Sistema Métrico
Aunque el sistema métrico se introdujo por primera vez en Francia, sus comienzos fueron caóticos, marcados por decisiones a menudo contradictorias. Durante varios años, la difusión del sistema métrico chocó con las costumbres ancestrales, y no fue hasta la ley del 4 de julio de 1837, que entró en vigor el 1 de enero de 1840, cuando se hizo obligatorio. El sistema métrico se extendió gradualmente a lo largo del siglo XIX. Con la revolución industrial, se hizo patente la necesidad de medidas fiables y comunes en Europa. En 1867, la segunda conferencia de la Asociación Geodésica Internacional para la medición de grados en Europa, reunida en Berlín, subrayó la importancia de este sistema: el trabajo de los geodestas no podía detenerse en las fronteras y las mediciones comunes eran esenciales para la elaboración de mapas y las grandes operaciones de triangulación. La asociación recomendó la construcción de un nuevo metro prototipo europeo y pidió la creación de una “oficina europea internacional de pesos y medidas”. Esta propuesta fue apoyada por las Academias de Ciencias de París y San Petersburgo. En 1869, Napoleón III propuso la creación de una comisión científica internacional para propagar el uso general del sistema métrico, facilitar los intercambios y comparaciones de medidas entre estados y proceder a la construcción de un metro internacional.