Timidez
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Timidez en Relación a Sociología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]
Concepto
Es una actitud afectiva que se refleja en la dinámica social por la inhibición del sujeto para desarrollar adecuada y suficientemente una conducta de relaciones interhumanas y sobre todo para comunicarse con los demás. El sujeto tímido tiende a reaccionar en presencia de otras personas con la retirada total o el aislamiento psíquico.
Al expresar en la definición consignada que la timidez es una actitud (attitude, en inglés; Haltung y Behaltung, en alemán), se hace referencia al significado de «actitud» que priva en la actual Psicología; en tanto que en el lenguaje coloquial se habla de actitudes o posturas corporales, la moderna literatura científica ha sustituido casi por completo esta acepción por otra mucho más vinculada a la personalidad; según Meili: «la actitud es un atributo afectivo de la personalidad que es percibido por los demás como una forma de comportamiento». Gracias al influjo de las actitudes, la conducta del ser humano se muestra coherente consigo misma. Dentro de la actitud se incluye, por tanto, un estado afectivo y su revelación por un determinado conjunto de fenómenos motores ante «ciertas» situaciones.Entre las Líneas En otras palabras, la actitud es una disposición más o menos permanente a producir un determinado comportamiento ante ciertas situaciones.
El fenómeno de la timidez consiste en una inhibición del proceso de relación y comunicación interpersonal que integra el núcleo de la conducta social humana. Si el sujeto tímido se ve forzado a esta relación, hablando o haciendo algo experimenta una emoción muy intensa que se traduce exteriormente en temblores, titubeos, rigideces, faltas de coordinación motora, tartamudez, lenguaje atropellado, disgregación del pensamiento, y el cortejo vegetativo habitual en las emociones (palidez o rubor facial, hipersudoración, etc.) que puede culminar en una lipotimia.
Las raíces y la esencia de la timidez tienen una índole afectiva (véase en esta plataforma: AFECTIVIDAD). La timidez está montada siempre sobre un estado de ánimo o un sentimiento persistente, de tonalidad displacentera o desagradable, cuyo contenido puede ser la tristeza, la culpa o la inferioridad, y en cualquier caso tiene una estructura psíquica impregnada de vergüenza. La timidez puede referirse a todas las relaciones interpersonales o sólo a ciertas situaciones específicas. Por lo común, se acentúa en presencia de personas del otro sexo y durante las actuaciones en público. La figura específica de timidez más frecuente es la sexual. Unas veces se trata de vergüenza ante la misma sexualidad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), y otras veces de vergüenza ante la excitación sexual propia (véase en esta plataforma: PUDOR).
La permanencia de la timidez, como ocurre con otras actitudes afectivas, varía entre grados extremos. A medida que está más arraigada en la personalidad, constituyendo una actitud profunda, su permanencia se prolonga y puede abarcar toda la vida del sujeto. La timidez superficial, en cambio, suele ser pasajera, y depende mucho más de los estados momentáneos del sujeto y de las situaciones.
Tipos.
Detalles
Las especies de timidez más frecuentes son las siguientes: a) La timidez en las fases o temporadas tristes; la tristeza vital se acompaña muchas veces de inhibición psíquica global y de un alejamiento del sujeto no sólo de los .demás sino de sí mismo; hay, por tanto, un déficit en la comunicación del sujeto consigo mismo y con los demás. b) La timidez de los que se sienten culpables, con culpa real o con un sentimiento de culpa neurótico o depresivo. c) La timidez de los que se sienten inferiores; aquí la raíz de la timidez es un sentimiento autovalorativo negativo.
El tímido por antonomasia, el de carácter, es el inseguro sensitivo de sí mismo; una personalidad sumamente neurótica (véase en esta plataforma: NEUROSIS).Entre las Líneas En el modo de ser de estos neuróticos, «de alma cándida», se basa la doctrina de Adler (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) conocida como Psicología individual (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
Observación
Además de tímidos suelen ser temerosos ante el destino.Si, Pero: Pero su dato clave es el sentimiento de inferioridad. Entre los rasgos de carácter que más a menudo se agrupan alrededor del sentimiento de inferioridad, sobresalen, además de la timidez, la indecisión, la cobardía, la inseguridad, la tendencia a avergonzarse, la exagerada necesidad de apoyo, la obediencia sumisa y la proliferación de fantasías. Estos sujetos tienden a adjudicarse a sí mismos la culpa de todos los fracasos y a creerse el centro del mundo, pensando que los demás están pendientes de ellos. Son egocéntricos, pero no egoístas.Entre las Líneas En el fondo, están orgullosos de su timidez, y a veces temen pasar inadvertidos (véase en esta plataforma: SENTIMIENTOS).
El sentimiento de inferioridad se produce al creerse el sujeto afectado por un defecto en el orden somático, psíquico o espiritual (véase en esta plataforma: COMPLEJOS PSÍQUICOS). Este defecto puede ser real o no. Puede tratarse de fealdad, baja estatura, obesidad, una deformidad física, escasa dotación intelectual, excesiva limitación de los conocimientos, falta de simpatía, pobreza, ilegitimidad del nacimiento, descendencia de unos padres de los que uno se avergüenza, etcétera.
La compensación del sentimiento de inferioridad es muy frecuente. Adler insistió mucho en ello. Hay compensaciones de primero, segundo y tercer grado. La de primer grado va dirigida a suprimir o minimizar el defecto real o imaginario y sus consecuencias. Un individuo con una deformidad corporal, p. ej., trata por todos los medios de mejorar su aspecto físico. La de segundo grado consiste en el afán de sobresalir en una esfera distinta. Un joven con escasa capacidad para los estudios, p. ej., puede compensar su sentimiento de minusvalía entregándose a los deportes. La de tercer orden o supercompensación se dirige directamente al sentimiento de inferioridad. Algunas veces, este sentimiento no sólo permanece oculto ante los demás, sino ante el propio sujeto; es rechazado fuera de la conciencia y queda reemplazado por un sentimiento del propio valor enormemente elevado, pero inauténtico.
Estos sentimientos de inferioridad más o menos inconscientes trascienden al exterior, quizá en el porte, las posturas, la mímica o los gestos. La verdadera conciencia de superioridad sobre los demás se refleja en la actitud orgullosa que impone lo que Nietzsche llamaba «el pathos del distanciamiento».
Indicaciones
En cambio, el sentimiento de superioridad, que encubre realmente una conciencia de inferioridad, aparece rodeado de altanería, arrogancia y presunción.Entre las Líneas En tanto que con el orgullo el sujeto se eleva indiscutiblemente por encima del nivel de las otras personas, la altanería, la arrogancia y la presunción implican una comparación en la que los demás son el término inferior y el sujeto el término superior (véase en esta plataforma: SOBERBIA). Así afirma Lersch: «La falsedad de un sentimiento del propio valor se manifiesta justamente en el hecho de que, en su exagerado gesto de menosprecio, se preocupa de su prójimo mucho más de lo que realmente quisiera darnos a entender con dicho gesto».
Timidez en la infancia. Durante la infancia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) hay una fase de timidez normal. El niño tiene entonces la experiencia de pequeñez, debilidad, incompletud y desamparo en un mundo de adultos. Esta experiencia corresponde a una realidad: el niño es realmente inferior e insuficiente para afrontar la vida sin el apoyo de los adultos. La timidez de esta época de la infancia está específicamente referida al adulto, a quien se contempla como un ser grande y poderoso. El niño es estimulado por estas experiencias a lanzarse gradualmente a la conquista y al perfeccionamiento de sí mismo, y al conocimiento del mundo. El sentimiento de inferioridad anormal con una carga de de timidez excesiva abunda especialmente entre los niños sobreprotegidos y mimados, los niños odiados o poco queridos y los niños con escasos contactos sociales.
Psicopatología y terapéutica de la timidez. Entre los sujetos tímidos se acumulan los fenómenos psicopatológicos: los delirios sensitivos de autorreferencia, las fobias sobre todo al rubor y a la impotencia sexual (véase en esta plataforma: FOBIAS Y FILIAS), las fases depresivas, y las conductas alcohólicas y drogómanas, e incluso un índice alto de criminalidad.
El tratamiento de la timidez exige desmontar el sentimiento anormal o patológico que constituye su subestructura fundamental. Para tratar los caracteres tímidos lo más recomendable es una combinación de psicoterapia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) al estilo adleriano y medicamentos relajantes para frenar la hiperemotividad. El amor por parte de otras personas es un factor de mejoría. El odio o el castigo jamás pueden serlo.
En relación con otros aspectos psicológicos y morales de la timidez pueden consultarse las voces PASIóN; TEMOR DE DIOS. [rbts name=”sociologia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre timidez en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
H. L. y R. L. ANSBACHER, La psicología individual de Altred Adler, Buenos Aires 1959; P (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FRAISSE y R. MEILI, Psiciología de las actitudes, Buenos Aires 1967; P. LERSCH, La estructura de la personalidad, I, Barcelona 1958, 289-305; K. SCHNEIDER, Las personalidades psicopáticas, Madrid 1962, 100-112.
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