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Principios de Economía

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Principios de Economía

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] Véase Economía de Mercado.

Principio de Economía

[rtbs name=”home-economia”] El principio económico abarca una amplia variedad de leyes y teorías económicas, por decirlo de forma resumida, que definen o explican la forma en que una economía trata de satisfacer la demanda ilimitada del mercado con una oferta finita de recursos disponibles para hacerlo.

Lista de los 10 Principios de Economía

[rtbs name=”home-economia”] Aquí hay una lista de los Diez Principios de la Economía:

  • La gente se enfrenta a compensaciones. Para conseguir una cosa, normalmente tenemos que renunciar a algo más. Ejemplo: Tiempo libre vs. trabajo.
  • El costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) de algo es lo que se renuncia para conseguirlo. El costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) de oportunidad es la segunda mejor alternativa que se puede prever. Por ejemplo. El costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) de oportunidad de ir a la universidad es el dinero que podrías haber ganado si usaras ese tiempo para trabajar.
  • La gente racional piensa en el margen. Los cambios marginales son pequeños cambios incrementales de un plan de acción existente. Ejemplo: Decidir producir un producto más o no. La gente solo tomará medidas de los beneficios marginales que excedan el costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) marginal.
  • Las personas responden a los incentivos. El incentivo es algo que hace que una persona actúe. Debido a que las personas utilizan el análisis de costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) y beneficios, también responden a los incentivos. Ejemplo: Impuestos más altos sobre los cigarrillos para prevenir el consumo de tabaco.
  • El comercio puede hacer que todos estén mejor. El comercio permite a los países especializarse en función de sus ventajas comparativas y disfrutar de una mayor variedad de bienes y servicios.
  • Los mercados suelen ser una buena forma de organizar la actividad económica. Adam Smith (1723-1790, importante filósofo social y economista) observó que cuando los hogares y las empresas interactúan en los mercados guiados por la mano invisible, producirán la mayor cantidad de excedentes para la economía.
  • Los gobiernos pueden a veces mejorar los resultados económicos. Los fallos del mercado se producen cuando el mercado no logra asignar los recursos de manera eficiente. Los gobiernos pueden intervenir e intervenir para promover la eficiencia y la equidad.
  • El nivel de vida depende de la producción de un país. Cuantos más bienes y servicios se produzcan en un país, mayor será el nivel de vida. A medida que las personas consumen una mayor cantidad de bienes y servicios, su nivel de vida aumentará.
  • Los precios suben (inflación) cuando el gobierno imprime demasiado dinero. Cuando haya demasiado dinero flotando en la economía, habrá una mayor demanda de bienes y servicios. Esto hará que las empresas aumenten su precio a largo plazo (véase más detalles en esta plataforma general) causando inflación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La sociedad se enfrenta a una compensación a corto plazo (véase más detalles en esta plataforma general) entre la inflación y el desempleo.
  • A corto plazo, cuando los precios aumenten, los proveedores querrán aumentar su producción de bienes y servicios. Para lograrlo, necesitan contratar más trabajadores para producir esos bienes y servicios. Más contrataciones significan menos desempleo mientras haya inflación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
    Puntualización

    Sin embargo, este no es el caso a largo plazo.

Revisor: Lawrence

Principios de Economía de Alfred Marshall (1842-1924)

Este es uno de los más importantes libros de economía.Entre las Líneas En una reseña de la revista “Libros de Economía y Empresa”, se menciona que la nota XIV del índice matemático, añadida en la tercera edición, de 1895, donde Marshall derivó un sistema de equilibrio general a la Walra, es importante para desbaratar la mal concebida adscripción de Marshall al método del “equilibrio parcial”.

La reseña también señala que Alfred Marshall, “en busca de aplicaciones prácticas, usaba el método del “equilibrio general aplicado”, con ayuda de la cláusula ceteris paribus. Por muy marshalliano que uno sea, no es posible analizar el funcionamiento de un mercado cualquiera sin tener en cuenta las reacciones despertadas en el resto del sistema. Incluso dentro de un mercado aislado no es aceptable proponer relaciones de causa-efecto unidireccionales. Tal dijo Marshall en el Apéndice I, al referirse a la famosa tríada de Jevons para explicar la formación de los precios (“el coste (o costo, como se emplea mayoritariamente en América) de producción determina la oferta, la oferta determina el grado final de utilidad, el grado final de utilidad determina el valor”): “la mayor objeción que puede hacerse a su doctrina es la de que no representa el precio de oferta, el precio de demanda y la cantidad producida como determinándose mutuamente.”

La reseña continúa de la siguiente forma:
“Tan equivocado es presentar a Marshall en la guisa de un practicón del “equilibrio parcial”, como creer que Walras concibiera la sociedad cual una máquina perfectamente ajustada y previsible. Léon Walras no era el planificador polaco Oskar Lange. Véase si no la lección 35 de los Elementos de economía política pura, sobre “El mercado continuo”, en que mostró que la economía nunca estaba en equilibrio. (…)

Verdad es que falta todo lo referente a lo que hoy llamamos macroeconomía.

Puntualización

Sin embargo, expone la teoría de los precios de manera tan equilibrada que bien podría servir para colmar la incomprensión con la que los estudiantes emergen del piélago de abstractas formalizaciones de la “micro” actual. Únicamente habría que alertarles a cada paso de las elipsis utilizadas por Marshall para simplificar los problemas analíticos y presentar soluciones prácticas. Así, en el libro III dedicado a “Las necesidades y su satisfacción”, busca grabar en la mente del lector que la curva de la demanda se inclina hacia la derecha y hacia abajo. Para ello supone Marshall (hasta la tercera edición) que las utilidades de los bienes son aditivas en vez de interconexas; que el dinero mantiene una utilidad constante durante las transacciones; que el bien estudiado es uno de mínima importancia en el gasto total del individuo; y no menciona el precio de los demás bienes, que, vistos con un enfoque de equilibrio general, pueden ser sustitutivos o complementarios. Pero, avisado el aprendiz, la inclinación negativa de la demanda le acompañará toda la vida, lección que deberían aprender, por ejemplo, los defensores de una sanidad pública gratuita. Y ¿qué no diré de la noción de elasticidad, tan denostada por los austriacos? Pues que no debería estar ausente de las explicaciones divulgadoras del IVA, impuesto que dicen recae íntegramente sobre el consumidor –lo que solo es cierto cuando la elasticidad de la demanda es nula. La sustitución en el margen ha sido en todo punto y lugar mi lazarillo, sobre todo cuando la reformulé en forma de coste (o costo, como se emplea mayoritariamente en América) de oportunidad, como me enseñaron Buchanan y Coase. Añádase la noción de excedente del consumidor (y del productor); cierto es que, como señaló Hicks más tarde, había al menos cuatro de cada: mas no importa, si de esta forma damos precisión a la idea de que, en un trato libre, ambas partes se benefician –lo que deberían aprender los descarriados defensores del comercio equilibrado.”

Considera el comentarista que, de todo el libro, cabe destacar dos grandes aportaciones como lo más original de su pensamiento. Las describe de la siguiente manera:

“La primera se encuentra en el Libro IV dedicado a “Los agentes de la producción”: es decir, la organización empresarial como cuarto factor de producción y el análisis del tiempo en los mercados y en la empresa. Marshall fue el creador de la materia de “organización industrial”: la concentración de las industrias especializadas en localidades particulares (los llamados clusters o racimos de Michael Porter), la producción a gran escala, los rendimientos (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) crecientes y decrecientes, y, sobre todo, la dirección de los negocios (o el empresario como factor de producción). La segunda aportación concierne al efecto del tiempo en la empresa y los mercados. [rtbs name=”mercados”] En el prólogo a la 8ª edición, incluido en la versión española, subrayó Marshall que era un error pensar que la idea central de los Principios era estática: “toda ella se ocupa de las fuerzas que engendran movimientos”; y fue más lejos: “la meca del economista se halla en la biología económica más que en la dinámica”. No tenía a mano la matemática necesaria para formalizar modelos dinámicos, ni tampoco las teorías actuales de psicología evolucionista. Como las fuerzas a tratar eran tan numerosas, era mejor “tomar solo unas pocas a un tiempo y buscar cierto número de soluciones parciales como auxiliares de nuestro principal estudio”. Por eso en el mencionado Libro V hablará del “equilibrio momentáneo de la oferta y demanda”, y del “equilibrio de la oferta y demanda normales con referencia a períodos largos y cortos”, indispensables para desentrañar la dinámica de los negocios.” Finalmente, sostiene que en su opinión, las dos grandes aportaciones de Alfred Marshall “fueron el efecto del tiempo en la empresa y los mercados, y lo que hoy se llama “organización industrial”.

La Doctrina de Alfred Marshall

En su libro sobre los Principios de Economía, Alfred Marshall, entre otras cosas, defendía lo siguiente:

Las condiciones económicas cambian constantemente, y cada generación mira sus propios problemas a su manera.Entre las Líneas En Inglaterra, así como en el continente y en América, los estudios económicos se están llevando a cabo con más vigor que nunca antes; pero toda esta actividad solo ha mostrado más claramente que la ciencia económica es, y debe ser, de crecimiento lento y continuo. Algunas de las mejores obras de la presente generación han parecido a primera vista antagónicas a las de los escritores anteriores; pero cuando ha tenido tiempo de establecerse en su lugar apropiado, y sus bordes ásperos se han desgastado, se ha encontrado que no hay ninguna brecha real de continuidad en el desarrollo de la ciencia. Las nuevas doctrinas han complementado las anteriores, las han ampliado, desarrollado y a veces corregido, y a menudo les han dado un tono diferente por una nueva distribución de énfasis; pero muy rara vez las han subvertido.

El presente tratado es un intento de presentar una versión moderna de las viejas doctrinas con la ayuda de la nueva obra, y con referencia a los nuevos problemas, de nuestra propia época. Su alcance general y su propósito se indican en el Libro I.; al final del cual se hace un breve recuento de lo que se considera como los principales temas de la investigación económica, y los principales asuntos prácticos sobre los que dicha investigación tiene relación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). De acuerdo con las tradiciones inglesas, se sostiene que la función de la ciencia es recoger, ordenar y analizar los hechos económicos, y aplicar los conocimientos, adquiridos por observación y experiencia, para determinar cuáles son los posibles efectos inmediatos y finales de diversos grupos de causas; y se sostiene que las Leyes de la Economía son declaraciones de tendencias expresadas en el estado de ánimo indicativo, y no preceptos éticos en el imperativo. Las leyes y los razonamientos económicos son, en realidad, solo una parte del material que la conciencia y el sentido común deben tener en cuenta para resolver problemas prácticos y establecer normas que puedan servir de guía en la vida.

Pero las fuerzas éticas están entre las que el economista tiene que tener en cuenta.Entre las Líneas En efecto, se ha intentado construir una ciencia abstracta con respecto a las acciones del “hombre económico”, que no está bajo ninguna influencia ética y que persigue la ganancia pecuniaria de forma cautelosa y enérgica, pero de forma mecánica y egoísta.Si, Pero: Pero no han tenido éxito, ni siquiera se han llevado a cabo a fondo. Nunca han tratado al hombre económico como un perfecto egoísta: no se puede confiar en nadie mejor para soportar el trabajo y el sacrificio con el deseo desinteresado (en muchos casos, significa neutral, objetivo; en cuyo caso no debe confundirse con “falta de interés”; otras veces el significado es diferente) de proveer a su familia; y siempre se ha asumido tácitamente que sus motivos normales incluyen los afectos familiares.Si, Pero: Pero si incluyen éstos, ¿por qué no incluir todos los demás motivos altruistas cuya acción es hasta ahora uniforme en cualquier clase, en cualquier momento y lugar, que puede reducirse a la regla general? No parece haber ninguna razón; y en el presente libro la acción normal es la que se puede esperar, bajo ciertas condiciones, de los miembros de un grupo industrial; y no se intenta excluir la influencia de cualquier motivo, cuya acción es regular, por el mero hecho de ser altruista. Si el libro tiene algún carácter especial propio, puede decirse que reside en la prominencia que da a esta y otras aplicaciones del Principio de Continuidad.

Este principio se aplica no solo a la calidad ética de los motivos por los que un hombre puede ser influenciado en la elección de sus fines, sino también a la sagacidad, la energía y la empresa con la que persigue esos fines. Así pues, se hace hincapié en el hecho de que hay una gradación continua desde las acciones de los “hombres de la ciudad”, que se basan en cálculos deliberados y de gran alcance, y se ejecutan con vigor y habilidad, hasta las de la gente corriente que no tiene ni el poder ni la voluntad de llevar a cabo sus asuntos de forma empresarial. La disposición normal a ahorrar, la disposición normal a someterse a un cierto esfuerzo por una cierta recompensa pecuniaria, o la vigilancia normal para buscar los mejores mercados en los que comprar y vender, o buscar la ocupación más ventajosa para uno mismo o para sus hijos, todas estas frases y otras similares deben ser relativas a los miembros de una clase particular en un lugar y un momento determinados: pero, una vez entendido esto, la teoría del valor normal es aplicable a las acciones de las clases no comerciales de la misma manera, aunque no con la misma precisión de detalle, que a las del comerciante o el banquero.

Y como no existe una línea divisoria clara entre la conducta que es normal y la que debe ser provisionalmente descuidada como anormal, tampoco existe ninguna entre los valores normales y los valores “actuales” o “de mercado” u “ocasionales”. Estos últimos son aquellos valores en los que los accidentes del momento ejercen una influencia preponderante; mientras que los valores normales son los que se alcanzarían en última instancia, si las condiciones económicas a la vista tuviesen tiempo de desarrollarse sin perturbar su pleno efecto.

Pero no hay un abismo infranqueable entre estos dos; se sombrean uno al otro por gradaciones continuas. Los valores que podemos considerar normales si pensamos en los cambios de hora en hora en una Bolsa de Productos, no indican más que variaciones actuales con respecto a la historia del año: y los valores normales con referencia a la historia del año no son más que valores actuales con referencia a la historia del siglo. Pues el elemento del Tiempo, que es el centro de la principal dificultad de casi todos los problemas económicos, es en sí mismo absolutamente continuo: la Naturaleza no conoce una partición absoluta del tiempo en períodos largos y cortos; pero los dos se sombrean mutuamente por gradaciones imperceptibles, y lo que es un período corto para un problema, es un período largo para otro.

Así, por ejemplo, la mayor parte, aunque no la totalidad, de la distinción entre la renta y el interés sobre el capital gira en torno a la duración del período que tenemos a la vista. Lo que se considera con razón como interés sobre el capital “libre” o “flotante”, o sobre las nuevas inversiones de capital, se trata más bien como una especie de renta
El cuasi-alquiler se llama abajo en las viejas inversiones de capital. Y no hay una línea divisoria clara entre el capital flotante y el que ha sido “hundido” para una rama especial de la producción, ni entre las nuevas y las viejas inversiones de capital; cada grupo se sombrea en el otro gradualmente. Y así, incluso la renta de la tierra es vista, no como una cosa en sí misma, sino como la especie principal de un gran género; aunque, en efecto, tiene peculiaridades propias que son de vital importancia tanto desde el punto de vista de la teoría como de la práctica.

También en este caso hay una línea divisoria muy marcada entre el hombre y los aparatos que utiliza, y aunque la oferta y la demanda de los esfuerzos y sacrificios humanos tienen sus propias peculiaridades, que no se refieren a la oferta y la demanda de bienes materiales; sin embargo, después de todo, estos bienes materiales son en sí mismos generalmente el resultado de los esfuerzos y sacrificios humanos. Las teorías sobre los valores del trabajo y de las cosas hechas con él no pueden separarse: son partes de un gran conjunto; y las diferencias que existen entre ellas, incluso en los detalles, resultan, al ser investigadas, ser en su mayor parte diferencias de grado más que de tipo. Como, a pesar de las grandes diferencias de forma entre los pájaros y los cuadrúpedos, hay una Idea Fundamental que atraviesa todos sus marcos, así la teoría general del equilibrio de la demanda y la oferta es una Idea Fundamental que atraviesa los marcos de todas las diversas partes del problema central de la Distribución y el Intercambio.

Otra aplicación del Principio de Continuidad es al uso de términos. Siempre ha existido la tentación de clasificar los bienes económicos en grupos claramente definidos, sobre los cuales se podrían hacer varias proposiciones cortas y agudas, para satisfacer al mismo tiempo el deseo del estudiante de precisión lógica y el gusto popular por los dogmas que tienen el aire de ser profundos y, sin embargo, se manejan fácilmente.Si, Pero: Pero parece que se ha hecho una gran travesura al ceder a esta tentación, y dibujar amplias líneas artificiales de división donde la Naturaleza no ha hecho ninguna. Cuanto más simple y absoluta sea una doctrina económica, mayor será la confusión que provoque en los intentos de aplicar las doctrinas económicas a la práctica, si las líneas divisorias a las que se refiere no pueden encontrarse en la vida real. No existe en la vida real una línea divisoria clara entre las cosas que son y no son Capital, o que son y no son Necesarias, o de nuevo entre el trabajo que es y no es Productivo.

La noción de continuidad con respecto al desarrollo es común a todas las escuelas modernas de pensamiento económico, ya sea que las principales influencias que actúan sobre ellas son las de la biología, representada por los escritos de Herbert Spencer; o de la historia y la filosofía, representadas por la
Filosofía de la Historia, y por estudios ético-históricos más recientes en el continente y en otros lugares. Estos dos tipos de influencias han afectado, más que cualquier otro, la sustancia de los puntos de vista expresados en el presente libro; pero su forma ha sido más afectada por las concepciones matemáticas de la continuidad, como se representa en la
Principios Matemáticos de la Teoría de las Riquezas. Enseñó que es necesario enfrentar la dificultad de considerar los diversos elementos de un problema económico, – no como determinantes unos de otros en una cadena de causalidad, un determinante B, B determinando C, y así sucesivamente, pero como todos se determinan mutuamente. La acción de la naturaleza es compleja: y nada se gana a largo plazo (véase más detalles en esta plataforma general) pretendiendo que es simple, y tratando de describirla en una serie de proposiciones elementales.

Bajo la dirección de Cournot, y en menor grado de von Thünen, me llevó a dar gran importancia al hecho de que nuestras observaciones de la naturaleza, tanto en el mundo moral como en el físico, se refieren no tanto a cantidades agregadas, sino a incrementos de cantidades, y que en particular la demanda de una cosa es una función continua, de la cual el “marginal
El incremento de *2” es, en equilibrio estable, equilibrado contra el correspondiente incremento de su costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) de producción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). No es fácil obtener una visión clara y completa de la continuidad en este aspecto sin la ayuda de símbolos matemáticos o de diagramas. El uso de estos últimos no requiere ningún conocimiento especial, y a menudo expresan las condiciones de la vida económica con mayor precisión, así como con mayor facilidad, que los símbolos matemáticos; por lo tanto, se han aplicado como ilustraciones suplementarias en las notas a pie de página del presente volumen. El argumento del texto nunca depende de ellos; y pueden ser omitidos; pero la experiencia parece demostrar que dan una comprensión más firme de muchos principios importantes de la que se puede obtener sin su ayuda; y que hay muchos problemas de teoría pura, que nadie que haya aprendido una vez a usar los diagramas manejará de buena gana de otra manera.

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El principal uso de las matemáticas puras en las cuestiones económicas parece consistir en ayudar a una persona a escribir rápidamente, en breve y con exactitud, algunos de sus pensamientos para su propio uso: y asegurarse de que tiene suficientes, y solo suficientes, premisas para sus conclusiones (es decir, que sus ecuaciones no son ni más ni menos numerosas que sus incógnitas).Si, Pero: Pero cuando hay que utilizar muchos símbolos, éstos se vuelven muy laboriosos para cualquiera que no sea el propio escritor. Y aunque el genio de Cournot debe dar una nueva actividad mental a todo el que pasa por sus manos, y los matemáticos de calibre similar al suyo pueden utilizar sus armas favoritas para abrirse paso hasta el centro de algunos de esos difíciles problemas de la teoría económica, de los que solo se ha tocado la franja exterior; sin embargo, parece dudoso que alguien dedique su tiempo a leer largas traducciones de las doctrinas económicas a las matemáticas, que no han sido hechas por él mismo.

La Biología Económica

También sostenía Alfred Marshall lo siguiente:

Cuando cualquier rama de la industria ofrece un campo abierto a nuevas empresas que ascienden al primer rango, y tal vez después de un tiempo de decadencia, el costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) normal de producción en ella puede estimarse con referencia a “una empresa representativa”, que goza de una justa participación tanto de las economías internas que pertenecen a una empresa individual bien organizada, como de las economías generales o externas que surgen de la organización colectiva del distrito en su conjunto. El estudio de tal empresa pertenece propiamente a un volumen sobre Fundaciones. Lo mismo sucede con el estudio de los principios sobre los que un monopolio firmemente establecido, en manos de un departamento del Gobierno o de una gran empresa ferroviaria, regula sus precios con referencia principal, en efecto, a sus propios ingresos; pero también con más o menos consideración por el bienestar de sus clientes.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Pero la acción normal pasa a un segundo plano cuando los Trusts se esfuerzan por el dominio de un gran mercado; cuando se crean y deshacen comunidades de intereses; y, sobre todo, cuando es probable que la política de cualquier establecimiento concreto se gobierne, no con un solo ojo para su propio éxito comercial, sino en subordinación a alguna gran maniobra bursátil, o alguna campaña para el control de los mercados. [rtbs name=”mercados”] Tales asuntos no pueden ser discutidos adecuadamente en un volumen sobre Fundaciones: pertenecen a un volumen que trata de alguna parte de la Superestructura.

La Meca del economista reside en la biología económica más que en la dinámica económica.Si, Pero: Pero las concepciones biológicas son más complejas que las de la mecánica; por lo tanto, un volumen sobre Fundamentos debe dar un lugar relativamente amplio a las analogías mecánicas; y se utiliza con frecuencia el término “equilibrio”, que sugiere algo de analogía estática. Este hecho, combinado con la atención predominante que se presta en el presente volumen a las condiciones normales de la vida en la era moderna, ha sugerido la noción de que su idea central es “estática”, más que “dinámica”.Si, Pero: Pero en realidad se preocupa por las fuerzas que causan el movimiento: y su nota clave es la dinámica, más que la estática.

Las fuerzas a tratar son sin embargo tan numerosas, que es mejor tomar algunas a la vez; y elaborar un número de soluciones parciales como auxiliares de nuestro estudio principal. Así pues, comenzamos por aislar las relaciones primarias de oferta, demanda y precio con respecto a un producto básico en particular. Reducimos a la inacción todas las demás fuerzas por la frase “otras cosas siendo iguales”: no suponemos que son inertes, pero por el momento ignoramos su actividad. Este dispositivo científico es mucho más antiguo que la ciencia: es el método por el cual, consciente o inconscientemente, los hombres sensatos han tratado desde tiempos inmemoriales todos los problemas difíciles de la vida ordinaria.

En la segunda etapa se liberan más fuerzas del sueño hipotético que se les había impuesto: entran en juego cambios en las condiciones de demanda y oferta de determinados grupos de mercancías, y comienzan a observarse sus complejas interacciones mutuas. Poco a poco el área del problema dinámico se hace más grande; el área cubierta por los supuestos estáticos provisionales se hace más pequeña; y por fin se alcanza el gran problema central de la distribución del dividendo nacional entre un vasto número de diferentes agentes de producción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Mientras tanto, el principio dinámico de “Sustitución” se ve siempre en funcionamiento, haciendo que la demanda y la oferta de cualquier conjunto de agentes de producción se vean influidas por canales (véase qué es, su definición, o concepto, y su significado como “canals” en el contexto anglosajón, en inglés) indirectos por los movimientos de la demanda y la oferta en relación con otros agentes, aunque estén situados en campos industriales muy alejados.

La principal preocupación de la economía es, pues, con los seres humanos que se ven impulsados, para bien y para mal, a cambiar y progresar.

Más Información

Las hipótesis estáticas fragmentarias se utilizan como auxiliares temporales de las concepciones dinámicas, o más bien biológicas: pero la idea central de la economía, incluso cuando solo se discuten sus fundamentos, debe ser la de la fuerza y el movimiento vivos.

Ha habido etapas en la historia social en las que las características especiales de los ingresos producidos por la propiedad de la tierra han dominado las relaciones humanas: y tal vez puedan volver a afirmar una preeminencia.Si, Pero: Pero en la época actual, la apertura de nuevos países, ayudada por las bajas tarifas de transporte por tierra y mar, casi ha suspendido la tendencia a la disminución del rendimiento, en el sentido en que el término fue utilizado por Malthus y Ricardo, cuando los salarios semanales de los trabajadores ingleses eran a menudo inferiores al precio de medio fanega de buen trigo.

Puntualización

Sin embargo, si el crecimiento de la población continúa durante mucho tiempo, incluso a una cuarta parte de su ritmo actual, el valor agregado de los alquileres de la tierra para todos sus usos (que se supone tan libre como ahora de la restricción de la autoridad pública) puede superar de nuevo el agregado de los ingresos derivados de todas las demás formas de propiedad material; aunque eso pueda entonces encarnar veinte veces más trabajo que ahora.

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En el libro de Alfred Marshall se ha insistido cada vez más en estos hechos; y también en el hecho correlativo de que en cada rama de la producción y del comercio existe un margen, hasta el cual una mayor aplicación de cualquier agente será rentable en determinadas condiciones; pero más allá de lo cual su aplicación ulterior producirá un rendimiento (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) decreciente a menos que haya algún aumento de la demanda acompañado de un incremento adecuado de otros agentes de producción necesarios para cooperar con ella. Y se ha puesto un énfasis creciente similar en el hecho complementario de que esta noción de margen no es uniforme y absoluta: varía con las condiciones del problema en cuestión y, en particular, con el período de tiempo al que se hace referencia. Las reglas son universales: 1) los costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) marginales no rigen el precio; 2) solo en el margen se puede hacer resaltar claramente la acción de las fuerzas que sí rigen el precio; y 3) el margen, que debe estudiarse en referencia a períodos largos y resultados duraderos, difiere en carácter y en medida de lo que debe estudiarse en referencia a períodos cortos y a fluctuaciones pasajeras.

Las variaciones en la naturaleza de los costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) marginales son, en efecto, en gran medida responsables del hecho bien conocido de que los efectos de una causa económica, que no son fáciles de determinar, son con frecuencia más importantes que los que están en la superficie y atraen la mirada del observador casual, y en sentido contrario a ellos. Esta es una de esas dificultades fundamentales que han sustentado y perturbado el análisis económico de épocas pasadas; su plena importancia tal vez no se reconozca aún en general, y tal vez sea necesario trabajar mucho más antes de dominarla plenamente.

El nuevo análisis se esfuerza por introducir gradual y provisionalmente en la economía, en la medida en que lo permita la naturaleza ampliamente diferente del material, los métodos de la ciencia de los pequeños incrementos (comúnmente llamada cálculo diferencial) a los que el hombre debe directa o indirectamente la mayor parte del control que ha obtenido en los últimos tiempos sobre la naturaleza física. Está todavía en su infancia; no tiene dogmas ni normas de ortodoxia. No ha tenido tiempo todavía de obtener una terminología perfectamente establecida; y algunas diferencias en cuanto al mejor uso de los términos y otras cuestiones subordinadas no son sino un signo de vida sana.Entre las Líneas En realidad, sin embargo, hay una notable armonía y acuerdo sobre lo esencial entre los que trabajan constructivamente con el nuevo método; y especialmente entre los que han servido de aprendiz en los problemas más simples y definidos, y por lo tanto más avanzados, de la física. Una vez pasada otra generación, su dominio sobre ese limitado pero importante campo de la investigación económica al que es apropiado, probablemente ya no estará en disputa.

Revisor: Lawrence

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4 comentarios en «Principios de Economía»

  1. Al releer los Principios de Alfred Marshall en una versión española, me siento tentado de empezar en el futuro mis cursos de historia del pensamiento económico con el análisis de tan extraordinario manual, en vez de con La riqueza de las naciones.

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  2. Considero que tuve mucha suerte de que me iniciaran en los estudios de economía con la lectura de los Principios de Marshall. De ese modo, visto todo lo visto desde entonces, aprendí a tomar la dimensión del equilibrio general incluso en el análisis de mercados aislados, pero especialmente se me quedaron grabadas para siempre la inclinación negativa de la curva de demanda, la elasticidad en un punto, la sustitución en el margen, y el excedente del consumidor.

    Responder
  3. Bueno, al menos esta entrada ayuda a responder a las 3 preguntas que me han formulado: ¿Cuáles son los 10 principios económicos? ¿Cuáles son los 5 principios económicos? ¿Cuáles son los 7 principios económicos?. Y esta, que es la más importante: ¿Cuáles son los 3 principios económicos?

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