Imperio Brasileño Mayoria de edad de Pedro II (1840-1889) (Historia)
El régimen monárquico se consolidó nuevamente con la definitiva ascensión al trono de Pedro II. El nuevo equilibrio entre el poder central y las provincias llegó con la Ley de Interpretación, en tanto que el fin de las revoluciones del periodo de la regencia, tras las victorias militares y los acuerdos políticos, marcó el inicio de la nueva etapa nacional.
En 1847 se creó la presidencia del Consejo de Ministros, eliminando un elemento de desgaste político del emperador, sin disminuir su autoridad. Se consolidaron también los dos partidos políticos, el Liberal y el Conservador, representantes ambos de los terratenientes. Dado que el sistema electoral se encontraba viciado, con un dominio de la oligarquía rural y la clara influencia del partido en el poder, le cabía al Emperador, por medio del uso de la conocida como ‘gangorra imperial’, promover el turno de los partidos en el gobierno. Tal remedo de régimen democrático funcionó con éxito durante varios años, coincidiendo con la expansión de los cafetales a lo largo del valle del río Paraíba; el fin del tráfico de esclavos a partir de una fuerte presión británica (1850); el pequeño desarrollo industrial, cuyo principal exponente fue el empresario Irineu Evangelista de Sousa, vizconde de Mauá; y el incremento de la inmigración europea.
En política exterior, el Imperio Brasileño se preocupó especialmente por la región del Río de la Plata, donde consiguió mantener una fuerte influencia, entrando en conflictos como la guerra promovida para acabar con el gobierno bonaerense de Juan Manuel de Rosas (1851-1852) y la llamada guerra de la Triple Alianza, que entre 1865 y 1870 le mantuvo unido a Uruguay y Argentina frente a la finalmente derrotada Paraguay.
Desde 1868, la intervención política del Emperador se hizo más fuerte, lo que provocó la caída del primer ministro Zacarias de Góis e Vasconcelos, y el consiguiente desgaste político de la monarquía.Entre las Líneas En las décadas de 1870 e 1880 se acentuaron algunos problemas internos. La denominada cuestión religiosa consistió en un conflicto entre dos obispos, Vital y Macedo Costa, que insistían en aplicar en el país decretos papales contra la francmasonería, que no habían obtenido la aprobación (placet) imperial, tal y como establecía la Constitución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Procesados y condenados, el asunto sirvió para apartar a la Iglesia del trono.
La conocida como cuestión militar incluía diversas manifestaciones de oficiales del Ejército, en la década de 1880, sobre asuntos políticos (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Aunque penalizados de acuerdo con las normas disciplinares, la actitud reveló el conflicto entre los militares, cuyo prestigio había crecido con la victoria frente a Paraguay, y las instituciones monárquicas.
El problema servil incluyó una campaña abolicionista y el complicado proceso de liberación gradual de los esclavos (Ley del Vientre Libre de 1871, Ley de los Sexagenarios de 1885 y Ley Áurea, que en 1888 supuso la abolición (nota: el abolicionismo es una doctrina contra la norma o costumbre que atenta a principios morales o humanos; véase también movimiento abolicionista y la abolición de la esclavitud en el derecho internacional) total de la esclavitud). Los sectores más tradicionales entre los cafetaleros, perjudicados por la abolición (nota: el abolicionismo es una doctrina contra la norma o costumbre que atenta a principios morales o humanos; véase también movimiento abolicionista y la abolición de la esclavitud en el derecho internacional), dejaron de apoyar a la monarquía a partir de la adopción de esas medidas.
La denominada cuestión federal supuso que el crecimiento económico y político de provincias, como São Paulo y Minas Gerais, iba unido a la insatisfacción de las elites regionales debido al papel secundario que el régimen unitario les confería, aun cuando existía la figura de un presidente provincial, impuesto por el poder central. El Partido Republicano, por un lado, fundado en la década de 1870, y las ideas políticas del evolucionismo y del positivismo por otro, contribuirían al descrédito final del régimen, que fue derribado por medio de una revolución incruenta en noviembre de 1889 por el mariscal Manuel Deodoro da Fonseca. La República sustituyó de inmediato al Imperio en Brasil.
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Consideraciones Jurídicas y/o Políticas
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Imperio Brasileño Independencia y reinado de Pedro I (1822-1831) (Historia)
Aunque el príncipe regente Pedro, en un principio defendió el mantenimiento de Brasil como reino unido a Portugal, el interés de los diputados portugueses de reconquistar el territorio brasileño le convenció de la necesidad de defender la nueva situación de la antigua colonia (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Apoyado por políticos como José Bonifácio de Andrada e Silva, Gonçalves Ledo y José Clemente Pereira, logró aislar tanto a los reconquistadores como a los republicanos, poniendo al país mediante el llamado grito de Ypiranga, emitido el 7 de septiembre de 1822, en el camino hacia su independencia, bajo régimen monárquico, solución considerada moderada por los grandes propietarios, que temían la inmediata abolición (nota: el abolicionismo es una doctrina contra la norma o costumbre que atenta a principios morales o humanos; véase también movimiento abolicionista y la abolición de la esclavitud en el derecho internacional) de la esclavitud y que constituían la principal fuerza política del país.
La consolidación de la independencia se debió a tres factores: la guerra de la Independencia brasileña (1822-1824), que eliminó las resistencias en Bahía, Ceará, Pará y la Provincia Cisplatina (nombre dado a la Banda Oriental); la redacción de una Constitución, promulgada en 1824 por el ya emperador Pedro I, tras la disolución de la Asamblea Constituyente (1823) en medio de una crisis política y el reconocimiento del nuevo país por naciones como Estados Unidos, Portugal, Gran Bretaña, Austria y Francia.
La Constitución imperial de 1824 contemplaba un modelo centralizador, en el que el emperador nombraba a los presidentes de las provincias, y éstas tenían escasa autonomía. Se establecían cuatro poderes: el legislativo, compuesto por un Senado vitalicio y por la Cámara de Diputados; el ejecutivo, representado por el Consejo de Ministros, que presidía el propio emperador; así como el judicial y el moderador, éste privativo del emperador. Se establecía aún que la religión católica era la oficial, y que la representación política tenía carácter censitario, pudiendo votar solamente aquellos electores que alcanzaran una determinada renta.
Con la independencia, se reorganizó y amplió la maquinaria estatal y se crearon el Ejército y la Marina. Este hecho, unido a una guerra impopular mantenida entre 1825 y 1828 con las Provincias Unidas del Río de la Plata por la posesión de Uruguay (la llamada Guerra Argentino-brasileña), cuya independencia terminó por ser aceptada por ambos países, provocó el aumento de los gastos y una fuerte devalua
ción de la moneda. No tardaron en llegar los conflictos con la Cámara de Diputados y con los propios dirigentes políticos, que desembocaron en una crisis que culminó en 1831 con la abdicación de Pedro I en su hijo, Pedro II.
Imperio Brasileño Regencias (1831-1840) (Historia)
Dado que el heredero al trono solo contaba cinco años, dio comienzo una serie de regencias. Inicialmente formada por tres miembros: provisional en 1831 y permanente desde 1831 hasta 1835; posteriormente compuesta por un único titular: Diogo Antônio Feijó (1835-1837) y Araújo Lima (1837-1840).
Fue una época de inestabilidad política, con diversas revoluciones provinciales, como la Farroupilha (Rio Grande do Sul), la Balaiada (Maranhão), la Cabanagem (Pará) y la Sabinada (Bahía), en las que uno de los principales detonantes era el deseo de una mayor autonomía provincial, concedida por el Auto Adicional de 1834, que creaba los legisladores provinciales, haciendo también otras concesiones federalistas.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Las agitaciones políticas durante las regencias amenazaron seriamente la integridad del país y provocaron una reacción conservadora a finales de la década de 1830.Entre las Líneas En 1840 se anticipó la mayoría del Emperador, por medio del conocido como golpe de la Mayoría, en un intento de pacificar Brasil. La Ley de Interpretación del Auto Adicional, dictada ese mismo año, fue muy eficaz para controlar la situación política, y reforzó nuevamente la centralización, eliminando algunas concesiones federalistas.
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Consideraciones Jurídicas y/o Políticas
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Imperio Brasileño (Historia)
Imperio Brasileño, nombre por el que es conocido tanto el periodo de la historia de Brasil transcurrido entre 1822 y 1889 como el sistema político implantado en dicho territorio a lo largo de dichos años.
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Imperio Bizantino: El imperio bizantino surgió de la decisión del emperador Constantino I de eregir una capital oriental en el emplazamiento de Bizancio, en el estrecho del Bósforo, presagiando la división del impero romano. Durante el reinado de Justiniano I, el impero bizantino se hizo con el control de la península ibérica, Dalmacia y partes del norte de África mediante diversas campañas militares, en buena parte por uno de sus generales. De forma gradual, Constantino I el Grande desarrolló Constatinopla hasta convertirla en una verdadera capital de las provincias romanas orientales, es decir, aquellas áreas del Imperio localizadas en el sureste de Europa, suroeste de Asia y en el noreste de África, que también incluían los actuales países de la península de los Balcanes, Turquía occidental, Siria, Jordania, Israel, Líbano, Chipre, Egipto y la zona más oriental de Libia. La prosperidad comercial de los siglos IV, V y VI hizo posible el auge de muchas antiguas ciudades. Entre el 534 y el 565 reconquistaron el norte de África, Italia, Sicilia, Cerdeña y algunas zonas de la península Ibérica. La recuperación alcanzó su plenitud bajo el largo reinado de la dinastía Macedónica, que comenzó en el 867 con su fundador, el emperador Basilio I, y que duró hasta 1057. Tras la muerte de Basilio II, el Imperio disfrutó de una expansión y prosperidad económica, pero padeció una serie de emperadores mediocres que renegaron de nuevos progresos tecnológicos, culturales y económicos provenientes del occidente europeo y del mundo islámico, al tiempo que el ejército sufría una fuerte decadencia. Véase también: Destacado, Im, Imperios.
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Toussaint Louverture: Entre las figuras definitorias de la Era de la Revolución, Toussaint Louverture es la más enigmática. Aunque la imagen del revolucionario haitiano se ha multiplicado en todo el mundo -apareciendo en billetes y en bronce, en camisetas y en películas-, el único retrato definitivo realizado en vida se ha perdido. Al principio se apellidó Breda, pero posteriormente se cambió por "L'Ouverture" en señal de los resultados de su valentía al provocar una brecha en las filas del enemigo. Desde la infancia manifestó unas habilidades inusuales y consiguió, aprovechando al máximo todas las oportunidades, obtener una educación notablemente buena. Muy versado en la obra de todos, desde Maquiavelo a Rousseau, fue sin embargo rechazado por Thomas Jefferson como "caníbal". Acólito caribeño de la Ilustración europea, Toussaint alimentó una clase de clérigos católicos negros que se convirtieron en uno de los pilares de su gobierno, mientras que sus partidarios también creían que se comunicaba con los espíritus vodú. Y para ser un líder que resumió una vez su modus operandi con la frase "Di poco pero haz todo lo posible", era un corresponsal prolífico e infatigable, famoso por agotar a los cinco secretarios que mantenía, simultáneamente, en el apogeo de su poder en la década de 1790. El general Brunet invitó a Toussaint a una conferencia en Gorges, y ambas partes acudieron, lo que resultó en una fatal trampa para Toussaint L'Ouverture. En una época en la que su tema ha sido reducido a poco más que un icono unidimensional de la liberación o criticado por sus defectos personales -sus amantes blancas, su temprana posesión de esclavos, su autoritarismo-, la literatura más moderna propone una nueva concepción de la comprensión de Toussaint de sí mismo y de su papel en el mundo atlántico de finales del siglo XVIII. Este texto pretende describir la hibridez fundamental de Toussaint: su capacidad para unir las tradiciones europeas, africanas y caribeñas al servicio de sus objetivos revolucionarios. Se recoge una interpretación nueva y resonante de la política racial de Toussaint, mostrando cómo utilizó las ideas de la Ilustración para defender la igualdad de dignidad de todos los seres humanos, insistiendo al mismo tiempo en su propia importancia histórica mundial (o global) y en la pertinencia universal de la negritud, un mensaje que resonó con especial fuerza entre los afroamericanos. En última instancia, esta historia es un llamamiento a tomar en serio al padre fundador de Haití en sus propios términos y a honrar su papel en la configuración del mundo poscolonial venidero. Ha sido descrito como "el primer superhéroe negro" de la era moderna. Véase también: Destacado, Historia Latinoamericana.
Territorios Dependientes: Aquí se puede ver una lista de dependencias territoriales, con el país que las controla (por ejemplo, las dependencias de la corona británica), y su capital. También se presenta una larga lista de posesiones y colonias que fueron depedientes. Estos territorios no forman parte plenamente de un país independiente, pero el Estado soberano tiene cierto grado de influencia sobre el territorio dependiente. Algunos de los territorios dependientes son plenamente responsables de sus asuntos internos. Una dependencia se diferencia de la subdivisión de un país en que no forma parte geográficamente del Estado soberano ni de su parte constituyente. Mantiene cierto grado de autonomía política del que no disfrutan las subdivisiones administrativas de un país. Véase también: Destacado, Imperios.
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