Este texto de la plataforma se ha clasificado en , , , ,

Políticas Públicas en Tecnología

Políticas Públicas en Tecnología

Historia de la Industria de las Telecomunicaciones y de las Tecnologías de la Comunicación

Historia de la Industria de las Telecomunicaciones

Véase la historia de la industria o sector de las Telecomunicaciones en el mundo.

Historia de la Industria de las Tecnologías de la Comunicación

Véase la historia de la industria o sector de las tecnologías de la comunicación en el mundo.

Características

Véase también la política científica de Filipinas.

Políticas Públicas Científicas y Tecnológicas en las Ciencias Sociales Latinoamericanas

Definición La primera acepción del Diccionario de la lengua española de la Real Academia señala que Política (del latín politice y éste del griego polis, ciudad), es el arte de gobernar y dar leyes y reglamentos para mantener la tranquilidad y seguridad públicas, y conservar el orden y buenas costumbres. La Sociedad Francesa de Filosofía (Vocabulario técnico y crítico de la filosofía, publicado por André Lalande, Buenos Aires, Argentina, Ed. El Ateneo, 1967, p. 770) consigna un sentido reciente del término que tiene el valor por extensión de «acción dirigida según un plan elaborado de antemano».

De ahí que política científica y tecnológica designe las medidas que se proponga implementar quien esté facultado para llevar a cabo los objetivos propuestos en el campo de las ciencias y de la tecnología. Esta palabra, derivada de técnica, designa desde la segunda mitad del siglo XVIII al conjunto de los conocimientos propios de un oficio mecánico o arte industrial (Cfr. Real Academia Española, en la obra citada, y Joan Corominas, Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Madrid, España, Ed. Gredos, 1961, p. 456).Entre las Líneas En fecha (posterior) y con un sentido más adecuado a los objetivos de este Diccionario, el término política científica ha sido definido en sentido amplio como «el conjunto de intervenciones, decisiones y actividades de distintos tipos Que poderes existentes en una sociedad, tendientes a obstaculizar o estimular el proceso de la investigación científica y la aplicación de Sus productos con referencia a determinados objetivos de naturaleza socioeconómica, política, militar y cultural» (Marcos Kaplan, Política científica y ciencia política, ed. con Jorge A. Sábato, Laboratorios de investigación o fábricas de tecnología, Buenos Aires, Ciencia Nueva, 1972, p. 71).

En cuanto al vocablo tecnología en el sentido de utilización de los conocimientos propios de cada ciencia (para un examen del concepto, véase que es la ciencia y que es una ciencia física), actualmente tiene el valor de «conjunto ordenado de conocimientos utilizados en la producción y comercialización (vender lo que se produce; véase la comercialización, por ejemplo, de productos) o/y, en muchos casos, marketing, o mercadotecnia (como actividades empresariales que tratan de anticiparse a los requerimientos de su cliente; producir lo que se vende) de bienes y servicios», según Sábato (en la obra citada, p. 10). Este autor señala que por definición la tecnología constituye ella misma un objeto de comercio entre los que no la poseen y la necesitan. La tecnología adquiere así Un precio de venta y se convierte ella misma en una mercancía.

Ciencia, tecnología y desarrollo

Como podrá inferirse de los conceptos precedentes, la determinación de una cierta política en la actividad científica o tecnológica de un país va a estar íntimamente ligada a los objetivos políticos del Estado, tanto internos como externos.

La disponibilidad de ciencia y técnica en cantidad y calidad adecuadas, la aptitud para su desarrollo autónomo, se vuelven necesidad ineludible para la supervivencia y para las posibilidades de progreso de cualquier país. Esta circunstancia adquiere especial relevancia para los países del llamado «Tercer Mundo». La ciencia y la técnica son cada vez más mundiales por los problemas que asumen, y por la escala de difusión de los descubrimientos, las invenciones y las innovaciones. Su distribución entre regiones y países dista sin embargo de ser uniforme, se torna enormemente desigual en términos de foco de emergencia y producción, de itinerarios de propagación, de productividad y uso de los resultados. El proceso sé caracteriza por una tendencia a la concentración del avance científico y técnico en los Estados Unidos y en la Unión Soviética, en desmedro del resto de sus respectivos bloques., y por la creciente postergación de los países semidesarrollados y en vías de desarrollo (Kaplan, en la obra citada, pp. 52-53).

Puede afirmarse que la ciencia y la tecnología actuales se encuentran en general adaptadas a las necesidades de un sistema social cuyo factor dinámico es la producción industrial masificada, diversificada, de rápida obsolencia, cuyo principal problema es vender, crear consumidores, ampliar mercados, crear nuevas necesidades, o como quiera decirse, y cuya institución típica es el gran consorcio, modelo de organización y filosofía para las fuerzas armadas, el gobierno, las universidades.

Es lógico que este sistema instrumente para perpetuarse las políticas científicas «y tecnológicas necesarias para estimular la especialización, la productividad, la competencia individual, la invención ingeniosa, el uso de aparatos., y adopte criterios cuantitativos de rentabilidad de inversiones para evaluar todo tipo de actividad. Esto se refleja en la ciencia actual de todo el mundo: en países desarrollados por adaptación y en los demás por seguidismo, por colonialismo científico (Osear Varsavsky, Ciencia, política y cientificismo, Buenos Aires, Argentina, Centro Editor de América Latina, 5a. ed., 1974, p. 42).

Se ha dicho que «la ciencia sin tecnología se vuelve estéril, mientras que la tecnología sin la ciencia se vuelve moribunda», lo que expresa la interdependencia que existe entre estas disciplinas.Si, Pero: Pero mientras la ciencia tiene un carácter internacional, dado que sus adquisiciones son difundidas por medio de las revistas especializadas, la tecnología esconde sus descubrimientos por su significado industrial y comercial (Cfr. el concepto de tecnología: mercancía, enunciado por Sábato, en la obra citada, p. 71), y establece la propiedad de los mismos.

Son varios los factores que pueden ser los causales de una falta del desarrollo científico y tecnológico de un país, entre ellos pueden señalarse los económicos, educacionales o políticos.Entre las Líneas En los países industrializados su crecimiento económico es debido a su tecnología, apuntalada por su organización y administración, su hábil mano de obra, sus materias primas y equipos. Su tecnología depende de las investigaciones científicas realizadas., pero un elemento importante que alienta a estas investigaciones está representado por la demanda existente o potencial del mercado (Vicente H. Ricardo, Ciencia y tecnología en países en desarrollo, primera parte, en «Informaciones del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas», Núm. 100, Buenos Aires, Argentina, 1974, pp. 45).

La situación en América Latina. Se ha señalado que el sombrío neomalthusianismo de comienzos del 60 ha sido reemplazado por la fe optimista de que la ciencia y la tecnología aplicada adecuadamente serán capaces de liberar a los millones de campesinos del mundo de su pobreza y encauzarlos por la senda de la prosperidad (Solón Barraclough y Jacobo Schatan, Políticas tecnológicas, Centro de Estudios de la Realidad Nacional, Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile, Núm. 5, septiembre de 1970, p. 23).

Sin embargo, en la historia de América Latina se ha evidenciado que las innovaciones tecnológicas no siempre fueron acompañadas de un mejoramiento correlativo en las condiciones de vida de toda la población (Eliseo Giai y Jorge Glusman, Tecnología, concentración y productividad agraria en América Latina. Tecnificación no es reforma agraria, en Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, Proceso al Desarrollismo, Buenos Aires, Argentina, Ed. Cuenca, 1974, p. 194).

Hace cuatro siglos, al producirse el Descubrimiento de América, movidos aparentemente los conductores por el interés comercial de llegar por vía breve al país de la especiería, e impulsados también los dirigidos por apetencias materiales, pero en verdad empujados unos y otros por esa fuerza inconsciente que impele a ciertos hombres a descubrir las novedades que después aprovecharán los seguidores, las tierras nuevas plantearon problemas nuevos, y a la larga engendraron nuevas disciplinas científicas y nuevas técnicas Qulio Rey Pastor, La ciencia y la técnica en el Descubrimiento de América, Buenos Aires, Argentina, Ed. Espasa Calpe, 1942, p. 16).

A pesar de ello, tanto la producción como la población agrícola en buena parte del Perú actual por ejemplo son inferiores a las que se registraban en la época de la Conquista, y el nivel de muchos campesinos probablemente más bajo aún (Giai y Glusman, en la obra citada, p. 194).

El mencionado estudio de Barraclough y Schatan señala que, aunque la tecnología moderna contribuyó a elevar los rendimientos (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) y aumentar la producción agrícola global, también incrementó el desempleo rural y acentuó el proceso de concentración del ingreso y la renta. Indudablemente el proceso registrado es el resultado de la falta de una política científica y tecnológica adecuada a la realidad y a los intereses latinoamericanos, situación que en el caso específico de Perú ha comenzado a ser revisada y corregida por el gobierno popular instalado a partir de 1968 (Cfr. general Juan Velasco Alvarado, La revolución peruana, Buenos Aires, Argentina., Ed. Universitaria de Buenos Aires, 1973, pp. 9 y ss). Análisis recientes han demostrado que los agricultores más grandes (que poseen la mayor cantidad de tierra y recursos financieros y un más fácil acceso al crédito y a la asistencia técnica) son los que c0ncentran la aplicación de la nueva tecnología, mientras que los pequeños productores y los trabajadores sin tierra ven restringirse cada vez más sus oportunidades de acceso a los mercados y a las fuentes de trabajo, respectivamente. Esas afirmaciones se apoyan en estudios realizados en Venezuela y Brasil, pero principalmente en el Estudio de la economía agrícola de México, de Salomón Eckstein, donde se muestran disparidades muy grandes en el comportamiento de distintos estratos de la agricultura mexicana (Giai y Glusman, en la obra citada, p. 194).

Desde fines del siglo XIX los movimientos internacionales de capitales se agigantan al desarrollarse las economías de nuevos países, necesitados de ayuda financiera. Se crea así un circuito económico, o por mejor decir, unas relaciones económicas de dependencia entre países inversores de capital y países en vías de desarrollo o subdesarrollados, en los que intervienen capitales y técnicos de los primeros.

En el caso particular de los países coloniales, los capitales Se destinan exclusiva; e, inmediatamente a la explotación de las fuentes de materias primas o productos básicos para su importación y disfrute en el país inversor: plantaciones, explotaciones mineras, etc., para lo cual se crearon solamente la infraestructura indispensable (ferrocarriles, carreteras, puertos, etc.) con apenas beneficio alguno para el país en cuestión (Valentín Vázquez de Prada, Historia económica mundial, 3a. ed., Madrid, España, Ed. Rialp S. A., 1972, t. II, p. 292).

Estos conceptos deben ser aplicados a la evolución económica y política de las antiguas posesiones españolas y portuguesas. El subdesarrollo de Latinoamérica debe ser entendido entonces como el reverso necesario, del desarrollo de Inglaterra y de sus consecuentes Estados Unidos de Norte América. América Latina no aplica en su propio beneficio los resultados de la investigación científica por la sencilla razón de que en el campo preciso de la industrialización no tiene ninguna, y se condena a padecer la tecnología de los poderosos, que castiga y desplaza a las materias primas naturales, pero no es capaz de crear una tecnología propia para sustentar y defender su propio desarrollo (Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, 4a. ed., Buenos Aires, Argentina, Ed. Siglo XXI, 1973, p. 383).

Y es así que se recibe la moderna tecnología como en el siglo pasado se recibieron los ferrocarriles, llegando a veces el triste paralelo al hecho de que si hace cien años fueron capitales y esfuerzos locales los pioneros; hoy son también técnicos latinos o institutos nacionales los que proporcionan los cimientos necesarios, incluyendo especialistas que muchas veces se ven obligados luego a emigrar en busca de mejores posibilidades profesionales y económicas. Las grandes corporaciones de capitales norteamericanos o europeos que explotan ventajosamente las carencias latinoamericanas utilizan en gran medida para sus fines lo que con un hábil subterfugio se ha llamado «transferencia de tecnología», y que consiste en una venta, abusiva e impuesta la mayor parte de las oportunidades, de tecnología muchas veces obsoleta en los países de origen o utilizable solo para procesos productivos pertenecientes a las mismas empresas.

Cuando se trata de la relación entre filiales y matrices de empresas extranjeras, las locales no son más que agentes de ventas de la tecnología que «compran» a sus matrices en el exterior, disfrazando bajo el ropaje de regalías a, verdaderos dividendos. Cuando se trata de las empresas nacionales, de capital nacional, la contratación de licencias, marcas comerciales, servicios de ingeniería, procesos industriales, etc., representa más un drenaje de divisas que una verdadera transferencia de tecnología. A través de los mecanismos contractuales, que en general no han sido eficazmente controlados por la legislación vigente, las empresas locales en lugar de obtener un desarrollo tecnológico autónomo, se ven impedidas de conseguirlo por la existencia de cláusulas limitativas como prohibición de exportación, imposibilidad de modificar diseños, obligación de usar experticia (know how) innecesaria, de comprar los consumos y repuestos a un proveedor fijo, en general la misma empresa vendedora de Ja tecnología, etc. (Osear Varsavsky, Estilos tecnológicos, Buenos Aires, Argentina, Ed. Periferia, 1974, p. 91. Sobre los contratos de Knowhów, véase Héctor Masnatta, Los contratos de transmisión de tecnología, Buenos Aires, Argentina, Ed. Astrea, 1973 y José Antonio Gómez Segade, El secreto industrial (know how). Concepto y protección, Madrid, España, Ed. Tecnos, 1974).

Todo esto deriva en dependencia técnica y cultural que somete a nuestros técnicos y científicos a una frustración personal y profesional, promoviendo inclusive la emigración constante y creciente de ellos a otros países, debilitando los cuadros técnicos y cohibiendo la posibilidad de revertir el proceso de la dependencia (Héctor Masnatta, Tecnología, patentes y empresas multinacionales, en Instituto Argentino para el Desarrollo Económico, Empresas multinacionales.

Buenos Aires, Argentina, Cuenca Ed., 1973, p. 213). Estudiando las características de la transferencia de tecnología en las industrias farmacéutica y químicas extranjeras en Colombia, se comprobó que las utilidades declaradas representan apenas el 3,4% de las ganancias efectivas, el pago de regalías el 14 % y el sobreprecio el 82,6% restante. El hallazgo puede extenderse sin riesgos a otros países por cuanto no solo los laboratorios que operan en Colombia son los mismos en toda América Latina, sino por la comunidad de situaciones de base (Carlos M. Vilas, «Monopolios, empresas multinacionales y la extranjerización de la sociedad y del Estado en Argentina», en Empresas multinacionales, en la obra citada, p. 77).

La situación que señalamos resulta tan evidente y de tal gravedad, que la Confederación Pugwash sobre Ciencias y Asuntos Mundiales, originada en las intachables actividades nada menos que de Albert Einstein y Bertrand Russell, ha redactado un Código de Conducta Internacional para la transferencia de tecnología, haciendo suya la moción aprobada en la reunión de la UNCTAD celebrada en Santiago de Chile en 1973. Aunque debe tenerse en cuenta que esas normas solo valen como pautas morales para los países que poseen el desarrollo para aplicarlo al beneficio de su propia tecnología, la sanción de ese código ético constituye una importante llamada a la atención mundial.

Precisamente transmisión de tecnología desde los países desarrollados hacia los países en desarrollo es hoy un tema obligado de debate en la gran mayoría de las reuniones nacionales e internacionales que se efectúan sobre el desarrollo económico de las regiones más atrasadas. Existe consenso sobre la necesidad de que se efectúe esa transferencia. El grado de unanimidad disminuye, sin embargo, cuando se trata de definir el tipo específico de conocimiento tecnológico necesario, los canales (véase qué es, su definición, o concepto, y su significado como «canals» en el contexto anglosajón, en inglés) a través de los cuales debe llegar a los países y sobre todo, las condiciones que los países en desarrollo deberán estar dispuestos a aceptar para obtener esa tecnología (Fernando Fajnzylber, La empresa internacional en la industrialización de América Latina, en la recomendable selección de José Serra, Desarrollo latinoamericano, Ensayos críticos, México, D (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F., México, Fondo de Cultura Económica, 1974, p. 146). Un paso importante en el sentido enunciado precedentemente ha sido dado en el marco del Acuerdo de Integración Subregional, conocido oficialmente como Acuerdo de Cartagena, que en 1970 adoptó unánimemente la Decisión N924 intitulada «Régimen común a los capitales extranjeros (referido a las personas, los migrantes, personas que se desplazan fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional, de forma temporal o permanente, y por diversas razones) y sobre marcas, patentes y regalías», que implica la adopción de un criterio uniforme frente a un enemigo común (Miguel S. Wionczeck, Inversión y tecnología extranjera en América Latina, México D (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F., México, Ed. Joaquín Mortiz, 1971, p. 71).

Sin embargo, la dependencia cultural que importan los actuales medios de adquisición de tecnología en América Latina, dificultosamente podrá ser vencida si no se llega a un esfuerzo conjunto de los países subdesarrollados técnicamente, aunque paradójicamente inmensamente ricos en materias primas y recursos naturales.

Necesidades de una política científica y tecnológica latinoamericana. De lo hasta aquí expuesto podrá inferirse la importancia para los pueblos de América Latina de fijar una política científica y tecnológica propia, que permita la afirmación de la autonomía cultural como eficaz medio de lucha contra el imperialismo. El sentido de autonomía cultural como base y fundamento de una política científica y tecnológica debe ser aclarado, pues es muy fácil atacar por el ridículo la idea de una ciencia uruguaya o panameña. ¿Qué es una física argentina o una sociología argentina aparte de aplicaciones locales de verdades universales descubiertas por esas ciencias? La ley de la gravitación no es inglesa, aunque haya sido descubierta allí. Lo que es verdad en Nueva York, también es verdad en Buenos Aires.

Como bien señala Varsavsky (Ciencia, política y cientifismo, en la obra citada, p. 48) lo que ocurre es que la verdad no es la única dimensión que cuenta: hay verdades que son triviales, hay verdades que son tontas, hay verdades que solo interesan a ciertos individuos.Si, Pero: Pero hay otra dimensión del significado que no puede ignorarse la importancia.

No todas las investigaciones tienen la misma importancia, y por lo tanto la misma prioridad; ellas no pueden elegirse al azar. Y la importancia es algo esencialmente local; una teoría sobre el petróleo no tiene el mismo interés en Suiza que en Venezuela.Entre las Líneas En Argentina, por ejemplo, no deben usarse los criterios de importancia del hemisferio norte, y si se usan los intereses propios, ya se habrá comenzado a hacer ciencia argentina.

Han fracasado hasta ahora los esfuerzos de la Economía y la Sociología por establecer las leyes generales que sirvan para algo interesante a la escala de las naciones en desarrollo. Las pocas leyes válidas son tan amplias que resultan triviales o se refieren a escalas de tiempo inútiles para. la acción (como la teoría de las civilizaciones de Toynbce, si fuera cierta). Y las que sirven para guiar la política económica de un país europeo, no tienen casi nunca validez en Latinoamérica. La insistencia en querer aplicarnos leyes empíricas, criterios o instrumentos que han probado alguna eficacia en el Norte, es un concepto erróneo de la ciencia por parte de los que desde allí lo proponen, es mero seguidismo por parte de los que lo aceptan (Varsavsky, Ciencia, política y cientifismo, en la obra citada, p. 50).

Las políticas científicas latinoamericanas deben ser fijadas teniendo a la vista las especiales condiciones de los pueblos en desarrollo, que requieren a la par de medidas de implementación de tecnología moderna los cambios sociales que permitan que las nuevas pautas alcancen los objetivos deseados. Esta necesidad puede ser observada con más claridad en el campo de la modernización del agro preocupación uniforme en la economía americana al sur del Río Grande, ya que se ha demostrado que la estrategia de la tecnificación sin Reforma Agraria es falsa. Al respecto la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha señalado que «conviene aclarar que las estrategias que se preocupan solo por una modernización tecnológica sin cambios estructurales limitan el desarrollo a solo una de sus dimensiones y acaban por perder su eficacia incluso en cuanto al cambio tecnológico, llevando a una situación de estancamiento y, por ende, de conservación de la sociedad tradicional. De hecho, si la modernización tecnológica no va acompañada o precedida por una transformación social, puede convertirse en un factor negativo para el desarrollo, considerado como un proceso de promoción humana de toda la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El progreso técnico sin la reforma estructural conduce a un tipo de crecimiento sin justicia social, lo que implica la represión de los grupos no privilegiados cuando éstos pretenden ejercer su poder social. Eso está en abierta contradicción con pronunciamientos de las Naciones Unidas y el Si tema Interamericano» (Seminario sobre Reforma Agraria, de FAD Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, cit. por Elíseo Giai y Jorge Glusman, «Estrategia para superar el estancamiento argentino», en Proceso a1 desarrollismo, en la obra citada, p. 232).

Si alguna afirmación científica nos permite hacer la experiencia concluye Varsavsky (en la obra citada, p. 50) es que conviene planear una política científica y tecnológica en su marco de referencia local buscando los factores importantes y las leyes adecuadas al caso particular, sin despreciar la experiencia universal, pero sin aceptarla a priori. Hacer eso en Panamá o Brasil, es hacer ciencia panameña o brasileña. Y sus adelantos contribuirán a construir. la ciencia o la técnica universal, más que el seguidismo a las ideas del hemisferio Norte Para evitar confusiones, la autonomía científica y tecnológica es independiente de criterio, actitud crítica, pero de ninguna manera rechazo indiscriminado de todo lo que provenga de otro país: ideas, aparatos, información, etc.

En los países en desarrollo la agricultura constituye la principal fuente de riqueza y aproximadamente la tercera parte del Producto Bruto Interno depende de ella, que proporciona alrededor del 50 % de las exportaciones de bienes y servicios y mantiene en ciertos casos al 70 % de la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Sin embargo es preciso considerar que con el crecimiento demográfico que se anuncia, también aumentará el número de personas cuya subsistencia dependerá de la agricultura.

La FAO estima que para el año 1985 la población de los países en desarrollo habrá aumentado en 1.000 millones de habitantes, de los cuales 400 millones se dedicarán a la agricultura.Entre las Líneas En esas circunstancias será preciso estructurar una política que permita crear empleos adicionales en la actividad agrícola o industrial para evitar problemas de desocupación con sus graves consecuencias sociales. De cualquier manera, con esta explosión demográfica, la agricultura no podría superar los problemas de alimentación y de pleno empleo, por lo que muchos de los habitantes de las zonas agrícola ganaderas emigrarían a las ciudades donde las industrias darían más posibilidades de trabajo. Si el perfeccionamiento tecnológico logra un incremento sobre la producción agropecuaria, por ejemplo, mejorando las variedades de cereales, se establecerá un equilibrio entre la agricultura y la industria y condicionará la superación en gran parte de problemas socioeconómicos (Ricardo, en la obra citada, p. 7).

El proceso comercial de bienes y servicios de los productos agrícolas, que comprende almacenamiento, transporte y procesamiento de estos, será también factor de crecimiento y de ocupación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).

El anacronismo de las organizaciones sociales y económicas de los pueblos es un factor de fundamental importancia en su falta de desarrollo. No es suficiente el mejoramiento tecnológico para este desarrollo; es preciso realizar una razonable distribución de la tierra, asegurar su mecanización, conquistar nuevos mercados, etc, como expresiones de una verdadera política científica y tecnológica latinoamericana. [1]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Julio Guillamondegui (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.

Véase También

Bibliografía

La invasión rusa de Ucrania

La invasión rusa de Ucrania ha transformado bruscamente el mundo. Millones de personas ya han huido. Un nuevo Telón de Acero se está imponiendo. Una guerra económica se profundiza, mientras el conflicto militar se intensifica, las víctimas civiles aumentan y las pruebas de horribles crímenes de guerra se acumulan. Nuestro trabajo en ayudar a descifrar un panorama que cambia rápidamente, sobre todo cuando se trata de una creciente crisis de refugiados y el riesgo de una escalada impensable.

En el contexto de la Guerra de Ucrania, puede interesar a los lectores la consulta de la Enciclopedia de Rusia y nuestro contenido sobre la historia de Ucrania, que proporciona un análisis exhaustivo del pueblo, la política, la economía, la religión, la seguridad nacional, las relaciones internacionales y los sistemas y cuestiones sociales de Rusia y Ucrania. Estos recursos están diseñados para complementar el estudio de la política comparada, la historia mundial, la geografía, la literatura, las artes y la cultura y las culturas del mundo. Los artículos abarcan desde los primeros inicios de la nación rusa hasta la Rusia actual, pasando por el ascenso y la caída de la Unión Soviética y la anexión de Crimea.

Respecto a la Revolución rusa, se examinan los antecedentes y el progreso de la Revolución. Empezando por los movimientos radicales de mediados del siglo XIX, la Enciclopedia abarca el desarrollo del movimiento revolucionario creado por la intelectualidad; la condición de los campesinos, la de la clase obrera y la del ejército; el papel de la policía secreta zarista; los "agentes provocadores"; la propia clandestinidad de los revolucionarios. Se dedica una sección importante a la aparición de movimientos de liberación entre las minorías nacionales de las zonas fronterizas. La Enciclopedia también considera la formación de las instituciones soviéticas y la aparición de la cultura revolucionaria mucho antes de 1917, así como la política y estrategia de seguridad rusa, y sus relaciones con la OTAN y occidente.

Entradas relacionadas por sus etiquetas

Ciencia


Guía Esencial de los Fundamentos de las Ciencias


Deja un comentario