La Escuela Austriaca
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[aioseo_breadcrumbs]La Escuela Austriaca
Existe una gran diferencia entre la tradición neoclásica, iniciada por Walras, y la fundada por Menger. Esta diferencia, que se convirtió en emblemática de los pensadores austriacos, puede analizarse en tres niveles. En primer lugar, los “austriacos” adoptan una definición particular del individuo, derivada de lo que se conoce como subjetivismo. Esta definición difiere de la de Walras en que hace hincapié en la naturaleza singular de los individuos. A continuación, destacan una cualidad particular de ciertos individuos, la cualidad empresarial. Al igual que Walras, ésta no se limita a combinar los factores de producción, sino que desempeña un papel motor en el desarrollo económico. Por último, los austriacos insisten en la necesidad de analizar los fenómenos del mercado como procesos: no se trata de estados de equilibrio, sino de procesos de mercado.
Subjetivismo
A diferencia de Walras, que suponía que los individuos eran homogéneos en función de sus actividades de producción o consumo (supuesto materializado por la noción de agente representativo), Menger afirmaba la heterogeneidad fundamental de los agentes económicos. Demuestra que el valor de un bien no depende de las características objetivas de ese bien, sino de la idea que un individuo tiene de la satisfacción que puede obtener o cree obtener de él. Los individuos son todos diferentes en cuanto a sus preferencias y elecciones. Son sujetos heterogéneos y deben ser estudiados como tales. De ahí la reticencia de los autores austriacos a razonar a partir de cantidades agregadas. Éstas les parecían imposibles de componer o simplemente carentes de sentido para los individuos.
En su libro El orden sensorial (1952), Hayek intentó proporcionar una base teórica sólida al subjetivismo. Desarrolló dos ideas. En primer lugar, las percepciones, y por tanto el conocimiento, no son un reflejo del mundo físico. En segundo lugar, como los individuos tienen experiencias pasadas diferentes, tanto sus percepciones como sus conocimientos son específicos. Resumiendo el pensamiento de Hayek en este ámbito, Bruce Caldwell escribe en su artículo “Hayek and Socialism” (Journal of Economic Literature, 1997): “Aunque nuestras mentes son idénticas, existe una base fisiológica para la noción de dispersión de las percepciones y experiencias y, en última instancia, del conocimiento”.
Esta concepción del individuo impregna fuertemente el análisis económico austriaco. El debate sobre la aplicación del cálculo socialista a la economía, que enfrentó a Mises y Hayek con los socialistas Otto Bauer y Oscar Lange, lo ilustró perfectamente. Para los austriacos, que el planificador disponga de información sobre precios y cantidades no significa que sepa lo que cada individuo hace con esa información. Suponiendo que estas instrucciones de uso sean idénticas, el planificador se equivoca necesariamente.
Los análisis económicos contemporáneos, como el de Ludwig M. Lachmann (The Market as an Economic Process, 1986), que adoptan la hipótesis subjetivista, hacen hincapié en los problemas derivados de la coordinación de los planes de acción individuales. Gerald P. O’Driscoll (Economics as a Coordination Problem: The Contributions of Friedrich A. Hayek, 1977) considera que la introducción del subjetivismo cambia el objeto mismo del análisis económico: el problema no reside en la asignación de recursos escasos a necesidades alternativas, sino en la coordinación. Los modelos teóricos contemporáneos que dan cuenta de los fallos en la coordinación de las acciones o expectativas de agentes heterogéneos se ajustan así a la tradición austriaca.
Espíritu empresarial
Este concepto es uno de los elementos clave del análisis austriaco de la dinámica económica. Presente ya en los trabajos de Carl Menger y Friedrich von Wieser, constituye la base del análisis de la evolución económica de Joseph Aloys Schumpeter. Israel Kirzner también le dedica un espacio importante cuando examina el papel del empresario en el proceso de mercado. La noción de espíritu empresarial es la antítesis de la idea walrasiana de un empresario sin sustancia, un simple calculador que optimiza una combinación de factores de producción.
Esta es también la perspectiva desde la que Menger explica la aparición del dinero. Su razonamiento es el siguiente: 1. unos pocos individuos se dan cuenta de que es preferible hacer trueque indirecto (es decir, intercambiar el bien que poseen por un bien más intercambiable) que hacer trueque directo (es decir, intercambiar el bien que poseen por un bien que satisfaga directamente sus necesidades); 2. los demás individuos, al darse cuenta de que los primeros tienen más éxito que ellos al soportar menores costes de intercambio, les imitan. A continuación, Menger demuestra que un bien que se comercializa más se vuelve más comercializable y, por tanto, se comercializa aún más, y así sucesivamente. El proceso se detiene cuando un bien puede intercambiarse por todos los demás, lo que define el dinero.
La Teoría de la evolución económica de Joseph Aloys Schumpeter (1935) ofrece otra ilustración de la noción de espíritu empresarial. Partiendo de una situación económica estacionaria, plantea la hipótesis de que unos pocos empresarios introducen en el circuito económico nuevos productos, nuevas tecnologías, nuevas formas de organizar la producción, nuevos mercados o nuevas materias primas: innovan. Al hacerlo, perturban el circuito económico y se benefician de ello. Poco a poco son imitados por otros empresarios que ven su éxito, y la difusión de las innovaciones conduce gradualmente a la vuelta al equilibrio.
Kirzner propone un análisis diferente en su libro Competition and Entrepreneurship (1973). Mientras que Schumpeter subraya el papel perturbador del empresario, Kirzner destaca su función estabilizadora. Gracias a su capacidad de alerta, los empresarios aprovechan las oportunidades de beneficio que otros no ven y tienden así a estabilizar la economía. El análisis en términos de espíritu empresarial se amplía con las teorías contemporáneas de las organizaciones y la empresa. La idea central es que el empresario (o el consumidor si también está dotado de espíritu empresarial) es capaz de anticipar, influir y organizar las acciones de los demás.
Proceso de mercado
Para los defensores de la tradición económica austriaca, el mercado debe analizarse como un proceso y no como un resultado. “En el equilibrio no hay intercambio”, escribió Menger. Sus seguidores insistirían en este aspecto central. La idea que subyace a esta concepción está vinculada tanto al subjetivismo como a una concepción particular del tiempo. Los austriacos contrapusieron la concepción “newtoniana”, que es la visión tradicional del tiempo en economía, a la noción de tiempo “real”. Para Gerald P. O’Driscoll y Mario Rizzo (Time and Ignorance in Economics, 1984), el tiempo newtoniano es universal: es el mismo para todos, en todas partes y en cualquier momento. O’Driscoll y Rizzo opinan, inspirándose en el filósofo francés Henri Bergson, que la percepción del tiempo, o lo que es lo mismo, la duración, difiere de un individuo a otro y que varía para un mismo individuo en función del tiempo. Así, cuando realizamos una actividad desagradable, el tiempo tiende a aumentar. Por el contrario, si realizamos una tarea agradable, el tiempo se comprime. Y se supone que esta percepción que los individuos tienen del tiempo influye en su comportamiento económico.
Vinculada a la hipótesis subjetivista, esta visión del tiempo implica una ruptura con los análisis en términos de equilibrio: todos los fenómenos económicos están en perpetua evolución. De ahí la idea de que el análisis económico debe estudiar los procesos y no los estados (de equilibrio). Además, estos procesos no convergen necesariamente hacia un equilibrio. En particular, si los individuos tienen expectativas sobre las expectativas de los demás. En esto se inspira el análisis económico de los procesos dinámicos, como la evolución de las instituciones.
Revisor de hechos: EJ
Economía austriaca: Trabajos recientes en Economía
En inglés: Austrian Economics: Recent Work in economics. Véase también acerca de un concepto similar a Escuela austriaca en economía.
Introducción a: Economía austriaca: Trabajos recientes en este contexto
Un texto de esta plataforma digital revisará la investigación en economía austriaca de los últimos decenios, relacionándola con (pero sin discutir en detalle) trabajos clásicos anteriores de la tradición austriaca. Los temas centrales son la teoría del ciclo económico, el espíritu empresarial, los procesos de mercado y las instituciones económicas, la comunicación del conocimiento en los mercados, el orden espontáneo y las cuestiones relacionadas con el derecho (véase, en general, detalles sobre la economía de las cuestiones jurídicas) y la economía. El nacimiento de la Escuela Austriaca de Economía suele reconocerse con la publicación en 1871 de los Grundsätze der Volkwirthschaftslehre de Carl Menger. Sobre la base de esta obra, Menger (hasta entonces funcionario) se convirtió en miembro del cuerpo docente de la Universidad de Viena. Varios años más tarde, tras una temporada como tutor y compañero de viaje del príncipe heredero Rodolfo, fue nombrado catedrático de la Universidad. Este tema puede ser de interés para los economistas profesionales. Dos economistas más jóvenes, Eugen von Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser (ninguno de los cuales había sido alumno de Menger), se convirtieron en entusiastas partidarios de las nuevas ideas expuestas en el libro de Menger. Durante la década de 1880, un vigoroso flujo de literatura por parte de estos dos seguidores, de varios de los alumnos de Menger y, en particular, un trabajo metodológico del propio Menger, llevaron las ideas de Menger y sus seguidores a la atención de la comunidad internacional de economistas. Este tema puede ser de interés para los economistas profesionales. La Escuela Austriaca era ya una entidad reconocida. Varias obras de Böhm-Bawerk y Wieser se tradujeron al inglés, y en 1890 los editores de la revista estadounidense Annals of the American Academy of Political and Social Science pidieron a Böhm-Bawerk un artículo expositivo que explicara las doctrinas de la nueva escuela. Lo que sigue pretende ofrecer un estudio conciso de la historia de la Escuela Austriaca, con especial énfasis en (a) los principales representantes de la escuela; (b) las ideas centrales identificadas con la escuela; (c) la relación entre la escuela y sus ideas, y otras escuelas de pensamiento importantes dentro de la economía; (d) los diversos significados y percepciones asociados hoy con el término economía austriaca. Este texto tratará de equilibrar importantes preocupaciones teóricas con debates empíricos clave para ofrecer una visión general de este importante tema sobre: Escuela austriaca. Para tener una panorámica de la investigación contemporánea, puede interesar asimismo los textos sobre economía conductual, economía experimental, teoría de juegos, microeconometría, crecimiento económico, macroeconometría, y economía monetaria.
Datos verificados por: Sam.
Exponente de la Escuela Austriaca de Economía: “La acción humana”
Ludwig von Mises (1881-1973) fue el principal portavoz de la Escuela Austriaca de economía durante la mayor parte del siglo XX. Nació en Lemberg (actualmente Lvov, Ucrania) en 1881 y se educó en Viena, donde estudió con el famoso economista Eugen von Böhm-Bawerk. Mises fue profesor de economía en la Universidad de Viena y emigró a Estados Unidos en 1940.
En “La acción humana”, Mises parte de las ideas expuestas en su Teoría e historia de que todas las acciones y decisiones se basan en las necesidades, deseos y anhelos humanos y continúa profundizando y explicando cómo el estudio de esta acción humana no sólo es una ciencia legítima (praxeología) sino cómo esa ciencia se basa en los cimientos de la economía de libre mercado.
Mises presenta y discute todas las teorías económicas existentes y luego procede a explicar cómo la única teoría sensata, realista y factible de la economía es la que se basa en cómo las necesidades y los deseos de los seres humanos dictan las tendencias, afectan a los beneficios y las pérdidas, ajustan la oferta y la demanda, fijan los precios y, de otro modo, mantienen, regulan y controlan las fuerzas económicas.
Por ejemplo, escribe:
“Desde los inicios de la historia de la humanidad, los dos principios opuestos de la economía de mercado y la economía nacional han chocado. El gobierno, un aparato social de represión y coacción, es necesario para la cooperación pacífica. La economía de mercado no puede prescindir de una fuerza policial que salvaguarde su funcionamiento normal, gracias a la amenaza o al uso de la violencia contra los que rompen la paz. Pero los indispensables administradores de este poder y sus satélites armados siempre tienen la tentación de utilizar sus armas para establecer su dominación totalitaria. Para los monarcas ambiciosos o los comandantes supremos de las fuerzas armadas, la existencia misma de una esfera en la que los hechos individuales no están sometidos a su dirección constituye un desafío. Los príncipes, gobernantes y generales nunca son espontáneamente liberales. Sólo llegan a serlo cuando los ciudadanos les obligan.” (p.342)
Este libro destaca como un clásico en la literatura económica. No sólo entre los economistas “austriacos”, sino también para un número creciente de otras personas, el brillante tratado de Mises sigue siendo leído y tomado en serio como piedra angular para comprender la naturaleza de la sociedad libre y el funcionamiento de la economía de mercado.
El libro está destinado, opinan algunos, a convertirse en un hito en el progreso de la economía. Es, en resumen, la exposición más intransigente y más rigurosamente razonada de los argumentos a favor del capitalismo que ha aparecido hasta ahora. Según algunos reseñadores, debería convertirse en el texto de cabecera de todos los que creen en la libertad, en el individualismo y en la capacidad de una economía de libre mercado no sólo para superar a cualquier sistema planificado por el gobierno en la producción de bienes y servicios para las masas, sino para promover y salvaguardar, como ninguna tiranía colectivista podrá hacer jamás, aquellos valores intelectuales, culturales y morales sobre los que descansa en última instancia toda civilización.
En el sentido más apropiado del término, Mises formuló una “ciencia de la sociedad” en la tradición de filósofos escoceses como Adam Smith. Todo lo que ocurre en el mundo social comienza en el pensamiento y las acciones de los seres humanos individuales. Son el punto de partida para comprender la sociedad: el hombre, como ser que actúa con un propósito, da significados asignados al mundo que le rodea, selecciona los fines deseados, decide los medios posiblemente útiles para su consecución y emprende cursos de acción a lo largo del tiempo en un intento de llevar a buen término sus planes deseados.
El ser humano se elevó por encima de la existencia animal gracias a su desarrollada capacidad para razonar, conceptualizar, imaginar futuros posibles y concebir formas de llevarlos a la realidad. Pero por sí solos, los poderes mentales y físicos del hombre son demasiado limitados para lograr mucho más que la mera subsistencia. La clave profunda para la mejora de la condición humana, insistía Mises, era el descubrimiento por parte del hombre de los beneficios que podían derivarse de una división del trabajo mediante la cual los hombres pudieran especializarse en sus tareas y beneficiarse mutuamente a través de una asociación cooperativa que, de forma lenta pero segura, mejorara el nivel de vida, la calidad de vida y los elementos culturales que caracterizan a la “civilización”.
Pero, ¿cómo colaborarán los seres humanos, mediante la conquista saqueadora o el comercio pacífico? Hicieron falta miles de años para que la gente tropezara con la superioridad de la cooperación basada en el mercado sobre el poder y el privilegio basados en la política. A medida que la producción y el comercio se volvían cada vez más complejos debido a la extensión del sistema de división del trabajo, tenía que surgir un método mediante el cual los participantes en las relaciones emergentes de oferta y demanda pudieran saber cómo y qué hacer.
Hay que hacer notar que algunas partes del libro son discutibles. Por ejemplo, en el capítulo 10 (El procedimiento de la economía), Mises escribe:
“[…] es conveniente establecer el hecho de que el punto de partida de todo razonamiento praxeológico y económico, la categoría de la acción humana, está a prueba de toda crítica y objeción. Ninguna apelación a consideraciones históricas o empíricas de ningún tipo puede descubrir ningún fallo en la proposición de que los hombres se dirigen intencionadamente a ciertos fines elegidos. Ningún discurso sobre la irracionalidad, las profundidades insondables del alma humana, la espontaneidad de los fenómenos de la vida, los automatismos, los reflejos y los tropismos, puede invalidar la afirmación de que el hombre hace uso de su razón para la realización de deseos y anhelos. A partir del fundamento inamovible de la categoría de la acción humana, la praxeología y la economía proceden paso a paso mediante el razonamiento discursivo. Definiendo con precisión los supuestos y las condiciones, construyen un sistema de conceptos y extraen todas las inferencias que implica una raciocinio lógicamente inatacable. Con respecto a los resultados así obtenidos sólo son posibles dos actitudes: o bien se pueden desenmascarar errores lógicos en la cadena de las deducciones que produjeron estos resultados, o bien se debe reconocer su corrección y validez.”
Cálculo económico
Un tema central a lo largo de gran parte de La acción humana es la insistencia de Mises en la importancia esencial del cálculo económico. En las primeras décadas del siglo XX, los socialistas de casi todas las tendencias estaban seguros de que se podía acabar con las instituciones de la economía de mercado -ya fuera por medios pacíficos o mediante una revolución violenta- y sustituirlas por la propiedad o el control directo de los medios de producción por parte del gobierno sin pérdida alguna de productividad o eficiencia económica.
La contribución histórica de Mises hace 100 años, en 1920, consistió en demostrar que sólo con precios basados en el mercado y expresados a través de un medio de intercambio se podría tomar una decisión racional sobre el uso y la aplicación de los innumerables medios de producción para garantizar la satisfacción efectiva de la multitud de demandas de consumo que compiten entre sí en la sociedad.
“El cálculo monetario es la estrella que guía la acción bajo el sistema de división del trabajo”, declaró Mises en La acción humana. “Es la brújula del hombre que se embarca en la producción”. La importancia del proceso competitivo, como Mises lo había expresado en su anterior volumen Liberalismo (1927), es que facilita “la división intelectual del trabajo que consiste en la cooperación de todos los empresarios, terratenientes y trabajadores como productores y consumidores en la formación de los precios de mercado”. Pero sin ella, la racionalidad, es decir, la posibilidad del cálculo económico, es impensable”.
Tal racionalidad en el uso de los medios para satisfacer los fines es imposible en un sistema integral de planificación central socialista. ¿Cómo, se preguntaba Mises, sabrán los planificadores socialistas cuáles son los mejores usos a los que deben destinarse los factores de producción bajo su control central sin esos precios monetarios generados por el mercado? Sin la propiedad privada de los medios de producción, no habría nada (legalmente) que comprar y vender. Sin la capacidad de comprar y vender, no habría ofertas y demandas y, por tanto, no habría regateo sobre las condiciones comerciales entre compradores y vendedores en competencia. Sin el regateo de la competencia en el mercado no habría, por supuesto, términos de intercambio acordados. Sin términos de intercambio acordados, no hay precios de mercado reales. Y sin esos precios de mercado, ¿cómo conocerán los planificadores centrales los costes de oportunidad y, por tanto, los usos más valorados a los que podrían o deberían destinarse esos recursos para satisfacer las demandas de consumo de “la gente”?
Con la abolición de la propiedad privada, y por tanto del intercambio y los precios de mercado, los planificadores centrales carecerían de las herramientas institucionales e informativas necesarias para determinar qué producir y cómo, con el fin de minimizar el despilfarro y la ineficacia.
Por lo tanto, Mises declaró en 1931:
“Tanto desde el punto de vista de la política como de la historia, esta prueba [de la imposibilidad de la planificación socialista] es sin duda el descubrimiento más importante de la teoría económica….. Sólo ella permitirá a los historiadores futuros comprender cómo se llegó a que la victoria del movimiento socialista no condujera a la creación del orden socialista de la sociedad.”
Intervención gubernamental y manipulación monetaria
Al mismo tiempo, Mises demostró las incoherencias inherentes a cualquier sistema de intervención política fragmentaria en la economía de mercado. Los controles de precios y las restricciones a la toma de decisiones empresariales provocan distorsiones y desequilibrios en las relaciones de la oferta y la demanda, así como limitaciones en el uso más eficiente de los recursos al servicio de los consumidores. Al intervencionista político le queda la opción de introducir nuevos controles y regulaciones en un intento de compensar las distorsiones y desequilibrios que las intervenciones anteriores han provocado o derogar los controles y regulaciones intervencionistas ya existentes y permitir que el mercado vuelva a ser libre y competitivo. El camino de una serie de intervenciones parciales seguidas de otra conlleva una lógica en el crecimiento del gobierno que acaba desembocando en que toda la economía pase a estar bajo gestión estatal. Por lo tanto, el intervencionismo aplicado de forma coherente podría conducir al socialismo de forma incremental a través de una puerta trasera no intencionada.
La forma más perniciosa de intervención gubernamental, en opinión de Mises, era el control político y la manipulación del sistema monetario. Al contrario que los marxistas y los keynesianos, Mises no consideraba que las fluctuaciones experimentadas a lo largo del ciclo económico fueran una parte inherente e ineludible de la economía de libre mercado. Las oleadas de inflaciones y depresiones eran producto de la intervención política en el dinero y la banca. Y eso incluyó la Gran Depresión de la década de 1930, argumentó Mises.
Bajo diversas presiones políticas e ideológicas, los gobiernos habían monopolizado el control del sistema monetario. Utilizaron la capacidad de crear dinero de la nada a través de la imprenta o en los libros de contabilidad de los bancos para financiar los déficits gubernamentales y bajar artificialmente los tipos de interés para estimular auges insostenibles de la inversión. Tales expansiones monetarias siempre tendieron a distorsionar los precios de mercado dando lugar a desvíos de recursos, incluida la mano de obra, y a malas inversiones de capital. El auge inflacionista provocado por una expansión artificial del dinero y del crédito bancario prepara el terreno para una eventual recesión económica. Al distorsionar el tipo de interés – el precio de mercado de los préstamos y empréstitos – la autoridad monetaria desequilibra el ahorro y la inversión, con la necesidad de una corrección inevitable.
La fase de “depresión” o “recesión” del ciclo económico se produce cuando la autoridad monetaria frena o detiene cualquier nuevo aumento de la oferta monetaria. Los desequilibrios y las distorsiones se hacen visibles, con algunos proyectos de inversión que tienen que amortizarse o cancelarse como pérdidas, con reasignaciones de mano de obra y otros recursos a empleos alternativos más rentables y, a veces, con ajustes y descensos significativos de los salarios y los precios para devolver la oferta y la demanda al orden adecuado.
Los errores del keynesianismo
La revolución keynesiana de la década de 1930, que luego dominó los debates sobre política económica durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, se basaba en un error fundamental sobre el funcionamiento de la economía de mercado. Lo que Keynes denominó “fallos de la demanda agregada” (para explicar la razón del elevado y prolongado desempleo) desvió la atención de la verdadera fuente del empleo inferior al pleno: el fracaso de los productores y trabajadores del lado de la oferta del mercado a la hora de poner precio a sus productos y servicios laborales a niveles que los demandantes potenciales estuvieran dispuestos a pagar. El desempleo y los recursos ociosos eran un problema de precios, no de gestión de la demanda. Mises consideraba que la economía keynesiana no era básicamente más que una justificación para grupos con intereses especiales, como los sindicatos, que no querían adaptarse a la realidad de la oferta y la demanda, y de lo que el mercado consideraba su valor real.
Así pues, la conclusión de Mises a partir de su análisis del socialismo y el intervencionismo, incluida la manipulación monetaria, fue que no hay alternativa a una economía de libre mercado a ultranza, sin trabas, y que incluya un sistema monetario basado en el mercado, como el patrón oro. Tanto el socialismo como el intervencionismo son, respectivamente, sustitutos inviables e inestables del capitalismo abierto y competitivo.
El liberal clásico defiende la propiedad privada y la economía de libre mercado, insistía Mises, precisamente porque es el único sistema de cooperación social que proporciona una amplia libertad de elección personal a todos los miembros de la sociedad, al tiempo que genera los medios institucionales para coordinar las acciones de miles de millones de personas de la forma más racional desde el punto de vista económico.
El aparente triunfo del capitalismo sobre el colectivismo, tras la desaparición del bloque soviético en la década de 1990, ha resultado ser, por desgracia, sobre todo una ilusión. Los gobiernos del mundo occidental no redujeron su tamaño ni su intrusismo en los asuntos económicos de sus ciudadanos. El Estado de bienestar intervencionista ha seguido vivo y coleando, y ha continuado creciendo junto con las deudas gubernamentales para pagar toda la largueza redistributiva.
Banca central y banca libre
Pero el corazón del sistema intervencionista es el control gubernamental del sistema monetario – de hecho, ha seguido siendo un elemento intacto de la planificación central monetaria a través de la institución de la banca central.
Afortunadamente, en los últimos cuarenta años, el análisis y la defensa de Mises de la banca privada competitiva respaldada por oro en lugar de la banca central monopolista gubernamental ha empezado por fin a ganarse a un número creciente de defensores austriacos y de otros países. (Véase mi libro electrónico La planificación central monetaria y el Estado).
La manipulación monetaria por parte de los bancos centrales introduce una de las distorsiones más perturbadoras en el proceso de cálculo económico. Los tipos de interés -que se supone que informan a los participantes en el mercado sobre la disponibilidad de ahorros en relación con las demandas de gastos de inversión, y que facilitan la coordinación del uso de recursos a lo largo de periodos de tiempo en relación con las demandas de los perceptores de ingresos para el consumo en el presente frente al futuro- envían información errónea tanto a los productores como a los consumidores bajo la presión de la expansión monetaria.
La crisis financiera y sus secuelas intervencionistas
Tras las travesuras monetarias de la Reserva Federal durante los primeros años del siglo XXI, las políticas monetarias volvieron a generar desequilibrios y distorsiones que desembocaron en la crisis financiera y económica de 2008-2009.
Pronto se produjo el regreso del “fantasma del pasado de Keynes”. Ante la necesidad ineludible de reequilibrar y volver a coordinar los recursos mal orientados y el capital mal invertido para volver plenamente a un crecimiento normal y sostenible basado en el mercado, se volvió a insistir en el gasto público y en los déficits presupuestarios para “estimular” la economía y sacarla de la recesión.
La atención siguió centrada en la producción “agregada” y el empleo, lo que siempre oculta a la vista las relaciones microeconómicas subyacentes que constituyen el núcleo del proceso de mercado. ¿Cómo pueden las multitudes de participantes en el mercado discernir dónde y en qué medida se han cometido errores de mercado bajo la presión de las manipulaciones monetarias y de los tipos de interés del pasado si no se permite que el sistema de precios realice su trabajo de decir la verdad sobre la realidad de la oferta y la demanda? Es decir, hasta qué punto se asignaron mal los recursos y se fijaron precios erróneos durante el auge precedente. O el grado en que los hombres, el material y los fondos financieros respaldados por el ahorro necesitan realinearse para restaurar una economía de mercado de pleno empleo correctamente entendida.
El periodo de recuperación se prolongó durante casi diez años, más que la mayoría de los periodos de reajustes posteriores al boom desde el final de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo podía la gente saber qué hacer y dónde hacerlo en el sistema social de división del trabajo, cuando la herramienta crucial del cálculo económico estaba socavada por los rescates gubernamentales, los subsidios, los precios mínimos, las intervenciones en el mercado de capitales y la continua manipulación monetaria y las políticas de tipos de interés cercanos a cero que amenazaban con nuevos desvíos del capital y el trabajo, con el riesgo de que se produjera otro ciclo de auge y caída?
Inmediatamente después de la recesión de 2008-2009, se argumentó constantemente que muchos bancos eran demasiado grandes para quebrar, que los depositantes necesitaban que sus diversas cuentas bancarias estuvieran protegidas y garantizadas, y que las repercusiones de permitir que los mercados financieros se ajustaran por sí solos a la realidad posterior al boom habrían sido demasiado duras. De hecho, Mises había respondido a tales argumentos en su monografía de 1928, Estabilización monetaria y política cíclica, incluso antes de que comenzara la Gran Depresión, advirtiendo de lo que hoy se entiende como “riesgo moral”, es decir, el peligro de reforzar la repetición de malas decisiones mediante el rescate por parte del gobierno de los errores cometidos en el mercado:
“En cualquier caso, la práctica de intervenir en beneficio de los bancos, convertidos en insolventes por la crisis, y de los clientes de estos bancos, tuvo como consecuencia la suspensión de las fuerzas del mercado que, de otro modo, habrían servido para evitar el retorno de la expansión, en forma de un nuevo auge, y la crisis que inevitablemente le sigue. Si los bancos salen indemnes de la crisis, o sólo ligeramente debilitados, ¿qué les queda para impedir que se embarquen de nuevo en un intento de reducir artificialmente el tipo de interés de los préstamos y ampliar el crédito circulante? Si se permitiera despiadadamente que la crisis siguiera su curso, provocando la destrucción de las empresas incapaces de hacer frente a sus obligaciones, entonces todos los empresarios -no sólo los bancos sino también otros hombres de negocios- mostrarían más cautela a la hora de conceder y utilizar créditos en el futuro. En cambio, la opinión pública aprueba la concesión de ayudas en la crisis. Entonces, apenas ha pasado lo peor, los bancos se ven espoleados a una nueva expansión del crédito circulante.”
La advertencia de Mises
Al igual que en los años previos a la publicación de La acción humana se produjo un enorme giro hacia un gobierno cada vez mayor, hoy asistimos a una expansión de la presencia gubernamental y del dominio de la vida social, especialmente en la sanidad, la educación y el sector energético, así como en los mercados financieros y de capitales.
Pero, ¿de dónde saldrá todo el dinero para financiar este nuevo y gigantesco despliegue de paternalismo político ampliado? En la Austria del periodo de entreguerras de las décadas de 1920 y 1930, Mises había presenciado y explicado las consecuencias de un gasto público desenfrenado que finalmente desembocó en “comerse el maíz de siembra”: el consumo de capital. Mises advirtió de este peligro, también, en las páginas de Acción Humana, y del hecho de que debe haber un punto en el que el estado de bienestar intervencionista habrá agotado “el fondo de reserva” de riqueza acumulada, tras lo cual el consumo de capital se convierte en la única base sobre la que seguir alimentando las demandas fiscales del estado redistributivo. Quienes actualmente ostentan el poder político en Washington parecen empeñados en que eso ocurra en las próximas décadas.
El valor y la importancia perdurables de Acción Humana
Un “predecesor” de Acción Humana había aparecido en alemán en 1940. Poco después de su aparición, Friedrich A. Hayek lo reseñó, destacando sus sorprendentes cualidades únicas:
“Parece haber en todo el libro una amplitud de miras y una espaciosidad intelectual que se parecen mucho más a las de un filósofo del siglo XVIII que a las de un especialista moderno. Y sin embargo, o tal vez debido a ello, uno se siente en todo momento mucho más cerca de la realidad, y es recordado constantemente de la discusión de los tecnicismos a la consideración de los grandes problemas de nuestro tiempo….. Abarca desde los problemas filosóficos más generales que plantea todo estudio científico de la acción humana hasta los grandes problemas de política económica de nuestro tiempo…. [El] resultado es un sistema unificado realmente imponente de una filosofía social liberal. También es aquí, más que en ningún otro lugar, donde el asombroso conocimiento que el autor tiene de la historia, así como del mundo contemporáneo, ayuda más a ilustrar su argumentación.”
Los años transcurridos desde la aparición original de La acción humana en 1949 no han hecho nada para disminuir la validez de la interpretación de Hayek. De hecho, las condiciones sociales, políticas y económicas de nuestro mundo actual confieren al tratado de Ludwig von Mises una relevancia refrescante que pocas obras escritas en el último siglo pueden igualar.
Eso es lo que ha hecho que hoy en día sea leído por cada vez más gente, en lugar de ser simplemente uno de esos muchos “clásicos” que acumulan polvo en una estantería. Si un número suficiente de personas descubre y redescubre las verdades intemporales de las páginas de “La acción humana”, las ideas de Ludwig von Mises bien podrían ayudarnos a frenar la creciente marea hacia un Estado leviatán aún mayor que se cierne peligrosamente ante nosotros.
Citas del Libro
‘No existe tal cosa como un mero registro de hechos no adulterados al margen de cualquier referencia a teorías. […] La cuestión de si existe alguna conexión entre ellos sólo puede responderse mediante una teoría […]. Es vano buscar coeficientes de correlación si no se parte de una intuición teórica adquirida de antemano”.
‘Ninguna apelación a consideraciones históricas o empíricas, sea cual sea, puede descubrir ningún fallo en la proposición de que los hombres persiguen intencionadamente ciertos fines elegidos. Ningún discurso sobre la irracionalidad, las profundidades insondables del alma humana, la espontaneidad de los fenómenos de la vida, los automatismos, los reflejos y los tropismos, puede invalidar la afirmación de que el hombre hace uso de su razón para la realización de deseos y anhelos.’
Algunos filósofos están dispuestos a rebatir la noción de la voluntad del hombre como una ilusión y un autoengaño porque el hombre debe comportarse involuntariamente según las leyes inevitables de la causalidad. […] Sin embargo, desde el punto de vista humano la acción es lo último. No afirmamos que el hombre sea “libre” al elegir y actuar. Nos limitamos a constatar el hecho de que elige y actúa y que no podemos utilizar los métodos de las ciencias naturales para responder a la pregunta de por qué actúa de este modo y no de otro”.
‘La sociedad es el resultado de un comportamiento consciente e intencionado.’
‘Esto no significa que los individuos hayan celebrado contratos en virtud de los cuales hayan fundado la sociedad humana. Las acciones que han dado lugar a la cooperación social y que diariamente la vuelven a dar no tienen otro objetivo que la cooperación y la coadyuvancia con los demás para la consecución de fines singulares definidos.’
‘La sociedad es acción conjunta y cooperación en la que cada participante ve el éxito del otro socio como un medio para la consecución del suyo propio.’
‘Los nacionalistas insisten en que existe un conflicto irreconciliable entre los intereses de varias naciones, pero que, por otro lado, los intereses correctamente entendidos de todos los ciudadanos dentro de la nación son armoniosos. Una nación sólo puede prosperar a expensas de otras naciones; al ciudadano individual sólo le puede ir bien si su nación florece. Los liberales tienen una opinión diferente. Creen que los intereses de las diversas naciones armonizan no menos que los de los diversos grupos, clases y estratos de individuos dentro de una nación’.
‘La base de la economía moderna es el conocimiento de que es precisamente la disparidad en el valor atribuido a los objetos intercambiados lo que hace que se intercambien.’
‘No existen en este mundo cosas como la estabilidad y la seguridad y ningún esfuerzo humano es lo suficientemente poderoso para lograrlas. No hay en el sistema social de la sociedad de mercado otro medio para adquirir riqueza y para preservarla que el servicio exitoso de los consumidores.’
‘El Estado está, por supuesto, en condiciones de exigir pagos a sus súbditos y de pedir fondos prestados. Sin embargo, ni siquiera el gobierno más despiadado es capaz a largo plazo de desafiar las leyes que determinan la vida y la acción humanas.’
‘Los diversos factores complementarios de la producción no pueden reunirse espontáneamente. Deben combinarse mediante los esfuerzos intencionados de los hombres que persiguen determinados fines y están motivados por el afán de mejorar su estado de satisfacción. Al eliminar al empresario se elimina la fuerza motriz de todo el sistema de mercado”.
A menudo se afirma que el fracaso del pobre en la competencia del mercado se debe a su falta de educación. La igualdad de oportunidades, se dice, sólo podría proporcionarse haciendo accesible a todos la educación a todos los niveles. Hoy prevalece la tendencia a reducir todas las diferencias entre los distintos pueblos a su educación y a negar la existencia de desigualdades innatas en el intelecto, la fuerza de voluntad y el carácter.’
‘Los precios del pasado no influyen en la determinación de los precios futuros. Es, por el contrario, la anticipación de los precios futuros de los productos lo que determina el estado de los precios de los factores complementarios de la producción.’
El gran problema del monopolio al que se enfrenta hoy la humanidad no es una consecuencia del funcionamiento de la economía de mercado. Es un producto de la acción intencionada de los gobiernos’.
‘Cualesquiera que hayan sido el propósito y los efectos de los aranceles en el pasado, tan pronto como un país exportador se embarca en medidas destinadas a aumentar los ingresos de los asalariados o de los agricultores por encima de las tasas potenciales del mercado, debe fomentar planes que den lugar a precios de monopolio nacional para los productos básicos en cuestión.’
‘Mucha gente está alarmada por el uso imprudente de los yacimientos de minerales y petróleo que no pueden sustituirse. Nuestros contemporáneos, dicen, despilfarran una reserva agotable sin ninguna consideración por las generaciones venideras. Ahora bien, esta queja tiene poco sentido. No sabíamos si las épocas de las letras seguían dependiendo de las mismas materias primas de las que dependemos hoy’.
‘Como el dinero nunca puede ser neutral y estable en su poder adquisitivo, los planes de un gobierno relativos a la determinación de la cantidad de dinero nunca pueden ser imparciales y justos para todos los miembros de la sociedad. […] Siempre favorece los intereses de algunos grupos de personas a expensas de otros grupos. Nunca sirve a lo que se denomina el bien común o el bienestar público”.
Los que se dedican a intentos inútiles y desesperados de luchar contra las consecuencias inevitables de la inflación -el aumento de los precios- disfrazan sus esfuerzos de lucha contra la inflación. Mientras se limitan a combatir los síntomas, pretenden luchar contra las causas profundas del mal. Porque no comprenden la relación causal entre el aumento de la cantidad de dinero por un lado y la subida de los precios por otro […]’.
‘Al comprometerse con una política inflacionista o deflacionista, un gobierno no promueve el bienestar público, el bien común o los intereses de toda la nación. Simplemente favorece a uno o varios grupos de la población a expensas de otros grupos.’
‘La ventaja que los pueblos occidentales han obtenido sobre los demás consiste en que hace tiempo que han creado las condiciones políticas e institucionales necesarias para un progreso fluido y en gran medida ininterrumpido del ahorro, la acumulación de capital y la inversión a gran escala.’
‘De lo que carecían las Indias Orientales, China, Japón y los países mahometanos era de instituciones que salvaguardaran los derechos del individuo. La administración arbitraria de pashas, kadis, rajas, mandarines y daimios no favorecía la acumulación de capital a gran escala.’
La gente no ahorra ni acumula capital porque haya interés. El interés no es ni el impulso al ahorro ni la recompensa o la compensación concedida por abstenerse del consumo inmediato. Es la relación en la valoración mutua de los bienes presentes frente a los futuros.’
‘Una subida generalizada de los precios sólo puede producirse si hay una caída de la oferta de todas las mercancías o un aumento de la oferta de dinero (en sentido amplio).’
‘Sean cuales sean las condiciones, lo cierto es que ninguna manipulación de los bancos puede dotar al sistema económico de bienes de capital. Lo que se necesita para una expansión sólida de la producción son bienes de capital adicionales, no dinero ni medios fiduciarios.’
‘El movimiento ondulatorio que afecta al sistema económico, la recurrencia de períodos de auge a los que siguen períodos de depresión, es el resultado inevitable de los intentos, repetidos una y otra vez, de bajar el tipo de interés bruto de mercado mediante la expansión del crédito.’
‘La altura de las tasas salariales se determina en el mercado de la misma manera en que se determinan los precios de todas las mercancías. En este sentido podemos decir que el trabajo es una mercancía’.
‘En la medida en que la legislación laboral y la presión sindical [superaron los límites de lo que los trabajadores habrían obtenido sin ellas como consecuencia necesaria de la aceleración de la acumulación de capital en comparación con la población], fueron perjudiciales para los intereses de las masas. Retrasaron la acumulación de capital frenando así la tendencia al aumento de la productividad marginal del trabajo y de las tasas salariales’.
‘Llevado a la práctica de forma consecuente, el derecho de propiedad daría derecho al propietario a reclamar todas las ventajas que el empleo del bien pudiera generar, por un lado, y le cargaría con todas las desventajas resultantes de su empleo, por otro.’
‘La propiedad es un bien sólo para quienes saben emplearlo de la mejor manera posible en beneficio de los consumidores. Es una función social’.
‘Los alimentos y las materias primas importados de países lejanos son artículos de consumo masivo. Las naciones europeas más avanzadas sólo podrían prescindir de estas importaciones al precio de una bajada considerable de su nivel de vida. Deben pagar la muy necesaria compra de minerales, madera, petróleo, cereales, […] exportando manufacturas, la mayoría de ellas elaboradas a partir de materias primas importadas.’
No existe una noción absoluta de justicia que no se refiera a un sistema definido de organización social. No es la justicia la que determina la decisión a favor de un sistema social definido. Es, por el contrario, el sistema social el que determina qué debe considerarse correcto y qué incorrecto. No hay ni bien ni mal fuera del nexo social’.
‘Frente a todo este formalismo y dogmatismo jurídico, es necesario subrayar de nuevo que el único propósito de las leyes y del aparato social de coerción y compulsión es salvaguardar el buen funcionamiento de la cooperación social’.
una vez que se admite el principio de que es deber del gobierno proteger al individuo contra su propia insensatez, no se pueden plantear objeciones serias contra nuevas invasiones. Se puede argumentar a favor de la prohibición del alcohol y la nicotina. ¿Y por qué limitar la benevolente providencia del gobierno a la protección del cuerpo del individuo únicamente? […] ¿Por qué no impedirle que lea libros malos?”.
Antes de que el gobierno interfiriera, los bienes en cuestión eran, a ojos del gobierno, demasiado caros. Como consecuencia del precio máximo, su oferta disminuye o desaparece por completo. El gobierno interfirió porque consideraba estos productos especialmente vitales, necesarios, indispensables. Pero su acción redujo la oferta disponible.Por lo tanto, desde el punto de vista del gobierno, es absurdo y carece de sentido.’
‘Ahora bien, en la economía de mercado, este supuesto dualismo de dos procesos independientes, el de la producción y el de la distribución, no existe. Sólo existe un proceso. Los bienes no se producen primero y se distribuyen después. No existe la apropiación de un stock de mercancías sin propietario”.
Es obvio que, a largo plazo, las políticas [confiscatorias] deben tener como resultado no sólo la ralentización o el freno total de la acumulación ulterior de capital, sino también el consumo del capital acumulado en días anteriores. No sólo detendrían el progreso hacia una mayor prosperidad material, sino que incluso invertirían la tendencia y provocarían una tendencia hacia la pobreza progresiva”.
La ingenuidad de los sindicalistas se manifiesta en el hecho de que nunca concederían a quienes producen los artículos que ellos utilizan los mismos privilegios que reclaman para sí mismos.’
Cuestiones Clave
Se presentan preguntas clave sobre esta obra a continuación:
- ¿Cómo se compara el análisis de Mises en “La acción humana” con el paradigma neoclásico-walrasiano que ha dominado la Ciencia Económica?
- ¿Cuáles son las ventajas de la Acción Humana?
- ¿Cuál es la aportación de Acción Humana a la economía?
- ¿Cuál es la contribución de Mises a la ciencia económica?
- ¿Cuál era su teoría del dinero, el crédito y los ciclos económicos?
- ¿Cuál fue el análisis misesiano de la imposibilidad del socialismo?
- ¿Cuáles son los puntos de su teoría de la iniciativa empresarial?
- ¿Cuál era su crítica al positivismo cientificista?
- ¿Crítica al análisis del equilibrio (general y parcial) y a la concepción de la economía como mera técnica maximizadora?
- ¿Cuál es la teoría de Mises sobre el espíritu empresarial?
- ¿Cuáles fueron las sucesivas ediciones de La acción humana? ¿Qué hay de las ediciones inglesas de “La acción humana”? ¿Y sus traducciones?
- ¿Cuál fue el impulso dado por la Acción Humana al desarrollo de la ciencia económica?
- ¿Qué pensaba Mises de la teoría de la evolución?
- ¿Se alineaba el análisis de Mises sobre la teoría de la población en La acción humana con las doctrinas maltusianas?
- ¿Qué es la teoría del monopolio?
- ¿Cuál es la distinción entre conocimiento práctico y conocimiento científico?
- ¿Cuál es la teoría del intervencionismo?
- ¿Cuál es su teoría del crédito y del sistema bancario?
- ¿Fue “Acción Humana” un precursor de la Escuela de la Elección Pública?
¿Cómo se compara el análisis de Mises en La acción humana con el paradigma neoclásico-walrasiano que ha dominado la Ciencia Económica?
El paradigma neoclásico-walrasiano, que ha dominado la Ciencia Económica hasta la fecha, ha llegado a un oscuro callejón sin salida. En el campo neoclásico, ha habido algunos intentos recientes de elaborar un corpus científico unificado como, por ejemplo, el libro de James Coleman Los fundamentos de la teoría social. Sin embargo, como Coleman trabaja sobre la base del paradigma neoclásico en su versión de la Escuela de Chicago, su libro tiene no sólo las virtudes, sino también todos los defectos e insuficiencias que son típicos de este paradigma y que, en nuestra opinión, han sido adecuadamente eliminados y superados por Mises en su Tratado. Por lo tanto, el análisis de Mises en La acción humana es diferente del paradigma neoclásico-walrasiano y se ha considerado que ha eliminado y superado los defectos e insuficiencias del paradigma neoclásico.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
¿Cuáles son las ventajas de la Acción Humana?
El libro la “Acción Humana” tiene varias ventajas comparativas con respecto a la mayoría de los manuales y libros de texto de economía que podrían utilizarse como alternativa, según un profesor de la Complutense de Madrid. Se considera que la obra tiene una sólida base teórica, especialmente relevante tras la caída del socialismo real y la crisis del Estado del bienestar. Además, el análisis de Mises en La acción humana es diferente del paradigma neoclásico-walrasiano y se considera que ha eliminado y superado los defectos e insuficiencias del paradigma neoclásico. La obra también es elogiada por su valiosa sabiduría, escrita en un estilo muy conciso, que se extiende a muchos ámbitos, y se considera un tesoro de pensamientos e ideas. Por último, La acción humana ha sido utilizada, ha señalado, como instrumento de estudio y trabajo por más de dos mil estudiantes, que han sido capaces de generar una gran riqueza de experiencias académicas e intelectuales.
¿Cuál es la aportación de Acción Humana a la economía?
La contribución más importante y fructífera de Mises a la Ciencia Económica consiste precisamente en la erradicación definitiva de la concepción errónea de la economía como una mera técnica de maximización. Además, el corpus teórico de la economía se enriquece con una concepción mucho más humanista y dinámica, como la que siempre han desarrollado los teóricos austriacos en general y, en particular, Ludwig von Mises.
¿Cuál es la contribución de Mises a la ciencia económica?
Las contribuciones de Mises a la ciencia económica son numerosas y significativas. En particular, la contribución más importante y fructífera de Mises a la ciencia económica consiste precisamente en la erradicación definitiva de la concepción errónea de la economía como mera técnica de maximización. Mises también propuso extender la aplicación de la concepción subjetivista tradicional de la economía, que había sido readoptada por Menger, al ámbito del dinero y el crédito. Además, el análisis de Mises en La acción humana es diferente del paradigma neoclásico-walrasiano y se ha considerado que ha eliminado y superado los defectos e insuficiencias del paradigma neoclásico. Las ideas de Mises sobre el desarrollo del mercado sobre la base de la “división del trabajo intelectual” también se han integrado en la teoría económica. Por último, la obra de Mises ha sido utilizada como instrumento de estudio y de trabajo por más de dos mil estudiantes, que han sido capaces de generar una gran riqueza de experiencias académicas e intelectuales.
¿Cuál era su teoría del dinero, el crédito y los ciclos económicos?
La teoría de Mises sobre el dinero, el crédito y los ciclos económicos se basa en la aplicación de la concepción subjetivista tradicional de la economía al ámbito del dinero y el crédito. Mises se dio cuenta de que la creación expansiva de créditos sin el apoyo de un ahorro efectivo, a la que es propenso el sistema bancario basado en una reserva fraccionaria y organizado por un banco central, conduce a un auge artificial que debe terminar en una crisis. Esta teoría se conoció como la “teoría austriaca de los ciclos económicos”. La contribución seminal de Mises en el ámbito monetario condujo al avance del subjetivismo de la Escuela Austriaca aplicándolo al campo del dinero y basando el valor de este último en la teoría de la utilidad marginal.
¿Cuál fue el análisis misesiano de la imposibilidad del socialismo?
El análisis de Mises sobre la imposibilidad del socialismo se basa en su teoría del subjetivismo austriaco. Según Mises, el socialismo es imposible porque carece de un sistema de precios de mercado que pueda asignar los recursos de forma eficiente. Mises argumentaba que sin propiedad privada ni ánimo de lucro, no hay forma de determinar el valor de los bienes y servicios y, por tanto, no hay forma de asignar los recursos de forma eficiente. La teoría de Mises sobre la imposibilidad del socialismo se resume, se reevalúa y se da su opinión final sobre el tema en la Quinta Parte de la Acción Humana, capítulos XXV y XXVI.
¿Cuáles son los puntos de su teoría de la iniciativa empresarial?
La teoría del espíritu empresarial de Mises se basa en la idea de que toda acción tiene un componente empresarial y especulativo. Mises define el espíritu empresarial como la capacidad del ser humano de crear las oportunidades subjetivas de ganancia o beneficio que surgen en su entorno y de darse cuenta de que existen, actuando en consecuencia para aprovecharlas. Mises sostiene que el espíritu empresarial no es un factor de producción de gestión que pueda comprarse y venderse en el mercado, sino una capacidad única e innata que no puede enseñarse ni entrenarse. Según Mises, los empresarios son individuos que poseen un agudo sentido del juicio, previsión e imaginación, y que son capaces de identificar y explotar oportunidades que otros han pasado por alto.
¿Cuál era su crítica al positivismo cientificista?
Mises criticó el positivismo cientificista por su creencia de que la observación empírica y la experimentación eran los únicos métodos válidos para adquirir conocimientos. Mises sostenía que este enfoque era erróneo porque ignoraba el papel de la acción humana y la naturaleza subjetiva de los fenómenos económicos. Mises creía que la economía sólo podía entenderse mediante la deducción lógica a partir de axiomas evidentes, en lugar de mediante la observación empírica.
¿Crítica al análisis del equilibrio (general y parcial) y a la concepción de la economía como mera técnica maximizadora?
En el marco de su idea de la Economía como teoría de los procesos sociales dinámicos, Mises creía que la economía debía considerarse como una teoría de los procesos sociales dinámicos, y no como una mera técnica maximizadora. Criticó la construcción matemática de la ciencia económica basada en el modelo del equilibrio (general o parcial) porque supone que los fenómenos económicos son estáticos e inmutables, lo que es contrario a la naturaleza de la acción humana. Mises sostenía que las relaciones funcionales (y, por tanto, las funciones de oferta, demanda, costes o de cualquier otro tipo) no existen en economía porque la capacidad creativa innata del ser humano genera y descubre continuamente nueva información en cada circunstancia concreta en la que actúa respecto a los fines que pretende perseguir y los medios para alcanzarlos que considera pertinentes en cada circunstancia concreta.
¿Cuál es la teoría de Mises sobre el espíritu empresarial?
La teoría del espíritu empresarial de Mises se basa en la idea de que toda acción tiene un componente empresarial y especulativo. Mises define el espíritu empresarial como la capacidad del ser humano de crear las oportunidades subjetivas de ganancia o beneficio que surgen en su entorno y de darse cuenta de que existen, actuando en consecuencia para aprovecharlas. Mises sostiene que el espíritu empresarial no es un factor de producción de gestión que pueda comprarse y venderse en el mercado, sino una capacidad única e innata que no puede enseñarse ni entrenarse. Según Mises, los empresarios son individuos que poseen un agudo sentido del juicio, previsión e imaginación, y que son capaces de identificar y explotar oportunidades que otros han pasado por alto.
¿Cuáles fueron las sucesivas ediciones de La acción humana?
Hubo tres ediciones de La acción humana. La primera edición fue publicada en 1949 por Yale University Press en New Haven, y ese mismo año se publicó una edición británica por William Hodge en Londres. La segunda edición fue publicada en 1963 por la misma editorial, y la tercera edición revisada fue publicada en 1966 por Henry Regnery en Chicago. La tercera edición se reimprimió tres veces: la primera en 1978, la segunda en una edición de lujo de 1985, y la tercera en 1996 por el Instituto Mises.
¿Qué hay de las ediciones inglesas de “La acción humana”?
La primera edición de “Human Action” en inglés fue publicada por Yale University Press en 1949 bajo el título “Human Action: Un tratado de economía”. Esta edición no era una mera traducción al inglés de la obra anterior de Mises “Nationalökonomie”, sino un libro completamente revisado y casi totalmente reescrito en el que Mises trabajó durante cinco años. La primera edición se publicó simultáneamente en Estados Unidos e Inglaterra y se reimprimió seis veces en los diez años siguientes.
¿Y sus traducciones?
El éxito de “Acción Humana” pronto llevó a la publicación de traducciones del libro a otros idiomas. La primera versión de Acción Humana fuera de Estados Unidos e Inglaterra se publicó en 1959 en Italia con el título L’Azione Umana: Trattato di economia. Aparte de las sucesivas ediciones de la traducción española, la primera traducción de Acción Humana al chino apareció en 1976, y la primera traducción de Acción Humana al portugués se publicó en 1980. Otras traducciones incluyen el francés, el alemán, el japonés, el coreano, el polaco y el ruso.
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Si algo caracteriza al Tratado de Economía de Mises es su profundo carácter seminal. La acción humana ha impulsado el desarrollo de la ciencia económica en diversos campos, como la teoría del monopolio y la distinción entre conocimiento práctico y conocimiento científico. Sin embargo, el análisis detallado de las diferencias entre ambos tipos de conocimiento y de sus implicaciones para la ciencia económica ha sido realizado por otros autores que han continuado en mayor profundidad con esta idea seminal de Mises.
¿Qué pensaba Mises de la teoría de la evolución?
La posición de Mises sobre la teoría de la Ley Natural es crítica con la doctrina. En Human Action, expresa la opinión de que los principios del comportamiento moral son puramente subjetivos y no defiende una posición estrictamente utilitarista sobre la moral. Sin embargo, otros estudiosos como Rothbard, Hoppe y Kirzner han adoptado una posición claramente favorable al Derecho Natural, defendiendo la idea de que los principios morales tienen una validez objetiva que viene determinada por la esencia de la naturaleza humana y, por tanto, son los únicos principios que hacen posible el proceso social de coordinación.
Mises aceptó plenamente la teoría evolucionista sobre el surgimiento de las instituciones que debemos a Carl Menger y, de hecho, manifiesta expresamente su acuerdo, sin reservas, en varios puntos de su Tratado. Sin embargo, hay que reconocer que La acción humana contiene un tratamiento bastante superficial de la teoría de la evolución, y Mises no desarrolló este tema en profundidad.
¿Se alineaba el análisis de Mises sobre la teoría de la población en La acción humana con las doctrinas maltusianas?
El análisis que Mises hace de la teoría de la población en Human Action está todavía demasiado influenciado por las doctrinas maltusianas, pero afirma expresamente que, si existe un sistema de economía de mercado, el crecimiento de la población, lejos de suponer un inconveniente para el desarrollo económico, aumenta la riqueza y proporciona un enorme impulso al desarrollo de la civilización. El análisis de Mises de la teoría de la población en Acción Humana es un aspecto importante que ha experimentado un desarrollo teórico significativo.
¿Qué es la teoría del monopolio?
La teoría del monopolio es un tema que ha sido ampliamente estudiado por los economistas. Estudiosos como Murray N. Rothbard e Israel M. Kirzner han dado un gran impulso a la teoría del monopolio, concentrando su análisis en el estudio del proceso dinámico de la competencia y de si se impide por la fuerza la libre práctica de la actividad empresarial en alguna parte del mercado. Rothbard, además, criticó la teoría neoclásica del monopolio, afirmando que todo su análisis se basa en la comparación estática entre el “precio del monopolio” y el “precio de la competencia perfecta”, que no puede conocerse ni servir como punto de referencia para decidir, en la práctica, si existe o no una “situación de monopolio”.
¿Cuál es la distinción entre conocimiento práctico y conocimiento científico?
Mises introdujo el concepto de conocimiento práctico de carácter empresarial, que es esencialmente diferente del conocimiento científico. El análisis detallado de las diferencias entre ambos tipos de conocimiento y sus implicaciones para la ciencia económica ha sido realizado por otros autores que han continuado en mayor profundidad con esta idea seminal de Mises. La teoría de la división del trabajo intelectual, que se interpreta en términos de la división de la información o del conocimiento práctico que genera expansivamente la sociedad abierta, es un aspecto importante de la idea de Mises sobre el desarrollo del mercado.
¿Cuál es la teoría del intervencionismo?
La teoría del intervencionismo es un sistema caracterizado por la intervención coercitiva del Estado en diferentes ámbitos económicos pero que, según Mises, permite mantener al menos los rudimentos más indispensables del cálculo económico. La investigación teórica sobre el socialismo en los últimos años ha demostrado que las diferencias que existen entre el régimen económico intervencionista y el socialista son mucho menores de lo que pensaba Mises. Ambos se caracterizan por una intervención coercitiva del Estado que impide, en mayor o menor medida, la libre práctica de la actividad empresarial, aunque es cierto que existen importantes diferencias de grado entre los dos sistemas. Sin embargo, en los ámbitos en los que el Estado interviene coercitivamente, se dificulta la generación empresarial de información y, por tanto, la estimación del valor de los distintos cursos de acción alternativos (es decir, el cálculo económico).
¿Cuál es su teoría del crédito y del sistema bancario?
Mises era partidario de un sistema bancario completamente libre como el mejor procedimiento posible para lograr un sistema monetario estable que libere a las economías de mercado de las crisis económicas. No hace ninguna referencia expresa y detallada en La acción humana a la propuesta de restablecer el coeficiente de caja del 100% para los depósitos a la vista en los bancos que, sin embargo, defiende explícitamente en el resto de sus obras.
¿Fue “Acción Humana” un precursor de la Escuela de la Elección Pública?
Ludwig von Mises fue uno de los precursores más importantes de la Escuela de la Elección Pública, que estudia, mediante el análisis económico, el comportamiento combinado de políticos, burócratas y votantes. Este enfoque, que hoy ha alcanzado un gran desarrollo bajo los auspicios de teóricos como James M. Buchanan (Premio Nobel de Economía en 1986), encaja perfectamente con la amplia concepción praxeológica de la economía desarrollada por Mises, quien consideraba que el objetivo de nuestra ciencia era construir una teoría general de la acción humana en todas sus variedades y contextos (incluidas, por tanto, las acciones políticas).
Revisor de hechos: Hershim
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Véase También
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2021-09-15 – ¡Sólo apuntar que la primera edición de Acción Humana se publicó tal día como hoy, en 1949! Otra buena razón para echarle un vistazo.
2009-marzo – Este libro es uno de los más grandes del siglo XX y perdurará como un brillante faro de sabiduría durante los siglos venideros.
Empecé a leer este libro de forma curiosa, aunque recomendable, en la universidad. Debido a su tamaño (más de 800 páginas) y a veces, sobre todo al principio, a su dificultad, opté por utilizarlo como libro de consulta. Al ir a clase o hacer mis otras lecturas, si me topaba con una idea/crítica del capitalismo de libre mercado que me molestaba, o con una que pensaba “no hay forma de que el libre mercado pueda resolver X problema”, entonces simplemente buscaba “X” en el Índice y/o Tabla de Contenidos, y luego leía el/los pasaje(s) de Mises.
Una y otra vez, sin ni siquiera haber leído todo el contexto que rodeaba a cada pasaje, encontré un enfoque totalmente nuevo (y normalmente mucho más claro que cualquier cosa que hubiera leído antes) del problema/idea. En casi todos los casos vi nuevas formas de pensar sobre cómo el mercado libre y voluntario podría realmente resolver X problema(s) mejor que aprobar una ley para que el gobierno haga algo coercitivo al respecto, como es lo habitual hoy en día. A menudo, el pasaje de Mises mostraría muy claramente por qué el gobierno puede haber causado el problema mismo en primer lugar con leyes anteriores o con sus acciones.
Pero probablemente usted no me crea.
Así que le reto a que lo intente. La Acción Humana no responderá a todos los problemas del mundo que se le presenten, pero apuesto a que saldrá enriquecido, intrigado y asombrado, de lo lógico y coherente, de lo en contacto con la realidad y de lo persuasivo que es Mises.
Adelante, pruébelo, a ver qué le parece. El libro está en línea, de forma gratuita en varios sitios web. Hay muchas ediciones en rústica y tapa dura, si prefiere una copia física. El libro tiene incluso al menos dos versiones de audio diferentes con dos lectores profesionales muy competentes, y probablemente más en Youtube. Mi favorita es la edición leída por Jeff Riggenbach. Realmente entiende la obra y tiene una pronunciación y una enunciación estupendas.
Pero cuidado, cuando revise cinco o diez problemas sociales/económicos/políticos. Ver cómo los trata Mises puede hacer que se lea realmente el libro entero de principio a fin. Si usted es como yo, eso no es nada malo.
Admito (en realidad estoy orgulloso) haberlo leído al menos cuatro veces (a lo largo de 40 años) y quiero volver a hacerlo (más pronto que tarde). Lo que es realmente un gas es leer por etapas (50-150 páginas) y hablar de esa sección en un grupo que se haya comprometido a discutir cada parte a medida que avanzan. Mejor aún es si puede encontrar un mentor que dirija el grupo, alguien que conozca el libro lo suficientemente bien como para ayudar a los que tengan dificultades y señalarles varias partes clave. He tenido la suerte de haber participado en tres grupos diferentes de este tipo. Cada grupo se reunió unas 10 veces a lo largo de casi un año. Cada grupo fue maravilloso y me ayudó a ver tantas cosas nuevas, además del beneficio secundario de hacer nuevas amistades con toda la gran interacción.
Ah, una cosa más: hacerse con un ejemplar del libro “Mises Made Easier” de Percy Greaves para tenerlo a mano mientras lee Acción Humana, es una gran ventaja. Se trata de un glosario de la mayoría de los términos difíciles, oscuros o extraños que aparecen en Acción Humana y en la mayoría de los demás libros de Mises. No tiene definidos absolutamente todos los términos de Acción Humana, pero tiene un gran número, y es bastante mejor y mucho más pequeño y fácil, que utilizar un gran diccionario. Los diccionarios pueden tener definiciones extrañas, y también pasar por alto completamente algunos de los términos clave.
Me encantaría conocer su experiencia con mis sugerencias:
1. el método introductorio para familiarizarse con la Acción Humana y/o
2. el método más serio y exhaustivo de grupo de debate también – puede que incluso conozca a alguien en su zona a quien le gustaría unirse a usted en un proyecto de este tipo. (Tengo una red mundial bastante buena de amigos interesados en Mises).
Ludwig von Mises es uno de los principales contribuyentes a la llamada Escuela Austriaca de economía. La Razón Humana es su obra magna, una mirada exhaustiva al modo en que el deseo innato del ser humano de disminuir el malestar es la búsqueda de la que el capitalismo es el mecanismo.
La tesis es sencilla. Los seres humanos actúan para mejorar las cosas para sí mismos. Si estuviéramos satisfechos, no habría economía. Pero la mayoría de nosotros seremos cautos en lo que hacemos, evitando el mayor riesgo posible en nuestro intento de conseguir lo que queremos.
Ciertos individuos, los empresarios, sin embargo, buscan el riesgo cuando ven una oportunidad de obtener capital (los materiales necesarios para producir algo) a un coste total inferior al precio que se puede obtener vendiendo el producto final, lo que llamamos beneficio. Por supuesto, todos buscamos el beneficio individual cuando hacemos cualquier cosa, incluso algo tan sencillo como acercar un objeto del salón a una silla para poder alcanzarlo. Pero el empresario busca el beneficio de una forma que espera que beneficie a los demás, ¿por qué si no la gente compraría lo que el empresario pone a la venta? Si el empresario tiene éxito, recibe una recompensa. Si el producto no se vende, él o ella pierde dinero y el negocio fracasa. El riesgo se traduce en recompensa o fracaso.
En lugar de censurar la riqueza de quienes tienen éxito arriesgándose con la esperanza de obtener una recompensa, deberíamos estar agradecidos de que existan esas personas que asumen riesgos porque son las que sacan adelante los productos que deseamos, las que se toman el tiempo, el dinero y el esfuerzo para idear los productos y servicios que han creado el enorme aumento de la riqueza obtenido desde que el capitalismo echó raíces en el siglo XVII.
Los consumidores no son víctimas del capitalismo, sino reyes del mercado que sólo existe para proporcionar cosas por las que nosotros, esos consumidores, estamos dispuestos a pagar. Acabamos pagando por lo que queremos y no tenemos que pagar por lo que no queremos.
El socialismo es, según von Mises, una ficción idealista que no puede sino acabar en caos porque no tiene ningún método para determinar los precios y está dirigido por unos pocos que hacen política en nombre de los muchos que deben aceptar lo que se les dice que es mejor para la sociedad en su conjunto. El hombre o la mujer de la calle acaban encontrándose con grandes cantidades de productos que pocos quieren y muy pocos de los productos que muchos quieren. Sólo teniendo un sistema capitalista que determine los precios hay alguna posibilidad de que un sistema socialista pueda siquiera cojear (como hizo la URSS durante varias décadas). En el socialismo no existe la posibilidad de votar con el propio dinero.
No se encontrará ni un solo cuadro o gráfico en esta extensa obra y eso está en consonancia con la insistencia de von Mises en que la acción humana no puede cuantificarse con fórmulas que proporcionen ninguna guía sobre acontecimientos futuros. Los seres humanos deciden lo que es mejor para ellos como individuos que evalúan las condiciones de forma no cuantitativa.
Una validación del concepto de von Mises la presenta la publicidad moderna, que ha desechado en gran medida el discurso llano (la defensa de un producto) en favor de ambientes y configuraciones emocionales que tiran del lado no racional del pensamiento humano para influir en las decisiones de compra.
Este libro es una lectura perfecta en este momento (2008-9) de enormes intervenciones del gobierno en los asuntos financieros. Oímos a los economistas defender tal o cual acción gubernamental basándose en lo aprendido en el pasado, especialmente en la Gran Depresión. Pero von Mises argumenta que la historia nunca puede repetirse porque los factores que componen cualquier situación económica son demasiado complejos para más que una comparación muy amplia (y por tanto de poca utilidad) entre el pasado y el presente.
Las medidas gubernamentales son amplias y contundentes y de acción lenta, mientras que la economía cambia de un minuto a otro. Como el toro en la cacharrería, las intervenciones tienen más probabilidades de crear problemas futuros que de resolver los actuales.
En los cuidadosos argumentos que expone (La Razón Humana no es otra cosa que una colección de lógica sólida) von Mises proporciona al lector una verdadera educación sobre el significado del ahorro, las inversiones, los sindicatos, el bienestar, los precios y mucho más. Hace un trabajo corto del marxismo mostrando las premisas defectuosas en las que se basa.
El autor, que nunca es de los que despotrican, sostiene que aunque hay cierto dolor en el capitalismo (para los que pierden empleos o inversiones) se ve compensado con creces por el enorme aumento de riqueza para la humanidad en su conjunto que ha proporcionado. Puede que no nos guste lo que la economía de mercado nos hace como individuos en determinados momentos de nuestras vidas, pero difícilmente podemos negar la fabulosa abundancia de bienes de consumo que podemos tener por muy poco dinero, algo que incluso a los reyes y reinas de antaño se les negaba.
Este libro es para la persona que quiere saber por qué las cosas son como son. No es para una lectura casual o de entretenimiento, sino que es intelectualmente satisfactorio, altamente educativo y lo mejor de todo: ¡tiene sentido!
La Acción Humana es considerada por muchos la obra teórica definitiva de lo que se conoce como la escuela austriaca de economía. Su lectura fueron 10 semanas de concentración que me exprimieron el cerebro, salpicadas abundantemente con momentos de sacudida de paradigmas personales y de desmitificación de cómo nuestras acciones afectan a los demás. Aumentó mi apreciación de la hermosa forma en que la vida se ordena a sí misma.
En la primera sección de esta obra maestra, Mises se mete de lleno a sentar unas sólidas bases epistemológicas y metodológicas para el estudio de las ciencias sociales. Las ideas de esta sección podrían ser la contribución más poderosa de Mises al cuerpo de ideas de la humanidad, y la considero uno de los descubrimientos más fascinantes de mi vida adulta. Mises muestra la diferencia inherente entre la naturaleza de la materia de las ciencias naturales y la de las ciencias sociales. Por ejemplo, no es posible llevar a cabo experimentos controlados de laboratorio social de forma fiable y reveladora. Esto no deslegitima en absoluto el estudio de las ciencias sociales, pero indica que su comprensión cabal requiere un enfoque metodológico más adecuado que el de las ciencias naturales. Para dar algún sentido al ruido blanco prácticamente infinito de los datos históricos, hay que disponer de una base teórica con la que reconocer los datos relevantes y utilizarla para establecer vínculos causales entre los acontecimientos y los fenómenos. Este es el contexto de su introducción de las ideas básicas de la praxeología, el estudio de la acción humana.
Los conceptos fundamentales de la praxeología son que las acciones son realizadas por individuos, la acción individual surge de un motivo o propósito, y ese propósito es el intento de satisfacer alguna necesidad o deseo percibido. Para desarrollar la economía utilizando la praxeología, no tenemos que entender de dónde vienen los propósitos, los complejos mecanismos neurológicos que tienen lugar, si están puramente determinados por leyes físicas o si hay algún tipo de aspecto extrafísico en los deseos/intenciones. Independientemente del tipo de verdades que se descubran o de las creencias que se mantengan en este sentido, seguimos sabiendo que hay acción, y que la acción tiene fines. Mises utiliza este principio para construir su teoría económica desde los cimientos.
Mises ilustra que los modelos económicos utilizados por las escuelas de pensamiento económico más orientadas hacia las matemáticas se basan en una suposición de niveles de recursos y demandas de consumo estáticos, así como de conocimientos tecnológicos inmutables. No tiene sentido tomar estos modelos y derivar fórmulas matemáticas de aspecto impresionante que intenten describir la realidad, ya que la realidad es siempre impredecible y está en constante cambio. Sin embargo, Mises no prescinde por completo de estos modelos económicos estáticos, sino que los utiliza brillantemente como herramientas teóricas. Cambiando una “variable” cada vez, Mises muestra cómo un modelo estático dado se relaciona con la imprevisibilidad dinámica de la realidad, en la que cada acción de un actor individual agrava el estado estático ilustrado por el modelo. Con esta técnica, Mises muestra las formas respectivas en que los diversos tipos de acciones individuales e institucionales desplazan el estado de equilibrio final dentro de estos modelos, al que la economía se aproxima (pero nunca alcanza) en cualquier instante dado del tiempo.
Como diría Mises, la economía es una ciencia libre de valores. No pretende decirnos a qué debemos aspirar, sino cuál es la forma más eficaz de alcanzar aquello a lo que aspiramos. No estoy de acuerdo con todas las ideas filosóficas que presenta Mises. Pero como Mises muestra con elegancia, no es necesario estar a pies juntillas con su filosofía cosmológica o social para comprender la gran aplicabilidad práctica de sus ideas económicas para entender el drama continuo de la acción y el intercambio humanos. Dicho esto, en mi opinión La acción humana refuta con creces las principales críticas que he visto a sus teorías económicas y a su enfoque metodológico. Frente a la base praxeológica de la obra teórica de Mises, las críticas vertidas contra ellas suelen parecer bastante superficiales y carentes de cualquier intento real de comprender los conceptos fundamentales de la praxeología.
Hace cinco años, si me hubieran dicho que me fascinaría tanto un libro de economía como Acción Humana, me habría reído a carcajadas. Durante toda mi escolarización formal, la economía me pareció un aburrimiento en el mejor de los casos, y un chanchullo en el peor. Sin embargo, descubrí la economía austriaca en un momento en el que estaba maduro en mi deseo de comprensión, y encuentro el enfoque metodológicamente sólido y lógicamente riguroso de sus principales escritores consistentemente esclarecedor. Tras leer media docena de libros más de esta escuela de pensamiento, un club de lectura en el que participaba se ocupó de este tratado, para mi buena fortuna.
No haga de éste su primer paso en el mundo de la economía teórica, pero si comprende algunos conceptos filosóficos básicos, tiene un nivel moderado de conocimientos económicos y comprende el compromiso de tiempo y energía que supone absorber esta obra maestra, entonces le recomiendo encarecidamente La acción humana.
Hay muchos problemas con este trabajo. El fundamental es el rechazo de las observaciones empíricas. Descarta todos los intentos de comprender la economía mediante datos históricos o el uso de las matemáticas por considerarlos ERRÓNEOS. Ve todas las acciones humanas como irreductibles y demasiado complejas para ser comprendidas. A continuación, construye todo un argumento aparentemente basado en la racionalidad. Si se mira desde una visión probabilística del mundo, se ve que cada paso que da alejándose de un hecho empírico introduce incertidumbre. Puesto que cada afirmación que se apila encima, multiplica ahora la incertidumbre. Dada la extensión de este libro, se puede hacer un argumento matemático de que la certeza de que las conclusiones del autor son erróneas, se acercaría al 100% dada la metodología. El autor argumenta en contra de asumir creencias basadas en la autoridad, pero ¿qué otra cosa es este libro? Hace todo tipo de afirmaciones sobre la naturaleza básica del hombre, y la prehistoria humana, que no creo que concuerden con la comprensión contemporánea o moderna de ninguno de los dos temas. Es evidente que está escrito por un hombre que ve a un comunista totalitario dondequiera que mire. Lo que me preocupa es que veo que gran parte del pensamiento moderno se basa en estas suposiciones sobre la naturaleza del hombre. Creo que el valor de este libro es llegar a ver los podridos cimientos de este modo de pensamiento.
Si, el libro tiene también aspectos discutibles. Esta certeza absoluta de que algunos aspectos sobre la naturaleza humana son definitivamente ciertos -sin pruebas que los respalden- está por todas partes en el libro y, como el autor admite más arriba, ¡la acción económica se deriva y se justifica únicamente a través de la razón! Por supuesto, el autor no parece darse cuenta de que para utilizar la razón, uno debe definir un sistema formal en el que razonar, que a su vez probablemente tenga afirmaciones que uno asume axiomáticamente. Pero he aquí el problema de crear un sistema formal de razonamiento en torno a la acción humana: todos los axiomas relacionados con el comportamiento humano son tarde o temprano comprobables empíricamente… pero estoy perdiendo el tiempo discutiendo aquí. A la mierda, voy a enumerar otras cosas problemáticas, y entonces el lector podrá ver por sí mismo si merece la pena explorarlas o no.
Cosas que el lector puede esperar en este libro
– el autor utiliza el término “socialista” de la forma más amplia posible para designar normalmente una única rama del socialismo, y ridiculiza hasta el límite tanto a los socialistas como a los “marxianos”. Esto es increíblemente perezoso desde el punto de vista intelectual, y uno esperaría mejores argumentos en un tomo de ~1000 páginas. Mi plan inicial era leer “Socialismo: An Economic and Sociological Analysis” de Mises, pero algo me dice que los argumentos en ese son tan fáciles como los de este libro, no tiene sentido malgastar otras 60 horas de mi vida.
– la idolatría estándar del “empresario”, y aunque es el “experto”, y el “trabajador” quienes mejor saben hacer un trabajo, ¡sigue siendo el empresario quien tiene que tomar la decisión verdaderamente importante en el mercado!
– la absurda fantasía de que el empresario está totalmente sometido a los caprichos del consumidor. Dos conceptos para los que creen esto: demanda inducida por el proveedor, marketing moderno.
– los argumentos en torno al problema del cálculo económico son risibles. El autor tiene la desfachatez de insistir en que sólo cuando algo se reduce a dinero se puede realizar un cálculo económico. Básicamente, el argumento es el siguiente: reduzcamos las complejidades irreductibles de la acción humana, de la necesidad y del mundo físico a una sola cantidad, y luego utilicemos esa cantidad para hacer el cálculo económico.
– En general, los argumentos parecen degenerar en lo ridículo. Por ejemplo, el autor hace buenas observaciones sobre los límites de los economistas matemáticos, pero luego pasa a descartar todo el campo como totalmente inútil.
– La misma idealización manida del libre mercado. Este nivel de creencia en que todo problema puede resolverse reduciendo sus complejidades a la cantidad de dinero y sometiéndolo después a las fuerzas del mercado sin trabas es patológico; la vida no es tan jodidamente sencilla, amigos.
De todos modos, siempre que oiga “¡Menos Marx, más Mises!” podré reírme a carcajadas. Lo único que puedo reconocerle a Mises es que escribe de una manera que el lector puede entender fácilmente, mientras que Marx escribe como la mierda.
Limpiarse a fondo la obra magna de Von Mises no fue tarea fácil, no porque sea particularmente difícil (aunque una sección estaba llena de ecuaciones y me entró por un oído y me salió por el otro), sino porque es bastante árida, con pepitas de humor y pasión. Es sorprendente lo mucho que damos por sentado ahora que no era tan obvio en la época de Mises, ya que argumenta contra la ideología nazi, el nacionalismo y compara la ideología de la guerra de clases con la ideología de la guerra racial. Es un alivio ver que, aunque Mises no estuviera de acuerdo, su bando ganó en cierto modo la batalla ideológica, al menos durante un tiempo.
El verdadero punto fuerte de la obra de Mises es hacer siempre hincapié en que el mercado es un *proceso* que se compone íntegramente del ser humano actuante, y nunca una mancha de sectores arbitrarios. Me gusta su argumento de que “racional” o “irracional” es una forma inapropiada de pensar en la acción humana en el estudio de la economía. En su lugar, sostiene que la acción humana se basa en la eliminación del malestar y debe ser siempre especulativa. Todavía estoy dándole vueltas a algunas de sus ideas, como la del “interés originario”, que afirma que, en igualdad de condiciones, una persona siempre deseará algo en el presente y no en el futuro. El libro está lleno de afirmaciones como ésa, en las que Mises afirma que no se necesita ninguna prueba, ya que la afirmación debe ser cierta. No estoy seguro de si debe ser cierta o no.
Creo que la economía austriaca por sí misma no habría proporcionado la prosperidad económica que hemos experimentado hasta el año 2000. La economía austriaca espera que la gente tenga una perspectiva a largo plazo para el crecimiento futuro y, basándonos en nuestras experiencias recientes, esto es muy poco probable. Por ejemplo, usted paga un salario por encima de la subsistencia a sus empleados porque son ellos los que impulsan el crecimiento de sus ingresos. La prosperidad de la mano de obra significa que usted vende más productos… y en épocas de demanda lenta las necesidades de la gente no desaparecen, siguen comiendo, enfermando y necesitando cobijo. Hayek, Mises, Friedman y el partido del té parecen pasar esto por alto. Parece que si no se les financia dejarán de existir.
Realmente hemos estropeado el sistema financiero mundial, hará falta mucho dolor para corregirlo. Hemos estropeado la teoría de Keynes …. parece que hay momentos en los que ambas teorías funcionarían mejor que lo que hemos hecho…La teoría de Hayek es una idea antigua sobre todo como oposición a la planificación centralizada y al comunismo de estilo ruso…. El comunismo de estilo chino es ciertamente diferente en la teoría y en la práctica.
La mayoría de los estadounidenses no tienen ni idea de nada de esto, más allá de lo que el cable new les ha dicho que piensen… Los estadounidenses siguen funcionando con arrogancia y un sentido de derecho en virtud de ser estadounidense .
…….Noticias flash todo esto fue posible gracias a los sacrificios de las generaciones pasadas; NO por las actuales…
Sobre todo tras algunos autores, en concreto especialmente después de Ludwig von Mises y Friedrich von Hayek.