Panamericanismo
Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] Véase también Americanismo y afroamericanismo.
Panamericanismo en las Ciencias Sociales Latinoamericanas
La Real Academia Española define panamericanismo como la “tendencia a fomentar las relaciones de todo orden entre los países del hemisferio occidental, principalmente entre los Estados Unidos de Norteamérica y los países hispanoamericanos” (Diccionario de la Lengua Española, Madrid, 1970, XIX edición). Las definiciones en otros diccionarios agregan algunos pocos elementos. Por ejemplo: “Doctrina que aspira a la estrecha colaboración entre las repúblicas del Nuevo Mundo para combatir la influencia extraña, especialmente la europea” (VOX, Diccionario General de la Lengua Española, Editorial SPES, Barcelona, 1964); “El conjunto de esfuerzos realizados después del establecimiento de la doctrina Monroe (1823) con el objeto de efectuar una cooperación estrecha de todos los estados del continente americano en el plano político, económico y cultural” (Horst Cirullier, Harry Back, Günter Marquard, Polec, Dictionary of politics and economics, Walter de Gruyter & Co., Berlin, 1964).
Panamericanismo se aplica para denominar un conjunto de valores que orientan acciones interamericanas de varios sectores sociales. Según la posición de los actores en el sistema de las interacciones en el continente, significa realidades sociales distintas, El significado surge en cada caso de la situación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). en la que aparece. Como ideología manifiesta de la política hacia América Latina de los EE.UU., el panamericanismo sostiene que “la misión moral de las repúblicas americanas se basa en su igualdad jurídica y mutuo respeto de los derechos inherentes a su independencia completa” (W. C. Thurston, Chef of the Division of Latín American Affairs en el Department of State, en 1931, cit. en James W. Gantenbein, ed., The evolution of our Latin:American policy. A documentary record, Octagon Books, New York, 1971, pág. 114). Y el secretario de Estado, Charles E. Hughes define en 1925 el contenido del panamericanismo de la siguiente forma: “La cooperación panamericana se basa en la convicción de que existen intereses primarios y mutuos peculiares a las repúblicas de este hemisferio y que la mejor forma de responderles es la consulta mutua y el desarrollo de formas apropiadas de colaboración […] Tenemos los privilegios y las obligaciones de la vecindad; nuestras actividades están destinadas a interrelacionarse cada vez más y más; fuerzas económicas irresistibles llevan a unirnos” (cit. en Gantenbein, en la obra citada, pág. 112). Desde la posición latinoamericana, el panamericanismo aparece principalmente como el esfuerzo de determinados sectores sociales en los EE.UU., de crear un conjunto de valores para las acciones interamericanas, para que éstas resulten beneficiosas a los intereses comerciales y militares norteamericanos. “El panamericanismo […] se orientaba hacia la hegemonía comercial en el continente, y sus características eran puramente mercantilistas, aunque para ello dentro de la filosofía política norteamericana había que disfrazarlo con himnos a la libertad y a la solidaridad” (Ezequiel Ramírez Novoa, La política yanqui en América Latina, Ediciones “28 de Julio”, Lima, 1963, T. II, pág. 169). Esta definición crítica ha sido compartí da por políticos latinoamericanos de las más diversas orientaciones. “El panamericanismo es colaboracionista […], es una denominación que sugiere y asocia la idea del pangeunanismo, ‘big stick’ o ‘ministerio de colonias’. ” (Raúl Haya de la Torre, peruano); “Considerado bajo su faz práctica y en generalidad, dentro del concepto político que del panamericanismo se profesa en los Estados Unidos, no se han elevado más ideales que los derivados del engrandecimiento económico de su patria, aun a costa de las demás repúblicas” (Lucio Moreno Quintana, argentino) (Ambas citas en Ramírez Novoa, en la obra citada, pág. 173).
Los dos significados opuestos del concepto pueden rastrearse desde el comienzo número del sistema interamericano poscolonial. La génesis del panamericanismo se remonta a los primeros decenios del siglo XIX, cuando los EE.UU. definen sus objetivos y métodos políticos frente a las nuevas repúblicas del continente. Puede discutirse si la doctrina Monroe representa un prototipo del panamericanismo; cierto es que los elementos que la constituyen también se encuentran en el panamericanismo. El panamericanismo no se nutre del ideario del Congreso de Panamá (1826) ni de los congresos interamericanos posteriores, promovidos por latinoamericanos. Esto se opone a la hipótesis de algunos historiadores (por ejemplo, Francisco Cuevas Cancino, Bolívar: el ideal panamericano del Libertador, México, 1951), que atribuyen a Bolívar una concepción panamericana, que partiría de los países hispanoamericanos, pasaría a incluir a los lusitanos y finalmente a los anglosajones libres. Según Aguilar Monteverde, la meta final de los libertadores Bolívar, San Martín, Morelos y otros es el latinoamericanismo, opuesto a un sistema dentro del cual la subordinación a los poderosos Estados Unidos habría sido inevitable. El panamericanismo nace en Washington, es fomentado desde Washington y en principio acogido con frialdad no exenta de desconfianza por parte de la América ibérica (Alonso Aguilar Monteverde, El panamericanismo. De la doctrina Monroe a la doctrina Johnson, Cuadernos Americanos”, México, 1965).
El panamericanismo como tal entra en los documentos a partir de la circular que el secretario de Estado, James G (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Blaine, envía a cada una de las repúblicas latinoamericanas “en 1881, invitándolas a una conferencia “panamericana”, esto es, de toda América, a realizarse en 1882, para considerar y discutir los medios de prevenir la guerra entre las naciones americanas y cultivar amistosas relaciones comerciales con todos los países de América (Ramírez Novoa, en la obra citada, pág. 168). El congreso llega a realizarse con atraso, en 1889-1890, en Washington. No prospera el interés norteamericano de crear una unión aduanera con América Latina, pero se funda un organismo panamericano penamente, la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas, denominada algunos años después Unión Panamericana, con asiento en Washington.
Políticamente, el panamericanismo institucionalizado se propuso la superación de la doctrina Monroe, cuyo móvil básico había sido evitar todo tipo de intervencionismo de las monarquías europeas en América. El primer congreso (y los posteriores, diez en total, hasta la creación de la OEA en 1948, que reemplaza la Unión Panamericana) debía movilizar la adhesión de las élites dirigentes latinoamericanas a un sistema interamericano, que otorgaba prioridades a las relaciones y lealtades continentales frente a toda otra relación y lealtad extracontinental, Dentro de este sistema, los EE.UU. ejercían de hecho d papel hegemónico. Esta función se observa con particular nitidez en los años inmediatamente siguientes a la Primer Guerra Mundial, cuando la Liga de las Naciones aparece como una alternativa para canalizar los asuntos internacionales y los EE.UU. ven en peligro su posición hegemónica en el continente (véase Joseph S. Tulchin, The afteunath of war World War I and US policy towards Latin America, New York University Press, New York, 1971).
A diferencia de la política exterior de los EE.UU., defensora del panamericanismo, la política latinoamericana se comporta ambiguamente.Entre las Líneas En los congresos interamericanos generalmente se opone, con la mayoría de sus integrantes, a las fórmulas más desnudas del interés comercial, financiero y estratégico de los EE.UU., peto acepta las fórmulas indirectas y los hechos externos al congreso, o sea los agravios bilaterales al principio de la no intervención y convenios interamericanos colaterales a los intereses centrales: la codificación del Derecho Internacional Americano, la cooperación económica, científica, educativa; temas comunes de turismo, comunicaciones, transportes, etc. (véase los cuadros y materiales en Nounan A (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bailey, Latín America in world politics, Walker and Company, New York, 1967, y Ramírez Novoa y Aguilar Monteverde, en la obra citada).
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
(Desde los años 40) el panamericanismo ha perdido sucesivamente vigencia, Tras un intento de revitalización en los años cincuenta en el marco de la “Operación Panamericana”, propuesta por el presidente brasileño J. Kubitschek, confluyó con el espíritu de la “Alianza para el Progreso”, programa interamericano lanzado en 1961. Las causas de la decadencia de la Alianza son las mismas que acaban con el panamericanismo. Exceptuando el tradicional enfoque norteamericano (véase como ejemplo Federico G. Gil, Latin American United States Relations, Harcourt Brace Jovanovich, Inc., New York/Chicago/San Francisco/Atlanta, 1971, Cap. 6, “Pan Americanism and the Good Neighbor Policy”, págs. 145187) el panamericanismo es visto por muchos autores como expresión ideológica. “con la cual los gobernantes norteamericanos, secundados por los latinoamericanos, procuran presentar y despolitizar las ambigüedades, controversias y contradicciones propias a sus relaciones recíprocas” (Octavio Ianni/ Marcos Kaplan, América Latina y Estados Unidos, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1973, pág. 27).Entre las Líneas En la práctica política la nueva vigencia del bilateralismo, subsistemas latinoamericanos y mayores vínculos internacionales demuestran el papel secundario, si no superado, del panamericanismo. [1]
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Panamericanismo en la Enciclopedia Jurídica Omeba
Véase:
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Germán Kratochwil (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Bibliografía
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