (y, por tanto, las funciones de oferta, demanda, costes o de cualquier otro tipo) no existen en economía porque la capacidad creativa innata del ser humano genera y descubre continuamente nueva información en cada circunstancia concreta en la que actúa respecto a los fines que pretende perseguir y los medios para alcanzarlos que considera pertinentes en cada circunstancia concreta.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

¿Cuál es la teoría de Mises sobre el espíritu empresarial?

La teoría del espíritu empresarial de Mises se basa en la idea de que toda acción tiene un componente empresarial y especulativo. Mises define el espíritu empresarial como la capacidad del ser humano de crear las oportunidades subjetivas de ganancia o beneficio que surgen en su entorno y de darse cuenta de que existen, actuando en consecuencia para aprovecharlas. Mises sostiene que el espíritu empresarial no es un factor de producción de gestión que pueda comprarse y venderse en el mercado, sino una capacidad única e innata que no puede enseñarse ni entrenarse. Según Mises, los empresarios son individuos que poseen un agudo sentido del juicio, previsión e imaginación, y que son capaces de identificar y explotar oportunidades que otros han pasado por alto.

¿Cuáles fueron las sucesivas ediciones de La acción humana?

Hubo tres ediciones de La acción humana. La primera edición fue publicada en 1949 por Yale University Press en New Haven, y ese mismo año se publicó una edición británica por William Hodge en Londres. La segunda edición fue publicada en 1963 por la misma editorial, y la tercera edición revisada fue publicada en 1966 por Henry Regnery en Chicago. La tercera edición se reimprimió tres veces: la primera en 1978, la segunda en una edición de lujo de 1985, y la tercera en 1996 por el Instituto Mises.

¿Qué hay de las ediciones inglesas de “La acción humana”?

La primera edición de “Human Action” en inglés fue publicada por Yale University Press en 1949 bajo el título “Human Action: Un tratado de economía”. Esta edición no era una mera traducción al inglés de la obra anterior de Mises “Nationalökonomie”, sino un libro completamente revisado y casi totalmente reescrito en el que Mises trabajó durante cinco años. La primera edición se publicó simultáneamente en Estados Unidos e Inglaterra y se reimprimió seis veces en los diez años siguientes.

¿Y sus traducciones?

El éxito de “Acción Humana” pronto llevó a la publicación de traducciones del libro a otros idiomas. La primera versión de Acción Humana fuera de Estados Unidos e Inglaterra se publicó en 1959 en Italia con el título L’Azione Umana: Trattato di economia. Aparte de las sucesivas ediciones de la traducción española, la primera traducción de Acción Humana al chino apareció en 1976, y la primera traducción de Acción Humana al portugués se publicó en 1980. Otras traducciones incluyen el francés, el alemán, el japonés, el coreano, el polaco y el ruso.

¿Cuál fue el impulso dado por la Acción Humana al desarrollo de la ciencia económica?

Si algo caracteriza al Tratado de Economía de Mises es su profundo carácter seminal. La acción humana ha impulsado el desarrollo de la ciencia económica en diversos campos, como la teoría del monopolio y la distinción entre conocimiento práctico y conocimiento científico. Sin embargo, el análisis detallado de las diferencias entre ambos tipos de conocimiento y de sus implicaciones para la ciencia económica ha sido realizado por otros autores que han continuado en mayor profundidad con esta idea seminal de Mises.

¿Qué pensaba Mises de la teoría de la evolución?

La posición de Mises sobre la teoría de la Ley Natural es crítica con la doctrina. En Human Action, expresa la opinión de que los principios del comportamiento moral son puramente subjetivos y no defiende una posición estrictamente utilitarista sobre la moral. Sin embargo, otros estudiosos como Rothbard, Hoppe y Kirzner han adoptado una posición claramente favorable al Derecho Natural, defendiendo la idea de que los principios morales tienen una validez objetiva que viene determinada por la esencia de la naturaleza humana y, por tanto, son los únicos principios que hacen posible el proceso social de coordinación.

Mises aceptó plenamente la teoría evolucionista sobre el surgimiento de las instituciones que debemos a Carl Menger y, de hecho, manifiesta expresamente su acuerdo, sin reservas, en varios puntos de su Tratado. Sin embargo, hay que reconocer que La acción humana contiene un tratamiento bastante superficial de la teoría de la evolución, y Mises no desarrolló este tema en profundidad.

¿Se alineaba el análisis de Mises sobre la teoría de la población en La acción humana con las doctrinas maltusianas?

El análisis que Mises hace de la teoría de la población en Human Action está todavía demasiado influenciado por las doctrinas maltusianas, pero afirma expresamente que, si existe un sistema de economía de mercado, el crecimiento de la población, lejos de suponer un inconveniente para el desarrollo económico, aumenta la riqueza y proporciona un enorme impulso al desarrollo de la civilización. El análisis de Mises de la teoría de la población en Acción Humana es un aspecto importante que ha experimentado un desarrollo teórico significativo.

¿Qué es la teoría del monopolio?

La teoría del monopolio es un tema que ha sido ampliamente estudiado por los economistas. Estudiosos como Murray N. Rothbard e Israel M. Kirzner han dado un gran impulso a la teoría del monopolio, concentrando su análisis en el estudio del proceso dinámico de la competencia y de si se impide por la fuerza la libre práctica de la actividad empresarial en alguna parte del mercado. Rothbard, además, criticó la teoría neoclásica del monopolio, afirmando que todo su análisis se basa en la comparación estática entre el “precio del monopolio” y el “precio de la competencia perfecta”, que no puede conocerse ni servir como punto de referencia para decidir, en la práctica, si existe o no una “situación de monopolio”.

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¿Cuál es la distinción entre conocimiento práctico y conocimiento científico?

Mises introdujo el concepto de conocimiento práctico de carácter empresarial, que es esencialmente diferente del conocimiento científico. El análisis detallado de las diferencias entre ambos tipos de conocimiento y sus implicaciones para la ciencia económica ha sido realizado por otros autores que han continuado en mayor profundidad con esta idea seminal de Mises. La teoría de la división del trabajo intelectual, que se interpreta en términos de la división de la información o del conocimiento práctico que genera expansivamente la sociedad abierta, es un aspecto importante de la idea de Mises sobre el desarrollo del mercado.

¿Cuál es la teoría del intervencionismo?

La teoría del intervencionismo es un sistema caracterizado por la intervención coercitiva del Estado en diferentes ámbitos económicos pero que, según Mises, permite mantener al menos los rudimentos más indispensables del cálculo económico. La investigación teórica sobre el socialismo en los últimos años ha demostrado que las diferencias que existen entre el régimen económico intervencionista y el socialista son mucho menores de lo que pensaba Mises. Ambos se caracterizan por una intervención coercitiva del Estado que impide, en mayor o menor medida, la libre práctica de la actividad empresarial, aunque es cierto que existen importantes diferencias de grado entre los dos sistemas. Sin embargo, en los ámbitos en los que el Estado interviene coercitivamente, se dificulta la generación empresarial de información y, por tanto, la estimación del valor de los distintos cursos de acción alternativos (es decir, el cálculo económico).

¿Cuál es su teoría del crédito y del sistema bancario?

Mises era partidario de un sistema bancario completamente libre como el mejor procedimiento posible para lograr un sistema monetario estable que libere a las economías de mercado de las crisis económicas. No hace ninguna referencia expresa y detallada en La acción humana a la propuesta de restablecer el coeficiente de caja del 100% para los depósitos a la vista en los bancos que, sin embargo, defiende explícitamente en el resto de sus obras.

¿Fue “Acción Humana” un precursor de la Escuela de la Elección Pública?

Ludwig von Mises fue uno de los precursores más importantes de la Escuela de la Elección Pública, que estudia, mediante el análisis económico, el comportamiento combinado de políticos, burócratas y votantes. Este enfoque, que hoy ha alcanzado un gran desarrollo bajo los auspicios de teóricos como James M. Buchanan (Premio Nobel de Economía en 1986), encaja perfectamente con la amplia concepción praxeológica de la economía desarrollada por Mises, quien consideraba que el objetivo de nuestra ciencia era construir una teoría general de la acción humana en todas sus variedades y contextos (incluidas, por tanto, las acciones políticas).

Revisor de hechos: Hershim

Recursos

Véase También

Bibliografía

Anglés Hernández, Marisol, “El Desarrollo Sostenible al centro de la tríada: Pobreza, Medio Ambiente y Desarrollo”, Revista de Direito Ambiental, Sao Paulo, Brasil, Año 14, No. 48, jan/mar, 2008.
Aceves Ávila, Carla, Bases Fundamentales de Derecho Ambiental Mexicano, México, Porrúa, 2003.
Arana, Federico, Ecología para Principiantes, México, Trillas, 1993
Azuela, Antonio et. al, (comp.), Desarrollo Sustentable, Hacia una Política Ambiental, México, Universidad acional Autónoma de México, 1993.
Barba Pirez, Regina (coord.), la Guía Ambiental, México, Diseño, 1998.

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8 comentarios en «Necesidades Humanas Básicas»

  1. ¿Cuál es el contexto histórico que rodea la publicación de La acción humana y cómo influye este contexto en la importancia científica de la obra?
    Que hayan pasado más de 70 años, y el cincuentenario de la publicación de la tercera edición inglesa revisada de la obra más importante de Ludwig von Mises, su tratado de economía titulado La acción humana, es una magnífica oportunidad para hacer una serie de consideraciones que sitúen la obra en el contexto correcto, expliquen su importancia científica y pongan de manifiesto sus grandes ventajas comparativas en el mundo universitario, académico e intelectual.

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  2. Cierto con lo que se dice en este texto, el análisis de Mises en Acción Humana es diferente del paradigma neoclásico-walrasiano y se considera que ha eliminado y superado los defectos e insuficiencias del paradigma neoclásico. Además, la contribución más importante y fructífera de Mises a la Ciencia Económica, según la fuente, consiste precisamente en la erradicación definitiva de la concepción errónea de la economía como una mera técnica de maximización. Por lo tanto, y como se dice ahí, se puede deducir que las ideas de Mises en La acción humana pueden tener una concepción de las necesidades humanas diferente a la del paradigma neoclásico.

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  3. ¿Cuál es la crítica de Mises al positivismo cientificista?
    Como se dice en alguna otra pregunta de este texto, Mises criticó el positivismo cientificista por su creencia de que la observación empírica y la experimentación eran los únicos métodos válidos para adquirir conocimientos. Mises sostenía que este enfoque era erróneo porque ignoraba el papel de la acción humana y la naturaleza subjetiva de los fenómenos económicos. Mises creía que la economía sólo podía entenderse mediante la deducción lógica a partir de axiomas evidentes, y no mediante la observación empírica.

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  4. Uno de los libros más importantes del siglo XX, aún no tan influyente como merece.

    Llegué a este libro en 2009 tras un creciente sentimiento de insatisfacción con las explicaciones de los “expertos” que se ofrecían para las diversas calamidades financieras y económicas que parecían estar sucediendo en todo el mundo. Los comentarios económicos de periodistas y expertos me parecían opacos, partidistas y contradictorios. Poco a poco me había ido interesando por las ideas de la llamada escuela austriaca de economía de libre mercado, y finalmente decidí dar el paso y leer su texto principal, La acción humana.

    Me quedé boquiabierto. En primer lugar, el título, Acción humana, me intrigó. Como categoría, parecía extenderse mucho más allá de los límites de lo que yo consideraba economía, y de hecho estaba en lo cierto. Von Mises fundamenta su argumento en una disciplina poco conocida del siglo XIX llamada praxeología, o ciencia del comportamiento humano. Mientras que la psicología es el estudio de los pensamientos y sentimientos humanos, la praxeología es el estudio de las acciones humanas. Estar vivo es estar continuamente en acción, haciendo cosas. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Qué guía nuestras acciones? ¿Qué nos motiva?

    En el fondo de todas nuestras acciones subyace un sentimiento concreto: un “malestar sentido” que nos impulsa a buscar su disminución, su mejora. Me resultó fácil asentir a esta idea, ya que concuerda bien con mi formación budista. De hecho, “acción humana” es una traducción pasable del término sánscrito karma, que según los budistas es el mecanismo de acción y reacción en el que todos nos involucramos debido al duhkha, traducido habitualmente como “sufrimiento”, aunque “malestar sentido” es probablemente una traducción mejor. Suele ser sutil y subyacente más que algo que se siente conscientemente, y creo que von Mises puso el dedo en esta cualidad de la experiencia, y fue una marca de su genio hacerlo y construir su análisis a partir de ella.

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    • La primera parte del libro, las primeras 140 páginas aproximadamente, trata sólo de la teoría de la acción humana y de las categorías íntimamente asociadas a ella, como el tiempo y la incertidumbre. Nuestras vidas son cortas, por lo que el tiempo apremia y tenemos que elegir algunas cosas y renunciar a otras; el futuro es incierto, por lo que tenemos que utilizar nuestra experiencia y nuestra inteligencia, sean cuales sean, para tomar las mejores decisiones que podamos. Cada uno de nosotros se encuentra en esta situación, aunque también somos individuos únicos en circunstancias únicas. Esta singularidad de constitución y circunstancia significa que valoramos las cosas de forma diferente: de forma diferente unos de otros, y de forma diferente nosotros mismos de un día para otro o de un momento a otro. Nada en absoluto tiene un valor intrínseco y fijo: todo es subjetivo y situacional.

      Partiendo de estas ideas, von Mises pasa a explicar, de forma lógica y sistemática, cómo las acciones libres de individuos subjetivos se desarrollan necesariamente en los fenómenos que llamamos mercados, y cómo, si se les permite seguir su propio curso, de ellos se derivan necesariamente beneficios materiales y sociales.

      No dudo de que algunas personas consideren a von Mises dogmático, y efectivamente escribe en un estilo enérgico y declarativo, pero no es dogma como tampoco lo son los Elementos de Euclides, y por la misma razón. Porque von Mises insiste en que los campos de la praxeología y la catálactica -su extensión al ámbito de la producción y el consumo- son puramente lógicos: sus leyes, basadas en constantes irreductibles de la experiencia como el tiempo y la incertidumbre, son inexorables y no falsables mediante la experimentación. La praxeología y la cataláctica se construyen mediante teoremas, exactamente igual que la geometría.

      Una y otra vez, mientras leía este libro, me encontré ante ideas nuevas y provocadoras. A este respecto, von Mises tiene pocos iguales. En mi propia lectura sólo se me ocurre quizá Northrop Frye o Eric Hoffer o Erich Neumann que ofrezcan tal densidad de ideas sorprendentes por página.

      ¿Es von Mises un capitalista? Absolutamente. El capitalismo, en estado puro, es la condición de individuos libres que se relacionan entre sí sin coacción. Von Mises deplora la violencia, y para él el socialismo es intrínsecamente violento y debe ser rechazado porque conduce inexorablemente a la pobreza y a la esclavitud, cosas que ningún ser humano busca. Al mismo tiempo, es muy consciente de que hay mucha coacción y fraude en las sociedades supuestamente capitalistas y, en la medida en que es así, esas sociedades son materialmente más pobres y menos libres de lo que podrían ser.

      No me siento competente para discutir nada de lo que dice von Mises, ya que la profundidad y el alcance de su pensamiento en estas áreas es tan enormemente superior al mío. Pero sí tengo un par de preguntas o proto-críticas. Una estaba en la afirmación de von Mises de que el reclutamiento militar es una intrusión justificable en la libertad de los individuos. Puesto que para mí es una forma de esclavitud, me resulta difícil cuadrarlo con su dedicación a la libertad individual. Otra cuestión estaba en su afirmación de que todos los valores son subjetivos; toma como axioma que no se puede encontrar ningún valor absoluto. Mi intuición es que este punto de vista ignora la dimensión espiritual de la vida humana. En el budismo, por ejemplo, duhkha o “malestar sentido” no es la última palabra; en cierto sentido es sólo la primera. Al igual que von Mises, el Buda empezó por ahí, pero llevó esa noción en una dirección muy diferente y mucho más profunda. El Buda enseñó a liberarse de ese malestar; von Mises sólo nos enseña a llevarnos bien con él.

      Pero en conjunto, mi opinión ponderada es que La acción humana es una de las mayores obras literarias de todos los tiempos. Y como tal es, creo, digna de su tiempo y atención.

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  5. Ludwig von Mises es un dios entre los capitalistas / libertarios del libre mercado. Dado que ahora los conservadores parecen pensar que ser un intelectual es algo malo, tuve que retroceder unas décadas con la esperanza de leer a un verdadero pensador de la derecha. Von Mises no me decepcionó durante las primeras cien páginas, era reflexivo y académico. Después empezó a volverse dogmático y aburrido. Afirmó al principio que no estaba interesado en la moralidad o en lo que deberíamos hacer, sino sólo en lo que funciona económicamente. La economía es una red increíblemente compleja de acciones humanas casi imposible de comprender, según von Mises. Creo que no se dio cuenta de que en realidad no eliminó la moralidad de su obra, sino que sólo parecía aplicarse a los ricos. A menudo expresaba su indignación contra los intervencionistas y los socialistas (los consideraba la misma cosa, incluso llegó a llamar socialista a Winston Churchill en un momento dado) por eliminar el incentivo para producir gravando con impuestos a los ricos. Utilizaba la reducción ad absurdum una y otra vez para equiparar cualquier imposición a los ricos a ser lo mismo que (o conducir a) una imposición del 100%. No le gustaban mucho las sutilezas y los matices. Y fíjese en esta cita de su discusión sobre la esclavitud: “El esclavo se empeña en satisfacer a su amo mediante la aplicación y la realización de las tareas que se le encomiendan; el amo se empeña en despertar el celo y la lealtad del esclavo mediante un trato razonable. Se desarrollan entre el amo y el esclavo relaciones familiares que pueden llamarse propiamente amistad”. ¿En serio? A continuación atribuye al libre mercado el mérito de haber acabado con la esclavitud, ignorando por completo la guerra civil. Tal vez un mercado libre habría acabado con la esclavitud en algún momento, pero la fuerza del gobierno y las armas acabaron con la esclavitud. En algunos momentos tocó temas complejos, como cuando empezó a hablar de los derechos de autor, los espacios públicos y la libertad como concepto social, pero luego se desentendió rápidamente y dijo que es un tema complejo que no corresponde a este tratado. ¡Buu! En general, es un libro excelente para que los conservadores lo lean y vean que ser intelectual no es malo. También es bueno para que la izquierda comprenda la ideología de la creación de riqueza capitalista como medio hacia la paz. Sólo desearía que no acabara siendo tan dogmático como un viejo libro comunista de izquierdas del otro extremo del espectro económico.

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    • Sin ser excesivamente poético, es con diferencia el libro intelectual seminal del siglo XX, y probablemente la contribución más importante al conocimiento humano hasta la fecha.

      Puede parecer audaz por mi parte decir algo así, pero dado que CUALQUIER otro libro que trate sobre una de las ciencias físicas (como un libro sobre Mecánica Cuántica Avanzada) -o cualquier otra ciencia para el caso- sólo puede ser una expansión de las disciplinas que fueron establecidas hace milenios por los griegos, se hace más fácil entender de dónde vengo con mi afirmación, dado que por lo que puedo ver en la literatura actual, el tratado de Mises es el primer y más abarcador libro que trata de la MÁS JOVEN de todas las ciencias, la Economía de una manera puramente absolutista.

      No sólo abarca una defensa exhaustiva de la Economía como ciencia, sino que muestra abiertamente los problemas epistemológicos de la ciencia y, a continuación, presenta un sistema formal deductivo total de conocimiento para comprender toda la concatenación de fenómenos humanos empezando por el principio y el aspecto más fundamental de la vida humana.

      En otras palabras, La acción humana como libro sirve como el primer libro que intenta y con éxito (en mi opinión) explicar la Teoría del Todo.

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    • Lo que este libro pierde en términos de elevar el utilitarismo benthamita y el subjetivismo ético/valorativo a la importancia de Primer Principio y Último Dado, lo compensa en importancia histórica y en su incisividad y catolicidad de análisis. En segundo lugar, en importancia para el libertarismo y el anarcocapitalismo y, en primer lugar, en proporcionar la demolición en primicia del socialismo mediante la demostración de que la asignación de bienes no puede realizarse eficientemente sin el mecanismo de retroalimentación de mercado de los precios, un argumento lo suficientemente notable como para tener su propia página en Wikipedia, a saber, “Problema del cálculo económico”). Vuelve a perder un poco en el fundamentalismo de las fronteras abiertas y en considerar el Estado como algo dado y no seguir sus propios argumentos hasta sus conclusiones lógicas de un sistema de organización y división social sin Estado y con evolución del poder. (Sobre esto, véase Hoppe, “Democracia”, y Salter, “Sobre los intereses genéticos”).

      Indicativo de su amplitud, el libro incluye al principio un argumento antiteísta totalmente original y asombroso que, en verdad, es un argumento original y sólido contra cualquier teoría unívoca del lenguaje teológico, ¡y esto en un libro de economía!

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