Soluciones Universales
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Universales en Relación a Filosofía
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre universales que se haya en otra parte de esta plataforma online). b) Edad Media. Roscelino (véase en esta plataforma: ; 1050-1120) ha pasado a la historia de la filosofía y teología por sus «soluciones» extremistas a problemas que se debatían entre teólogos del siglo XI, algunos de los cuales tendían a negar toda generalidad o ley física pensando mejor explicar o comprender los milagros. Roscelino, al parecer, dijo que un término o palabra, como «hombre», que indica una especie, es justamente una Palabra, un flatus vocis. Sólo conocemos a Roscelino a través de los escritos de sus adversarios, como S. Anselmo de Canterbury (véase en esta plataforma: ; 1033-1109). Éste cuenta que Roscelino, a causa de su nominalismo, enseñaba que hay tres sustancias en Dios, lo cual equivale a decir que hay tres Dioses. Parece claro que Roscelino no aceptó que esto fuera una intención o conclusión de su doctrina. No tenemos datos, sin embargo, para juzgar si S. Anselmo era correcto en su deducción. Hay que notar, empero, que las consideraciones teológicas no eran centrales en la problemática de los u., ya que si algunos llegaban al nominalismo por motivos de ortodoxia a ultranza, otros con semejante nominalismo cayeron en la heterodoxia.
Una doctrina contraria a la que se atribuye a Roscelino se enunciaba en la escuela de Chartres (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en la primera mitad del siglo XII. El primer estudioso de renombre de esta escuela es Bernardo de Chartres (m. entre 1124-30) a quien de nuevo conocemos indirectamente, esta vez por Juan de Salisbury y Abelardo. Bernardo era un eximio humanista y platónico en su solución al problema de los u.; Gilberto Porreta (véase en esta plataforma: ; 1076-1154), que sucedió a Bernardo como canciller de la escuela de Chartres, fue también platónico. Enseñaba que los universal son propiamente unas entidades independientes de las cosas materiales, y que sirven como ejemplares de las cosas materiales. La blancura, p. ej., es una en su estado puro, pero se ve reproducida y copiada en su estado corporal. A los platónicos de la escuela de Chartres se les suele atribuir una metáfora muy expresiva, aunque al parecer inauténtica: Los universal respecto de las cosas concretas serían como el mar respecto de las olas; es decir, la humanidad en todos los hombres sería esencialmente una.
Contra lo anterior estaban las teorías de Pedro Abelardo (véase en esta plataforma: ; 1079-1142), que consiguió mediante una dura polémica que se retirara de la enseñanza su maestro Guillermo de Champeaux (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que era de la persuasión de la escuela de Chartres. Abelardo insiste en primer lugar en que el universal no es una cosa. Cada miembro de una especie, p. ej., cada hombre, no sólo se diferencia por propiedades accidentales, sino que, su misma esencia es individual y distinta. Los términos son los que son u.; pero esto no quiere decir que los universal sean simplemente las palabras materiales o flatus vocis de Roscelino. Al contrario, la verdad de las proposiciones depende de que los universal sean algo más que meros sonidos, o, por decirlo con términos de Abelardo mismo, la lógica no se reduce a la mera corrección gramatical, como pasaría si los universal no tuvieran alguna validez. Está claro, dice, que las cosas son de tal forma que está justificado que atribuyamos a grupos de ellas nombres comunes. La fundamentación de los nombres universal es el status de las cosas, su manera de ser. Hay grupos de individuos que existen en el mismo estado, de la misma manera. Los universal son el sentido de los nombres que denominan estos individuos. Por lo demás, se puede catalogar a Abelardo entre los realistas moderados, pero con reservas, ya que tiende a quitar valor al conocimiento intelectual, sin negarlo del todo. Atribuye precisión sólo al conocimiento sensible de las cosas singulares.
Fueron S. Alberto Magno (véase en esta plataforma: ; 1206-80) y S. Tomás de Aquino (véase en esta plataforma: ; 1225-74) quienes consiguieron una doctrina completa sobre los u., de carácter más realista que la de Abelardo, bien fundamentada y esencialmente permanente. El universal se abstrae del dato sensible porque el entendimiento (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) capta la forma que existe materializada y multiplicada. El universal existe ante rem, antes de nuestro conocimiento de las cosas singulares, en la mente de Dios; existe post rem, después de que conocemos las cosas singulares, en nuestra mente. Subjetivamente considerado, en cuanto a su propia realidad, el universal existe en nuestra mente.Si, Pero: Pero lo que interesa del universal es la consideración objetiva, es decir, el contenido intelectual, el objeto que captamos. Este objeto es precisamente una naturaleza (natura) que existe identificada con las cosas singulares; sería incorrecto decir que es común a ellas, o que la tienen en común, pues en ese caso podría entenderse que se trata de una sola naturaleza numéricamente hablando. Hay que distinguir entre universal in significando (las palabras o nombres u.), universal in repraesentando (los conceptos universal formalmente tomados), universal in causando (Dios), y el universal in essendo, que es la naturaleza o contenido objetivo.
Después, hay por parte de algunos una vuelta al nominalismo. Duns Escoto (véase en esta plataforma: ; 1266-1308) inicia este movimiento con grandes titubeos. Atribuye una peculiar realidad a las formas de las cosas. Las formas, según él, existen en un sujeto individualizado no por la materia sino por una última forma que llama haecceitas. La esencia sobre la que versa la abstracción intelectual es indiferente a la universalidad y a la individualidad; puede ser cualquiera de las dos. Las formas abstraídas son ya realmente distintas entre sí en el individuo aunque comparten su unidad.Entre las Líneas En este sentido, Escoto está cerca de un realismo exagerado.Si, Pero: Pero es muy reservado en su teoría del conocimiento, especialmente en lo que mira al conocimiento de principios morales. Afirma que hay muy pocos que se deducirían del conocimiento intelectual de la realidad, puesto que la mayoría de las obligaciones morales, según él, vienen impuestas sin más por la voluntad divina.
Esta tendencia al pesimismo respecto del alcance de la razón humana se acentúa en los nominalistas del siglo XIV, como Guillermo de Ockham (véase en esta plataforma: ; 1300 ca: 1349/50). Para él, el universal sólo está en la intención del alma; por eso a veces se llama «conceptualista» a Ockham. El concepto es en sí un signo singular que representa muchas cosas. A lo largo de sus obras dudó entre interpretar este signo como una semblanza de las cosas o más bien como un entendimiento subjetivo.Entre las Líneas En último término optó por esta segunda posición, de forma que el universal tiene para Ockham un valor primariamente práctico, de etiqueta con la que agrupamos conjuntos de cosas según nos convenga. No habría algo común que hace que dos hombres se parezcan entre sí. Se parecen efectivamente, pero simplemente porque son así las cosas; no se puede dar una razón o encontrar una fundamentación del parecido que sería la base ontológica del universal. Mantiene la misma teoría que Ockham el teólogo Gabriel Biel (véase en esta plataforma: ; 1410-95), que tanto influyó en el heresiarca Martín Lutero (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en cuanto a método y doctrina teológicos.
c) Época moderna. Continúa la investigación filosófica y teológica en las certeras líneas abiertas por S. Tomás y contando con sus hallazgos, destacando en el siglo XVII la Escuela de Salamanca (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y en el XIX y XX los autores que suelen considerarse como neoescolásticos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) o neotomistas (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que son los principales impulsores del renovado vigor del realismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en el siglo XX. Nos ocuparemos aquí únicamente de otras corrientes de pensamiento, de las más alejadas de un realismo equilibrado, que respecto a este tema representan algún retroceso o empobrecimiento, al volver de nuevo a posiciones nominalistas o conceptualistas, o a posiciones del impropiamente llamado «realismo exagerado».
El problema de los universal es confusa y equívocamente tratado en el empirismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) inglés. John Locke (véase en esta plataforma: ; 1632-1704) se puede considerar, en definitiva, dentro de un realismo moderado, pero hace unas distinciones que llevarían a un nominalismo pleno. Locke opone las ideas particulares y las abstractas.Entre las Líneas En su rudimentario lenguaje y pensamiento filosóficos llama ideas particulares a las imágenes que nos vienen de los sentidos, y dice que las ideas abstractas son productos de una elaboración sobre las ideas particulares, y que son mucho más indeterminadas y pálidas que éstas. George Berkeley (véase en esta plataforma: ; 1685-1753) recalca el que las ideas generales representan cosas particulares; y dice que es el intelecto el que provee la naturaleza general, pues la cosa que se piensa como poseedora de esa naturaleza general es, en realidad, completamente particular.
Otros Elementos
Además, sostuvo que no hay un solo significado para las pretendidas palabras u., sino que de cada una surgen muchas imágenes diferentes según las ocasiones; si pensamos «rojo», unas veces vendrá la imagen de una manzana, otras veces de sangre, etc. David Hume (véase en esta plataforma: ; 1711-76) contradice a Berkeley en cuanto que mantiene que cada palabra general se refiere a una idea particular. Están ambos de acuerdo en que no hay un contenido intelectual general. Toda idea es particular; se anexiona a unos términos generales por hábito o costumbre, de forma que la palabra general representa muchas ideas (y cosas) particulares; en este sentido está en el nominalismo. Estos hábitos los basa en el fenómeno psicológico de asociación de ideas, que a su vez proviene de que reconocemos ciertas semejanzas entre las cosas; en este sentido su pensamiento parece acercarse a un cierto realismo, pero queda en una posición más bien nominalista, es decir, acusadamente escéptica y relativista, con la superficialidad propia del empirismo.
Más tarde John Stuart Mill (véase en esta plataforma: ; 1806-73) enseña una teoría de los universal muy parecida a la de Hume. La explicación fundamental de por qué formamos los universal en ambos casos es primariamente psicológica, con lo que se pone en tela de juicio su fundamentación objetiva. Algo similar a las teorías de Hume y Mill ha sostenido recientemente Ludwig Wittgenstein (véase en esta plataforma: ; 1889-1951) con su teoría de los parecidos familiares. El concepto general no significa para é1 nada unitario, sino que tiene toda una gama de sentidos. El caso más claro de esto, según él, es la noción de «juego» que incluye muchas cosas desde el ajedrez hasta el fútbol. «Juego» no sería un concepto universal en la acepción clásica, igual que casi todas las demás ideas generales; «juego», en vez de representar una idea, representa toda una familia de significados.
En el continente europeo, a la vez que el empirismo inglés, se da una tendencia en muchas cosas contraria; la del racionalismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), integrada por pensadores como Descartes (véase en esta plataforma: ; 1596-1650), Spinoza (véase en esta plataforma: ; 1632-77) y Leibniz (véase en esta plataforma: ; 1646-1716). Los racionalistas se acercan a un «realismo exagerado». Piensan que una vez captadas las ideas que corresponden a ciertas esencias se pueden deducir todas las propiedades de esas esencias o de las combinaciones de las esencias. Leibniz distingue entre las verdades de principio y las verdades de hecho. Estas últimas serían completamente contingentes y no cabría conocimiento científico acerca de ellas; en cambio, las verdades de principio serían necesarias y eternas. Tal distinción, sin embargo, es discutible y debe ser matizada mejor que lo hace Leibniz.
En Kant (véase en esta plataforma: ; 1724-1804) hay una reacción contra ese tipo de racionalismo, bajo la influencia de Hume. Kant sostiene que formamos conceptos debido a una elaboración que hacemos sobre datos sensoriales. ‘Nuestros conceptos son verdaderos, universal y necesarios, pero la necesidad sería sólo subjetiva. No hay ninguna razón, para Kant, que haga suponer que las cosas en sí corresponden a nuestros conceptos. Kant, por tanto, es un perfecto ejemplo de conceptualista, que viene a ser otro tipo de racionalismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), como lo es también el de los idealistas.
Los idealistas, y en especial Hegel (véase en esta plataforma: ; 1770-1831), son los únicos «realistas exagerados» importantes de tiempos recientes. El énfasis en la filosofía de Hegel es mostrar cómo, mediante una complicada dialéctica (v,), se va perfilando la Idea Absoluta. Esta Idea es el universal concreto. Es la categoría más exacta y adecuada que puede formularse, según Hegel. «Ser» sería el concepto más abstracto y más pobre. Desde «ser» hasta la idea del Absoluto vienen todas las precisiones descubiertas por las diferentes ciencias humanas. Estas precisiones son necesarias e inevitables. Nada es casual para Hegel, sea una institución política, sea un descubrimiento astronómico.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Informaciones
Los datos empíricos que provienen de las ciencias especiales interesan y sirven sólo en cuanto revelan principios universal necesarios.
La filosofía de Hegel y de sus seguidores, como Francis Herbert Bradley y Benedetto Croce (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), provocó una violenta reacción en los países de habla inglesa. Durante algunos años del siglo XX prevaleció en esos países la mentalidad neopositivista (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) que se inspira en Hume y más próximamente en el Círculo de Viena.
Indicaciones
En cambio, en Europa, una reacción que ha tenido gran influencia ha sido el movimiento fenomenológico capitaneado por Edmund Husserl (véase en esta plataforma: ; 1859-1938). El objetivo de la fenomenología (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) es precisamente dar un método mediante el que se aprehendan las esencias de los objetos con precisión. Se pretende, por tanto, abstraer conceptos universal de nuestras vivencias mediante el análisis fenomenológico. Otra reacción, en mayor profundidad y extensión, ante el idealismo, ha sido la del realismo moderno, mencionado al principio de este apartado (véase en esta plataforma: REALISMO II, B).
Hay variaciones de terminología en distintos países. Así, p. ej., los filósofos de habla inglesa suelen hablar de tipos de soluciones «platónicas» en vez de «realistas».Entre las Líneas En estos mismos ambientes se llama «conceptualismo» a lo que en castellano sería más normal llamar «nominalismo».Si, Pero: Pero no cabe duda de la importancia de este problema, pues está estrechamente ligado con la actitud que se toma hacia la inteligibilidad del universo y la misma posibilidad y valor objetivo de las ciencias y de la filosofía.
V. t.: CONCEPTO; IDEA; ENTENDIMIENTO, 2; SER; REALISMO; CONCEPTUALISMO; NOMINALISMO; IDEALISMO; NOMBRE Y VERBO I. [rbts name=”filosofia”]
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre universales en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
R. I. AARON, The Theory of Universals, 2 ed. Oxford 1967; 1. M. BOCHENSKI, A. CHURCH, N. GOODMAN, The Problem of Universals, Notre Dame University, Indiana, 1956; É. GILsoN, La filosofía en la Edad Media, 2 ed. Madrid 1965; 1. GREDT, Philosophia Aristotelico-Thomistica, I, 13 ed. Barcelona 1951; E. HUSSERL, Investigaciones lógicas, 2 ed. Madrid 1967; G. KÜNG, Ontology and the Logistic Analysis of Language: an Inquiry into contemporary Views on Universals, Dordrecht (Holanda) 1967; W. y M. KNEALE, El desarrollo de la lógica, Madrid 1967; 1. MARITAIN, El orden de los conceptos, Buenos Aires 1963; A. MILLÁN PUELLES, El problema del ente ideal, Madrid 1947; ÍD, Ser ideal y ente de razón, en La claridad en filosofía y otros estudios, Madrid. 1958, 83-104: J. PIEPER, El descubrimiento de la realidad, Madrid 1974; A. P. WOOZLEY, Universals, en The Encyclopedia of Philosophy, vol. 8, Nueva York 1967, 194-206.
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