Radicalismo Latinoamericano
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Radicalismo Latinoamericano en las Ciencias Sociales
[rtbs name=”home-ciencias-sociales”]Definición vulgar
En el habla vulgar es sinónimo de extremismo, y así el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define radical como “el modo extremado de tratar los asuntos”. Etimológicamente deriva de “radix”, raíz en latín, o sea para el término español “yendo a la raíz del problema”.
Definiciones en las ciencias sociales
En las ciencias sociales europeas y norteamericanas se usa el término en la dimensión de extremismo ideológico, acepción que recoge el citado Diccionario cuando define radicalismo como “Conjunto de ideas y doctrinas de los que pretenden reformar total o parcialmente el orden político, científico, moral y aún religioso”.
El Diccionario de Sociología de Pratt Fairchild define bajo la autoría de Selden M. Meneger: “En política se emplea correctamente el término refiriéndose a escuelas de pensamiento como el socialismo y el comunismo que abogan por un cambio en la base clasista de la sociedad. ” (4a. ed. en español, México, FCE, 1966).
Para la misma sociología como ciencia véase el artículo: “What is radical sociology?”, Antti Eskola, LHsa Rantalalho and Tapio Varis, núm. 3, “Newsletter”, Jan. 1973, International Group of RadicalCritical Sociologists, University of Tampere, Finland.
En principio tiene una connotación heterodoxa, izquierdista o progresista, y así resulta expresamente de la cita de Pratt Fairchild. También del “Dictionary of the Social Sciences” de Gould y Kolb (“Acción y pensamiento político y social que reclama drásticos e inmediatos cambios en las instituciones existentes”), pero en su texto se incluye la versión de Seymour M. Lipset The endof Ideology (Free Press, 1960), que acepta con otros autores además la existencia de un radicalismo de derecha (véase The new American right, N. Y., 1956, edited by D. Bell).
No todos los autores norteamericanos aceptan la existencia de un radicalismo de derecha, y el citado Selden M. Meneger dice expresamente: “Con frecuencia se aplica por error a los grupos políticos extremistas de la derecha cuyas aspiraciones son más bien conservar las relaciones básicas ya existentes en nuestra sociedad. ” Acotemos, asimismo, que tampoco esos movimientos se caracterizan por ir a la raíz de los problemas, como indica la etimología del vocablo que consideramos.
Acepciones más restringidas
Acepciones restringidas vinculan la palabra a una determinada escuela filosófica, o más específicamente a cierta corriente ética.[rtbs name=”etica”]
Así en Inglaterra con John Mili, Stuart Mill y Th. Macaulay. Véase E. Halévy, La formation du radicalism philosophique, Paris, 1903, 2 vols. También en Inglaterra se ha dado el nombre de radicalismo al movimiento de la llamada reforma radical, que se refiere al problema electoral en primer término, iniciado en 1780 y que anima todo el siglo XIX inglés.
El radicalismo como partido electoral
En Suiza, Francia e Italia, en la izquierda del liberalismo parlamentario, surgieron en el siglo XIX partidos llamados radicales.
En Italia en 1878, con figuras como F. Cavallotti y P. Bertani, separándose del Partito d’Azione, y que llega a la Primera Guerra Mundial con Bissolatti.Entre las Líneas En la época fascista hay radicales junto a la figura de Francesco Nitti, integrando la oposición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
En Francia con Georges Clemenceau y Edouard Hérriot, en 1883, reclamando el sufragio (el derecho al voto) universal, la escuela laica y gratuita y planteando la “cuestión social”, pasándose pronto a denominar radicalsocialista.
Véase C. Morandi, I partiti politici nella storia d’Italia, Florencia, Le Monnier, 1963; Guido de Ruggiero, Storia del liberalismo europeo, Bari, 1925; Alessandro GalanteGarrone, I radicali in Italia, 18491925, Milano, Garzanti, 1973.
El radicalismo en América Latina
En América Latina, y como lo permite la lengua española, el término se ha usado en todas esas citadas acepciones principales, pero la más importante y que corresponde destacar es el radicalismo como una corriente política electoral de centroizquierda, especialmente apoyada por las clases medias urbanas, la masonería y los intelectuales.
Este tipo de partidos se desarrollaron particularmente en Chile, Argentina y Uruguay a finales del siglo XIX, alcanzan su plenitud antes de la crisis económica de 1929, y entran en decadencia en la reciente postguerra.Entre las Líneas En Chile el Partido Radical es fundado por exintegrantes del Partido Liberal, apoyados por la “pequeña minería” del Norte Chico (…).
En Argentina el Radicalismo se inicia públicamente por 1890, destacándose las figuras de Leandro N. Alem e Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente de la República en el siglo XX. Con dimensiones provinciales, pero animada por una importante figura intelectual, el jurista Lisandro de la Torre, está el Partido Demócrata Progresista de la provincia argentina de Santa Fe ya en los años treinta de este siglo.
En Uruguay por 1870-1873 se publica en Montevideo la revista “La bandera radical”, de los hermanos José Pedro y Gonzalo Ramírez, y de José Pedro Varela, de la que surgirá el Partido Radical de breve existencia. Con el presidente José Batlle y Ordoñez se constituye a partir de 1904 un partido radical como eje del antiguo Partido Colorado uruguayo, pero recibe el nombre de su fundador conociéndosele como Partido Colorado Batllismo.
El aprismo peruano de M. R. Haya de la Torre ha sido asimismo considerado como una manifestación tardía del radicalismo socialista.
El vocablo radicalismo en los extranjeros (referido a las personas, los migrantes, personas que se desplazan fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional, de forma temporal o permanente, y por diversas razones) que estudian América Latina
Es de destacar que los autores extranjeros (referido a las personas, los migrantes, personas que se desplazan fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional, de forma temporal o permanente, y por diversas razones) que escriben sobre los actuales problemas latinoamericanos usan a menudo el término radical (ismo) en las primeras acepciones, y muy especialmente en la citada de extremismo de izquierda, y en la medida que sus obras son traducidas literalmente este hecho insiste en esa interpretación idiomática. Así, por ejemplo, entre los trabajos recientes: la compilación J. L. Horowitz, Josué de Castro y J. Gerassi, “Latín American radicalism. A documentary report on left and nationalism movements”, New York, 1969; Maurice Zeitlin y James Petras, Los mineros y el radicalismo de la clase obrera en Chile, Buenos Aires, “Revista Latinoamericana de Sociología”, Vol. 5, Núm. 1, 1969, que es un fragmento de una obra mayor sobre Chile, etc. [1]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
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Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Carlos Rama (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Bibliografía
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