Procedimientos de la Inquisición
Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] Nota: no confundir con el procedimiento o proceso inquisitorial, denominado en inglés inquisitorial procedure.
La práctica inquisitorial tuvo sus principales fuentes procesales en las disposiciones de Gregorio IX para la constitución de los tribunales inquisitoriales, en las instrucciones de Bonifacio VIII (1298) y de Juan XXII (1317), y en manuales para inquisidores como el Practica Inquisitiones (1325), de Bernardo Gui, o el Directorium Inquisitorium (1376), de Nicolás Eimerich.
El procedimiento inquisitorial se iniciaba mediante la denuncia, la sospecha o el propio reconocimiento de la herejía. La Inquisición tenía la potestad de promulgar edictos de gracia, por los cuales se imponía la obligación en un corto espacio de tiempo de denunciar cualquier sospecha de acto herético. La culpabilidad del sospechoso partía tanto del propio reconocimiento como del testimonio desfavorable de dos personas de reputación inquebrantable, cuya identidad se mantenía en secreto, y que sabían que si su testimonio se demostraba falso serían duramente castigadas. Tras la delación se iniciaba el interrogatorio del inculpado, que podía ser sometido a tortura, en presencia de dos testimonios.
Durante el proceso se preguntaba al sospechoso sobre temáticas de fe, y se le leían las declaraciones secretas de los testimonios para que pudiera defenderse. Con posterioridad se fue adoptando la posibilidad de que el acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) aportase a su declaración testimonios favorables. Finalmente, con el reconocimiento de la culpa, se convocaba un jurado para que opinase al respecto, y el inquisidor dictaminaba en el auto de fe la sentencia que se consideraba merecida.
Las penas y las víctimas
Las penas que se podían infligir al acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) se dividían en penas espirituales, penas corporales y penas financieras, que podían combinarse. Con respecto a las penas espirituales se determinaba que al inculpado se le pudiera imponer, según los cargos, la reconciliación con la fe, la abjuración de sus prácticas heréticas, la realización de penitencias o la relajación al brazo secular en reconocimiento máximo de sus culpas. El castigo máximo fue la condena a muerte en la hoguera. Si el acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) estaba muerto o no se encontraba presente, se imponía igualmente el castigo quemando una estatua del mismo.Entre las Líneas En lo referente a las penas financieras, existía la imposición de multas, o bien la confiscación total o parcial de los bienes del inculpado. Existía, además, la repercusión social del juicio inquisitorial, y así la Inquisición podía imponer a los condenados llevar por tiempo indefinido un traje de penitencia, el llamado sambenito, como símbolo de su pecado.
A la sistematización de las penas siguió la ampliación de los casos por los que se podía ser acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) de herejía.Entre las Líneas En 1326 la bula del papa Juan XXII, Super Illia Specula, determinaba como práctica herética la adoración e invocación al demonio, y, muy especialmente, con el Directorium Inquisitorium de Eimerich, se sistematizó la blasfemia, la bigamia y la brujería como prácticas imputables de herejía.Entre las Líneas En lo referente a la brujería, hasta el s. XV no se produjo el reconocimiento oficial de su existencia. Un reconocimiento que llevó a una persecución sistematizada.Entre las Líneas En 1484 el papa Inocencio VIII determinaba en la bula Summis Desiderante Affectibus la persecución de la brujería y los aquelarres o sabbats.
En todo caso, a las puertas de la época moderna, otra problemática social estaba en la base del redimensionamiento y de la reconfiguración de la institución inquisitorial: la persecución de los judeoconversos.
Procedimientos de la Inquisición (Historia)
Los inquisidores se establecían por un periodo definido de semanas o meses en alguna plaza central, desde donde promulgaban órdenes solicitando que todo culpable de herejía se presentara por propia iniciativa. Los inquisidores podían entablar pleito contra cualquier persona sospechosa (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A quienes se presentaban por propia voluntad y confesaban su herejía, se les imponía penas menores que a los que había que juzgar y condenar. Se concedía un periodo de gracia de un mes más o menos para realizar esta confesión espontánea; el verdadero proceso comenzaba después.
Si los inquisidores decidían procesar a una persona sospechosa de herejía, el prelado del sospechoso publicaba el requerimiento judicial. La policía inquisitorial buscaba a aquellos que se negaban a obedecer los requerimientos, y no se les concedía derecho de asilo.
Detalles
Los acusados recibían una declaración de cargos contra ellos. Durante algunos años se ocultó el nombre de los acusadores, pero el papa Bonifacio VIII abrogó esta práctica.
Detalles
Los acusados estaban obligados bajo juramento a responder de todos los cargos que existían contra ellos, convirtiéndose así en sus propios acusadores. El testimonio de dos testigos se consideraba por lo general prueba de culpabilidad.
Los inquisidores contaban con una especie de consejo, formado por clérigos y laicos, para que les ayudaran a dictar un veredicto. Les estaba permitido encarcelar testigos sobre los que recayera la sospecha de que estaban mintiendo.Entre las Líneas En 1252 el papa Inocencio IV, bajo la influencia del renacimiento del Derecho romano, autorizó la práctica de la tortura para extraer la verdad de los sospechosos. Hasta entonces este procedimiento había sido ajeno a la tradición canónica.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Los castigos y sentencias para los que confesaban o eran declarados culpables se pronunciaban al mismo tiempo en una ceremonia pública al final de todo el proceso. Era el sermo generalis o auto de fe. Los castigos podían consistir en una peregrinación, un suplicio público, una multa o cargar con una cruz. Las dos lengüetas de tela roja cosidas en el exterior de la ropa señalaban a los que habían hecho falsas acusaciones.Entre las Líneas En los casos más graves las penas eran la confiscación de propiedades o el encarcelamiento. La pena más severa que los inquisidores podían imponer era la de prisión perpetua. De esta forma la entrega por los inquisidores de un reo a las autoridades civiles, equivalía a solicitar la ejecución de esa persona.
Aunque en sus comienzos la Inquisición dedicó más atención a los albigenses y en menor grado a los valdenses, sus actividades se ampliaron a otros grupos heterodoxos, como la Hermandad, y más tarde a los llamados brujas y adivinos. Una vez que los albigenses estuvieron bajo control, la actividad de la Inquisición disminuyó, y a finales del siglo XIV y durante el siglo XV se supo poco de ella.
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Sin embargo, a finales de la edad media los príncipes seculares utilizaron modelos represivos que respondían a los de la Inquisición.[1]
Tribunal del Santo oficio
Véase la información del Tribunal del Santo oficio aquí.
Consideraciones Jurídicas y/o Políticas
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- Información sobre inquisición procedimientos de la Enciclopedia Encarta
Véase También
Otra Información en relación a Inquisición Procedimientos
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