Narcotráfico
En América Central y Colombia
El crimen organizado es un fenómeno transnacional que extiende sus tentáculos por organizaciones locales y con distintas características dependiendo de cada país. Este ensayo se centra en las redes que establece el narcotráfico en América Latina valiéndose para esto de los actores locales (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A pesar del carácter transnacional del negocio de la droga, el grueso de la industria del narcotráfico se desplaza. Los instrumentos para hacerle frente varían de un estado a otro, sobre todo dependiendo de dónde establece su objetivo EEUU y la DEA (Agencia Estadounidense de Control de Drogas).
Los orígenes del tráfico de droga en Colombia se remontan a 1959, cuando Fidel Castro tomó el poder en Cuba. El levantamiento de Castro desplazó a los traficantes de droga cubanos que se extendieron por América Latina, encontrando especialmente en Colombia el lugar idóneo por su experiencia organizativa a través del comercio de marihuana.
En los años ochenta en Colombia la industria de la cocaína estaba controlada por los dos grandes cárteles enfrentados entre sí, el de Medellín y el de Cali, que fueron atacados y desaparecieron a mediados de los años noventa. Las guerrillas (en especial las FARC) y los paramilitares asumieron entonces el control de la producción y el tráfico ilegal de cocaína. El apoyo de EEUU a través del Plan Colombia para desmantelar estas redes tuvo un efector negativo en México. Hizo que se dispersase el negocio en Colombia, lo que impidió que los medianos productores y traficantes de cocaína colombianos se volvieran grandes monopolios. Los mexicanos que hasta ahora habían sido organizaciones que solo se dedicaban al transporte y distribución de drogas hacia EEUU comenzaron a convertirse en traficantes (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A esto también contribuyó el hecho de que a finales de los años noventa las redes de narcotráfico colombianas dejaron de pagar en efectivo los servicios de transporte de la droga y empezaron a pagar en especie a las organizaciones mexicanas.
El fenómeno colombiano se reprodujo en Perú y Bolivia, donde los grandes capos fueron golpeados por las estrategias antidrogas de EEUU a través para la “Iniciativa Andina Contra las Drogas” (aprobada por el Congreso de EEUU en 2006). Esto llevó al empoderamiento de los cárteles mexicanos y los situó como las organizaciones criminales más poderosas de América Latina.
En 2006 el presidente Felipe Calderón inicia lo que se ha dado en llamar “la guerra contra el narcotráfico”, un enorme despliegue de recursos de las Fuerzas Armadas de México para hacer frente a los principales cárteles de tráfico de drogas que habían convivido mediante acuerdos tácitos y corrupción hasta el año 2000 con el gobierno del PRI (Partido Revolucionario Institucional).
La Iniciativa Mérida, financiada por EEUU, aportó a partir de 2008 a la lucha contra el narcotráfico en México 1.400 millones de dólares, con una pequeña cantidad dedicada a Centroamérica y el Caribe (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A día de hoy en México el presupuesto de seguridad casi se ha duplicado y el número de policías federales se multiplicó por seis. 2011 dejó otras conclusiones acerca del desarrollo del combate al narcotráfico en el país. El cártel de Sinaloa, predominante en el oeste del país y el de los Zetas, en el este, quedan como únicas organizaciones con capacidad para exportar droga al norte (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Ambos cárteles han conseguido hacerse fuertes absorbiendo y uniéndose a otros traficantes de México. La guerra entre estas organizaciones ilegales por la hegemonía en el negocio genera una escalada de violencia espeluznante, por eso desde algunos sectores apuntan a que permitir que uno de los cárteles domine en todo el país reduciría la violencia.
Al margen de esto, para que la industria ilegal se instale de forma sólida en un país son necesarias redes de apoyo dentro de la sociedad. Se requieren individuos dispuestos a violar la ley y miembros de redes de apoyo que consideren que hacerlo es lo apropiado, según explica E. Thoumi “cuando un grupo significativo no acepta como legítimas las leyes y normas formales y cuando violar la ley se justifica porque se considera que esta ha sido capturada por grupos que se benefician de ella, entonces la sociedad se torna vulnerable al desarrollo del crimen organizado”1. El conflicto entre las normas formales (Constitución, leyes, decretos…) y las normas de comportamiento informales, no escritas, de una sociedad es un factor necesario para que surja la criminalidad.
América Central y Caribe, debido a la debilidad de sus instituciones públicas; la corrupción; la situación de pobreza de la mayor parte de la población y a la incapacidad de los gobiernos para hacerse cargo de las necesidades de sus ciudadanos, se ha convertido en un territorio donde los narcotraficantes campan a sus anchas. Por su situación geográfica, Honduras, Guatemala y El Salvador son los países que se han visto en los últimos años más afectados. Un ejemplo de esto es que en Guatemala han fracasado grandes operaciones para capturar a los líderes del principal cartel guatemalteco, los Lorenzana, cuando miles de ciudadanos han salido armados a defender a estos cabecillas, frustrando las operaciones organizadas por la DEA.
La presión de las autoridades mexicanas y colombianas, reforzadas por Estados Unidos, empuja a las redes de narcotráfico a usar América Central como almacén y campo de operaciones mezclándose con los actores ilegales locales. En Honduras y El Salvador las violentas maras han llegado a una relación simbiótica con el narco. Cómo enunciaba al principio del ensayo, el tráfico de drogas se desplaza: América Central antes servía de lugar de paso, la situación ahora trasciende con mucho este papel y sitúa a la región como protagonista en detrimento de las que han sido las potencias de la droga en el continente.
El problema que se presenta es que las economías de los países centroamericanos son mucho más débiles y tienen un potencial bastante menor que el de Colombia y México. La capacidad de hacer frente al narcotráfico en América Central se reduce aún más dado que esta economía ilegal puede competir e incluso superar a la economía legal de los países (lo cual no ocurría en Colombia y México). El dinero del narcotráfico es suficiente en Centroamérica no ya como para que llegue en forma de corrupción a las esferas políticas más altas sino como para llegar a crear poderes que sustituyan al Estado, lo que convertiría a las organizaciones de tráfico de drogas en imparables.
Autor: Ana Morales (A)
La guerra contra el narcotráfico en México y su Dimensión Internacional
América del Sur produce la mayor parte de cocaína que se demanda a escala mundial, Estados Unidos consume prácticamente la mitad de ella y México se ha convertido en el principal distribuidor. Una situación que está afectando la seguridad nacional del país y, por tanto, condiciona su política exterior. Las cifras no son nada buenas: 48.000 muertos y más de 5.000 desaparecidos desde que en 2006 comenzase el mandato del actual presidente, Felipe Calderón, quien abandonará Los Pinos, la sede de gobierno, este año. (Según los datos del semanario Zeta, cuyas investigaciones le han costado la vida a dos de sus redactores, el número real sería mayor de 60.000 víctimas).
Sin embargo el problema no es exclusivamente mexicano. La aproximación para abordar la crisis de seguridad que causa el narcotráfico debe ser hemisférica, como apuntan Francis Maertens y Amado Philips de Andrés (2009) ya que involucra prácticamente a todo el continente, aunque actualmente sea este país quien se gana todos los titulares. Según el Informe Mundial sobre las Drogas 2010, entre los años 2000 y 2009, el cultivo de coca disminuyó en Colombia en un 58%, mientras que aumentó en un 38% en Perú y en un 112% en Bolivia, países estos últimos que ya pueden producir su propia coca refinada, si bien está destinada principalmente al mercado europeo y del Cono Sur. Estados Unidos sigue siendo el mayor consumidor y ahí va destinada el 41% de la cocaína a escala mundial. Un mercado de 38 millones de dólares. El 90% de la cocaína que se consume en Estados Unidos es colombiana. También el 90% de lo que entra en el país lo hace a través de la frontera con México.
A principios de la década de 1990 se desmantelaron los carteles colombianos de Medellín y Cali, con lo que el tamaño de los grupos de delincuencia organizada en Colombia se redujo. La consecuencia fue un aumento en la competencia por el mercado. Cambios legislativos en el país sudamericano, sumado a un mejoramiento de los controles en los vuelos hacia Estados Unidos y de las remesas en la región del Caribe redujeron la capacidad de los grupos colombianos. Pero, lo que unos pierden, otros lo ganan y en 2008 se descubrieron grupos mexicanos de delincuencia organizada controlando los canales (véase qué es, su definición, o concepto, y su significado como “canals” en el contexto anglosajón, en inglés) ilícitos de distribución de cocaína y heroína en 230 ciudades estadounidenses, mientras que en 2005 se hizo ‘solo’ en 100. Por su parte, los colombianos controlaban 40 ciudades, la mayor parte en el nordeste (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Ante estos datos, cabría preguntarse si un posible (y poco probable por ahora) debilitamiento de los cárteles mexicanos, lejos de disminuir el problema, llevaría más bien al ascenso de nuevos cárteles en países centroamericanos (donde la tasa de homicidios es entre tres y cinco veces mayor que en México), y el desarrollo de nuevas rutas de entrada, una mayor competencia y una caída de los precios, por lo que la droga sería accesible a un mayor número de consumidores.
Por ello, la respuesta debe ser hemisférica e integral. Una de las perspectivas fundamentales es abordar la situación como un problema de salud, tal y como defiende la ONU, que señala que un gran número de estudios demuestran la eficacia del tratamiento para reducir la demanda de drogas. Y no hay que olvidar que éste es, finalmente, un mercado de oferta y demanda.
Hoy por hoy, el narcotráfico es la principal amenaza a la seguridad nacional de México.Si, Pero: Pero es una amenaza global, ya que genera unas ganancias superiores al PIB de algunos de los países en los que opera, lo que acaba comprometiendo la seguridad de dichos Estados. El informe de la ONU señala al menos dos formas de amenaza a la estabilidad: por un lado, en los países donde la insurgencia y los grupos armados ilegales se financian gracias a la producción y tráfico de drogas (se puede pensar en este caso, por ejemplo, en las FARC colombianas) y, por otra parte, en los países donde los traficantes logran tal nivel del poder que pueden “asumir el control del estado mediante la confrontación violenta, la corrupción a altos niveles o (por lo general) ambas cosas”.Entre las Líneas En este último caso, no se puede dejar de pensar en México o, al menos, algunos de sus estados.Entre las Líneas En este país, además, los carteles de la droga están ‘diversificando’ sus actividades ante la caída del comercio de la cocaína y a su negocio de tráfico de drogas está aunando el de la trata de personas (ver sus características, sus víctimas y el tráfico -ilegal- de personas; los instrumentos internacionales multilaterales patrocinados por las Naciones Unidas son los siguientes: Protocolo modificando el Convenio para la Represión de la Trata de Mujeres y Niños, concertado en Ginebra el 30 de septiembre de 1921, y el Convenio para la Represión de la Trata de Mujeres Mayores de Edad, concertado en Ginebra el 11 de octubre de 1933. Lake Success, Nueva York, 12 de noviembre de 1947; Convenio para la Represión de la Trata de Mujeres y Niños, concertado en Ginebra el 30 de septiembre de 1921 y enmendado por el Protocolo firmado en Lake Success, Nueva York, 12 de noviembre de 1947. Nueva York, 12 de noviembre de 1947; Convenio Internacional para la Represión de la Trata de Mujeres y Niños. Ginebra, 30 de septiembre de 1921; Convenio para la Represión de la Trata de Mujeres Mayores de Edad, concertado en Ginebra el 11 de octubre de 1933 y enmendado por el Protocolo firmado en Lake Success, Nueva York, 12 de noviembre de 1947. Lake Success, Nueva York, 12 de noviembre de 1947; Convenio Internacional para la Represión de la Trata de Mujeres Mayores de Edad. Ginebra, 11 de octubre de 1933; Protocolo que modifica el Acuerdo internacional para asegurar una protección eficaz contra el tráfico criminal denominado trata de blancas, firmado en París el 18 de mayo de 1904, y el Convenio internacional para la represión de la trata de blancas, firmado en París el 4 de mayo de 1910. Lake Success, Nueva York, 4 de mayo de 1949; Acuerdo internacional para asegurar una protección eficaz contra el tráfico criminal denominado trata de blancas, firmado en París el 18 de mayo de 1904 y enmendado por el Protocolo firmado en Lake Success, Nueva York, el 4 de mayo de 1949. Lake Success, Nueva York, 4 de mayo 1949, Acuerdo internacional para asegurar una protección eficaz contra el tráfico criminal denominado trata de blancas. París, 18 de mayo de 1904; Acuerdo internacional para asegurar una protección eficaz contra el tráfico criminal denominado trata de blancas, firmado en París el 4 de mayo de 1910 y enmendado por el Protocolo firmado en Lake Success, Nueva York, el 4 de mayo de 1949. Lake Success, Nueva York, 4 de mayo 1949; Acuerdo internacional para asegurar una protección eficaz contra el tráfico criminal denominado trata de blancas. París, 4 de mayo de 1910; Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena. Lake Success, Nueva York, 21 de marzo de 1950; Protocolo final del Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena. Lake Success, Nueva York, 21 de marzo de 1950), los secuestros y la extorsión.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Junto a todo esto, hay que tener en cuenta que los grupos delictivos están permeando en los cuerpos de seguridad del Estado mexicano a través del soborno (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “bribery” en derecho anglosajón, en inglés) y la amenaza a sus funcionarios (Briscoe, 2008). Y, sobre todo, no olvidar que los carteles consiguen su armas especialmente al norte del río Bravo, lo que demuestra la necesidad de una política de lucha conjunta entre Estados Unidos y México mucho más eficaz de la que se está llevando a cabo.
El despliegue de fuerzas de seguridad por parte del gobierno mexicano en la frontera norte ha llevado a un incremento de la violencia, en la que las víctimas son, por lo general, miembros de los carteles en lucha por las rutas, pero también, cada vez más, civiles. La estrategia de “la mano dura” es cuestionada por su unidimensionalidad (Benítez Manaut, 2009). Y, si bien se han logrado avances, la situación actual que vive México hace necesario un replanteamiento de las estrategias de cooperación internacional y, especialmente, mecanismos de fortalecimiento del Estado que lo haga menos vulnerable a la actuación de los grupos criminales.
Autor: Purificación Lucena (A)
Bibliografía
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– HAKIM, Peter. Replantear la política antidroga de EEUU. Estudios de Política Exterior. Política Exterior, septiembre-octubre 2011, nº143, p.72-83.
– MAIHOLD, Günther. Crimen organizado y seguridad en América Latina.[rtbs name=”latinoamerica”] [rtbs name=”historia-latinoamericana”] Estudios de Política Exterior. Política Exterior, septiembre-octubre 2011, nº 143, p. 92-101.
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– MACLACHLAN, Colin M. El narcotráfico: el estado de la industria ilegal de drogas hoy y las implicaciones para el futuro. Documento de trabajo, Instituto de Investigaciones Culturales Latinoamericanas, 1995.
– BENÍTEZ MANAUT, Raúl. (2007), La iniciativa Mérida: desafíos del combate al crimen y el narcotráfico en México. En: Boletín Elcano [en línea], 10 diciembre (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). ARI Nº 129/2007.
– BENÍTEZ MANAUT, Raúl. (2009), Crimen organizado y narcotráfico en México y América Central. En: FRIDE [en línea], nº 582, 3 marzo. Otras publicaciones.
-BRISCOE, Iván: Conflictos en la frontera: las nuevas zonas calientes de América Latina.[rtbs name=”latinoamerica”] [rtbs name=”historia-latinoamericana”] Madrid: Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), julio de 2008, 10 pp. Disponible en: https://www.fride.org/publicacion/459/conflictos-en-la-frontera:-las-nuevas-zonas-calientes-en-america-latina [Fecha de última consulta: 9/03/2012].
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-UNODC, Informe Mundial sobre las drogas 2010. Viena, 2010: Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. 307 p. ISBN: 978-92-1-148256-0
-MAERTENS, Francis y PHIPIP DE ANDRÉS, Amado: Las Américas 2010-20: combate al narcotráfico y la delincuencia. Madrid. Estudios de Política Exterior, nº 131. Septiembre/Octubre 2009.
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Muy buen ensayo con un carácter muy científico. Has utilizado bien las fuentes primarias y secundarias, teniendo en cuenta lo delicado del tema y lo difícil que supone conseguir datos de violencia vinculada al crimen organizado. La mayoría de los datos de víctimas de este tipo de violencia provienen de la sociedad civil, las ONG activas en el terreno que llevan archivos de asesinatos, mientras que el mercado de la cocaína solo se puede medir a través de la demanda, ya que la oferta no genera ese tipo de datos.