Capitales Económicos
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Capital Económico en Relación a Economía de Finales del Siglo XX
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre capital económico que se haya en otra parte de esta plataforma online). 3. Ciclo del capital. Un rasgo esencial que caracteriza el proceso económico moderno es la aplicación extensa de medios de producción ya producidos. El capital es, en este orden de ideas, «trabajo hecho de antemano» (Adolf Weber), que hará más productivo el trabajo posterior. Puesto que el capital sólo puede crearse, aumentarse o renovarse, retirando del consumo inmediato una parte de la provisión de bienes y fuerzas del trabajo disponibles en un momento dado, se hace necesaria una especie de «abstinencia» (Senior). Esta abstención, como indica Cassel, significa un «esperar» los bienes del consumo más abundantes que se producirán merced al empleo del capital retenido. Se aprecia un crecimiento constante de las necesidades de capital, para atender a la ordenación del crecimiento, que junto a la restricción del consumo y la actitud de espera, constituyen los tres rasgos del concepto de capital desde un punto de vista económico social.Si, Pero: Pero esta atención al crecimiento no pretende tan sólo aplicar el fruto de la producción a reemplazar las instalaciones, compensar su desgaste y renovarlas. Se aplica el capital según el principio económico de la productividad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), es decir, cuando ello trae consigo la formación gradual de más capital que pueda satisfacer las necesidades cada vez más amplias de la economía, es decir, las necesidades del futuro.
En la moderna economía de complicados procesos de producción el capital es escaso, por lo que resulta necesario pagar un precio por él, lo mismo que por cualquier otro bien escaso; este precio por la utilización del capital tiene que ser recuperado a su vez con el capital procedente del rendimiento de la producción, o sea, de las mercancías y los medios de producción obtenidos.
a) Capital como factor de la producción. Al repartir los medios de producción en ciertas categorías fundamentales veíamos que la tierra y el trabajo, como factores originarios, quedaban excluidos; entre los restantes medios los productos materiales que se encuentran comprendidos en el proceso reciben el nombre de capital real caracterizado por dos notas: la espera, y disponibilidad, que siendo términos sinónimos destacan por un lado el aspecto negativo: renuncia; de otro, la disponibilidad del capital durante el mismo tiempo, limitando dicha disposición sin extenderla a la espera de los servicios de algunos bienes duraderos que ya han pasado definitivamente a los consumidores.
La disponibilidad de capital es no sólo un medio de producción necesario, sino también un factor elemental por cuanto puede reemplazar a otros factores. La sustitución recíproca del capital disponible y del trabajo es un fenómeno de gran relevancia tanto para la teoría del interés como para la de los salarios; aquí basta con exponer el carácter general de esta sustitución para mostrar que puede realmente equipararse la disponibilidad de capital al trabajo como factor de producción (véase en esta plataforma: TRABAJO HUMANO i v, 2).
b) Formación del capital por el ahorro. La oferta de capital disponible tiene su fuente en el ahorro (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general); sin embargo, en la economía actual de carácter continuo, no se hacen reservas sustanciosas de medios de existencia. El proceso continuo de la producción rinde un torrente de productos, parte de ellos destinados a la satisfacción inmediata de las necesidades, y parte a la formación de capital real, de ahí que la abstención del consumo (ahorro) sea pieza clave en la formación del capital Y esto ocurre tanto a nivel de sujeto privado como desde el punto de vista macroeconómico (véase en esta plataforma: MACROECONOMÍA Y MICROECONOMÍA) pues el ahorro nacional está constituido por el volumen de bienes y servicios producidos que no se destinan al consumo de la colectividad. Parece que el ahorro, y con él la oferta de capital, habían de venir condicionados eficazmente por el tipo de interés, y así se ha mantenido por los economistas durante bastante tiempo; sin embargo, esta tesis se encuentra actualmente superada, ya que el tipo de interés determinaría la forma de colocación del ahorro, pero no el ahorro en sí.
4. Sentido instrumental y significación financiera. El capital, en su significación instrumental, como conjunto de bienes o instrumentos de producción, es susceptible de dividirse en dos categorías: circulante y fijo. Aquél está constituido por los bienes utilizados en el proceso productivo que desaparecen o se extinguen en cada periodo de producción, mientras que el fijo está integrado por los elementos de producción que permanecen a lo largo de varios periodos, en cada uno de los cuales sólo experimentan pérdida de valor por la depreciación a que están sujetos.Entre las Líneas En uno u otro caso los bienes que integran el capital se extinguen a corto o largo plazo, pero el capital en abstracto no se reduce, sino que, por el contrario, tiende a aumentar; esto nos lleva a enfocar el asunto como expresión de un dato cuantitativo, variable en el tiempo, con lo que introducimos la noción de capital financiero.
La distinción entre capital en sentido instrumental y capital en sentido financiero se encuentra en la literatura económica clásica, si bien, con otra terminología, pues los economistas clásicos hablaban de capital en abstracto (expresión monetaria del concepto) o disponibilidad de capital y capital concreto. Hemos visto que el capital como expresión financiera, es variable en el tiempo; ello se debe a que el existente en un determinado momento se ve incrementado por la parte de producto obtenido que no se consume, o disminuido en el caso de que el consumo de los sujetos económicos exceda a lo producido. Esta particularidad, que nos permite definir el capital en sentido financiero como una función del tiempo, nos sirve para elaborar el concepto de productividad del capital o su productividad temporal.
5. Mercado de capitales. Puede considerarse como el mecanismo mediante el cual los fondos acumulados se hacen disponibles para aquellos que buscan financiamiento a medio y largo plazo, sea en forma de deuda o patrimonio. Su peculiaridad, en el mundo occidental, radica en la relativa libertad con que operan los participantes para aprovechar las diferencias en precios, términos y conveniencias, cuando deciden colocar sus ahorros u obtener financiamiento externo. La parte directa de la oferta de fondos comprende las relaciones de oferentes originarios y demandantes finales de capital; se canaliza fundamentalmente hacia la inversión en valores mobiliarios. Existe un caso en el que coinciden ambos sujetos, -de forma que su demanda, total o parcial, es satisfecha por su propia oferta; a este fenómeno, en términos económicos, se le denomina autofinanciación.
Puntualización
Sin embargo, lo normal es la aparición de los llamados intermediarios financieros (Bancos, Institutos de Crédito, Compañías de Seguros y Mutualidades, Cajas de Ahorros, etc.), cuya misión reside en acumular fondos de los distintos sujetos oferentes para luego prestarlos, nutriendo y activando el circuito económico, según criterios de selectividad y rendimiento financiero, y retribuir así a sus depositarios.
Las corrientes de demanda están, prácticamente, monopolizadas por dos sujetos económicos: las empresas y el Estado. Aquéllas requieren capital, tanto en los momentos iniciales de su constitución como en eJ transcurso de su actividad a través de varios procedimientos: dividendos pasivos, emisión de acciones (valores mobiliarios de renta variable) o de obligaciones (renta fija). El Estado, debido a su intervencionismo creciente en la vida económica, ha pasado a ocupar un lugar preferente como demandante de capital’ No obstante, sus necesidades financieras se cubren también por otros procedimientos que no entrañan la libre concurrencia en el mercado de capital (emisión de empréstitos, control de emisiones privados, sistema tributario, etc.).
6. Conceptos jurídico-contables. capital fundacional de una sociedad es aquel cuyo importe viene determinado en la escritura de constitución. El aumento o disminución de dicho capital, según la legislación española, deberá consignarse necesariamente, por lo que se llama capital nominal al que figura, en un momento dado, en la escritura de constitución, con los aumentos o disminuciones que haya experimentado por disposición estatutaria legalmente válida. El capital de una sociedad puede hallarse en alguna de las siguientes situaciones: a) Suscrito. La suscripción implica una declaración de voluntad, por la cual una persona se compromete a ser socio mediante la adquisición de una o varias acciones de la sociedad; la contrapartida es la obligación frente a ella de aportar una parte del patrimonio social, equivalente al importe nominal de las acciones suscritas. b) Sin suscribir. Algunas legislaciones permiten el llamado capital en cartera, que no exige la íntegra suscripción del capital en tiempo de constituirse la sociedad. c) Desembolsado. Una vez suscritas la acciones y realizadas íntegramente por los accionistas las aportaciones correspondientes, se dice que el capital está desembolsado.
V. t.: AHORRO; INTERÉS; BANCOS 1; BOLSA 1; DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL I; MONEDA; CICLO ECONÓMICO; MARX Y MARXISMO; MANCHESTER, ESCUELA DE; SOCIALISMO 11. [rbts name=”economia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre capital económico en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
K. BouLDING, Análisis económico, Madrid 1967; G. CASSEL, Economía social teórica, Madrid 1960; J. M (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FERNÁNDEZ PIRLA, Curso general de Economía, Madrid 1962; J. R. HICKS, Valor y capital, México 1968; T. W. HUTCHISON, Historia del pensamiento económico 1870-1929, Madrid 1967; J. MESSNER, Ética social, política y económica, Madrid 1967; E. SCHNEIDER, Teoría económica, Madrid 1967.
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