Filosofía en Alemania
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Filosofía en Alemania en Relación a Filosofía
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Si bien la Filosofía, en su esencia, trasciende el marco sociológicocultural, no es menos cierto que su forma de expresarse, etc., resulta influida por él.Entre las Líneas En ese sentido la Filosofía alemana es inseparable del espíritu (Geist) alemán: su sentimiento cósmico, su tendencia a la hondura afectivamente sentida y lógicamente articulada, etc. Tal vez no hay otra filosofía nacional más fundida con el modo espontáneo de sentir y de concebir del propio pueblo del cual nace. Ciertamente hay en los intentos de caracterización de una «filosofía alemana» no pocas exageraciones, pero no lo es menos que con frecuencia se advierten rasgos que, exagerados, llevan a una tendencia al idealismo monista como modo de visión totalizante y dinámicamente orgánica de la Naturaleza y de la Vida (e incluso el pensamiento suizo participa de ellas: Paracelso, Rousseau, Pestalozzi, Jung, Portmann). Expresión de la tendencia general del Geist o Espíritu alemán son los sistemas de N. de Cusa y de Leibniz; ambos se esfuerzan por dar expresión conceptual precisa e incluso matemática a esta visión totalizante y dinámica de las realidades, que no’se centra en la estructura de cada ente estáticamente considerada, sino precisamente en la comunidad vitalmente parental de todos, en los nexos dinámicos que median entre las realidades. Concreciones metodológicas de ello son la coincidentia oppositorum de Cusa, el cálculo infinitesimal y la manada logia de Leibniz, la deducción trascendental de Kant y la dialéctica de Hegel y del materialismo decimonánico. El mismo racionalismo culmina en A. en los sistemas de Leibniz y de su discípulo Wolff, maestro a su vez de Martin Knutzen (16931751) que lo sería de Kant, los cuales presentan un carácter flexible y creador, al hacer, Wolff, objeto formal de su Ontología no el ente real, sino el posible. Todo ello fue la savia del romanticismo germánico, un movimiento de ideas y de actitudes afectivas que, como ningún otro, ha promovido a tema literario y cosmovisional la inestabilidad y perpetua mutación de lo vital, así como la universal simpatía de todo en todo. Jena y Weimar, los focos del pensamiento idealista y de la poesía respectivamente, se hallaban demasiado cercanos para no influirse mutuamente.
Algunos, como Windelband, p. ej., denominan filosofía alemana al conjunto de pensadores que va de Kant hasta las últimas repercusiones del hegelianismo. Si lo que así se quiere expresar es que por primera vez todos aquellos elementos ya anteriormente operantes son elevados a sistema rigurosamente trabado, se olvida indebidamente que Cusa y Leibniz, en dos periodos distintos, habían hecho otro tanto con el típico rigor germánico (Gründlichkeit). Mas la razón de esta denominación radica en otro plano: en el de las diferencias confesionales, desde el cual se pretende que todo lo influido de algún modo por el catolicismo romano no había sido genuinamente germano, ya que la Deutschentum, la pura germanidad, sólo habría comenzado a desarrollarse propiamente a partir de la Reforma. Incluso Leibniz resulta para esta mentalidad demasiado influido por la escolástica romana y por el esprit francés, para ser representante y creador de una filosofía típicamente germánica. Este modo de considerar debe ser rechazado. Al tratar, pues, de estudiar la f. alemana hemos de disentir necesariamente de los casticistas germánicos, que excluyen el pensamiento medieval y barroco (el estilo que prevaleció en las artes visuales, en Europa en el siglo XVII, fuertemente asociado (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “associate” en derecho anglo-sajón, en inglés) a la Iglesia católica; tendía a enfatizar lo dramático, lo emocional y lo ricamente ornamentado) de la germanidad, que identifican con la actitud mental del periodo romántico, considerando incluso que toda filosofía digna de ser tenida en consideración, hasta nuestros días, ha de estar inspirada por el idealismo o seguir el método trascendental kantiano. Así se produce una curiosa inversión pangermanista: de un lado, se comienza restringiendo el ámbito de lo genuinamente alemán al del idealismo, y del otro se acaba considerando como filosofía genuina sólo aquellos sistemas que sigan el giro copernicano de Kant. Con lo cual se viene a afirmar tácitamente que toda filosofía no germánica o es un pródromo de la misma, o una degeneración, o un balbuceo que no llega al nivel de una filosofía rigurosa en su estricta cientificidad. Éste fue el ideal orientador de Kant, Hegel, la preocupación de Husserl con su Philosophie als arenge Wissenschaft (Tubinga 1911) y el supuesto del que parten, como de una exigencia inconcusa, el Círculo de Viena y Frege, dando así origen al neopositivismo lógico. La visión histórica (breve síntesis que remite a los diversos autores mencionados) quiere evitar esa reducción.
Evolución histórica de la filosofía alemana. Edad Media. El primer pensador germánico de prestigio internacional gracias a su pertenencia al Imperio carolingio, es Rabano Mauro (784856; v.), abad de Fulda durante 20 años, fundador de la escuela del mismo nombre y obispo de Maguncia.
Observación
Además de sus obras teológicas y exegéticas, produce dos obras filosóficas: De Universo y Grammatica, que viene a constituir una reflexión acerca de la estructura de la lengua y de la gramática latinas.Entre las Líneas En De Universo (PL 111, 9614) realiza un estudio general, etimológico, descriptivo y bíblico de todo cuanto constituye el mundo. Desde Dios, hasta el instrumental de los oficios. Comienza cada capítulo con la etimología, las más de las veces supuesta, como en S. Isidoro, de los términos que expresan el concepto o realidad de que se trata; sigue una aclaración filosófica, unas veces profunda y otras trivial, y se extiende, finalmente, en aducir los pasajes bíblicos en que aparece el concepto, glosándolos místicamente. Los capítulos más interesantes para la f. son la Introducción, el I del libro IX, en que trata de las diversas acepciones del mundo, distinguiendo entre mundo historialiter o conjunto de todos los elementos reales en perpetuo movimiento, y allegorice como conjunto de las fuerzas del Mal; trata además del Tiempo, llegando a formular la cuestión del átomo de tiempo, así denominado por él; y el cap. I del libro XV en que hace una amplia y bien documentada síntesis de toda la historia clásica de la f., siguiendo la sucesión de las escuelas y esbozando las principales cuestiones características de cada una. Su concepto de f., definido al comienzo del capítulo, combina las definiciones aristotélicas (véase en esta plataforma: ARISTÓTELES) y la estoica sapiencial. Cándido de Fulda representa el primer intento de una prueba filosófica de la existencia de Dios. A la misma escuela pertenecerá Walaf nido Strabón, historiador y cronista de altos vuelos.
En el siglo X se extiende por Occidente el movimiento de los dialécticos ambulantes que difunden los conocimientos lógicos y pretenden encerrar los misterios de la realidad en las mallas de su lógica, haciendo de ésta la única fuente del saber. Contra ellos se pronuncian Fulberto de Chartres, su discípulo Berengario de Tours y Pedro Damiano, mientras que Lanfranco defiende el valor de la dialéctica lógica para la investigación teológica.Entre las Líneas En A. se oponen a los dialécticos Otloh von St. Emmeran (ca. 101070) y Manegold von Lautenbach (m. 1103), que en su radicalismo llegaba a negar, contra la visión progresista de los autores de Chartres, la consistencia física del cosmos, que reducía a simple manifestación accidental de la libre acción de Dios no sujeta a normas ningunas, ni lógicas ni tampoco físicas; lo cual es ya un precedente tanto del acosmismo como del voluntarismo bajomedieval.
En el siglo XII, época de florecimiento filosófico en Francia y en Inglaterra, no se producen en suelo germánico pensadores de talla, si prescindimos del historiador Otto ron Freising. Durante la primera mitad del XIII el panorama del pensamiento alemán y germánico se enriquece con figuras como Hermann el Teutónico, traductor en Toledo del Comentario de Averroes a la Ética a Nicómaco, el flamenco Guillermo de Moerbeke (m. 1286), helenista, traductor directo del original de obras de influjo en la posteridad filosófica medieval como la Elementatio Theologica de Proclo, el Comentario del mismo al Timeo y el De sensu et sensiblei de Alejandro de Afrodisia, y colaborador íntimo de Aquinas desde la actuación de éste en la corte pontificia, influyendo profundamente en el giro platónico del pensamiento de madurez de S. Tomás. Y, sobre todo, con el primer gran filósofo sistemático alemán, Alberto de Bollstaedt (11931280), conocido como S. Alberto Magno (véase en esta plataforma: ), natural de Lauingen (Suabia), estudiante en París y en Padua foco de saber científico natural, profesor en París y en Colonia y obispo de Ratisbona. Sus obras comprenden 21 in folio en la ed. de Lyon (1651) y 38 t. en cuarto en la de Borgnet (París 189099) y contienen ya los clásicos tratados de Lógica, Física, Metafísica y Ética, Comentario a las Sentencias y Política, Comentarios a Aristóteles, Parva Naturalia, De Animalibus, Comentario a De Divisione de Boecio, y De XV Problematibus (ed. Lovaina 1908) Summa Theologicae. S. Alberto rechaza ya la prueba ontológica anselmiana y la composición hilemórfica del alma, contra los musulmanes y la escuela franciscana. Conoce la distinción entre cualidades primarias y secundarias y la caracterización de la mente como tabula rasa previamente a toda percepción sensible.Entre las Líneas En su Comentario a Aristóteles sigue fielmente a Ibn Siná y a Alfarabi y se opone a Averroes. Todavía se orienta en el sentido platónicoagustiniano de la iluminación gnoseológica, pero ya realiza la síntesis de la mente y de las potencias sensitivas en la única sustancia del alma. Con todo, no pasa S. Alberto, en f., de ser un autor de transición aun demasiado ecléctico, que reviste de expresiones del tecnicismo aristotélico un fondo de ideas aún platónicoagustiniano en lo esencial. Su indiscutible especialidad fue la observación y descripción sistemática de los seres y fenómenos naturales. Ulrico Engelberto de Estrasburgo, otro autor de transición en este mismo siglo, puede seguir a la vez a S. Alberto y a los neoplatónicos. Sus obras se han publicado sólo parcialmente.
Mientras la lógica aristotélicoestoica imprime su huella y es frecuentada hasta sus últimas consecuencias en el área cultural francesa y anglosajona, es muy significativo que el pensamiento alemán y germánico permanezca fiel al neoplatonismo, originando una serie de autores que se van acercando al Renacimiento y que sirven de mediación a la dialéctica idealista de Hegel. Así, el maestro Eckhart (véase en esta plataforma: ), discípulo directo de Guillermo de Moerbeke, catalizador del neoplatonismo antiguo para proyectarlo hacia Cusa, Bóhme y el idealismo. Dietrich van Freiberg (Theodoricus Teutonicus de Vriberg, 1250ca. 1310), conocido por sus obras cosmológicas, además de las filosóficas basadas en principios agustinianos, avicenianos y sobre toda proclianos: el Uno, la Mente, el Anima y el Cosmos, en continuo proceso de emanación y reversión. A pesar de ser dominico, sigue rara vez a S. Tomás y se enfrenta de ordinario con los tomistas que citaremos a continuación. Su teoría matemática sobre el arco iris (De iride et radialibus expressionibus) es recogida por Descartes y le constituye en uno de los creadores de la óptica e iniciador de una teoría original de las emanaciones en forma ondulatoria que le emparentan con Grosseteste y otros científicos platonizantes de Oxford (cfr. De Luce, De Coloribus, etc.). Influye poderosamente en Eckhart, en Tauler y ‘en los místicos alemanes del siglo Xiv (cfr. su ed. en Beitrüge zur Geschichte der Philosophie und Theologie des Mittelalters, Münster 1914). Berthold von Mosburg, discípulo tal vez de Dietrich, escribe en la primera mitad del siglo Xiv un Comentario a las iileteorologikd de Aristóteles y, en tres tomos, una Expositio in Elementationem Theologicam Procli (inédito Código Vaticano latino 2192).
Tomistas alemanes de corte clásico Gerhard y Johannes von Sterngassen (Johannes Coloniensis), Nikolaus von Strassburg, autor de una Summa filosófica tomista (Cod.. Vat. lat. 3091), Johannes Picardi von Lichtenberg, lector en 1307 del escolasticado dominico de Colonia y discípulo de Aquinas, conocido por sus XXXVI Quaestiones; Heinrich von Lübeck, Magister Konradus, Thomas von Strassburg y Siegbert von Beck. [rbts name=”filosofia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre filosofía en alemania en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
La citada en el texto,
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