Táctica Militar
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Táctica Militar en Relación a este Tema
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] 1. Concepto y definiciones. Si hoy no es muy fácil distinguir la táctica de la estrategia operativa (puramente militar, por oposición a la estrategia política), tampoco lo es distinguirla de la técnica. La t., en su aspecto más puro, funcional y definitivo, es la técnica del combate. Quizá la definición más sencilla y clara de la táctica es «disposición de las tropas para el mejor empleo de sus armas», la cual tiene también algo de común con la estrategia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), a la que se acerca aún más el criterio moderno, muy convincente y completo, que desde 1913 hasta nuestros días mantenía el reglamento táctico español, recogiéndolo del marqués del Duero: «Táctica es el arte de disponer, mover y emplear las tropas sobre el campo de batalla con orden, rapidez y recíproca protección, combinándolas entre sí con arreglo a la naturaleza de sus armas, y según las condiciones del terreno y disposiciones del enemigo». Concepto éste muy completo y expresivo, que encaja bien en la etimología griega de tactos, ordenar poner en orden.
Otra definición clásica y escueta es la de Clausewitz: «Táctica es la teoría del empleo de las tropas en el combate», o «el conocimiento de las maniobras y su aplicación según las circunstancias y localidades», en cuyo caso habría que definir la maniobra.Si, Pero: Pero siempre queda como una rémora su distinción de la estrategia. El general López Muñiz da por concluso el problema diciendo: «Táctica es el arte de ganar las batallas. Estrategia, el arte de ganar las guerras». Eduardo Sáenz Aranaz concluía: «La abundancia de definiciones obedece al error de querer establecer una divisoria lineal entre estrategia y táctica, como si fuesen independientes en tiempo y espacio y no pudiesen simultanearse sus acciones».
A simple vista, parece afectar principalmente a la táctica el concepto napoleónico de que «la guerra es un arte sencillo y todo de ejecución».Si, Pero: Pero Roquancourt observa que la celebridad de los grandes capitanes sólo se ha debido a un corto número de combinaciones que sus adversarios ignoraron largo tiempo y cuya invención nos parece hoy sencilla y trivial. Napoleón dijo en Santa Elena que «es preciso variar de táctica cada diez años», comprendiendo que estaba allí prisionero por no haberlo hecho. También dijo Jomini que la táctica es una parte de laguerra quizá imposible de sujetar a reglas fijas. Diego de Salazar, en su admirable De re militar¡, recogía en 1535 las experiencias del Gran Capitán, y una de ellas era: «Las cosas nuevas y repentinas espantan a los ejércitos», y ya en la antigua Roma advertía Vegeccio hace 14 siglos: «Maniobras siempre nuevas hacen más temible a un general, la conducta uniforme le hace despreciable». Porque en la táctica se debe desechar toda rutina extraña a sus fundamentos, que son las armas y el terreno.
Napoleón, con sus disformes y espesas columnas, cometió en Waterloo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) el mismo error que en Marengo. Su discípulo Marmont le acusó de ser tan rutinario en táctica como audaz innovador en estrategia. Parece increíble, pero se necesitan siglos para instituir y perfeccionar una táctica. Cuando el cañón francés trituró la densa falange suiza en Marignano advirtió el fin del orden compacto, cerrado o profundo. La inicial formación en ocho filas se adelgaza lentamente a través de los siglo XVI y XVII, para reducirse a tres a principios del XVIII, y sólo siglo y medio después se persuaden los ejércitos europeos de que bastaban dos, lo que el inglés y el francés sabían desde la guerra de la Independencia.
La táctica encierra una aparente contradicción. Mientras en la superior exige una perpetua y flexible variabilidad, requiere, por otra parte, que sus formas y acciones elementales se mantengan fijas y reglamentadas. Villamartín, el primer tratadista militar español del siglo XIX, explicaba que cuando el general vacila entre poner sitio a una plaza o llevar la guerra a otro lado resuelve un problema estratégico. Cuando después duda, a la vista del terreno, qué tropas escoger, cómo combinar la acción de la infantería, en cuántas columnas atacar, o qué altura será ventajosa para sus fuegos, está traduciendo al plano táctico la idea estratégica. Dudará si atacar una posición u otra, pero una vez decidido, la táctica le advierte si ha de preferir el cañón o el obús y si ha de emplear o no tropas ligeras, porque esto obedece a la naturaleza permanente del terreno y de las armas, a las cualidades morales de los hombres, que aconsejarán atacar o no, pero no la forma de hacerlo. Como estos hechos son consecuencia de las propiedades de las armas y el terreno, hay para ellos reglas a las que no se puede faltar, por eso la táctica es mucho más concreta que la estrategia.
Concluía Villamartín explicando que, dentro de la t., los combates son el medio y el fin, el planteamiento y la solución de todo problema militar. El plan general táctico, como el estratégico, es hacer débiles los puntos tácticos o estratégicos del enemigo, y presentarse allí con más fuerza que él, obligándole además a distraerse en zonas o frentes secundarios. Los más modernos tratadistas coinciden bastante en sus conceptos. Según Beaufre, táctica es «el arte de emplear las armas en el combate para el mejor rendimiento» y explica luego que la t., como la logística (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), se refieren a «combinación de las cosas materiales», «con un carácter de ciencia aplicada bastante análogo al arte del ingeniero», opuesto totalmente al arte creador de la estrategia. Montgomery nos dice que la táctica es «la disposición y el control de las técnicas y las fuerzas militares en el momento de la lucha» y abrevia en una distinción: «estrategia es el arte de conducir la guerra, táctica es el arte de combatir». Para él, lo importante es el contexto estratégico de una campaña o de una batalla: ¿Cuál es el propósito? Un objetivo puede ser muy deseable estratégicamente, pero lo que es estratégicamente deseable debe ser tácticamente posible con las fuerzas y medios disponibles.
A principios del siglo XX se estudiaba la táctica de las tres armas, definidas éstas por la potencia de fuego o movimiento de su acción, de modo que la caballería (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) significaba el predominio del movimiento sobre el fuego, la artillería (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) el del fuego sobre el movimiento y la infantería (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) el equilibrio de ambos medios. Hoy, cuando funcionan ya Estados Mayores conjuntos, se estudia la táctica de los tres Ejércitos, herederos de aquellas características, si bien el término fuego resulta corto para expresar medios más modernos y puede ampliarse al de agresión (véase qué es, su definición, o concepto jurídico), en el que se engloban los medios de la guerra A B Q (atómica, bacteriológica, química).Entre las Líneas En las fuerzas aéreas prepondera el movimiento en el espacio; en las navales, la agresión en el mar; y en las terrestres, el equilibrio entre la agresión y el movimiento.
Aunque en la nomenclatura militar se aplica el término táctico a ciertas unidades, como «agrupación táctica», es más bien por diferenciar tales agrupamientos de combate del puramente orgánico, lo mismo que se distingue una compañía «orgánica» de otra «táctica», en ocasiones.Entre las Líneas En realidad, no es que las pequeñas unidades sean t., y las grandes estratégicas; desde el punto de vista del mando, una división puede tener modalidad de acción estratégica; y un ejército, meramente táctica.
2. La táctica y la técnica. La técnica militar está al servicio del arte de la guerra, pero influye de distinto modo en cada uno de sus tres elementos: el espacio (terrestre, naval o aéreo), el hombre, y el armamento, pues éste, sujeto a evolución tecnológica, recibe continuos impulsos de la técnica, que lo renueva constantemente y lo complica, desbordando sus límites hasta englobarlo en el concepto más amplio de material de guerra. Por ésta y otras razones, en tiempo de guerra los procedimientos tácticos evolucionan rápidamente. Se ha dicho que las armas viejas provocan táctica viejas, y las armas nuevas crean táctica nuevas (v. ARMAS IV). Gonzalo Fernández de Córdoba (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) supo ver que se encontraba en el momento crítico de pasar de las armas blancas a las de fuego y fue el primero en crear una táctica para ellas, toda una doctrina conjunta que le dio el éxito, organizando unidades con arcabuceros, junto a piqueros y rodeleros, en combinación de armas de fuego y blancas que perduró hasta nuestro siglo. Con ello se produjo la preponderancia de la infantería sobre la caballería.
3. Los principios. El tema de los principios fundamentales de la t., que son los mismos del arte de la guerra, es casi una cuestión polémica constante. Para Guderian y Liddell Hart eran dos: sorpresa y movilidad. Para Foch, tres: libertad de acción, economía de fuerzas y sencillez. Para Martínez Campos y González de Mendoza, también tres. Para Clausewitz y Fuller, cinco. Para la Escuela de Estado Mayor del Aire Española, seis. Para la Aviación y la Marina, nueve, los mismos que estableció en 1921 el Departamento de Guerra de los Estados Unidos.
La doctrina más reciente (reglamento de 1956) dice que «la existencia de armas atómicas no altera la esencia de los principios, sino que, al contrario, su mayor efecto ha de obtenerse de su acertado empleo dentro del marco de aquéllos».
Puntualización
Sin embargo, Fernando de Salas estima que el gran daño moral y material que tales armas producen hará variar la valoración de los principios, para considerar como uno más el de la «protección», como consecuencia de esa condición: «sobrevivir para combatir», que impone la guerra nuclear. Según la doctrina oficial española, los principios son inmutables y, por tanto, independientes de las épocas y de los medios. Los tres fundamentales son: voluntad de vencer, acción de conjunto y sorpresa. De esos tres principales derivan otros tres: libertad de acción:posibilidad de que el jefe decida, prepare y ejecute sus planes a pesar de la voluntad del adversario; aprovechamiento del éxito: continuidad de la acción para consumar la destrucción del enemigo, impidiéndole rehacerse; y economía de fuerzas: ponderada distribución de los medios, dedicando a cada acción los indispensables para cumplirla, y aplicar el máximo de fuerzas sobre el punto decisivo.
De la aplicación de los principios inmutables, de la experiencia bélica y de la valoración de los elementos, formas y medios, nacen los procedimientos de combate. Evolucionan éstos al compás del perfeccionamiento de las armas; a veces hay que variarlos sobre el mismo campo de batalla, sin que los medios hayan cambiado, por exigencia de la moral o las necesidades de las tropas. La aplicación de los procedimientos más adecuados en cada momento expresa la capacidad táctica de los jefes.
4. Las formas de la acción. La intervención del hombre en la acción táctica se manifiesta por unas actividades diversas, pero conjugadas para la debida unidad, y que reciben el nombre de formas de la acción. Son: el movimiento y el choque, el fuego y el trabajo.
El movimiento es la forma de acción fundamental, su fin es establecer contacto con el enemigo o situarse en condiciones ventajosas respecto a él. El fuego es la forma de la acción que más evoluciona al compás de la ciencia y la industria, que actúan a su favor. Su finalidad es favorecer el movimiento propio y entorpecer el del enemigo, con efectos materiales y morales, que facilitan la ocupación o la defensa del terreno. El trabajo favorece el movimiento y el fuego propios y entorpece los del adversario, en segundo lugar mejora las condiciones de las tropas.
5. La maniobra. La misión más importante del jefe en el combate es lograr la compenetración íntima de los dos medios esenciales de la acción: el movimiento y el fuego, en lo cual está la esencia misma de la maniobra, que es a su vez la esencia de la táctica. El reglamento táctico español define la maniobra como el conjunto de evoluciones por las que las unidades, dentro de sus zonas de acción, y apoyándose en el terreno, pueden combinar sus esfuerzos para actuar en direcciones distintas, concurrentes sobre el adversario, a fin de desmoralizarle y paralizarle, para facilitar el cumplimiento de la misión. Se habla de maniobra de fuegos cuando una masa de fuego es trasladada oportunamente, y a ser posible por sorpresa, contra objetivos sucesivos, según las necesidades del combate.
La maniobra prepara y desarrolla la batalla. Antes de la acción el jefe puede maniobrar con todos sus medios; una vez empezada la batalla o el combate, interviene personalmente con las reservas y el fuego. Su habilidad consiste en elegir y ejecutar acertadamente la maniobra oportuna, según un número limitado de modos de acción. La ciencia del mando militar está en combinarlos acertadamente según lo aconsejen el terreno, el enemigo y los medios propios. Estos modos de acción son esencialmente tres: combinación de direcciones de esfuerzo, dosificación de medios y sincronización o sucesión de los esfuerzos.Entre las Líneas En las pequeñas unidades, se limitan a concentraciones de fuego, combinaciones de dirección y repartición de fuerzas.
Los esfuerzos de las unidades en la maniobra son de intensidad variable, según las direcciones asignadas. Uno de ellos es el principal, y los demás, secundarios, lo cual no supone menor energía en la ejecución. Hay esfuerzos paralelos en las acciones frontales; convergentes, cuando se combinan acciones de frente y flanco, coincidentes sobre un objetivo; divergentes, en acciones ofensivas o defensivas desde posiciones centrales o los que tienden a explotar la ruptura del frente enemigo.
En la batalla ofensiva, aparte de estas modalidades, la maniobra puede ser: penetrante o de ruptura, y de ala. La maniobra penetrante es siempre costosa; sólo logra eficacia cuando consigue romper el despliegue enemigo en toda su profundidad, para actuar con rapidez contra los flancos descubiertos por esa acción previa; si no tiene éxito, se convierte en batalla de desgaste. La maniobra de ala puede producir efectos más decisivos. Su ejecución obliga a fijar al enemigo en el frente, para caer sobre uno de sus flancos o sobre su retaguardia. Pero, por audaces que sean sus direcciones de ataque, la maniobra de ala conduce con frecuencia a una acción frontal. Por ello, aunque las tropas la inicien desde una base de partida alejada, ha de conservar suficiente potencia y velocidad para anular cualquier reacción enemiga.
La maniobra de ala se concibe de distinto modo según la combinación de esfuerzos ideada y la proporción de efectivos asignados. Se llama envolvente, cuando el esfuerzo principal se dirige hacia la retaguardia enemiga, en profundidad suficiente para aislarlo de sus reservas. De flanco, cuando se combina un esfuerzo frontal, que inmovilice al adversario, con otro sobre el flanco, inicialmente orientado en la dirección prevista. Desbordante, cuando, fijado en el frente el enemigo, se prolonga un ala, o las dos, hasta rebasar las de aquél, rebatiéndose entonces enérgicamente contra el ala o las alas desbordadas.
Hay un principio esencial de la maniobra, que es también preceptivo: la mejor maniobra es la más sencilla. Repetirla es prueba de ineptitud. Vale más una maniobra imperfecta y oportuna, que otra perfecta y expuesta a resultar tardía o falta de sorpresa. Por eso toda la acción del jefe ha de ejercerse antes, a ser posible, concibiendo a largo plazo y ejecutando con rapidez, reservándose medios de fuego y fuerzas para el curso de la acción, pues sin ellos no hay mando, ni t., ni maniobra. La maniobra ha de ser flexible, que permita variantes para adaptarse a las incidencias; audaz y perseverante.
6. Las tácticas naval y aérea.Entre las Líneas En el ámbito naval, la única delimitación entre estrategia y táctica está en la idea del contacto táctico, aquel en que la proximidad de las dos flotas hace inevitable el combate. Pero, en la práctica, la exploración (seguridad del mando) y la descubierta (seguridad de las tropas) se consideran acciones t., cuando en realidad, sobre todo la primera, pertenecen a la maniobra estratégica.
La navegación a vapor redujo el radio de acción por necesidades de abastecimiento, pero su autopropulsión favorecía la vigilancia de los mares. Con ello el teatro táctico ganó espacio a costa del estratégico. El submarino (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) aumentaba su radio de acción al poder destacarse aislado, mantenerse invisible y contraatacar sin riesgo, casi sin el problema de abastecimiento de las unidades de superficie, más aún el submarino atómico. Por otra parte, la potente acción de la costa contra el mar amplía hoy la extensión del combate naval, con aumento de la densidad de las operaciones, por lo que el campo táctico se impone cada día más al estratégico. La defensa y la maniobra navales han de estar listas para evitar la sorpresa del avión y el submarino enemigos.
En el ejército del aire predominan las misiones estratégicas. El arma aérea se concibe hoy estratégicamente. La autonomía de la aviación (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) se manifiesta tácticamente por sus constantes misiones de cooperación y enlace con tierra y mar, independientes de sus formaciones como arma aérea.Entre las Líneas En la organización general de las fuerzas aéreas se llama aviación táctica a la que tiene como misión principal cooperar con las fuerzas de tierra y la marina en las operaciones de guerra. Modernamente constituye -una fuerza aérea táctica, integrada en el mando aéreo táctico o en la organización del teatro de operaciones. Nominalmente comprende unidades de cazabombarderos y de transporte de tropas.
Se llama operación aérea táctica la desarrollada por aviones contra una fuerza aérea enemiga, o en presencia de ella, incluyéndose la cooperación con unidades de superficie.Entre las Líneas En un sentido amplio, comprende cualquier operación aérea en la que se desarrolla una táctica contra una fuerza hostil, como la defensa aérea contra un ataque de aviación, o las táctica de penetración en las defensas de un objetivo estratégico.Entre las Líneas En el empleo del término por las fuerzas de superficie, la operación aérea táctica se restringe a operaciones de intersección de movimientos de fuerzas de superficie enemigas y sus abastecimientos, y al apoyo aéreo directo, incluyendo el transporte y la evacuación.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
[rtbs name=”estrategia-militar”]
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre táctica militar en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
B. L. MONTGOMERY, Historia del arte de la guerra, Madrid 1969; A. BEAUFRE, Introducción a la estrategia, Madrid 1965; A. GONZÁLEZ DE MENDOZA, La paz y la defensa nacional, Madrid 1967; G. LóPEZ MUÑIZ, Diccionario enciclopédico de la guerra, Madrid 1958.
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