Sustancias Psicotrópicas
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Abuso y dependencia de sustancias
El abuso de una sustancia es el consumo compulsivo y continuado de un producto, que altera la mente y da lugar a una serie de problemas personales, sociales y/o físicos. El abuso puede producir dependencia, en cuyo caso se necesitan cantidades crecientes de la sustancia para conseguir el efecto deseado o el nivel de intoxicación requerido por el organismo, con el consiguiente aumento de la tolerancia a la sustancia por parte del adicto.
Descripción
El abuso y la dependencia de sustancias se presenta en los individuos de todas las razas, culturas, niveles educativos y niveles socioeconómicos, sin que exista ningún grupo que se libre de sus efectos devastadores. El abuso de sustancias constituye un gran problema para la salud pública, con múltiples efectos a largo plazo (véase más detalles en esta plataforma general) en la sociedad. Además del deterioro físico que una persona puede llegar a padecer a consecuencia de su adicción a una sustancia, esta dependencia también puede ser un factor importante implicado en múltiples problemas sociales, como delincuencia, violencia doméstica, enfermedades de transmisión sexual (infección por el virus de la inmunodeficiencia humana), problemas laborales, falta de vivienda, embarazo adolescente y fracaso escolar.
Existe un gran número de sustancias adictivas. Las más frecuentes son las siguientes:
– Alcohol.
– Drogas obtenidas a partir de la cocaína.
– Opiáceos, entre ellos los medicamentos que se prescriben para el dolor, como la morfina, y las sustancias ilegales, como la heroína.
– Benzodiazepinas, como los medicamentos que se prescriben para el tratamiento de la ansiedad, entre ellos el diazepam.
– Sedantes o tranquilizantes, que incluyen los barbitúricos.
– Estimulantes, como los medicamentos derivados de las anfetaminas, que se utilizan para perder peso y en el tratamiento del trastorno de déficit de atención.
– Medicamentos derivados del cannabis, obtenidos a partir del cáñamo, como la marihuana y el hachís.
– Drogas alucinógenas o psicodélicas, entre ellas LSD, PCP o polvo de ángel y otras drogas parecidas.
– Inhalantes, que incluyen fármacos gaseosos utilizados en anestesia, a la vez que sustancias de uso común, como disolventes de pintura, gasolina y cola.
Con el tiempo, la misma dosis de una sustancia de abuso produce cada vez efectos menores. Esto se conoce como tolerancia. Con el objetivo de seguir obteniendo el mismo efecto buscado con el consumo de la sustancia, deben tomarse dosis progresivamente más altas.
La dependencia de una sustancia es un fenómeno mediante el cual una persona presenta adicción física a esa sustancia. La persona necesita tener una dosis o una concentración determinada de la sustancia en su sistema circulatorio para evitar los síntomas desagradables asociados con su carencia. Esta falta suele causar un efecto depresivo o estimulante sobre funciones corporales básicas, como la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Cuando el consumo de una droga se interrumpe, el organismo responde reaccionando de forma inmediata ante esta ausencia. Las funciones retardadas por la sustancia adictiva se aceleran bruscamente, mientras que las funciones previamente estimuladas se detienen también bruscamente. Esto da lugar a efectos muy desagradables que se conocen como síndrome de abstinencia.
La adicción es la necesidad que experimenta una persona de tomar una sustancia específica, a pesar de que las consecuencias de su consumo sean claramente perjudiciales en el plano social, físico y/o legal (por ejemplo, pérdida de amigos, empleo o vivienda). El ansia se refiere a una avidez extrema por una sustancia específica, hasta el punto de que esta necesidad dirige la conducta del individuo. El ansia suele verse tanto en la dependencia como en la adicción, y puede ser tan intensa que supere la capacidad de la persona para tomar las decisiones que le permitirían dejar de consumir la sustancia. La posesión y el consumo de la droga se convierten en el objetivo más importante y la presión del entorno social (incluyendo la Ley) apenas tiene efecto para conseguir que el individuo cambie su actitud de búsqueda de la sustancia.
Causas y síntomas
En general, se cree que no existe una única causa para el abuso de sustancias, aunque los científicos están cada vez más convencidos de que algunas personas poseen una predisposición genética que afecta al desarrollo de la conducta adictiva. Una teoría sostiene que existe una vía nerviosa concreta en el cerebro (denominada vía de recompensa mesolímbica) que posee determinadas características químicas capaces de aumentar la probabilidad de que el consumo de una sustancia acabe produciendo su adicción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Puntualización
Sin embargo, resulta evidente que hay otros factores sociales implicados, como los problemas familiares y la presión social. Los trastornos primarios del ánimo (bipolares), los trastornos de la personalidad y el papel de la conducta aprendida pueden influir en la probabilidad de que una persona se convierta en dependiente de una sustancia.
Los síntomas del abuso de una sustancia están relacionados con sus efectos sociales a la vez que con sus efectos físicos. Los efectos sociales del abuso de una sustancia incluyen el fracaso escolar o la pérdida de diversos empleos, la facilidad para pelearse y mostrar una actitud violenta en las relaciones personales, así como problemas legales, que pueden variar desde accidentes por conducir bajo los efectos de la sustancia hasta actos delictivos para obtener el dinero necesario con el que mantener un consumo costoso de la droga.
Los efectos físicos del abuso de sustancias están relacionados con cada una de las drogas específicas:
– Los consumidores de drogas opiáceas se muestran lentos en sus movimientos físicos y en el lenguaje, pierden peso, experimentan cambios de humor y tienen las pupilas contraídas.
– Los consumidores de benzodiazepinas y barbitúricos pueden parecer adormecidos y lentos en sus funciones, con un habla mal articulada, pupilas contraídas y confusión ocasional.
– Los consumidores de anfetaminas suelen mostrar una gran energía, incapacidad para dormir, pérdida de peso, pulso rápido, presión arterial elevada, conducta psicótica ocasional y pupilas dilatadas.
– Los consumidores de marihuana reaccionan lentamente, presentan cambios de humor, enrojecimiento ocular y pupilas dilatadas.
– Los consumidores de cocaína pueden tener amplias variaciones en su nivel de energía, importantes cambios de humor, psicosis, paranoia y una secreción nasal constante. La cocaína denominada crack puede causar una conducta agresiva o violenta.
– Los consumidores de drogas alucinógenas pueden mostrar una conducta extraña debida a las alucinaciones (las alucinaciones son imágenes, voces, sonidos o aromas imaginarios, que parecen completamente reales para el individuo que los experimenta) y pupilas dilatadas.
Otros síntomas del abuso de sustancias tienen relación con la forma de consumirlas. Por ejemplo, la heroína, algunos fármacos opiáceos y ciertos tipos de cocaína se inyectan empleando una jeringa y una aguja hipodérmica. La persona que consume sustancias mediante inyecciones puede mostrar marcas de pinchazos (signos visibles externamente en el lugar de la inyección, en ocasiones con enrojecimiento e inflamación de la vena en la cual se inyecta la sustancia).
Otros Elementos
Además, la confusión causada por el abuso de la sustancia suele dar lugar a que las inyecciones se realicen en condiciones de poca higiene. Esta situación de falta de higiene y el empleo de agujas compartidas puede originar infecciones en las zonas de inyección, infecciones graves del corazón e infecciones como las producidas por el virus de la inmunodeficiencia humana (el virus que causa el sida), determinadas formas de hepatitis (una infección del hígado) y tuberculosis.
La cocaína suele tomarse en forma de polvo que se “esnifa” a través de la nariz. Esto puede ocasionar frecuentes hemorragias nasales, aparición de costras en la nariz e incluso erosiones en el tabique nasal (la estructura que separa las dos fosas nasales). La cocaína también se puede fumar o inyectar, a partir de la cocaína base o del crack.
La sobredosificación de una sustancia es una complicación frecuente de su abuso. La sobredosis puede ser intencionada (con objetivos suicidas) o debida a una falta de atención suficiente en el consumo. También puede ser el resultado de una pureza inesperada de las sustancias que se comercializan en los puntos de venta callejeros, donde la droga suele estar mezclada con otros tipos de productos. Se consigue el mismo efecto de sobredosis si la sustancia se asocia con alcohol o como resultado de las dosis progresivamente crecientes que deben tomar las personas adictas para conseguir el mismo efecto, porque se han vuelto tolerantes a la droga. La sobredosificación de cualquier droga es una emergencia que pone en peligro la vida del adicto, con síntomas específicos que dependen del tipo de sustancia que se consume. Las sustancias que tienen efectos depresivos pueden disminuir de forma peligrosa la respiración y la frecuencia cardíaca, descender la temperatura corporal y dar lugar a una falta de respuesta general. Las sustancias con efectos estimulantes pueden disminuir la frecuencia cardíaca y la presión arterial, aumentar la temperatura corporal y producir una conducta extraña; en el caso de la cocaína, también existe el riesgo de accidente vascular cerebral.
Existen otros síntomas causados por las sustancias desconocidas que se mezclan en la calle con las drogas con el fin de aumentar la cantidad de droga disponible para la venta. Cualquier profesional sanitario que atienda a un paciente con síntomas derivados de una posible sobredosis de una sustancia que desconoce, debe buscar dicha sustancia en diversas muestras corporales, especialmente en la sangre y en la orina.
Diagnóstico
El aspecto más difícil del diagnóstico es la negativa del paciente a reconocer su adicción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esta negación es un fenómeno psicológico por el cual una persona es incapaz de admitir ante sí misma o ante los demás la realidad de la situación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esto puede dar lugar a una negación rotunda del abuso de la sustancia y a que subestime de forma importante hasta qué punto el problema le afecta a él y a su vida.
Una de las herramientas de detección más simple y más frecuentemente utilizada por los médicos para iniciar el proceso de diagnóstico de un abuso de sustancias es el denominado cuestionario CAGE. Este término incluye las primeras letras de cada una de las palabras básicas que componen las cuatro preguntas en las que se basa la detección:
– ¿Ha intentado usted cortar su consumo de la sustancia?
– ¿Se ha sentido usted alguna vez agobiado por las personas que intentan hablarle sobre el abuso de la sustancia?
– ¿Se siente usted culpable (en inglés, guilty) por su abuso de la sustancia?
– ¿Necesita consumir la sustancia nada más levantarse por la mañana (eye opener) para iniciar su actividad diaria?
Por otro lado, existen listas más largas de preguntas con el propósito de intentar determinar la gravedad de los efectos del abuso de sustancias en la persona. Evidentemente, también es relevante conocer si cualquier otra persona de la familia presenta el antecedente de abuso de sustancias o adicción al alcohol.
La exploración física puede poner de manifiesto signos de abuso de sustancias en forma de señales de pinchazos, marcas, lesiones en el interior de las fosas nasales a causa de la inhalación de drogas o pupilas inusualmente dilatadas o contraídas. Siempre que el afectado dé su consentimiento, se puede detectar el consumo de la sustancia analizando una muestra de sangre, orina o cabello en el laboratorio. Estas pruebas para detectar las drogas son de una sensibilidad y una especificidad limitadas; además solo detectan el consumo realizado poco tiempo antes de efectuar la prueba.
Tratamiento
El tratamiento tiene varios objetivos, que incluyen ayudar al adicto a enfrentarse a los síntomas molestos y en ocasiones peligrosos que supone la abstinencia de una sustancia adictiva (este proceso se denomina desintoxicación), llevar a la persona adicta a enfrentarse a los efectos sociales que el abuso de la sustancia tiene sobre su vida y hacer esfuerzos para evitar las recaídas (el consumo de nuevo de la sustancia). La psicoterapia individual o de grupo puede ser útil.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Se cree que se puede liberar al organismo de toxinas mediante la hidroterapia (el baño regular en aguas que contienen gas carbónico, sal marina o sales de Epsom). La hidroterapia puede tener un efecto reconstituyente por el cual se estimula la fuerza vital del cuerpo y se revitalizan todos sus sistemas orgánicos. Los médicos fitoterapeutas y naturópatas pueden prescribir algunas hierbas como cardo mariano (Silybum marianum), raíz de garbana (Arctium lappa, un limpiador sanguíneo) y regaliz (Glycyrrhiza glabra) para ayudar a la desintoxicación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Se cree que la ansiedad producida por la abstinencia de sustancias puede disminuir mediante el uso de otras hierbas, como la valeriana (Valeriana officinalis), Verdena officinalis, escutelaria (Scutellaria baicalensis) y kava kava (Piper methysticum).
Otros tratamientos dirigidos a reducir el estrés de la persona que padece la abstinencia de una sustancia y favorecer el proceso de recuperación completo son: acupuntura, hipnoterapia, biofeedback, imágenes dirigidas y diversas técnicas de meditación (como el yoga y el taichi).
Prevención
La prevención está dirigida sobre todo a los adolescentes, el grupo de población que presenta el mayor riesgo de experimentación con diversas sustancias.
Detalles
Los aspectos más importantes en el programa de prevención son la educación respecto a los riesgos y las consecuencias del consumo de sustancias y el aprendizaje de métodos para resistir la presión de otras personas del mismo grupo de edad.
Una Conclusión
Por lo tanto, es importante identificar a los niños con mayor riesgo de iniciarse en el consumo y abuso de sustancias (como los que son víctimas de abusos físicos o sexuales, los hijos de padres que tienen una historia adictiva, especialmente al alcohol, y los niños con fracaso escolar y/o trastorno de déficit de atención). Estos niños necesitan un programa de prevención más intensivo.
Fuente: Diccionario de Medicinas Alternativas
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Recursos
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- Culpabilidad
- Dolor
- Drogas
- Enfermedad
- Enfermedad mental
- Imputabilidad
- Psiquiatría
- Tratamiento
- Bioderecho
Bibliografía
- Ambos, Kai, «razones del Fracaso del Combate Internacional a las Drogas y Alternativas» (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Revista Brasileira de Ciências Criminais. São Paulo, Núm. 41, Págs. 27 a 50, Ene-mar. 2003; Almeida, Gevan De., o Crime Nosso de Cada Dia (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Río de Janeiro: Impetus, 2004. Bacila, Carlos Roberto Rangel, Paulo, Comentário Penais e Processuais Penais à Lei de Drogas (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Río de Janeiro: Lúmen Júris, 2007; Fragoso, Heleno Cláudio, Lições de Direito Penal (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Río de Janeiro: Forense, 1986 V.ii. Guimarães, Marcelo Ovídio Lopes, Nova Lei Antidrogas Comentada. São Paulo: Quartier Latin, 2007; Guimarães, Isaac Sabbá, Nova Lei Antidrogas Comentada: Crimes e Regime Procesual Penal. Curitiba: Juruá, 2007; Hulsman, Louk, Penas Perdidas (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Río de Janeiro: Luam, 2000; Karam, Maria Lúcia, de Crimes, Penas e Fantasias. Niterói: Luam, 1991; Oliveira, i. et Al., o Estigma Das Drogas. Belo Horizonte: Chromos Distribuidora, 1995; Posterli, Renato, Tóxicos e Comportamento Delituoso. Belo Horizonte: del Rey, 1997.
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