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Teoría de las Categorías

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Teoría de las Categorías

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Categorías en Filosofía

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre categorías en filosofía que se haya en otra parte de esta plataforma online). Comparación de la tabla kantiana con la aristotélica: causas y modos. A pesar de la radical diferencia de fondo de los intentos de Aristóteles y Kant, que los hace incomunicables, puede intentarse una comparación entre ambas tablas, que ponga de relieve precisamente su diferencia. Si para construir la tabla de categorías Aristóteles parte de los modos del predicado, Kant parte de los modos de predicación, atendiendo no precisamente al contenido, sino a la forma del juicio.Entre las Líneas En el enfoque aristotélico, hay que afirmar que las categorías son en primer lugar modos del predicado o estructuras del ente. Una vez elaborada la tabla de categorías pueden añadírseles las categorías de predicación o del juicio y esperar que entre ambos órdenes eXIsta una correspondencia. Aunque las categorías sean halladas a posteriori, por abstracción de la experiencia, no obstante bajo ellas se distiende un elemento apriorístico o más exactamente realístico, justamente el objeto formal del entendimiento: la quididad de la cosa material, como objeto formal de nuestro pensar, es un a priori, que anticipa implícitamente todas las c.; la sustancia designada inmediatamente por la quididad exige o contiene eXIgitivamente en sí a los accidentes.
Por otra parte, Kant incluye la causa (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) entre las c.; ahora bien, las causas no coinciden con las categorías Es evidente que las causas externas (eficiente y final) son propias también del ente infinito o ser subsistente incausado, mientras que las categorías quedan restringidas al orbe de lo finito. Y por lo que respecta a las causas intrínsecas (materia y forma, que se comportan como potencia y acto), el acto, en cuanto que está recibido en una potencia, es finito, pero de suyo es infinito, y por tanto trasciende el orden categoríal esencialmente finito. Había que decir que el ser y la esencia, la forma y la materia fundan a las c.; son pre-categorías, pues estos principios constituyen primeramente al ente categoríal precediéndolo y excediéndolo. Aunque las causas no son c., sin embargo se refieren a las c.; así, las causas intrínsecas (forma-materia, ser-esencia) se reducen a la sustancia; las causas externas están vinculadas a varias c., sobre todo a la acción y a la pasión.
Finalmente, Kant incluye los modos (posibilidad, existencia, necesidad) entre las categorías porque tiene más en cuenta la predicación misma que la índole de los predicados.

Puntualización

Sin embargo, los modos no pertenecen a las c., pues no diversifican algo, una esencia, sino que pertenecen al mismo hecho de convenir al ser. Por tanto, los modos exceden a las c., abarcándolas a todas, y por eso tienen un carácter supracategorial. Ahora bien, en sentido estricto, los modos no son trascendentales, o por lo menos no lo son necesariamente, puesto que se excluyen entre sí (en sus oposiciones).
4. Categorías y atributos trascendentales. El problema en Nicolai Hartmann. El exagerado apriorismo de los idealistas produjo una reacción saludable: las categorías tienen que ser halladas a través de la experiencia, es decir, a posteriori y de ningún modo deben ser deducidas a priori. Se produce así en la filosofía un acercamiento al realismo aristotélico, más o menos pleno según los autores.Entre las Líneas En esa línea hay que mencionar el intento de N. Hartmann, que afirma, por lo demás, que es imposible alcanzar un sistema o cuadro absolutamente completo de categorías Es preciso, desde luego, buscar una ordenación o sistema, pero debe ser ante todo abierto, que admita el ingreso de aquellas nuevas categorías que pueden ser descubiertas. Hartmann distingue tres grupos de categorías fundamentales (Ontología, 111,2):
a) Modales (posibilidad-imposibilidad, necesidad-contingencia, efectividad-inefectividad); conciernen sólo a la manera de ser y deciden el problema de las esferas, pero dejando todavía intacta la estructura concreta del mundo real.
b) Opositivas o estructurales, en las que distingue dos grupos: primer grupo: principio-concreto, estructura-modo, forma-materia, interior-exterior, predeterminación-dependencia, cualidad-cantidad; segundo grupo: unidad-multiplicidad, armonía-conflicto, oposición-dimensión, discreción-continuidad, sustrato-relación, elemento-complexo.
c) Legales, que dan a conocer tanto las leyes estructurales concernientes al orden interno, como las relaciones intercategoriales mismas. Cuatro son los principios legales: el de validez (cada categorías determina incondicionalmente a sus elementos concretos), el de coherencia (cada categorías está vinculada a un estrato y codeterminada en él), de estratificación (las categorías del estrato superior pueden contener a las del inferior, pero no viceversa) y de dependencia (las categorías superiores dependen de las inferiores).
Categorías y trascendentales. Ante la categoriología de Hartmann hay que hacer una observación importante: no distingue los atributos trascendentales del ente y las c., ya que identifica el mundo con el orden de los entes, quedando la causa del mundo (Dios) marginada de su investigación.Si, Pero: Pero los atributos trascendentales pertenecen al ente como tal y son sus propiedades o modos comunes; tienen consiguientemente la misma amplitud que el acto de ser (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), de modo que todo ente y toda entidad conllevan esas propiedades y no pueden carecer de ellas. Tales atributos difieren entre sí solamente con distinción de razón y coinciden con identidad formal. Por tanto, en un sentido propio, no forman entre sí una composición, ni constituyen una multiplicidad.

Pormenores

Por el contrario, las categorías constituyen modos propios de los que surgen varios órdenes de entes: una categorías se da entre otras distintas. Tal multiplicidad de órdenes sólo puede ser admitida en el ámbito del ente finito, y, así, las categorías no son más que modos del ente finito. Y como cada una de las categorías está restringida a sí misma entre las otras, por tanto, no incluye a las demás. Las c., por su misma entidad, se excluyen en su razón formal: lo que es sustancia no puede ser accidente, lo que es cantidad no puede ser cualidad. O sea, si los trascendentales (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) admiten una expresión conjuntiva («y.y»), las categorías exigen una expresión disyuntiva («o.o»).
5. Categorías y oposiciones dialécticas. Si observamos la tabla kantiana de las categorías (véase en esta plataforma: 3) podremos apreciar la simetría del número 12 junto al hecho de que c) representa siempre la síntesis de a) y de b), en lo que estriba el punto de partida del posterior «método dialéctico». Si aceptamos el término dialéctica (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), en un sentido muy amplio, como el modo según el cual el espíritu va recogiendo nociones que le acercan a la esencia de la cosa, mediante graduales aproXImaciones hechas a base de opuestos, podremos ver otra forma de abordar el tema de las c.
La dialéctica platónica supone una visión intuitiva de las esencias inteligibles; el espíritu puede dividir todo el ser en géneros y especies por el solo juego de la contradicción, que incluye la afirmación y la negación; todo estriba «en poder dividir de nuevo a la idea en sus especies, siguiendo sus articulaciones naturales y evitando descuartizar las partes como lo haría un cocinero torpe» (Fedro, 265d). Platón obtiene de este modo cinco géneros supremos (Soph., 259e): el ser, el reposo, el movimiento, la identidad, la alteridad, como determinaciones del ser y del pensamiento. Ahora bien, estos géneros supremos son menos categorías que ingredientes del ser; por eso Aristóteles los recogería en los binomios materia-forma, actopotencia. La alteridad coincide con el concepto aristotélico de potencia y materia. A su vez, la identidad sería recogida en la unidad trascendental del aristotelismo.
Ya antes, la dialéctica de oposición sirvió a los pitagóricos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) para distribuir a los seres en 20 clases, 10 buenas y 10 malas; el núcleo categorial es concebido como la relación de dos términos opuestos: determinado-indeterminado, impar-par, unidad-pluralidad, derecho-izquierdo, macho-hembra, quietud-movimiento, recto-curvo, luztinieblas, bien-mal, cuadrado-rectángulo.

Secuencia

Posteriormente, Plotino (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) permanece fiel a Platón, aceptando la división entre el mundo inteligible y el mundo sensible: aquél está regido por las categorías de ser, reposo, movimiento, identidad y alteridad; en éste se dan las categorías de sustancia, relación, cantidad, cualidad y movimiento. Es evidente que las categorías del mundo inteligible plotiniano corresponden a los atributos trascendentales de los aristotélicos; mientras que las del sensible son una síntesis de las categorías propiamente dichas.
La dialéctica hegeliana reabsorbe el espíritu humano en el espíritu absoluto, de modo que por su solo movimiento el espíritu va engendrando la variedad de categorías a partir de la idea. El intento de Hegel (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) presupone la obra de Kant y su visión de las categorías como simples formas subjetivas, pero Hegel no se resigna al agnosticismo, de manera que habiendo perdido la visión realista según la cual las categorías son modalidades del ser y resultan obtenidas a posteriori por vía de conocimiento, va ahora a intentar deducir el ser a partir de la subjetividad, lo que, obviamente, implica el panteísmo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).Entre las Líneas En esta línea Hegel tiene un predecesor decisivo: Fichte (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), el cual comenzando por la acción moral (sittliche Tathandlung), busca la deducción de las categorías a través del método dialéctico (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fichte acepta y corrige la apercepción trascendental de Kant, de modo que las categorías son menos conceptos que acciones del entendimiento, del yo. Su punto de partida es el siguiente: «El yo se pone a sí mismo y existe gracias a esta pura posición por sí mismo». De aquí resulta: a) En la autoposición absoluta, al modo de A=A, el yo igual a sí mismo fundamenta su ser; con esto tenemos la categorías de realidad. El principio: «el yo se pone a sí mismo» es una aplicación de la apercepción trascendental kantiana, tomada como pura actividad y espontaneidad; yo (apercepción trascendental) es acción pura. b) Contraposición: «el yo pone un no-yo», o sea, el yo se opone a sí mismo como objeto. De esto resulta la categorías de negación y sus derivadas: divisibilidad (cantidad) y limitación de la cantidad (cualidad). c) Determinación recíproca: consiste ert la unión de la absoluta actividad del yo (el ponerse) con el absoluto padecer (ser puesto) (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fichte equipara después la determinación recíproca a la causalidad y a la relación mutua. Las categorías complementarias de la determinación recíproca son: sustancia (todo el ámbito de la realidad) y accidente (el yo en cuanto esfera no determinada absolutamente).
De la autoposición resulta que las categorías no son ya puramente fenoménicas, como en Kant, pues alcanzan el en sí de las cosas que han sido identificadas con el yo: el yo que se pone a sí mismo es la propia cosa en sí.
Para Hegel las categorías son autodeterminaciones del pensamiento puro; no pertenecen a la naturaleza ni al espíritu empírico. Las categorías principales son: ser (cualidad, cantidad, medida), esencia (fundamento, apariencia, realidad) y concepto (concepto subjetivo, concepto objetivo, idea).Si, Pero: Pero la categoría ser no debe ser entendida como ser de la materia, sino como posición original del espíritu absoluto. Ser absoluto, naturaleza y espíritu forman las categorías primarias.Si, Pero: Pero a su vez, ser, esencia y concepto están contenidos de modo latente en todas las posiciones de la naturaleza y del espíritu. La naturaleza, como lo otro antitético, y el espíritu son idénticos en el absoluto. De este modo, el principio de razón suficiente se define como razón absoluta, en cuyo aspecto su sistema se convierte en panlogismo: la categoriología hegeliana es a la vez Ontología y Lógica. Aparte del panlogismo que vicia la categoriología hegeliana, un fallo funesto consiste en empezar con el vacío, para captarlo como «ser», de cuya determinación progresiva se deduciría la estructura total del mundo.Si, Pero: Pero ¿cómo puede resultar un contenido de una forma vacía? El ser no es jamás un vacío que se llena después; ni es tampoco una c.; debe existir antes algo pleno, cuya plenitud (imposible de deducir formalmente) puede aún derramarse.
6. Categorías y existenciarios. El planteamiento heideggerianq. El ser del ente y el sentido del ser son captados por el hombre.Entre las Líneas En la pregunta por el ser nos va el ser; de modo que el ser del hombre se define como ex-sistencia. La estructuración de esta existencia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) no puede comprenderse a través de las categorías La categorías expresa siempre algo de una cosa, y como algo es definida. Un ente es definido según categorías por determinaciones indiferentes. La misma existencia, en cambio, es la que se propone como cuestión y la que se responde; el ser humano no es una determinación previa, sino que siempre implica una posibilidad que puede ser acogida o errada. El modo como la existencia puede ser su propia posibilidad y, con ello, la estructuración misma de la existencia, es la forma como los existencialistas (véase en esta plataforma: EXISTENCIA) se sitúan frente al tema, dando así lugar a una nueva manera de abordar el tema de las c.; palabra que, en este contexto, viene referida no a los modos del ser (Aristóteles), ni a las formas de la intuición sensible o el juicio (Kant), sino a las modalidades en las que la existencia humana se despliega. Hablan así de existenciarios entendiendo por tales las modalidades que puede revestir la existencia y que nos dan, por tanto, a conocer su estructura.
Los principales existenciarios enumerados por Heidegger (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) son: «ser en», «ser cabe», «mundanidad», «ser en el mundo», «desalejamiento», «ser con», «caída», «decisión», «temple», «charla», «comprensión», «proyecto», «sentido», «cuidado», «ser para la muerte», «historicidad», etc. El profundo sentido de la obra de Heidegger estriba en poner de relieve la diferencia de las categorías infrahumanas y las humanas.
7. Desarrollo posterior del planteamiento aristotélico. Como queda dicho fue desarrollado por los pensadores medievales, especialmente por S. Tomás de Aquino, y de ahí transmitido al pensamiento posterior. Ha sido explicado y defendido por los pensadores de cuño tomista así como por muchos otros entroncados con el realismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).Entre las Líneas En el pensamiento de la neoescolástica (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) del s. XX algún autor, como H. de Finance, quizá bajo la influencia heideggeriana, ha criticado a Aristóteles reprochándole que su división de las categorías es meramente horizontal, pues no tendría en cuenta los niveles del ser y el rango, dentro de la misma categorías de sustancia, de realidades tan diferentes como la persona y la cosa material, desconociendo la originalidad del espíritu. Persona (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y cosa (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) difieren en su manera de ser y constituyen categorías diferentes. De aquí concluye que la sustancia no puede ser atribuida unívocamente al espíritu y a los cuerpos. Y como los accidentes pertenecen al mismo grado de ser que su sujeto, es preciso que cada categorías se desdoble según que se aplique a las realidades corporales o a las espirituales. De Finance postula una corrección de la clasificación horizontal aristotélica, de modo que sea completada por una clasificación vertical en consonancia con los niveles ontológicos. La tabla de las categorías tendría, pues, un doble acceso. Y aunque hay, al pasar de un nivel a otro, una analogía de estructuras, tal analogía no debe ser establecida a partir del examen de las formas verbales. Si es verdad que no podemos hablar de realidades espirituales sin echar mano de expresiones correspondientes al mundo material, también es cierto que nada nos autoriza a trasponer simplemente las estructuras del mundo corpóreo al mundo del espíritu.
Aunque las observaciones de De Finance son exactas, no son en realidad una crítica a la clasificación que le antecede, ya que lo que señala no fue negado por sus predecesores. Es preciso en efecto señalar que, para toda la tradición tomista, la voz categorías es un término común que puede convenir a varios órdenes: los modos de ser del hombre se encuentran parcial y analógicamente en los entes no racionales, no dándose una discrepancia absoluta y total entre ellos. Si estudiamos de cerca los existenciarios heideggerianos comprenderemos que no son exclusivamente dinámicos, es decir, que no pertenecen sólo al orden del ejercicio. Del mismo modo, las categorías aristotélicoescolásticas no se reducen sólo a la sustancia, ni son exclusivamente estáticas. [rbts name=”filosofia”]

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Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre categorías en filosofía en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

, J. DE FINANCE, Connaissance de l’étre, París 1966, 447463; J. B. Lorz, ontología, Barcelona 1962; 289-295; A. TRENDELENBURG, Geschichte der Kategorienlehre, Berlín 1846; M. SCHEU, The categories of being in Aristotle and S. Thomas, Washington 1944; G. AMENDOLA, La categoría. Appunti critici sullo svolgimento della dottrina delle categoríe da Kant á noi, Bolonia 1913; N. HARTMANN, La fábrica del mundo real, México 1959; F. HEINEMANN, Existentialism and the modern predica ment, Londres-Nueva York 1954; O. SPANN, Kategorienlehre Jena 1939.

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