Saqueo
Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] El Museo Británico, el Louvre y el Museo de Pérgamo de Berlín guardan entre sus paredes años de historia de Oriente Medio. Desde la Puerta de Istar, una de las ocho puertas monumentales de Babilonia –10 metros de alto y 14 de ancho–, al Código de Hammurabi, uno de los conjuntos de leyes más antiguos de la historia.
Saqueo en el Derecho Español
Según el Diccionario Jurídico Espasa, sobre Saqueo:
Tanto la devastación, en cuanto destrucción indiscriminada de bienes tanto públicos como privados, como el saqueo o expoliación de dichos bienes, suponen graves contravenciones de las leyes y usos de la guerra, y en particular del reglamento para la guerra terrestre de La Haya de 1907.
Es principio formalmente enunciado por el artículo 46 del reglamento antes citado la obligación que asume el Estado ocupante de respetar la propiedad privada, principio que entraña entre otras consecuencias, el asimilar al robo toda apropiación indebida de bienes de esta naturaleza operada en violación del mismo, la prohibición de cualquier destrucción de dichos bienes, y la interdicción del pillaje como supuesto especial de apropiación individual de los mismos que contempla especialmente el artículo 47.
Por su parte, el artículo 55 del reglamento consagra respecto a los bienes públicos la teoría del usufructo, atemperada por la posibilidad de apropiarse los bienes mobiliarios que presenten una utilidad militar, el capital, fondos y valores exigibles pertenecientes en propiedad al Estado ocupado y lo que constituye botín (véase qué es, su concepto; y también su definición como “booty” en el derecho anglosajón, en inglés) de guerra.
Convención de La Haya de 1954
Finalmente es de señalar la Convención de La Haya de 1954 sobre protección de bienes artísticos, culturales, etcétera.
Pues bien, las infracciones de los principios consagrados en las normas internacionales antes enunciadas se sancionan en nuestro Código Penal Militar dentro del Título II del Libro II, fundamentalmente en los artículos 73, 74.1, 77.7 y 78.
En estos tipos junto a la devastación y saqueo propiamente dichos, que son objeto de este comentario, se sancionan también las requisas ilegales.
Sanciona el artículo 73 el saqueo o pillaje de las poblaciones enemigas y junto a ello la devastación o destrucción, incendio o daño grave de edificios, buques, aeronaves u otras propiedades enemigas no militares «sin exigirlo las necesidades de la guerra».
Saqueo, Pillaje, Requisa
Lo que distingue el saqueo o pillaje de la requisa es que el primero constituye una apropiación individual, para provecho propio. Sujeto activo ha de serlo un militar mientras que el sujeto pasivo (véase más en esta plataforma) -«habitantes de las poblaciones enemigas»- puede serlo tanto el individuo aislado como una pluralidad de sujetos que habiten e las poblaciones del territorio enemigo. La determinación del sujeto pasivo (véase más en esta plataforma) en la forma expuesta implica que el objeto del delito haya de serlo la propiedad privada enemiga, concepto al que posiblemente cupiera asimilar a estos efectos las propiedades públicas no estatales. Sería igualmente discutible si el objeto del delito comprende indistintamente la propiedad mueble y la inmueble o solo la primera.
Por el contrario, en los supuestos de devastación, el sujeto pasivo (véase más en esta plataforma) puede serlo tanto el sujeto público como el privado y, consecuentemente, el objeto del delito puede serlo tanto la propiedad pública como la privada, dado que el tipo se refiere ampliamente a «[…] otras propiedades enemigas no militares». La devastación en todo caso exige como elemento negativo del tipo que el incendio, destrucción o daño grave, no venga exigido por las propias necesidades de la guerra.
Exigencia de la gravedad del daño causado
La exigencia de la gravedad del daño causado para poder entender perpetrado el ilícito penal plantea un problema interpretativo importante que linda con el principio de legalidad al no disponer el código de norma interpretativa alguna.Entre las Líneas En su caso entendemos que dicha laguna habría de integrarse acudiendo a los preceptos del Código Penal común, entendido que son «graves» aquellos daños cuya reparación alcance la cuantía exigida por dicho código para estimar el daño como constitutivo de delito -art. 563.
Los artículos 77, núm. 7, párrafos 1 y 2, y 78 sancionan estos mismos hechos cuando vienen referidos a bienes que, en general, integran el patrimonio histórico, artístico, cultural o científico del Estado. Se trata en cierto modo de tipos penales abiertos, cuyo contenido en cuanto al objeto del delito ha de integrarse en atención al de la convención de 1954 antes citada sobre protección de dichos bienes y a la legislación interna del propio Estado en cuanto enumerativa de los mismos. La descripción de las conductas típicas es similar a la del artículo 73, si bien el artículo 77, núm. 7, utiliza el término «deterioro» en lugar del de «dañar gravemente» del artículo 73, con lo que cualquier daño o menoscabo, en principio, de tales bienes integraría la conducta típica.
Señalar finalmente que los tipos enunciados exigen forma de comisión dolosa -dolo genérico- y que podrían admitir formas imperfectas de comisión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). [P.J.F.D.]
Saqueo de Documentos de Irak
en 2003. Tras la invasión, Estados Unidos se llevó millones de documentos del partido Baaz, dando solo a EEUU la oportunidad de estudiar el régimen de Sadam Husein. Estados Unidos autorizó a Anan Makiya, un académico iraquí exiliados en EEUU y conocido opositor de Sadam Husein, a gestionar los documentos a través de su fundación, la Iraq Memory Foundation. Makiya fue uno de los iraquíes exiliados que presionó a George Bush a favor de la invasión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Ante su falta de recursos, la Iraq Memory Foundation entregó cinco años más tarde los documentos al think tank conservador Hoover Institution.
En 2010, el Gobierno de Irak pidió formalmente la devolución de estos archivos. Richard Sousa, entonces director del think tank, declaró que el Gobierno iraquí había dado permiso a la institución a conservar los documentos hasta que el Gobierno encontrase un lugar seguro para ellos. “Ahora, aunque los iraquíes dicen que las cosas están mejor, no todo el mundo tiene claro que la situación esté mejor”, señaló entonces.
“Todo el mundo quiere que estos documentos vuelvan a Irak, pero no hay nadie dispuesto a cogerlos”, declaró recientemente Makiya a The Intercept. “Simplemente estamos esperando una dirección para enviarlos”, añadió. Hoover Institution también tiene otros millones de documentos del partido de Sadam Husein, entre ellos las 18 toneladas de archivos incautados por grupos kurdos y entregados a EEUU en 1991.
Por su parte, la National Defense University tiene en su poder una colección de 53.000 documentos y unas 200 horas de grabación de reuniones de Sadam Husein con sus ayudantes. Todos ellos obtenidos durante la invasión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En 2015 se cerró por completo su acceso a causa del cierre de la institución que los guardaba por falta de financiación.
Dina Khoury, profesora de Historia en la George Washington University, ha publicado un libro sobre el partido Baaz basado tanto en documentos almacenados en Hoover Institution como en la National Defense University. Khoury sostiene que la visión de muchos investigadores sobre el gobierno de Sadam como un régimen absolutamente totalitario sin la participación de iraquíes ordinarios está influida por la forma en que los poseedores de los archivos eligen compartirlos con el público. Según Khoury, de los millones de documentos de la era Baaz en la National Defense University, solo son públicos los que resaltan la violencia del régimen.
The New York Times, acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) de robar documentos esenciales de la historia de Irak
La periodista Rukmini Callimachi reconoce las “15.000 páginas de documentos internos del Estado Islámico que recuperé durante cinco viajes a Irak durante más de un año”, en el reportaje ‘ISIS Files’, publicado en abril de 2018 en el New York Times.
El comportamiento de Callimachi ha generado un enfrentamiento entre un medio de comunicación que informa desde el terreno y una comunidad de académicos que denuncia la desaparición de los documentos y la posibilidad de reconciliarse con su pasado.
“Es muy importante que el Gobierno iraquí sea el único custodio de esos documentos para continuar los asuntos de los ciudadanos tras la liberación de las ciudades, llenar los vacíos que ha creado la administración de ISIS y corregir sus acciones”, señalan a eldiario.es los académicos iraquíes Omar Mohamed y Areej Aziz, creadores de Mosul Eye.
Omar Mohamed, historiador, escondió su verdadera identidad durante la ocupación de Mosul y se dedicó a contar al mundo, minuto a minuto, lo que ISIS estaba haciendo en la ciudad a través del blog Mosul Eye.
“No solo eso, sino que en esos documentos están todas las pruebas necesarias de las atrocidades que ha cometido ISIS contra los iraquíes. Son muy importantes para buscar acciones legales y llevar ante la justicia a los miembros de ISIS”, añaden.
“El saqueo de The New York Times de los documentos de ISIS lleva este asunto a un nivel nuevo en el saqueo histórico de zonas de guerra. Antes, esta colección de registros históricos la solían hacer individuos pertenecientes a diferentes escuelas de orientalismo y la mayoría de ellos lo hacía seriamente para tener un mejor conocimiento de Oriente”, señalan Mohamed y Areej. “En este caso, el saqueo de The New York Times es in intento obvio del periodismo de debilitar a mundo académico”, añaden.
“Su objetivo es hacer a la academia lo que ISIS hizo a las sociedades que invadió, despojarlas de su historia. Pone el periodismo en riesgo de sustituir a la academia y lo saca de su objetivo de hacer noticias”, denuncian. “El periódico está interpretando los documentos y produciendo un relato histórico de Mosul. Un relato que solo refleja el punto de vista del lugar de procedencia de ISIS.Entre las Líneas En la mayoría de los casos, la periodista no es capaz de distinguir entre Mosul e ISIS”, añaden.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
La periodista insiste en que el Ejército iraquí no estaba interesado en recuperar esos documentos. “Eso son acusaciones falsas para justificar su acción de extración ilegal de documentos en una zona de guerra. Al Gobierno de Irak no le interesa destrozar esos registros porque son pruebas de todas las atrocidades de ISIS cometidas contra el pueblo iraquí”, sostienen los académicos. “Por tanto, la salida de estos documentos es una eliminación de pruebas y eso en cualquier legislación, estadounidense, iraquí o internacional, es un delito cometido por The New York Times”.
“Estos documentos estaban abandonados, a la intemperie, tirados por el suelo y en algunos casos se quemaban. Nuestro objetivo era preservar y proteger los documentos para asegurarnos de que el público tiene la oportunidad de entender ISIS desde dentro de ISIS”, explicó Michael Slackman, responsable de la sección de internacional del periódico. “Los documentos se cogieron de un campo de batalla donde la única autoridad gobernante es el Ejército”, añadió en el artículo que publicó el medio para dar su versión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Aunque la periodista afirma que recibió el permiso del Ejército para llevarse los documentos, describe su misión como una “competición con los servicios de inteligencia”. “Negociábamos durante semanas el acceso a edificios, solo para descubrir que ya habían sido vaciados”.
The New York Times ha asegurado que digitalizará todos los documentos para hacerlos accesibles a los investigadores y que devolverá los originales a través de la embajada de Irak en Estados Unidos. “Sacar estos documentos de Irak sin planes claros de devolverlos a un repositorio que sea accesible a todos los iraquíes fortalece, una vez más, a los extranjeros (referido a las personas, los migrantes, personas que se desplazan fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional, de forma temporal o permanente, y por diversas razones) para que influyan indebidamente o incluso controlen la narración de la historia de Irak”, señala la Middle East Association of North America en una carta enviada al periódico. “Es poco probable que las fuerzas de seguridad de Irak, que supuestamente han dado a Callimachi permiso verbal para llevarse los documentos, tengan la autoridad para hacerlo”, añade la misiva.
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Fuente: basado en gran parte en el diario.
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