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Activismo Político

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El Activismo Político

Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre el activismo político. [aioseo_breadcrumbs]

Activismo por los Problemas en el Extranjero

El deseo de “preocuparse por la gente de otros lugares” tiene sus raíces en una mezcla de estoicismo, cristianismo y liberalismo clásico. En su forma moderna, procede de Adam Smith, en Teoría de los sentimientos morales (1759). Como estoy a punto de exponer un argumento que a mucha gente le resulta incómodo, citaré aquí la totalidad del famoso pasaje de Smith:

Supongamos que el gran Imperio de China, con todas sus miríadas de habitantes, fuera súbitamente engullido por un terremoto, y consideremos cómo se vería afectado un hombre de humanidad en Europa, que no tuviera ningún tipo de conexión con esa parte del mundo, al recibir la inteligencia de esta espantosa calamidad. Me imagino que, en primer lugar, expresaría con mucha fuerza su pesar por la desgracia de ese infeliz pueblo, haría muchas reflexiones melancólicas sobre la precariedad de la vida humana y la vanidad de todos los trabajos del hombre, que podrían así ser aniquilados en un momento.

También, quizás, si era un hombre especulativo, entraría en muchos razonamientos sobre los efectos que este desastre podría producir en el comercio de Europa, y en el comercio y los negocios del mundo en general. Y cuando toda esta fina filosofía hubiera terminado, cuando todos estos sentimientos humanos hubieran sido una vez expresados con justicia, él proseguiría sus negocios o su placer, tomaría su reposo o su diversión, con la misma facilidad y tranquilidad, como si tal accidente no hubiera ocurrido.

El desastre más frívolo que pudiera ocurrirle le causaría una perturbación más real. Si mañana perdiera su dedo meñique, no dormiría esta noche; pero, con tal de que nunca los viera, roncará con la más profunda seguridad por la ruina de cien millones de sus hermanos, y la destrucción de esa inmensa multitud le parece claramente un objeto menos interesante que esta insignificante desgracia suya.

Sigue con la misma idea a continuación:

Para evitar, por tanto, esta mísera desgracia propia, ¿estaría dispuesto un hombre de humanidad a sacrificar la vida de cien millones de sus hermanos, con tal de no haberlos visto nunca? La naturaleza humana se sobresalta de horror ante ese pensamiento, y el mundo, en su mayor depravación y corrupción, nunca produjo un villano capaz de albergarlo. Pero, ¿a qué se debe esta diferencia?

Cuando nuestros sentimientos pasivos son casi siempre tan sórdidos y tan egoístas, ¿cómo es posible que nuestros principios activos sean a menudo tan generosos y tan nobles? Cuando siempre nos afecta mucho más lo que nos concierne a nosotros mismos que lo que concierne a otros hombres, ¿qué es lo que impulsa a los generosos, en todas las ocasiones, y a los mezquinos en muchas, a sacrificar sus propios intereses en aras de los intereses superiores de los demás?

No es el suave poder de la humanidad, no es esa débil chispa de benevolencia que la Naturaleza ha encendido en el corazón humano, que es así capaz de contrarrestar los impulsos más fuertes del amor propio. Es un poder más fuerte, un motivo más forzoso, el que se ejerce en tales ocasiones. Es la razón, el principio, la conciencia, el habitante del pecho, el hombre interior, el gran juez y árbitro de nuestra conducta.

La combinación de obsesividad con un exceso de preocupación por la gente de fuera de la propia ciudad o país no es un bien sin más. Eso no significa que no sea buena, por las razones que Smith esboza. Pensar que nunca se debe volver la mente hacia los extranjeros o las personas ajenas a las circunstancias personales es, como dice Smith, moralmente monstruoso. Sin embargo, el deseo de emular al buen samaritano puede ir demasiado lejos. Como la obsesión, puede cuajar. “Amo a la humanidad, es a la gente a la que no soporto” puede deslizarse hacia lo que Sir Roger Scruton denominó oikofobia: el odio al propio hogar.

También hace tiempo que el activismo y el sector de la caridad/ayuda exterior atraen al tipo de personalidades que, en otros periodos históricos, podrían ser gravemente destructivas.

Revisor de hechos: Denning

Activismo en las Ciencias Sociales

En los diccionarios académicos de la lengua española la acepción de activismo (de activo) es la de “Acción humana intensamente consagrada a un fin, sobre todo en el orden social, político o del trabajo. No debe confundirse con el trabajo a destajo. Es concepto usado en la ideología comunista” (Diccionario Enciclopédico, Espasa Calpe, Madrid, 1965).Entre las Líneas En tanto activista (adj.), “Dícese de la persona o entidad que practica el activismo” (op. cit.).

Recorriendo las obras de V. I. Lenin resulta curioso que en aproximadamente veinticinco años de acción revolucionaria no aparezcan, en general, instrucciones o directivas a los activistas, ni planes o consigna para el activismo. Es posible que por referencias a sabotajes u otras formas de acción directa contra el zarismo, algunos de esos documentos hayan quedado reservados en archivos secretos o se hayan perdido en el anonimato de las luchas clandestinas y subversivas contra aquel régimen.

Como una noción crucial debe entenderse por activismo la agitación desarrollada en los ámbitos sobre todo revolucionarios en lo político, gremial o estudiantil. Es la militancia permanente, la actividad Constante en esos tipos de sector de la sociedad.

De acuerdo a tal caracterización, existe un breve trabajo de Lenin referido a la actividad política y la clase obrera en el que se aclaran algunos puntos. Allí el autor tras recordar que en el Manifiesto Comunista se plantea que “la propia burguesía proporciona los elementos para la educación política del proletariado”, señala: “En la Rusia esclavizada, los socialdemócratas debemos trabajar activamente para suministrar a la clase obrera esos elementos’, es decir, debemos emprender nosotros la tarea de realizar la agitación política en sus múltiples aspectos. Y esa tarea se impone sobre todo en los períodos de efervescencia política. Es preciso tener en cuenta que, en un año de vida política intensa, el proletariado (la clase obrera industrial; el término pasó a ser de uso general después de que se popularizara en los escritos de Karl Marx) puede aprender más, en lo que se refiere a su educación revolucionaria, que en muchos años de calma. […] nuestro deber primordial es explicar al proletariado, ampliar y mediante la participación activa de los obreros, apoyar toda protesta liberal y democrática… ” (“Iskra”, núm. 16, 1 de febrero de 1902, en V. I. Lenin, Obras Completas, Ed. Cartago, Buenos Aires, 1969, t. V, pp. 394395).

Lenin retomó la cuestión en términos más amplios en uno de sus libros clásicos, y de mayor difusión en los medios revolucionarios, sobre la agitación política y la organización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Se trata de ¿Qué hacer?, donde el autor define la actividad revolucionaria en oposición tanto al “economicismo” como al terrorismo y al espontaneísmo en general. Al respecto expresa: “En realidad se puede ‘elevar la actividad de la masa obrera’ solo si no nos limitamos a la ‘agitación política en el terreno económico’. [Se deben] organizar denuncias suficientemente amplias, convincentes, rápidas… entonces [el obrero] sabrá organizar hoy un tumulto contra los censores, mañana una manifestación ante la casa del gobernador que haya sofocado un alzamiento de campesinos, pasado mañana dará una lección a los gendarmes con sotana que desempeñan el papel de la Santa Inquisición, etc. […]

Los ‘economistas’ y los terroristas actuales rinden culto a dos polos opuestos de la corriente espontánea: los primeros, a la espontaneidad del ‘movimiento puramente obrero’; los segundos, a la espontaneidad de la apasionada indignación de los intelectuales, que no saben o no pueden vincular el trabajo revolucionario con el movimiento obrero para formar un todo. […] Ni unos ni otros prestan suficiente atención al desarrollo de su propia actividad en lo que concierne a la agitación política y a la organización de las denuncias políticas” (V. l. Lenin, ¿Qué hacer?, 1902, op. cit., t. V, pp. 466468, 472 y 475).

Posiblemente, aquellos lineamientos dados por Lenin sobre el activismo fructificaron en diversas épocas y países.Si, Pero: Pero también se dio, en la izquierda tradicional, un leninismo escolástico, la mera repetición teórica del sentido del activismo pero sin su práctica política. De allí que, contemporáneamente, en todos los ámbitos, se haya dado una actualización del activismo, reivindicándose la espontaneidad, las luchas contra la burocratización de las organizaciones, el rechazo de las institucionalizaciones estoicas.Entre las Líneas En algunos casos, luego de la práctica de un nuevo activismo, se produjo la crítica expresa al clásico pensamiento de Lenin.

En efecto, Gabriel y Daniel Cohn Bendit, tras el Mayo francés de 1968, han afirmado: “El argumento esencial en pro de la constitución de un partido revolucionario se apoya en el ¿Qué hacer? de Lenin. Lenin considera que el proletariado, no pudiendo ascender por sí mismo a la conciencia científica de la sociedad, tiende espontáneamente a someterse a la ‘ideología reinante, o sea, a la ideología burguesa’; la tarea esencial del partido es la de sustraerlo a esta influencia, inculcándole una enseñanza política, enseñanza que no se le puede administrar más que desde el exterior del cuadro de su vida cotidiana” (Gabriel y Daniel Cohn Bendit, El izquierdismo, remedio a la enfermedad senil del comunismo, Ed. Grijalbo, México, 1969, p. 314). Como se sabe, para Lenin lo decisivo era la profesionalización del activista, la especialización de funciones del militante.

Según los Cohn Bendit, en cambio, “la política no es materia enseñable; podríamos definirla como aquello que está inscrito en estado latente en la vida y en la conducta del oblido”. Su análisis se basa más en (…) Rosa Luxemburg y las luchas del anarquismo. El activismo se traduce, en su pensamiento, en que “la madurez política se desarrolla a través de la experiencia y en la acción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La acción de las minorías activas no puede tener otro objetivo que el de apoyar, suscitar o clarificar las luchas contra el sistema” (Gabriel y Daniel Cohn Bendit, p. 316). Hasta aquí, como puede observarse, el activismo está ligado a las nuevas prácticas políticas y a la juventud estudiantil.

Para el caso de los EE. UU., según Lipset, en el movimiento estudiantil existe activismo de izquierda y de derecha. Hay un “estilo contestatario de acción política practicado por los universitarios izquierdistas [y) otra unidad generación parecida a los seguidores fascistas… ” (Seymour M. Lipset, juventud y Política, en “Revista española de la opinión pública”, julio septiembre 1972, No. 29, pp. 7 y 10). A su vez el autor distingue dentro de la izquierda un sector al que denomina juventud “renunciator” que no solo rechaza “las costumbres tradicionales de la sociedad americana, sino también la racionalidad de la política moderna” (Seymour M. Lipset, op. cit., p. 22). Es lo que Gouldner llama cultura “psicodélica” (Alvin Gouldner, La crisis de la sociología occidental, Amorrortu, Buenos Aires, 1973).Si, Pero: Pero el sector más importante, el que más incide y aporta al activismo, y que “ha sabido captar la atención de los medios de comunicación de masas y de los políticos”, es el de la izquierda militante. Al respecto, “la oposición a la guerra del Vietnam se convirtió en el problema político más relevante del activismo estudiantil. Gran parte del activismo estudiantil… adoptó formas racionalistas clásicas, independientemente de que fueran partidarios de los derechos negros, los programas liberales, las reformas socialdemócratas o les […] indican que proceden en su mayor parte de orígenes conservadores, como por ejemplo, de familias de clase obrera que se han esforzado en mejorar su condición o de grupos republicanos profesionales u hombres de negocio… ” (Ibíd., pp. 423).Si, Pero: Pero esta composición social del activismo izquierdista varió con el nacimiento del activismo de los estudiantes negros.Entre las Líneas En efecto, “un estudio entre 264 estudiantes activistas negros en 15 ‘colleges’ y universidades en 1969 indicó que los negros procedían de familias mucho más pobres qué los blancos. Solamente el 11 por ciento tenía padres titulados de primeros años de facultad” (Ibíd., p. 46).

Sobre los activismos juveniles y de los movimientos estudiantiles en la historia del mundo, con un capítulo sobre América Latina, existe un extenso libro de Lewis S. Feuer, de valor desigual y múltiples tesis. Entre sus conceptos iniciales el autor sostiene que estos movimientos, en sus génesis, pasan por sucesivas etapas, siendo una de las más importantes la “transición de la literatura al activismo” (Lewis S. Feuer, Los movimientos estudiantiles, Las revoluciones nacionales y sociales en Europa y el Tercer Mundo, Paidós, Buenos Aires, 1971, p. 71). Para la Europa de las revoluciones burguesas clásicas toma como un arquetipo de activista a SaintJust, expresando: “SaintJust tuvo, evidentemente, la pasión por la igualdad, el espíritu populista del estudiante activista, y se dice que recorría las calles con cualquier tiempo para llevar ayuda a las familias necesitadas” (Lewis S. Feuer, op. cit., p. 43).

Al pasar a Latinoamérica el autor afirma que “el movimiento estudiantil latinoamericano recorrió el camino que va del Manifiesto de Córdoba, con su vibrante declaración liberal en favor de la reforma universitaria, a la guerra de guerrillas de Fidel Castro. [.) La idea de librar una ‘guerra de guerrillas’ contra la sociedad excitaba a los estudiantes activistas. […] En toda América Latina los estudiantes activistas atendían a la llamada formulada por el Chela revolución marxista p. 27). (…)

Por cierto que Lipset, sociólogo fundonalista, señala que “las encuestas de opinión acerca de los estudiantes americanos indican que la gran mayoría de ellos no simpatiza con las doctrinas y tácticas radica les”. No obstante “los elementos activistas, ambos liberales e izquierdistas, dominaron la Orientación política de muchos ‘campus’ y desempeñaron un papel primordial al influir en la política americana en la década de los 60” (Ibíd., p. 42).
En cuanto a la estratificación social a la que pertenece el activismo del sector estudiantil estadounidense se indica: “La principal conclusión que podemos sacar de un gran número de estudios en los Estados Unidos y otros países, es que los estudiantes izquierdistas son, en su gran mayoría, hijos de izquierdistas o liberales. [.. ] las ideas liberales o radicales están muy difundidas entre un segmento de nivel alto de educación de la numerosa población entregada a tareas intelectuales y también entre los miembros de los grupos religiosos tradicionalmente progresistas, especialmente las sectas protestantes liberales y los judíos. [.. ] Al contrario, las encuestas a los activistas que forman los grupos conservadores estudiantil fruto del movimiento estudiantil de la década de 1930, estaban cansados y adormilados. La ideología castrista, en cambio, se adaptaba a la disposición activista de la nueva élite estudiantil” (Ibídem, pp. 411 412 y 414).

Armque Feuer tiene una perspectiva conservadora, sus datos sobre el activismo latinoamericano coinciden con los de otra obra, totalmente dedicada a esta área y que valora positivamente las acciones subversivas. Nos referimos a la de Julio Barreiro, Violencia y política en América Latina, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 1971.
En cuanto al activismo sindical es la agitación realizada para presionar y obtener determinadas reivindicaciones.Entre las Líneas En los sindicatos el activista es una persona que se está preparando para ser dirigente, que activa y hace de receptor de lo que los afiliados quieren. El activismo se da sobre todo en los cuerpos de delegados de las plantas fabriles. Es lo que impele y lleva al gremio hacia adelante. Con las especificidades del caso, tiene similares características que el activismo político y estudiantil.

Estamos pues en condiciones de dar las notas distintivas del activismo en general (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Básicamente se trata del comportamiento más activo de un sector social organizado. Es la movilización que se lleva a cabo para la realización de manifestaciones, paros o huelgas. Se da en determinados procesos de tensión social que tienen lugar en la calle, los lugares de trabajo o estudio, y que a veces fluyen y se proyectan en el conjunto social.Entre las Líneas En los grupos organizados se manifiesta cuando se realizan asambleas.

El activismo es una gimnasia, una práctica. Impulsado por quienes han alcanzado un mayor nivel de conciencia en los ámbitos ya señalados, da la dinámica diaria, cotidiana. A la vez el activismo constituye un estimulante que despierta la conciencia y se apoya y responde fundamentalmente a las bases sociales. Es practicado sobre todo por la juventud y quienes se están formando como dirigentes. El activista representa la polea de transmisión entre la masa, con la que está permanentemente en contacto, y la conducción política, gremial o estudiantil.Entre las Líneas En las organizaciones con flexibilidad democrática, del activismo nacen las primeras iniciativas, siendo a la vez el depositario de las decisiones finales.

Una Conclusión

En definitiva, el activismo consiste en un motor social que da fuerza e impulsa determinados procesos de la sociedad. [1]

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Actividad y Activismo en Relación a Política

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [2]

Se entiende por actividad política toda aquella actividad relacionada con la vida ciudadana o la acción de gobierno. Por activismo político se entiende no ya una simple acentuación de esa actividad política en general, sino la actividad ordenada a tomar el poder político y más específicamente la participación activa en movimientos o partidos políticos. Toda actividad política es una realización humana, aun cuando la matización política de la actividad indica claramente que existe una circunstancia que adjetiviza la actividad, que en modo alguno puede considerarse en sí misma y polarizarse en ésta, ya que lo que realmente consideramos es el contenido intencional que es consustancial e inseparable a la política: la conquista del poder.

Actividad Social

La actividad política es inexcusablemente una actividad social, porque es precisamente en la sociedad donde la convivencia (véase esta voz en la plataforma digital) entre los hombres se produce, en razón directa al natural social del hombre que le impele a vivir en relación con sus semejantes y que Aristóteles percibió con claridad al calificar al hombre de animal político. Es precisamente en ese ámbito en el que las múltiples relaciones humanas se entrecruzan, haciendo surgir la sociedad como medio único para que existan las interacciones que la convivencia provoca, en donde la vida política prolifera y se enriquece mediante su actuar.

Más Detalles

La actividad política, en un sentido más restringido, no puede desarrollarse mediante una relación social indiferenciada, por serle imprescindible que el contorno social que le es consustancial goce de la necesaria estabilidad. Factor éste, de la estabilidad, esencial para centrar el concepto. El obrar de los hombres dentro de un contorno social estable implica un actuar que ha de ser conforme, para conseguir su validez, su sentido y su eficacia, a que una norma objetiva los reconozca previamente. Actuar, claro está, que ha de ser libre por cuanto que solo mediante la libertad el hombre crea. Y esta actuación libre o creadora es el f iat que dá realmente vida y vigor al grupo social (véase esta voz en la plataforma digital), dotándole de la firmeza que asegura su supervivencia en su forma actual o incidiendo directamente para que su configuración se modifique. La política, caracterizada por ser libre y creadora dentro de un grupo social estable, configura a la actividad humana como la actividad libre que todo hombre tiene el derecho y el deber de ejercer. La libertad del acto humano es, en consecuencia, la resultante de los caracteres de la actividad libre y creadora, en cuanto que presupone una libertad del acto que expresa, entendida tal libertad como exención de una pauta de conducta predeterminada por la norma.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Más Detalles

El elemento fundamental que conforma a una actividad política es su motivación, es decir, su contenido intencional, en cuanto que está dirigido a constituir, modificar o desenvolver un orden, incluso extendido a su defensa o destrucción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Este orden se refiere al esencial en el que se basa, y tiene su raíz en la armonía de los hombres conviventes en sociedad, lo que implica un supuesto de estabilidad necesario para que exista convivencia social como organismo social y político, y que inexcusablemente ha de referirse a un orden jurídico que se pretende erigir, desarrollar, transformar o eliminar.

Naturaleza

La política, como toda acción humana, está determinada no solo por el pensamiento, sino también por los sentimientos que se mueven y agitan en el alma de los hombres. Al ser la política algo más que un repertorio de ideas, se nos presenta también como creencia apasionada. Es esta nueva faceta de la política la que le proporciona fuerza, calor y sentido. Los sentimientos de ambición, amor, odio, etc., inciden inmediata y directamente en el mundo político, ya que siempre la política aparece en la Historia referida al poder (véase esta voz en la plataforma digital).

Más Detalles

El acceso al poder es, por esto, antecedente o realidad concomitante a toda actividad política. Es lo que se manifiesta en los diversos sistemas políticos mediante el juego de los resortes y vías a través de los cuales se configura el acceso al poder, desde los sistemas hereditarios antiguos hasta la búsqueda del apoyo popular en los sistemas democráticos contemporáneos.Entre las Líneas En situaciones de crisis aparece la llamada acción directa, que no es otra cosa que el procedimiento eminentemente revolucionario que al negar o desconocer la legalidad establecida aspira a realizar un nuevo equilibrio. Con ella se relaciona la huelga (véase esta voz en la plataforma digital) general, convertida por el sindicalismo (véase esta voz en la plataforma digital) en el procedimiento específico de acción política, dando a los sindicatos un carácter de combate y a la lucha sindical un sentido de violencia.

Más Detalles

El perfeccionamiento técnico de la actividad y aun del mismo a. político ha privado a una y a otro del impacto emocional que hasta hace pocos años existía en el pueblo, a cuyo resultado ha colaborado la crisis de las ideologías.[rtbs name=”ideologias”][rtbs name=”ideologias-politicas”] Es evidente la detectación, por todo observador imparcial, de una baja de la forma de pensar sistemática que se correlaciona con un auge de la visión pragmática de todas las cuestiones. Esto quizá sea debido a las tremendas conflagraciones mundiales e intestinas y a que los constantes descubrimientos científicos y progresos tecnológicos, al incidir en la psicología de las masas, arrinconan los viejos tópicos retóricos que, en el pasado, fueron como el clarín que llamaba a la palestra. Dimensión decisiva, por otra parte, del presente momento histórico es la acentuación del protagonismo de la totalidad de los componentes del cuerpo social: el acceso al poder no está reservado a algunas categorías de personas, sino que al menos en teoría se afirma que está abierto a todos. De ahí la necesidad de que todos los ciudadanos adquieran convicciones políticas, y se consideraran no meros entes receptivos sino parte integrante de la actividad política en forma totalmente consciente y, consiguientemente, libre. Mendés France, en su República moderna, señala el tránsito de la democracia tradicional por representación a la actual democracia participante, en la que «la democracia no se limita tan solo a las papeletas de elección, a las mociones o a la crítica, se realiza a través de actividades profesionales, culturales, sindicales y políticas». La eficacia de esta activa participación en la vida política (v. PARTICIPACIÓN III) reclama la existencia de grupos intermedios entre el individuo y el Estado que encaucen la socialización y permitan el cumplimiento de los respectivos deberes políticos, tanto a los gobernantes como a los gobernados. Es claro que la participación en los asuntos públicos alcanza sus metas generales mediante la acción común, que evita cómodas abstenciones o perniciosos desvíos.

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La participación activa, individual y colectivamente, en la vida política vivifica a ésta. Convivencia y participación, en su sentido político, son las dos caras que nos presenta el civismo (véase esta voz en la plataforma digital). Mediante la primera se procura el diálogo y la paz social, mientras que con la participación se forja el espíritu de empresa común, que es el que puede hacer posible, en cada comunidad política, alcanzar las metas de justicia y progreso aún no conseguidas.

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Notas y Referencias

  1. Raúl Ávila (autor), adaptado y corregido de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
  2. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre actividad y activismo en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Ediciones Rialp, 1991, Madrid, España

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Bibliografía

C. Ruiz del Castillo, lo Vivo y lo Muerto en la Idea Liberal, Madrid 1947; s. Minguiión, Aportaciones de la Sociología Política, Madrid 1952; i. m. Codon, Armonía Entre el Hombre,y la Sociedad Contemporánea, Madrid 1960; l. Ch. Sismondi. Études Sur Les Institutions Des Peuples Libres, París 1836; f. Gaucher, la Crisis de la Democracia en un Mundo en Mutación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). «rev. de Estudios Políticos» 106, Madrid 1959.

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2 comentarios en «Activismo Político»

  1. Este año 2024, en algunos países, en cada reunión de los sindicatos de estudiantes, o agrupaciones similares, había una moción sobre Palestina, a veces más de una. Eran largas, detalladas y competentemente redactadas. Dominaban rutinariamente asuntos más típicos del sindicato de estudiantes, como las quejas sobre las tasas de matrícula. Podríamos preguntarnos qué pensaban las secretarias asalariadas del sindicato al mecanografiar y luego fotocopiar páginas y páginas de tediosos detalles sobre la geopolítica de Oriente Próximo. Hacían y recogía copias tanto de las actas como de los órdenes del día.

    Allí, los estudiantes intentaban darle sentido a todo- se trataba de las causas que ahora vemos en los campus de todo el mundo desarrollado.

    Ni Ucrania ni Israel se parecen en nada, creo, a los desastres de la intervención extranjera en Irak y Afganistán. Lamentablemente, estos dos enormes desatinos han puesto en tela de juicio otras intervenciones mucho más controvertidas.

    El deseo del activista de hacer el bien, de ayudar, de arreglar el mundo: estas cosas representan virtudes, en algunos lugares quizás desbocadas, en otros quizás demasiadas tímidas. La atención es buena, la obsesión, quizás, es una locura. Preocuparse e interesarse por el resto del planeta es bueno, odiar, sin embargo, no es lo mejor. Algunas cosas son buenas en pequeñas cantidades, pero terribles -inútiles o activamente perjudiciales- cuando se radicalizan o generalizan sin hacer distinciones. Pero es bueno que haya gente (sobre todo estudiantes) valientes y decididos.

    Responder
    • Cierto, como dice un autor_

      “Pero también se dejan sueltas las virtudes; y las virtudes vagan más salvajemente, y las virtudes hacen un daño más terrible. El mundo moderno está lleno de las antiguas virtudes cristianas enloquecidas. Las virtudes se han vuelto locas porque han sido aisladas unas de otras y vagan solas. Así, algunos científicos sólo se preocupan por la verdad; y su verdad es despiadada. Así, algunos humanitarios sólo se preocupan por la compasión; y su compasión (siento decirlo) es a menudo falsa.”

      -Chesterton, Ortodoxia

      Responder

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