Este texto se ocupa del punto de equilibrio y su análisis, que tiene significados distintos en las diferentes disciplinas que lo incluyen; por ejemplo, se utiliza como método para analizar las relaciones existentes entre el costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) fijo, el costo variable y las utilidades. En un sentido general, y en relación con los sistemas dinámicos, un sistema está en equilibrio cuando no cambia en el tiempo sin influencia externa. En el caso de los equilibrios dinámicos, generalmente sólo se consideran los cambios macroscópicos. En contabilidad, el punto de equilibrio se calcula dividiendo los costes fijos de producción entre el precio por unidad menos los costes variables de producción. El punto de equilibrio es el nivel de producción en el que los costes de producción son iguales a los ingresos de un producto. En el ámbito de la inversión, se dice que el punto de equilibrio se alcanza cuando el precio de mercado de un activo es el mismo que su coste original. Cuando los ingresos son iguales a los costes, en el punto de equilibrio donde no se obtienen beneficios, pero tampoco se producen pérdidas. Cualquier cantidad producida por encima de la línea de equilibrio supone un beneficio.