Gran Colombia
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Historia de la Gran Colombia
Una vez liberada la Nueva Granada, el nuevo régimen debió llevar a cabo una labor ímproba, no solo desde el punto de vista económico y social, sino sobre todo militar, con el objeto de asegurar para la causa patriota el territorio que se había conquistado hasta ese momento. De ese modo, la Nueva Granada fue adquiriendo una vocación definida como centro de abastecimiento de hombres y de armas para las guerras que se libraban en Venezuela y en el sur del país.
El Libertador Simón Bolívar, de acuerdo con los lineamientos trazados en el congreso de Angostura, dejó como vicepresidente a Francisco de Paula Santander y se marchó hacia el norte el 21 de septiembre de 1819. El congreso convocó a elecciones en los territorios de las provincias libres de la Nueva Granada; constituidos por las provincias de Antioquia, Casanare, Chocó, Mariquita, Neiva, Pamplona, Santafé, Socorro, Tunja y una porción de Popayán.
En el orden político la transformación más importante después del triunfo de Boyacá fue la instaurada por el congreso de Angostura, compuesto por mayoría de venezolanos, con una representación nominal de neogranadinos, y en la que sin embargo, se proclamó como un hecho cumplido la unión entre venezolanos y neogranadinos, a pesar de que se reconoció la necesidad de funcionar con administraciones separadas para ambos países, cada una con su propio vicepresidente y bajo el mando del Libertador.Entre las Líneas En Angostura se aprobó la Ley Fundamental para la República de Colombia, que decretaba la creación de una nueva república, con tres departamentos, Venezuela, Cundinamarca y Quito, con capitales en Caracas, Bogotá -el nombre de Santafé quedó abolido, así como el de Nueva Granada- y Quito. Cada departamento tendría un vicepresidente nombrado por el Congreso. La nueva república, a su turno, convocaría un Congreso que asimismo nombraría interinamente un presidente y un vicepresidente que se encargaría de reemplazarle. Para el futuro se previó la convocatoria de un congreso general de Colombia, que se reuniría en la Villa del Rosario de Cúcuta y el cual se encargaría de redactar la Constitución de la República de Colombia.
Logros y dificultades
En todo caso, el encargado de velar por el cumplimiento de las reformas, mientras
Bolívar se hallaba entregado a la guerra contra los realistas, fue el vicepresidente Santander. Dada la estructura centralizada del Estado, a él le correspondió atender la labor del gobierno hasta en los más mínimos detalles.
Otros Elementos
Además, el vicepresidente, con el objeto de complementar la labor constitucional, se encargó de producir un cúmulo de normas, como la que confirmaba el derecho de Patronato, es decir, el control del Estado sobre la Iglesia, con bases semejantes a las que tenía esa institución durante la Colonia. Por lo demás, en otros campos, tales como la política exterior, en la cual se logró el reconocimiento de Inglaterra y de los Estados Unidos, y también en relación con los triunfos obtenidos por los ejércitos neogranadinos en Ecuador, Perú y Bolivia, así como ciertos avances obtenidos en economía, como la introducción de la navegación a vapor, se mostraron las posibilidades del experimento grancolombiano.
Pero no tardaron en surgir las dificultades. El endeudamiento con los prestamistas extranjeros, especialmente ingleses, llegó a límites alarmantes.
Puntualización
Sin embargo, el problema creado por la situación reinante en Venezuela fue la coyuntura que precipitó la disolución de la Gran Colombia. La animadversión existente entre venezolanos y neogranadinos se puso de manifiesto cuando el principal caudillo de Venezuela, el general José Antonio Páez, se rebeló al ser llamado a juicio por el Congreso. A raíz de esta situación, los ecuatorianos, a su turno, también dieron muestras de inconformidad.
El Congreso de Cúcuta
Desde luego, con un sistema democrático restringido, los representantes para actuar en el congreso de Cúcuta, en 1821, fueron escogidos por un número limitado de personas, entre ellas miembros del ejército revolucionario. Por otra parte debe tenerse en cuenta que Quito y gran parte de Venezuela se encontraban todavía bajo el control de los realistas. Estos factores, sin embargo, no fueron óbice para que los diputados ratificaran el pacto de unión firmado en Angostura. Entre los puntos más importantes que se sometieron a la consideración de los diputados, el relativo al debate sobre si debería adoptarse el centralismo o el federalismo, aspecto que en el pasado había ocasionado serios trastornos a la Primera República, mereció un detenido examen. Los centralistas, encabezados por Bolívar, proponían un gobierno unitario que pusiera el país a resguardo de discordias regionales y de peligros externos. A pesar de las ventajas teóricas que ofrecía el federalismo, sobre todo para la administración de un territorio tan extenso como el de la nueva república, finalmente se adoptó el centralismo, habida cuenta de la necesidad de presentar un mando unificado en la ardua lucha contra España que aún le esperaba a la naciente república.
Por otra parte, en la nueva Carta se adoptaron los beneficios contemplados en la teoría constitucional de la época, como la separación de poderes y el reconocimiento de las garantías individuales. Se trataba, además, de una democracia restringida, en la cual podían ejercer el sufragio (el derecho al voto) todos los ciudadanos casados o mayores de 21 años, que supieran leer y escribir, que fueran dueños de una propiedad raíz con un valor de 100 pesos o que demostraran recibir ciertos ingresos; el presidente y los miembros del Congreso serían elegidos por un sistema de asambleas electorales.
En cuanto a la elección de quienes habrían de presidir el poder ejecutivo, se estimó necesario que el Congreso mismo eligiera de inmediato al presidente. La designación del Libertador en este cargo no ofreció ninguna duda, la cual sin embargo, sí se presentó en el caso de la elección de vicepresidente, cargo que en opinión de los asistentes debería corresponder a un neogranadino. Entre los candidatos sometidos a consideración, Antonio Nariño y Francisco de Paula Santander, la asamblea eligió a este último, a pesar de la envidia que despertaba su carrera fulgurante y su corta edad, pues aún no contaba con treinta años.
Además de estas determinaciones relativas a la forma de gobierno y a la provisión de los altos cargos del ejecutivo, el Congreso se preocupó por adoptar una posición con respecto a ciertas reformas relativas a las libertades individuales y a la limitación del poder de la Iglesia y del Estado. Esa preocupación era evidente en la medida en que, por ejemplo, antes de promulgar la nueva Constitución, se dictó una ley de manumisión que, siguiendo las pautas de lo que sobre el particular se había determinado en Antioquia, en 1814, disponía que los hijos nacidos de madres esclavas serían libres. Asimismo, se determinó la abolición (nota: el abolicionismo es una doctrina contra la norma o costumbre que atenta a principios morales o humanos; véase también movimiento abolicionista y la abolición de la esclavitud en el derecho internacional) de los resguardos indígenas y del impuesto de alcabala -sin embargo se retuvo el monopolio del tabaco, del cual el fisco obtenía pingües ganancias- y se suprimió la tributación indígena, consecuencia de haber declarado a los indígenas iguales ante la ley, como los demás ciudadanos.Entre las Líneas En su lugar, se impuso la tributación directa, exigiendo para el fisco el 10 por ciento de los ingresos.Entre las Líneas En cuanto al sistema aduanero, como en lo sucesivo las tarifas de importación se cobraron en los puertos americanos, en lugar de España, ello generó mayores ingresos.Entre las Líneas En conjunto, las medidas introducidas por la Constitución de Cúcuta de 1821 se asemejaron a las adoptadas por los gobiernos independientes de América Latina y procuraron adaptarse a la índole de los intereses de quienes las introducían y a las prácticas y creencias de la población.
El regreso de Bolívar
Ante la rebelión del caudillo venezolano Antonio Páez (1790-1873), Bolívar, a pesar de comprender la gravedad de la situación, se mostró indulgente con él, y esperó, más bien, que la Constitución que él había promulgado para Bolivia le serviría como guía para conjurar la situación, dado que allí se contemplaba la creación de un gobierno fuerte a cargo de un presidente vitalicio (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bolívar, desde luego, aspiraba a ese cargo, y con el objeto de que en Colombia se acogiera la carta boliviana, regresó a Bogotá a fines de 1826. A pesar de la oposición del vicepresidente Santander, que respaldaba la Constitución de Cúcuta -la cual, de acuerdo como estaba previsto, solo podría ser reformada en 1831-, Bolívar convocó a una convención que se reuniría en 1828 en Ocaña.
En la época del regreso de Bolívar a Bogotá, sus relaciones con Santander ya estaban deterioradas. Santander no estaba de acuerdo con la Constitución boliviana, ni tampoco con la actitud del Libertador hacia Páez (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bolívar le reprochaba al vicepresidente la campaña de descrédito emprendida en la prensa y en el seno del Congreso contra su política. Alrededor de ambas figuras se empezaron a formar bandos irreconciliables que llevaron sus diferencias a la convención de Ocaña, la cual, al no haber llegado a ningún acuerdo, terminó en fracaso.
Como consecuencia de lo anterior, en Bogotá, la asamblea de notables que controlaba, le ofreció a Bolívar la dictadura para “salvar a la Patria”. Se dictaron una serie de medidas que significaron un retroceso con respecto a las reformas adoptadas durante los primeros tiempos de la Gran Colombia, como la restauración de la alcabala, la eliminación de Bentham del curriculum educativo, el debilitamiento de la ley de manumisión de 1821.
Otros Elementos
Además, el cargo de vicepresidente fue eliminado. El descontento llegó al punto de que se fraguó una conspiración con el propósito de atentar contra la vida del Libertador, el 25 de septiembre de 1828; Bolívar se salvó, catorce conspiradores fueron ejecutados, inclusive el almirante José Prudencio Padilla (1778-1828), y Santander fue desterrado.
La disolución
Por otra parte, con el Perú estalló un conflicto que fue ganado gracias a la intervención bélica de Sucre, en Tarqui, en el Ecuador, en febrero de 1829; sin embargo, los resultados de las negociaciones de paz solo se concretaron cuando ya la Gran Colombia había dejado de existir.Entre las Líneas En octubre de 1828 se levantaron José María Obando (1795-1861) y José Hilario López (1798-1869) en el Cauca y fueron, a semejanza de Páez, cobijados por el perdón total. No corrió igual suerte en Antioquia José María Córdova (1799-1829), que se levantó en septiembre de 1829.
Otros Elementos
Además, el movimiento separatista, inspirado por Páez, hacia fines de 1829 cobró nuevo impulso en parte gracias al empeño de algunos simpatizantes del Libertador para que, a su muerte, fuera reemplazado por un príncipe europeo. Así, prácticamente Venezuela se había independizado, a pesar de que al año siguiente se proclamó una nueva Constitución que fortalecía al ejecutivo.
Bolívar, deseoso de facilitar la reconciliación entre sus partidarios y sus enemigos, renunció de manera definitiva, solicitando una licencia en marzo de 1830. Cuando, bajo la nueva Constitución, llegó el momento para la convención de nombrar un presidente, el elegido fue Joaquín Mosquera (1787-1878); mientras éste se posesionaba, ocupó el solio el vicepresidente, general Domingo Caycedo (1783-1843). Antes de llegar a Santa Marta, desde donde proyectaba embarcarse para Europa, al Libertador le llegaron las noticias de la separación definitiva de Venezuela y del Ecuador. Gravemente enfermo, falleció en ese puerto caribe, el 17 de diciembre de 1830.
Autor: Cambó
Historia: La trayectoria de las naciones grancolombianas desde 1970
Venezuela: De la alternancia COPEI-AD a la refundación de la República
Entre 1969 y 1974 gobernó en Venezuela Rafael Caldera, del partido COPEI (democristiano).Entre las Líneas En 1974, los socialdemócratas de AD volvían a la presidencia con Carlos Andrés Pérez, que nacionalizó los yacimientos de hierro y, en 1986, los pozos petrolíferos de Maracaibo, a fin de seguir, a instancias del FMI, un severo programa de ajuste económico. Su política económica generó un notorio crecimiento del PIB, pero también de la inflación, del despilfarro y de la deuda externa, lo que afectaría el futuro de la economía venezolana. Lo sucedió Luis Herrera Campins, del COPEI, el cual gobernaría entre 1979 y 1984. Jaime Lusinchi, de AD, ocupó la presidencia en el siguiente quinquenio y entregó el mando en 1989 a Carlos Andrés Pérez, el cual renunció en su segundo mandato a sus políticas de los años setenta y aplicó, a instancias del FMI un severo programa de ajuste económico. Las medidas adoptadas por el gobierno en un intento de solucionar las difíciles circunstancias por las que atravesaba el país causaron graves y cruentos disturbios, que se prolongaron a lo largo de una semana en lo que se dio por llamar el “Caracazo”. Las dificultades y sacrificios exigidos a la población generaron gran insatisfacción y aumentaron el malestar entre sectores del ejército. Un núcleo de oficiales descontentos, encabezados por el coronel Hugo Chávez, intentó un golpe militar en febrero de 1992, que fue sofocado. La tentación golpista se manifestó otra vez en noviembre del mismo año, aunque fracasó de nuevo tras ser reducida por el ejército leal al presidente.Entre las Líneas En 1993, Carlos Andrés Pérez, acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) de corrupción, fue destituido y se nombró a Ramón Velásquez presidente interino, hasta que, en las elecciones de 1993, obtuvo de nuevo la presidencia Rafael Caldera.Entre las Líneas En 1994, poco después de que el Tribunal Supremo ordenara la detención de Carlos Andrés Pérez, el gobierno de Rafael Caldera decretó el control de cambio y precios, al tiempo que suspendía las garantías constitucionales y asumía el control del conjunto de los bancos del país, todas ellas medidas de excepción destinadas a frenar la grave crisis financiera.
La tradicional alternancia entre AD y COPEI se vio interrumpida en 1998 tras la victoria de Hugo Chávez. Éste impulsó en 1999 una nueva Constitución -que estableció como nombre oficial del país el de República Bolivariana de Venezuela-, y tras su aprobación en referéndum convocó elecciones legislativas y presidenciales en las que volvió a ganar (2000).Entre las Líneas En 2002 un golpe de estado depuso al presidente Chávez durante 48 horas, tras las cuales el país retornó al orden constitucional. A finales de 2003 se convocó un referéndum que decidía su continuidad como presidente, pero Chávez logró el 15 de agosto de 2004 un amplio respaldo popular. Ese mismo año participó en la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones en la cumbre que tuvo lugar en Cusco.Entre las Líneas En diciembre de 2005 Venezuela inició el proceso de incorporación como miembro de pleno derecho de Mercosur (concluido en julio de 2012).Entre las Líneas En las elecciones legislativas de ese mismo mes, caracterizadas por una muy baja participación y por la retirada de los partidos de la oposición, Chávez y las agrupaciones afines al gobierno obtuvieron el control total del Congreso. Desde entonces, el mandatario llevó adelante una política de estrechamiento de lazos con la mayoría de los países de América Latina como modo de contrarrestar la presión estadounidense sobre la región. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En las elecciones presidenciales de diciembre de 2006, Chávez resultó reelegido por tercera vez, con cerca del 63 por ciento de los votos; sin embargo, el apoyo mayoritario no se mantuvo en el referendo del 2 de diciembre de 2007, cuando fue sometido a la votación popular un proyecto de reforma constitucional promovido por el mandatario y aprobado por el parlamento, que entre otros cambios proponía la creación de la presidencia vitalicia.
Con posterioridad, un proyecto alternativo del propio Chávez, que incluía el carácter irrestricto del número de reelecciones presidenciales, fue aprobado en referéndum el 15 de febrero de 2009, con el 54 por ciento de los votos a favor. Este cambio en la Constitución permitió la confirmación de Chávez en los comicios presidenciales del 7 de octubre de 2012, en los que se impuso con el 55,25 % de los votos emitidos a su principal oponente, Henrique Capriles, candidato aglutinador de la oposición, quien consiguió el 44,13 % de los sufragio (el derecho al voto)s. La ceremonia de asunción, que estaba programada para el día 10 de enero de 2013, debió ser postergada, por hallarse ausente Chávez del territorio venezolano (estaba en Cuba, recibiendo tratamiento médico contra el cáncer que lo aquejaba). El Tribunal Supremo de Venezuela avaló la continuidad del gobierno saliente y entendió que se podía posponer sin fecha el acto de investidura, al tratarse de un presidente reelecto.
Puntualización
Sin embargo, el acto no llegó a concretarse, ya que Chávez falleció en Caracas el 5 de marzo de ese año, dejando a Venezuela en una situación de incertidumbre institucional. Para ocupar la presidencia de forma transitoria, hasta la celebración de nuevas elecciones, fue designado Nicolás Maduro, quien había sido elegido por Chávez para desempeñar la vicepresidencia y sucederle como líder político de su proyecto. Maduro convocó comicios presidenciales para el 14 de abril siguiente, en los que fue ratificado en el cargo por el 50,66 % de los votos, frente al 49,07 % obtenido por su principal oponente, Henrique Capriles.Entre las Líneas En marzo de 2015, tras una escalada en la tensión de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, el presidente Barack Obama declaró una “emergencia nacional” en su país por la “amenaza inusual y extraordinaria” que la situación de Venezuela podría representar para la seguridad de Estados Unidos. Ante esa declaración, Maduro pidió poderes especiales al parlamento venezolano para poder legislar por decreto durante seis meses, con el fin de enfrentar lo que entendía como nuevas “amenazas” de parte de Washington. El 6 de diciembre de ese mismo año se celebraron elecciones legislativas, en las que la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) consiguió la mayoría parlamentaria, después de 17 años de hegemonía chavista.
El difícil camino hacia la paz en Colombia
Colombia ofrecía en esta misma etapa un panorama mucho menos sosegado, aunque parecía regularizada la sucesión presidencial.Entre las Líneas En 1970, vigente todavía el pacto del Frente Nacional, al liberal Carlos Lleras le siguió el conservador Misael Pastrana.Entre las Líneas En 1974, comenzó el turno del liberal Alfonso López Michelsen, relevado en 1978, al fenecer ya aquel pacto, por Julio César Turbay, de su mismo partido.
Indicaciones
En cambio, los conservadores ganaron la presidencia en 1982 con Belisario Betancur, quien la transfirió, en 1986, al liberal Virgilio Barco. A lo largo de todo el período, Colombia siguió viviendo una aguda situación de violencia, protagonizada por más de media docena de organizaciones guerrilleras -de las que las FARC y el M-19 eran las principales- y los temibles “escuadrones de la muerte”, con sus acciones de represalia. El problema se complicó con la intervención de poderosas organizaciones de narcotraficantes y Turbay y luego Betancur intentaron sin éxito negociar con los guerrilleros.
En 1989, el asesinato del precandidato presidencial Luis Carlos Galán desencadenó una ofensiva frontal del gobierno contra el narcotráfico. Subió entonces al poder el liberal César Gaviria, ganador de los comicios de 1990, consulta en la que también se votó la formación de una Asamblea Nacional Constituyente, gracias a la cual, el 4 de julio de 1991, entró en vigor una nueva Constitución.
En 1994 Cartagena de Indias fue la sede de la IV Cumbre Iberoamericana, conferencia que debatió el comercio, la integración y el desarrollo económico.Entre las Líneas En las elecciones presidenciales de ese año resultó elegido el liberal Ernesto Samper. Su gobierno estuvo marcado tanto por las acusaciones de conexión con el narcotráfico como por la violencia de guerrilleros y paramilitares.Entre las Líneas En medio de un clima de inestabilidad, el conservador Andrés Pastrana ganó las elecciones presidenciales de 1998. El nuevo presidente elaboró el llamado Plan Colombia para la lucha contra el narcotráfico, a la vez que relanzó las conversaciones de paz con la guerrilla, que fueron suspendidas en 2002.Entre las Líneas En mayo de ese mismo año, Álvaro Uribe fue elegido presidente y reactivó el proceso de paz, logrando entre 2004 y 2005 el inicio del desarme de los paramilitares.
En diciembre de 2004 el Senado aprobó la reelección presidencial, que fue ratificada por la Corte Constitucional en noviembre de 2005; esta decisión permitió a Uribe volver a ocupar la presidencia tras los comicios de mayo de 2006, en los que consiguió el 62 % de los votos. A finales de ese año Colombia firmó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que fue aprobado por el Parlamento colombiano en junio de 2007 y que está a la espera de su aceptación o negativa por parte del Congreso estadounidense.Entre las Líneas En el ámbito de la política interna, destaca el proceso de negociación con la guerrilla, que en enero de 2008 permitió la liberación por parte de las FARC de dos mujeres que estaban retenidas como rehenes en la selva colombiana desde hacía seis años.Entre las Líneas En julio del mismo año, los servicios de inteligencia colombianos liberaron a un grupo de rehenes integrado por tres estadounidenses, once soldados y la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, en pro de cuya libertad habían mediado activamente los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Francia, Nicolas Sarkozy.
Sin embargo, empeoraron las relaciones del gobierno de Colombia con sus homólogos de Venezuela y Ecuador, Rafael Correa, debido tanto a las discrepancias ideológicas como a las operaciones militares efectuadas por las fuerzas de defensa colombianas para combatir el narcotráfico y la guerrilla en las zonas fronterizas con tales países.
Otros Elementos
Por otro lado, la decisión del presidente Uribe de firmar un acuerdo militar con Estados Unidos que permitiría el establecimiento de tropas estadounidenses en siete bases colombianas, así como su intervención en el interior del país, generó en julio de 2009 una creciente inquietud entre la mayoría de los gobiernos de América del Sur, que interpretaron este tratado como una potencial injerencia militar de Estados Unidos en la región.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
En febrero de 2010 la Corte Constitucional de Colombia falló en contra de una propuesta legislativa, aprobada por el Congreso, que pretendía someter a votación la posibilidad de que Uribe fuera reelegido para un tercer mandato. Ante la proximidad de las elecciones presidenciales, Juan Manuel Santos fue designado candidato del oficialista Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U). Santos, que se había desempeñado como ministro de Defensa en el segundo gobierno de Uribe, obtuvo el 68,9 % de los votos en la segunda vuelta de los comicios (20 de junio de 2010), porcentaje que lo convirtió en presidente electo.
Santos fue reelegido, también en segunda vuelta, en los comicios presidenciales de 2014 (15 de junio), con el 50,9 % de los sufragio (el derecho al voto)s a su favor. Entre las razones del triunfo estuvieron el recurso al diálogo con la guerrilla, a fin de lograr una paz sólida para el país, y la bonanza económica.
Las tensiones sociales en Ecuador
En el caso de Ecuador, la estabilidad política estuvo en juego desde que, en 1970, el presidente -por quinta vez- José Mª Velasco Ibarra asumió poderes dictatoriales, siendo sustituido, en 1972, por una Junta Militar presidida por Guillermo Rodríguez Lara, reemplazado, a su vez, por un triunvirato en 1976. Se elaboró entonces una nueva Constitución (aprobada en 1979).Entre las Líneas En 1978, accedió a la presidencia Jaime Roldós Aguilera, candidato de la Concentración de Fuerzas Populares y, tras su fallecimiento, el vicepresidente Osvaldo Hurtado (1981). Al año, éste hubo de hacer frente, incluso declarando el estado de emergencia, a las huelgas provocadas por la subida de precios exigida por el Fondo Monetario Internacional para conceder nuevos créditos.
Ecuador, que en años anteriores se había beneficiado de su condición de exportador de petróleo, acusaba en ese momento la depresión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En medio de tensiones sociales, fue posible sin embargo que en 1984, también tras su doble vuelta electoral, asumiera la presidencia el conservador León Febres Cordero, líder del Frente de Reconstrucción Nacional, lo cual parecía indicar el comienzo de una alternancia de partidos. El cuatrienio de Febres fue muy agitado, con tentativas golpistas y acciones de guerrillas -el mismo Febres llegó a estar secuestrado por el jefe del comando conjunto, el general Frank Vargas-, pero concluyó con el triunfo en las urnas del socialdemócrata Rodrigo Borja, quien gobernó entre 1988 y 1992.Entre las Líneas En las elecciones celebradas ese año, la coalición formada por Unidad Republicana y el Partido Conservador obtuvo la mayoría, y la presidencia recayó en Sixto Durán Ballén. Éste fue sustituido en 1996 por Abdalá Bucaram, del Partido Roldosista.Entre las Líneas En 1997 el Congreso cesó a Bucaram y designó presidente interino a Fabián Alarcón. Durante su gobierno la Asamblea Nacional Constituyente elaboró un proyecto de reforma de la Constitución cuya aprobación se decidiría durante el mandato de Jamil Mahuad, vencedor en las elecciones de 1998. El 26 de octubre de ese mismo año Mahuad firmó con Perú el Acta Presidencial de Brasilia que ponía punto final a las disputas fronterizas entre ambas naciones.
Los éxitos de la política exterior no tuvieron correlato en la economía, y la agudización de la crisis y el malestar social derivaron en un final anticipado de su mandato. Así, el 23 de enero de 2000, el vicepresidente Gustavo Noboa asumió la presidencia hasta la finalización del mandato presidencial en enero de 2003. Le sucedería el ex coronel Lucio Gutiérrez, vencedor en las elecciones presidenciales de 2002 al frente del movimiento Sociedad Patriótica 21 de enero, candidatura que contaba con el apoyo de organizaciones indigenistas. Si bien la gestión de Gutiérrez se inició con un espíritu conciliador, el mandatario no logró estabilizar la situación y debió hacer frente a diversas crisis institucionales. La más intensa se inició a finales de 2004, cuando el Parlamento reestructuró la Corte Suprema de Justicia y los nuevos miembros anularon los juicios contra los ex presidentes Abdalá Bucaram y Gustavo Noboa. El 20 de abril de 2005, después de agitadas manifestaciones callejeras que pedían la renuncia de Gutiérrez y que fueron duramente reprimidas por las fuerzas de seguridad, el presidente fue destituido por el Parlamento y en su lugar fue designado Alfredo Palacio, quien ocupaba hasta entonces la vicepresidencia. De acuerdo al mandato constitucional, Palacio convocó nuevas elecciones a finales de 2006; en ellas resultó triunfador el economista Rafael Correa, líder del movimiento de izquierdas Alianza País, quien tomó posesión del cargo el 15 de enero de 2007.
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El segundo mandato de Correa se inició con el objetivo de culminar la “revolución ciudadana en democracia”, lo que significaba poner en práctica buena parte de los prescriptos de la nueva Constitución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Para ello se contaba con una economía en expansión, basada en buena medida en la exportación de petróleo y en la afluencia (aunque decreciente, debido a la crisis económica mundial) de las remesas dinerarias enviadas por los emigrantes ecuatorianos radicados en el exterior. A pesar de que Correa había logrado cierta estabilidad en los terrenos económico, social y de relaciones internacionales (más detalles sobre relaciones internacionales y las tensiones geopolítica en nuestra plataforma), el 30 de septiembre de 2010 debió hacer frente a una crisis institucional provocada por el pronunciamiento de un sector de la policía, que se oponía al recorte de sus beneficios económicos contenido en una nueva ley. El mandatario fue retenido durante varias horas, hasta que el ejército pudo liberarlo. Esta revuelta, repudiada por la comunidad internacional, deparó a Correa el apoyo unánime de todos los gobiernos del continente.
Correa fue reelegido para un tercer mandato en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2013, celebrada el 17 de febrero, al obtener el 56,7 % de los votos emitidos. Cuando se cumplían tres años del nuevo gobierno, el 16 de abril de 2016 la zona norte de la costa ecuatoriana padeció un devastador terremoto (7,8 grados en la escala Richter), que dejó como saldo (véase una definición en el diccionario y más detalles, en esta plataforma, sobre saldo) centenares de personas muertas y miles de heridos. A la intensidad del seísmo, que también se llegó a notar en Quito y Guayaquil, se sumaron más de 200 réplicas. El gobierno ecuatoriano estimó que serían necesarios miles de millones de dólares para afrontar la reconstrucción de las zonas dañadas.
Autor: Cambó
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