Adopcionismo
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Adopcionismo en Relación a Religión Cristiana
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Herejía cristológica, que, basándose en un concepto monarquiano (véase en esta plataforma: MONARQUIANISMO) de la divinidad, supone que Jesús, hijo de María, era meramente hombre, pero elevado de algún modo a la altura de Dios, por una especie de adopción. El resultado es la negación de la divinidad de Cristo o una especie de nestorianismo (véase en esta plataforma: NESTORIO Y NESTORIANISMO), que admite dos hijos: el Hijo de Dios, consustancial al Padre, y Jesucristo, simple hombre, elevado o adoptado por la divinidad. Esta elevación se concebía, o bien de un modo semejante a la de los profetas, que supone que Cristo fue investido de una fuerza o espíritu superior, o bien a la manera de la mitología griega, según lo cualfue elevado a la misma divinidad.Entre las Líneas En sus diversas manifestaciones, el adopcionismo significa un desconocimiento y negación de la doctrina sobre las dos naturalezas en Cristo, unidas hipostáticamente en una sola persona (véase en esta plataforma: JESUCRISTO III).
Primeras manifestaciones. Prescindiendo de las ideas de los ebionitas (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) sobre Cristo, el adopcionismo se presenta en dos formas en los siglo II y III: las de Teodoto de Bizancio y Pablo de Samosata. El primera era hombre erudito que propuso la doctrina de que Cristo era hombre, si bien elevado por una virtud o fuerza (dínamis) superior (dinamistas). Habiendo apostatado en la persecución, se arrepentió posteriormente, y para justificarse de su caída, según atestigua S. Epifanio, afirmaba que, al negar a Cristo, no había negado a Dios, sino sólo a un hombre. Excomulgado por Víctor I el adopcionismo 190, continuó haciendo prosélitos en Roma. Entre sus discípulos se distinguieron: Teodoto el joven, quien presentó a Melquisedech como un predecesor de Cristo (melquisedequianos), semejante a él por su elevación; y Artemón, sucesor suyo en la dirección de la secta.
Una segunda manifestación del adopcionismo en la Antigüedad tuvo lugar en Antioquía a mediados del siglo III. Su promotor fue Pablo de Samosata (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), hombre de formación dialéctica, que bien pronto llamó la atención por su vida relajada, pero sobre todo por su teoría, íntimamente relacionada con la de Teodoto de Bizancio. Según él, Cristo es sólo hombre, pero en Él habita el logos o virtud (dínamis) de Dios. Con su naturaleza humana pudo sufrir, pero con la dínamis superior hizo milagros. Ya en un sínodo de Antioquía del adopcionismo 254 tuvo que defenderse y procuró ocultar sus errores. Consiguió ser elevado en el adopcionismo 260 a la sede de Antioquía, y continuó defendiendo sus doctrinas heterodoxas (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Finalmente, fue excomulgado en el sínodo de Antioquía del adopcionismo 268, pero logró mantenerse en su sede, hasta que, conquistada la ciudad por el emperador Aureliano, tuvo que cederla a Domno, obispo fiel a Roma.
El adopcionismo de Elipando de Toledo y Félix de Urgel. El adopcionismo más conocido en la historia de la Iglesia es el defendido en la segunda mitad del siglo Viu por Elipando de Toledo y su discípulo Félix, obispo de Urgel. Elipando combatió primero el error de Mignecio, según el cual un Dios personal había aparecido en David como Padre, en Cristo como Hijo y en Pablo como Espíritu Santo, pero él mismo cayó en otro error. Entendiendo mal la doctrina de las dos naturalezas en Cristo, proclamada en el Concilio de Calcedonia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), volvió a una especie de nestorianismo, según el cual, el Hijo de Dios tomó por adopción la naturaleza humana. Así, pues, defendía dos hijos: el hombre Cristo, adoptado por la divinidad, y el Hijo de Dios, consustancial con el Padre. Elipando pretendía probar su doctrina con los Santos Padres, para lo cual aducía, entre otros, textos de S. Hilario y S. Isidoro, en los que parece que se habla de la adopción por parte de Dios de la naturaleza humana. Asimismo utilizaba textos de la liturgia mozárabe donde se emplea algunas veces el concepto de adopción.Si, Pero: Pero tanto en los Santos Padres como en la liturgia mozárabe se da a ese concepto un sentido popular, equivalente a tomar la naturaleza humana o unirse a ella, no en el preciso (ser tomada por hijo sin serlo naturalmente) que le atribuía Elipando. La principal dificultad que se oponía a la doctrina de Elipando era que, como una persona, con relación al mismo padre, no puede ser a un tiempo hijo natural y adoptivo, esta doctrina suponía en Cristo dos personas, con lo cual recaía en el nestorianismo. Esto no lo querían admitir ni Elipando ni sus fieles discípulos, quienes proclamaban que defendían la unión hipostática de Cristo; pero de su modo de concebir se deducía la doctrina nestoriana de dos personas en Cristo.
Con su fogosidad característica, se dedicó Elipando a la propaganda de sus ideas, ganando al obispo de Asturias, Ascario, de quien el erudito adopcionismo Lambert da interesantes noticias. Esta nueva herejía traspasó los límites de la España musulmana, dentro de la cual se encontraban Elipando y Ascario. Los primeros que defendieron el dogma católico coíitra estas nuevas doctrinas fueron dos eminentes teólogos españoles,, pertenecientes a la España libre del N: S. Beato de Liébana (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), a quien presenta Alcuino como «varón santo y docto», tanto en su vida como en su nombre; y Eterio, obispo de Osma, discípulo suyo y no menos docto que su maestro. Al lado de Beato, conocido por su Comentario al Apocalipsis, en el que se presenta como gran conocedor de la Biblia, se distinguió Eterio como gran teólogo, si bien Elipando lo despreciaba por su juventud. Ambos compusieron en colaboración una Apología de la verdadera doctrina católica que constituye una valiente impugnación del adopcionismo, anterior a las de Alcuino y otros teólogos.
Basándose en los textos de la Sagrada Escritura y en una teología sana y vigorosa, ambos teólogos impugnan el error de Elipando. Describiendo esta obra teológica de los dos insignes teólogos españoles, Beato y Eterio, Menéndez Pelayo dice que nació «en tierra áspera, agreste y bravía, entre erizados riscos y mares tempestuosos», y añade: «pasma el que se supiese tanto y que se pudiese escribir de aquella manera, ruda, pero valiente y levantada, en el pobre reino asturiano» (Historia de los heterodoxos españoles, I, Madrid 1956, 366). Ateniéndose a estas circunstancias, y sin apreciar en su justo valor el extraordinario mérito de la Apología de Beato y Eterio, un autor moderno, adopcionismo Amann, la califica de «panfleto brutal». juzgamos injusto este enjuiciamiento de tan excelente obra, nacido del prejuicio de atribuir a Alcuino de York (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) toda la gloria de la impugnación del a.
Primeras medidas contra el adopcionismo. La valiente conducta de Beato y Eterio produjo resultados muy diversos. Por un lado, al tener noticia de la controversia, el papa Adriano I (772795) dirigió una carta «a todos los obispos que moraban en toda España», condenando a su vez el adopcionismo de Elipando de Toledo y Ascario, como renovadores de la doctrina de Nestorio. Mas, por otro, se producía la conquista para el adopcionismo del que sería en adelante su más decidido defensor. Era el obispo de Urgel, Félix, ya conocido por su extraordinaria erudición y por sus ideas semejantes a las de los adopcianos. Deseando Elipando nuevos aliados para su doctrina, acudió a Félix, pidiéndole su parecer sobre la cuestión discutida, «si Cristo en cuanto hombre, debía ser considerado como hijo propio o como hijo adoptivo». Según refiere Eginardo, Félix respondió a esta consulta confirmando plenamente la opinión de Elipando.
De este modo se iniciaba la gran batalla en torno al adopcionismo Después de la conquista de la Marca Hispánica (Cataluña) por el Imperio, éste ejercía su tutoría espiritual sobre aquélla. Por esto cuando en la Escuela Palatina de Aquisgrán, dirigida por Alcuino (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), se dieron cuenta de que el adopcionismo se había introducido en Cataluña e incluso iba penetrando al otro lado de los Pirineos, se decidió reunir un gran sínodo para solucionar el problema. Con la autoridad de Carlomagno, se convocó para el adopcionismo 792 un sínodo en Ratisbona, obligándose a Félix de Urgel (diócesis de la Marca Hispánica) a comparecer en 61 y dar cuenta de sus ideas (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Félix se presentó. Se examinó detenidamente la doctrina del adopcionismo y se lanzó contra ella la primera condena. El obispo de Urgel tuvo que abjurarla. No contento con esto, Carlomagno lo envió a Roma, al papa Adriano I.Entre las Líneas En presencia del Romano .Pontífice, Félix de Urgel rechazó con un nuevo juramento el adopcionismo, y, hecho esto, volvió a su diócesis.
Pero Félix, apenas llegado a su diócesis, emprendió una nueva campaña en defensa del adopcionismo, de la que tenemos diversas noticias.
Otros Elementos
Por otro lado, entre los adopcionismo 793 y 795, Elipando de Toledo imprimió un nuevo sesgo a su propaganda. Se dirigió 61 mismo a Carlomagno y procuró convencerlo de que su principal impugnador, Beato de Liébana, defendía doctrinas heréticas.Entre las Líneas En el mismo sentido, según parece, dirigieron él y los suyos diversas cartas a los obispos del sur de Francia, en las que procuraban probar sus doctrinas con testimonios de los Santos Padres, al mismo tiempo que impugnaban acremente a Beato como heterodoxo e inmoral. Todo esto produjo gran alarma en Carlomagno, que se dirigió al papa Adriano I y en inteligencia con él hizo reunir en el adopcionismo 794 un nuevo sínodo general en Francfort del Main. Entre los obispos de Italia que tomaron. parte en él, sobresalen Paulino de Aquileya (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Pedro de Milán, presididos por los legados pontificios.Si, Pero: Pero ni Elipando ni Félix asistieron a él.
El sínodo se celebró con normalidad, y sobre la base de una carta de Adriano I, proclamó, frente a la doctrina del adopcionismo, que el Hijo de Dios, tiene, sí, dos naturalezas, divina y humana, pero no puede ser designado como hijo adoptivo en cuanto hombre. Según esto, se redactaron dos exposiciones: la primera, obra de Paulino de Aquileya, contenía la prueba bíblica; la segunda se basaba en la patrística. Juntamente con un escrito del Papa, Carlomagno envió estos documentos a Elipando y Félix, conjurándolos a que abandonaran su error y abrazaran la verdadera fe, proclamada por el sínodo y por el Romano Pontífice. Pero, en lugar de someterse, ambos continuaron con más intensidad sus propagandas.
última fase del adopcionismo. La controversia entró entonces en su fase última, cuyo principal paladín es Alcuino.Entre las Líneas En tono conciliador, éste redactó una refutación del adopcionismo que envió por mano de S. Benito de Aniano a los monjes del sur de Francia y de Cataluña.Si, Pero: Pero Félix publicó rápidamente una refutación que Carlomagno, aconsejado por el mismo Alcuino, envió al Romano Pontífice y a Paulino de Aquileya. Entonces redactó Alcuino su segunda obra Libellus adversus Felices haeresim, a la que Félix respondió. Pór tercera vez tomó Alcuino la pluma y compuso su mejor obra sobre esta materia, los Siete libros contra Félix de Urgel. Paulino de Aquileya redactó otra refutación de Félix.Si, Pero: Pero todo fue inútil. Precisamente entonces compuso Elipando su tratado, que dirige «al reverendísimo diácono Alcuino, ministro, no de Cristo, sino del fetidísimo Beato».
El nuevo papa León III, en un sínodo celebrado en Roma en el adopcionismo 799, condenó de nuevo al adopcionismo Por su parte, Carlomagno, siempre aconsejado por Alcuino, envió a la Marca Hispánica al abad Benito de Aniano y a varios obispos para que instruyeran debidamente al pueblo y consta que por este medio muchos volvieron a la verdadera fe.Si, Pero: Pero su triunfo principal consistió en convencer al mismo Félix de Urgel para presentarse con ellos ante Carlomagno. Durante el mismo adopcionismo .799 se celebró en Aquisgrán un nuevo sínodo o conferencia de gran significación. Durante seis días Félix expuso con todo detalle sus ideas sobre el a.; presentó sus dificultades contra la doctrina expuesta por Alcuino, y éste fue rebatiendo todos los errores doctrinales de Félix y respondiendo a todas sus dudas (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Félix abjuró sus errores, según parece, con toda convicción, y dirigió a sus partidarios una profesión de fe.Entre las Líneas En ella proclamaba la doctrina de que, en ambas naturalezas, divina y humana, había un único y verdadero Hijo, el unigénito del Padre, rechazando expresamente la doctrina del a.
Mas como Félix había cambiado tantas veces de opinión, Carlomagno decidió que no volviera a España. Por consejo de Alcuino se retiró a Lyon, bajo la tutela de su obispo, donde murió en el adopcionismo 818. Durante este tiempo consta que dio muestras de caridad hacia Alcuino.Si, Pero: Pero el obispo Agobardo de Lyon encontró, después de su muerte, ciertos papeles que dejan alguna duda sobre la autenticidad (véase qué es, su concepto; y también su definición como “authentication” en el contexto anglosajón, en inglés) de su conversión. Elipando parece que persistió hasta su muerte en el error. Pero, muertos Félix y Elipando, no quedan en España vestigios de su doctrina, prueba convincente de que esta teología no había tenido muchos adeptos.
V. t.: JESUCRISTO III. [rbts name=”religion-cristiana”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre adopcionismo en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
ELIPANDO DE TOLEDO, Epistolae, en PL 96; FÉLIX DE URGEL, ópera, en PL 96 y en Flórez, V; ALCUINO, ópera, en PL 100101; íD, Epistolae, en MGH, LV; BEATO y ETERIO, en PL 96; H. QUILLIETEPORTALIÉ, Adoptianisme, en DTC I, 1, 403421; P. VUILLERMET, Élipand de Toléde, Brignais 1911; É. AMANN, L’Adoptianisme espagnol du VIII siécle, «Rey. des Sciences Religieuses» 16 (1936) 281317; I (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. RIVERA, Elipando de Toledo, Toledo 1940; 1. MADOZ, Una obra de Félix de Urgel, falsamente adjudicada a Isidoro de Sevilla, «Estudios Eclesiásticos» 23 (1949) 147 ss.; I. SOLANO, El concilio de Calcedonia y la controversia adopcionista, en adopcionismo GRILLMEKER, Das Konzil Chalkedon, II, Wurzburgo 1953, 841871.
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