Teoría de las Prácticas

Este texto se ocupa de la pr√°ctica, los procesos y el giro de la pr√°ctica en algunas disciplinas. ¬ŅTiene sentido, o incluso es necesario, hablar de un “giro de la pr√°ctica”? Independientemente de la respuesta que demos a esta pregunta, las teor√≠as de la pr√°ctica de la atenci√≥n impulsan actualmente importantes investigaciones sobre su aplicaci√≥n. Sin embargo, el desarrollo de la teor√≠a de la pr√°ctica internacional sigue estando en sus primeras etapas. En este art√≠culo, intentamos aclarar el car√°cter y la promesa de la teor√≠a de la pr√°ctica. Rechazamos las conceptualizaciones demasiado vagas del “giro de la pr√°ctica”, as√≠ como las afirmaciones de que la teor√≠a de la pr√°ctica no ofrece nada nuevo al campo. Es especialmente importante que nos opongamos a los intentos de presentar la teor√≠a de la pr√°ctica internacional como la nueva gran teor√≠a de las rpr√°cticas y su aplicaci√≥n. No lo es. Tampoco es capaz de integrar los diversos paradigmas y metodolog√≠as de la disciplina. De hecho, la teor√≠a de la pr√°ctica internacional a√Īade vocabulario y perspectivas metodol√≥gicas adicionales. Aumenta, en lugar de disminuir, el pluralismo del campo. Esto facilita el debate productivo, siempre y cuando tengamos claro qu√© aportan las diferentes teor√≠as y enfoques. Adem√°s, ofrecimos tres niveles de aproximaci√≥n en relaci√≥n con la teor√≠a de la pr√°ctica internacional. Comenzamos con un debate sobre lo que pertenece a la teor√≠a de la pr√°ctica: la elecci√≥n racional, el constructivismo orientado a las normas o el estudio de los sistemas de creencias o del discurso. En t√©rminos de teor√≠a social, la teor√≠a de la pr√°ctica se aleja del estudio de la coordinaci√≥n intersubjetiva. Su car√°cter distintivo reside en tomar los patrones de actividad como la unidad m√°s peque√Īa de an√°lisis. Esto implica centrarse en el estudio de los movimientos corporales, el manejo de artefactos y el conocimiento pr√°ctico. Se ocupa de las estructuras y situaciones en las que los actores realizan pr√°cticas compartidas y producen el orden social. Tambi√©n expusimos los compromisos centrales de la teor√≠a de la pr√°ctica: sus apuestas ontol√≥gicas y epistemol√≥gicas m√≠nimas. Estos compromisos “finos” proporcionan la base para la comprensi√≥n mutua tanto dentro como fuera de la teor√≠a de la pr√°ctica internacional. La teor√≠a de la pr√°ctica es m√°s fuerte cuando se mantiene lo m√°s delgada posible con respecto a sus requisitos conceptuales generales. A continuaci√≥n, examinamos los enfoques m√°s amplios que encajan en esta comprensi√≥n “delgada” del giro de la pr√°ctica. En particular, subrayamos la necesidad de evitar confundir los enfoques bourdieusianos con la teor√≠a de la pr√°ctica internacional en general. M√°s bien, estos enfoques forman parte de un debate en curso dentro de la teor√≠a de la pr√°ctica.

El futuro de la teoría de la práctica internacional depende de la vitalidad de ese debate en curso. Lo que está en juego son problemas no resueltos para el giro de la práctica: cómo hacer frente a las tensiones entre el carácter regulativo y errático de la práctica, cómo manejar la política de la escala, qué metodologías permiten captar y escribir mejor sobre la práctica, y cómo situar reflexivamente a los investigadores de la práctica dentro del mundo que estudian. Pero estas cuestiones no pueden resolverse simplemente a través de debates teóricos; deben elaborarse en el contexto de la investigación empírica.

Pr√°cticas en las Relaciones Internacionales

Este texto se ocupa de la pr√°ctica, los procesos y el giro de la pr√°ctica en las relaciones internacionales. ¬ŅTiene sentido, o incluso es necesario, hablar de un “giro de la pr√°ctica”? Independientemente de la respuesta que demos a esta pregunta, las teor√≠as de la pr√°ctica de la atenci√≥n impulsan actualmente importantes investigaciones sobre las relaciones internacionales. Sin embargo, el desarrollo de la teor√≠a de la pr√°ctica internacional sigue estando en sus primeras etapas. En este art√≠culo, intentamos aclarar el car√°cter y la promesa de la teor√≠a de la pr√°ctica. Rechazamos las conceptualizaciones demasiado vagas del “giro de la pr√°ctica”, as√≠ como las afirmaciones de que la teor√≠a de la pr√°ctica no ofrece nada nuevo al campo. Es especialmente importante que nos opongamos a los intentos de presentar la teor√≠a de la pr√°ctica internacional como la nueva gran teor√≠a de las relaciones internacionales. No lo es. Tampoco es capaz de integrar los diversos paradigmas y metodolog√≠as de la disciplina. De hecho, la teor√≠a de la pr√°ctica internacional a√Īade vocabulario y perspectivas metodol√≥gicas adicionales. Aumenta, en lugar de disminuir, el pluralismo del campo. Esto facilita el debate productivo, siempre y cuando tengamos claro qu√© aportan las diferentes teor√≠as y enfoques. Adem√°s, ofrecimos tres niveles de aproximaci√≥n en relaci√≥n con la teor√≠a de la pr√°ctica internacional. Comenzamos con un debate sobre lo que pertenece a la teor√≠a de la pr√°ctica: la elecci√≥n racional, el constructivismo orientado a las normas o el estudio de los sistemas de creencias o del discurso. En t√©rminos de teor√≠a social, la teor√≠a de la pr√°ctica se aleja del estudio de la coordinaci√≥n intersubjetiva. Su car√°cter distintivo reside en tomar los patrones de actividad como la unidad m√°s peque√Īa de an√°lisis. Esto implica centrarse en el estudio de los movimientos corporales, el manejo de artefactos y el conocimiento pr√°ctico. Se ocupa de las estructuras y situaciones en las que los actores realizan pr√°cticas compartidas y producen el orden social. Tambi√©n expusimos los compromisos centrales de la teor√≠a de la pr√°ctica: sus apuestas ontol√≥gicas y epistemol√≥gicas m√≠nimas. Estos compromisos “finos” proporcionan la base para la comprensi√≥n mutua tanto dentro como fuera de la teor√≠a de la pr√°ctica internacional. La teor√≠a de la pr√°ctica es m√°s fuerte cuando se mantiene lo m√°s delgada posible con respecto a sus requisitos conceptuales generales. A continuaci√≥n, examinamos los enfoques m√°s amplios que encajan en esta comprensi√≥n “delgada” del giro de la pr√°ctica. En particular, subrayamos la necesidad de evitar confundir los enfoques bourdieusianos con la teor√≠a de la pr√°ctica internacional en general. M√°s bien, estos enfoques forman parte de un debate en curso dentro de la teor√≠a de la pr√°ctica.

El futuro de la teoría de la práctica internacional depende de la vitalidad de ese debate en curso. Lo que está en juego son problemas no resueltos para el giro de la práctica: cómo hacer frente a las tensiones entre el carácter regulativo y errático de la práctica, cómo manejar la política de la escala, qué metodologías permiten captar y escribir mejor sobre la práctica, y cómo situar reflexivamente a los investigadores de la práctica dentro del mundo que estudian. Pero estas cuestiones no pueden resolverse simplemente a través de debates teóricos; deben elaborarse en el contexto de la investigación empírica.