Res Pública
Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] Nota: puede ser de interés la información sobre la Convención de Viena sobre la Sucesión de Estados en Materia de Tratados y sobre la Sucesión de Estados (State Succession).
A continuación se examinará el significado.
¿Cómo se define? Concepto de Res Pública
Definición de res publica en el contexto del derecho administrativo público argentino: En latín. Frase. Nombre femenino. La cosa pública, como el Estado o la República. (DCJPS).
Significado Alternativo de Res Pública
Cualquier propiedad generalmente abierta a la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). (Doc.46: 12).
Significado Alternativo de Res Publica
Por extensión, cuestiones de interés general y, más específicamente, asuntos relacionados con la administración y el Estado. (Doc.46: 12). Los países con una cultura republicana más avanzada (con mayor conciencia de la respública) están evolucionando –desde hace varias décadas– en el desarrollo de una gestión cotidiana de la transparencia. (Doc.56: 77). Res Publica en inglés: res publica. Res Publica en francés: la chose publique.[1]
Creación, Orígenes o Nacimiento del Estado
Toda explicación de los orígenes del estado parte de la premisa de que «nosotros» (no los lectores, sino algún nosotros genérico, tan amplio que no excluya a nadie) participamos en la creación del estado.Si, Pero: Pero lo cierto es que el único «nosotros» que conocemos (nosotros mismos y las personas que nos rodean) nacemos en el estado; y nuestros antepasados, hasta tan lejos en el tiempo como podamos remontarnos, también nacieron en el estado. El estado está siempre ahí, antes que nosotros.
(¿Cuánto tiempo atrás podemos remontarnos? El pensamiento africano ha llegado al consenso de que después de la séptima generación ya no es posible distinguir entre historia y mito.)
Si, pese a la evidencia de nuestros sentidos, aceptamos la premisa de que nuestros antepasados crearon el estado, entonces debemos aceptar también lo que esto comporta: que, si lo hubiésemos elegido, nosotros o nuestros antepasados podríamos haber creado el estado de alguna otra forma; tal vez, también, que podríamos cambiarlo colectivamente si así lo decidiéramos.Si, Pero: Pero lo cierto es que, incluso colectivamente, a quienes están «bajo» el estado, a quienes «pertenecen» al estado, les resultará difícil de veras cambiar la forma del estado. Desde luego carecerán (careceremos) de poder para abolirlo. (…)
No está en nuestro poder cambiar la forma del estado y es imposible abolirlo porque, frente al estado, somos, precisamente, impotentes.Entre las Líneas En el mito de la fundación del estado expuesto por Thomas Hobbes, nuestra caída en la impotencia era voluntaria: a fin de escapar a la violencia de la interminable guerra intestina (una represalia tras otra, una venganza tras otra, la vendetta), individualmente y por separado cedíamos al estado el derecho a emplear la fuerza física (el derecho es poder, el poder es derecho), introduciendo así el dominio (la protección) de la ley. Quienes eligen permanecer al margen del pacto quedan fuera de la ley.
La ley protege al ciudadano que la respeta. Incluso protege hasta cierto grado al ciudadano que, sin negar la fuerza de la ley, emplea de todos modos la fuerza contra su conciudadano: el castigo prescrito para el ofensor debe ser acorde con su ofensa. Incluso el soldado enemigo, en la medida en que es el representante de un estado rival, no deberá ser ejecutado si se le captura.Si, Pero: Pero no hay ninguna ley que proteja al fuera de la ley, el hombre que se alza en armas contra su propio estado, es decir, el estado que lo reclama como propio. (…)
Hobbes dice que fuera del estado (la cosa pública, el statum civitatis), el individuo puede experimentar los goces de la perfecta libertad, pero que la libertad no le hace ningún bien. Con el estado, en cambio, «cada ciudadano conserva tanta libertad como necesita para vivir bien en paz, [mientras] se priva a otros de la libertad suficiente para eliminar el temor que inspiran … En resumen: fuera de la cosa pública están el imperio de las pasiones, la guerra, el temor, la pobreza, la maldad, la soledad, la barbarie, la ignorancia, el salvajismo; dentro de la cosa pública están el imperio de la razón, la paz, la seguridad, la riqueza, el esplendor, la sociedad, el buen gusto, las ciencias y la buena voluntad».
Lo que el mito hobbesiano de los orígenes no menciona es que la entrega del poder al estado es irreversible. No tenemos la opción de cambiar de idea, de decidir que el monopolio del ejercicio de la fuerza, codificado por la ley, que detenta el estado, no es al fin y al cabo lo que queremos, que preferiríamos volver a un estado natural. (…)
Nacemos súbditos. Desde el momento en que nacemos somos súbditos. Un distintivo de esa condición es el certificado de nacimiento. El estado perfeccionado detenta y protege el monopolio de certificar el nacimiento. O bien te dan el certificado del estado (y lo llevas contigo), con lo que adquieres una identidad que durante el curso de tu vida le permite al estado identificarte y seguir tu rastro (dar contigo), o bien vives sin identidad y te condenas a vivir fuera del estado como un animal (los animales no tienen documentos de identidad).
No solo no puedes ingresar en el estado sin certificación: para el estado no estás muerto hasta que se certifica tu muerte; y solo puede certificar tu muerte un funcionario que, a su vez, detenta una certificación del estado. El estado procede a la certificación de la muerte con extraordinaria meticulosidad, como lo prueba el envío de un gran número de científicos forenses y burócratas para inspeccionar y fotografiar y manosear y empujar la montaña de cadáveres humanos que dejó tras de sí el gran tsunami de diciembre de 2004, a fin de establecer sus identidades individuales. No se repara en gastos para asegurar que el censo de súbditos esté completo y sea exacto.
Que el ciudadano viva o muera no es algo que preocupe al estado. Lo que le importa al estado y sus registros es saber si el ciudadano está vivo o muerto. (…)
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
El relato kurosawano sobre los orígenes del estado todavía se representa en el África actual, donde bandas de hombres armados se hacen con el poder (es decir, se adueñan del tesoro nacional y asumen los mecanismos de cobrar impuestos a la población), eliminan a sus rivales y proclaman que con ellos comienza una nueva era. Aunque con frecuencia estas bandas militares africanas no son mayores ni más poderosas que las bandas de criminales organizados en Asia o la Europa del Este, la prensa, incluso los medios de comunicación occidentales, cubre respetuosamente sus actividades bajo el encabezamiento de política (asuntos mundiales) en vez del de delincuencia.
Uno también puede citar ejemplos europeos del nacimiento o el renacimiento del estado.Entre las Líneas En el vacío de poder dejado por la derrota de los ejércitos del Tercer Reich (1935-1945) en 1944-1945, bandas armadas rivales anduvieron a la greña por hacerse cargo de las naciones recién liberadas; cuál de ellas se hiciera con el poder dependía de cuál contara con el apoyo de tal o cual ejército extranjero. (…)
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Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Información sobre res publica basado en la obra de Postigo de Bedia, Ana María & Díaz de Martínez, Lucinda del Carmen. (2006). Diccionario de términos de la Administración Pública (Vol. 8) (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Buenos Aires, Argentina: Editorial Dunken.
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4 comentarios en «Res Pública»