Pensamiento Marxista
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José Carlos Mariátegui Pensador Marxista (Historia)
Cuando regresó a Perú, Mariátegui llegó transformado en un hombre distinto: un marxista convencido, un crítico bien informado sobre la situación mundial (o global) y los grandes cambios que se producían en la literatura y las artes, y un revolucionario dispuesto a servir la causa de los movimientos obreros y agrarios en toda América.Entre las Líneas En 1926, fundó Amauta (el nombre en quechua significa ‘maestro, filósofo’, y fue aplicado después a él mismo), que se publicó hasta 1930; colaboró con distintas revistas literarias como Mundial y Variedades; organizó el Partido Socialista (1928), que luego se convirtió en el Partido Comunista Peruano, y la Confederación General de Trabajadores (1929). Tras un encuentro con el fundador de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), el también peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, dirigió una cátedra en la Universidad Popular Manuel González Prada y se hizo cargo de la revista Claridad. Su primer libro, La escena contemporánea (1925), es una compilación de crónicas y artículos.
Su ruptura con Haya de la Torre le llevó a la fundación de un partido marxista-leninista, del que fue elegido secretario general.Si, Pero: Pero sus posiciones heterodoxas respecto del comunismo internacional provocaron el distanciamiento y la crítica de los dirigentes de la Internacional Comunista.
Entregado a todas estas tareas, Mariátegui publicó pocos libros en vida, pero su obra, recopilada póstumamente, llena numerosos volúmenes (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Del conjunto, nada supera en importancia y difusión a sus célebres Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), que han sido reeditados incontables veces. Es el primer examen integral de la problemática política, social, económica y cultural del país desde un punto de vista marxista, dotado de un innegable oportunismo histórico, de una gran precisión para detectar la raíz de los grandes males nacionales y, sobre todo, de una notable capacidad para aplicar un enfoque marxista con flexibilidad y lucidez, evitando las estrecheces ideológicas que abundan en los estudios de ese tipo. Su lenguaje apasionado, comunicativo y convincente confirma sus dotes de gran periodista. Entre sus ensayos póstumos se encuentran: El artista y la época, Defensa del marxismo y Signos y obras, todos publicados en 1959 como parte de sus Obras completas. Su muerte, ocurrida en Lima a la edad de 35 años, interrumpió una trayectoria político-intelectual fecunda y cargada de enorme proyección latinoamericana y mundial. Se considera que Defensa del marxismo, obra que preparaba con gran interés, es el mejor exponente de sus ideas y un excelente punto de referencia para conocer su evolución ideológica, frente al dogmatismo de la época.[1]
La Alienación Económica
[rtbs name=”derecho-y-economia”] Para Karl Marx, la raíz de toda alienación es la alienación económica, que tiene su origen en las condiciones materiales de existencia de la humanidad, como manifiesta aquí:“Nosotros partimos de un hecho económico, actual. El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuanto más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. El trabajo no solo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la proporción en que produce mercancías en general.
Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía política como la desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación.
Hasta tal punto aparece la realización del trabajo como desrealización del trabajador, que éste es desrealizado hasta llegar a la muerte por inanición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La objetivación aparece hasta tal punto como pérdida del objeto, que el trabajador se ve privado de los objetos más necesarios no solo para la vida, sino incluso para el trabajo. Es más, el trabajo mismo se convierte en un objeto del que el trabajador solo puede apoderarse con el mayor esfuerzo y las más extraordinarias interrupciones. La apropiación del objeto aparece en tal medida como extrañamiento, que cuantos más objetos produce el trabajador, tantos menos alcanza a poseer y tanto más sujeto queda a la dominación de su producto, es decir, del capital.”
El Capital
Esta es la obra prima de Marx. Se reproduce aquí el Prefacio de la primera edición, escrito en Londres, el 25 de julio de 1867:
La obra cuyo primer tomo presento al público es la continuación del escrito publicado por mí en 1859 con el titulo Crítica de la economía política. El largo intervalo entre el principio y la continuación se debe a una prolongada enfermedad que repetidas veces ha interrumpido mi trabajo.
El primer capítulo de este tomo contiene el resumen de aquel primer escrito. Y no solo por razones de dependencia y de conjunto. La exposición ha sido mejorada. Tanto como el asunto lo ha permitido, desarrollo aquí con amplitud muchos puntos que antes me limité a señalar, e, inversamente, me limito a indicar otros anteriormente tratados en extenso. La historia de la teoría del valor de la moneda ha sido, naturalmente, suprimida por completo. El lector de mi anterior escrito encontrará, sin embargo, en las notas del primer capítulo nuevas fuentes para el estudio de la historia de esa teoría.
En toda ciencia (para un examen del concepto, véase que es la ciencia y que es una ciencia física), el principio es difícil. La comprensión del primer capitulo, y sobre todo de la parte que trata del análisis de la mercancía, ofrecerá, pues, las mayores dificultades. Lo que se refiere más de cerca al análisis de la sustancia y de la magnitud del valor, lo presento de la manera más popular posible. La forma del valor, que se presenta acabada en la forma moneda, es muy simple. Hace más de dos mil años, sin embargo, que la inteligencia humana trata en vano de penetrarla, en cuanto ha tenido al menos un éxito aproximado en el análisis de formas mucho más complejas y sustanciales. ¿Por qué? Porque es más fácil estudiar el cuerpo ya desarrollado que la célula.Entre las Líneas En el análisis de las formas económicas, por otra parte, no podemos servirnos del microscopio ni de los reactivos químicos; tenemos que reemplazarlos con la fuerza de la abstracción.
Ahora bien, en la sociedad burguesa, la forma mercancía del producto del trabajo, o la forma valor de la mercancía, es la forma celular económica. Para el ignorante, su análisis parece no ocuparse sino de pequeñeces.Entre las Líneas En realidad, se ocupa de pequeñeces, pero al igual que de ellas se ocupa la anatomía microscópica.
Excepto la parte relativa a la forma del valor, no se podrá, pues, decir que es difícil entender este libro. Supongo, por supuesto, lectores que quieran aprender algo nuevo y quieran también, por lo tanto, pensar por sí mismos.
El físico observa los fenómenos naturales allí donde se presentan más intensos y menos perturbados por influjos extraños, o, si es posible, hace experimentos en condiciones que aseguren la marcha regular de los fenómenos. Lo que tengo que investigar en esta obra es la manera de producción capitalista y de las relaciones de producción y de tráfico que a ella corresponden. Inglaterra es hasta ahora su sitio clásico. He ahí por qué sirve de ilustración principal para mi exposición teórica.Si, Pero: Pero si el lector alemán se encogiese farisaicamente de hombros ante el estado del trabajador inglés de la agricultura y de la industria; si se contentare, en su optimismo, con que en Alemania las cosas no están todavía tan malas, tendría yo que decirle: De te fabula narratur!
No se trata del mayor o menor grado de desarrollo de los antagonismos sociales que surgen de las leyes naturales de la producción capitalista. Se trata de estas leyes mismas, de estas tendencias que obran y se imponen con una necesidad férrea. El país industrialmente más desarrollado, no hace más que mostrar a los otros el cuadro de su propio porvenir.
Pero prescindiendo de esto, donde la producción capitalista se ha nacionalizado entre nosotros, en las fábricas propiamente dichas, por ejemplo, las condiciones son mucho peores que en Inglaterra, porque falta el contrapeso de las leyes sobre las fábricas.Entre las Líneas En todas las otras esferas nos atormenta, lo mismo que a todo el resto occidental del continente europeo, no solo el desarrollo de la producción capitalista, sino también su falta de desarrollo. Junto con los males modernos, nos aflige toda una serie de males heredados, debido a que aún vegetan viejos y anticuados modos de producción, con su séquito de anacrónicas relaciones políticas y sociales. Sufrimos no solo de lo vivo, sino también de lo muerto. Le mort saisit le vif!
La estadística social de Alemania y del resto occidental del continente europeo es miserable, comparada con la inglesa. Aun así, levanta suficientemente el velo para dejar entrever una cabeza de medusa. Nuestra propia situación nos llenaría de espanto si, como en Inglaterra, nuestros gobiernos y parlamentos nombraran periódicamente comisiones para investigar la situación económica; si esas comisiones fueran armadas con la misma omnipotencia que en Inglaterra para la investigación de la verdad; si se consiguiera encontrar para ese fin hombres tan expertos, imparciales y francos como los inspectores de fábricas ingleses, los médicos que allí informan sobre la Public Health (salud pública), los comisarios para investigar la explotación de las mujeres y de los niños, las habitaciones, la alimentación, etc. Perseo se cubría con una nube para combatir a los monstruos; nosotros, para negar la existencia de las monstruosidades nos sumergimos en la nube hasta los ojos y las orejas.
Es preciso no hacerse ilusiones. Así como la guerra de la independencia americana del siglo XVIII dio la campanada de alarma a la clase media europea, la guerra civil americana del siglo XIX la ha dado a la clase trabajadora de Europa.Entre las Líneas En Inglaterra es palpable el proceso de transformación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Llegado a cierta altura, tiene que repercutir en el continente. Allí se manifestará en formas más o menos brutales o humanas, según el grado de desarrollo de la clase trabajadora misma. Prescindiendo de más altos motivos, su propio interés exige, pues, a las clases hoy dominantes la supresión de todos los obstáculos corregibles por la ley que se opongan al desarrollo de la clase trabajadora. Por eso he dado en este tomo tanto lugar, entre otras cosas, a la historia, al texto y a los resultados de la legislación inglesa sobre las fábricas. Una nación debe y puede aprender de otra. Aun cuando una sociedad haya encontrado el camino que por ley natural debe seguir su movimiento -y el objeto final de esta obra es poner al descubierto la ley económica del movimiento de la sociEdad Moderna-, no puede saltar ni suprimir por decreto las etapas naturales del desarrollo; pero puede acortar y mitigar los dolores del parto.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Una palabra para evitar posibles confusiones. Yo no pinto absolutamente de color de rosa al capitalista ni al propietario de la tierra, porque aquí solo se trata de las personas en cuanto ellas son la personificación de categorías económicas, los sostenedores de determinadas relaciones e intereses de clase. Concibiendo el desarrollo de la formación económica de la sociedad como un proceso natural, desde mi punto de vista menos que desde otro alguno se puede hacer al individuo responsable de relaciones sociales de las cuales él mismo es una creación, por más que se eleve subjetivamente sobre ellas.
En el campo de la economía política, la libre investigación científica encuentra muchos más enemigos que en todos los otros campos. La naturaleza peculiar del asunto de que trata llama contra ella al campo de batalla a las más violentas, mezquinas y rencorosas pasiones del corazón humano, las furias del interés privado. La alta Iglesia de Inglaterra, por ejemplo, perdona mejor el ataque a 38 de sus 39 artículos de fe que a 1/39 de sus rentas. Hoy día, hasta el ateísmo es una culpa levis, comparado con la crítica de las relaciones de propiedad establecidas. No se puede, sin embargo, negar un progreso en esto. Véase, por ejemplo, el libro azul publicado en las semanas últimas: Correspondence with Her Majesty’s Missions Abroad, regarding Industrial Questions and Trade’s Unions. Los representantes de la corona inglesa en el exterior expresan en él crudamente que en Alemania, en Francia y, en una palabra, en todos los países civilizados del continente europeo, es tan perceptible y tan inevitable como en Inglaterra una transformación de las relaciones existentes entre el capital y el trabajo. Al propio tiempo, del otro lado del Atlántico, el Sr. Wade, vicepresidente de los Estados Unidos de la América del Norte, declaraba en meetings públicos que, después de abolida la esclavitud, estaba al orden del día la transformación del capital y de la propiedad territorial. Éstos son signos de los tiempos que no se pueden ocultar con mantos de púrpura ni con sotanas negras. No quieren decir que mañana vayan a ocurrir milagros. Muestran cómo, aun en las clases dominantes, nace la idea de que la sociedad actual no es un sólido cristal, sino un organismo capaz de transformarse y constantemente en vías de transformación.
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Acogeré con agrado toda crítica científica. Respecto de los prejuicios de la llamada opinión pública, a la que nunca he hecho concesiones, mi divisa será, como siempre, la del gran florentino:
Sequi il tuo corso, e lascia dir le genti!
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Información sobre josé carlos mariátegui pensador marxista de la Enciclopedia Encarta
Véase También
Alienación
Clase social
Derecha e izquierda hegeliana
Dialéctica
Escuela de Francfort
Filosofía de la sospecha
Ideología
Marxismo
Materialismo
Materialismo dialéctico
Materialismo histórico
Modo de producción
Plusvalía
Relaciones de producción
Superestructura
Otra Información en relación a José Carlos Mariátegui Pensador Marxista
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