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Atentado contra la Libertad Sexual

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Atentado contra la Libertad Sexual

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Tipos de Atentados contra la Libertad Sexual

En el Anuario de Derecho penal Numero 1999-2000, en el Artículo “El objeto de protección del nuevo Derecho Penal sexual”, su autor, José Luis Díez Ripollés, expone lo siguiente:

Asumido el concepto de libertad sexual expuesto, procede a continuación que detallemos de manera genérica las diferentes modalidades de atentado a esa libertad que son objeto de consideración en el Título VIII (del Código Penal español). El orden de exposición no pretende reflejar una escala de gravedad del atentado a la libertad. [rtbs name=”libertad”] La clasificación que sigue supone una profundización en una distribución de los diferentes atentados a la libertad sexual contemplados por el derecho penal que he venido formulando desde 1985. Véase al respecto
DÍEZ RIPOLLÉS, (1985), p. 28 y s.; (1991), p. 43 y ss.. Han utilizado esa clasificación a la hora de interpretar las figuras del nuevo código, DEL ROSAL BLASCO, p. 162; SÁNCHEZ TOMÁS, p. 15 y siguientes, si bien éste introduce una modificación que pasaré a analizar en seguida. Véanse otras clasificaciones que se fundan en la presencia de otros bienes jurídicos además del de la libertad sexual en ORTS BERENGUER. (1995, 212); GIMBERNAT ORDEIG, (1995, páginas 16, 19).

En primer lugar podemos citar las conductas que se realizan venciendo la voluntad contraria de la víctima, que opone algún tipo de resistencia. El supuesto más característico lo encontramos en las agresiones sexuales violentas del art. 178 y siguientes (del Código Penal español), pero también en algunas conductas relativas a la prostitución del art. 188 (sin que puedan excluirse ciertos supuestos de violencia insertables en principio en los arts. 185, 186, 189.1a, e incluso 189.3 y 4) (del texto penal mencionado).

En segundo lugar cabe mencionar aquellos comportamientos que se realizan contando con un consentimiento viciado de la víctima, el cual puede deberse a la concurrencia de una intimidación, un prevalimiento de superioridad, un engaño, o al aprovechamiento de una situación de necesidad o de vulnerabilidad. Si la víctima es un menor de cierta edad el engaño se extiende a más supuestos, y si se trata de una persona mentalmente trastornada se incluye además un supuesto genérico de concreto abuso de su limitada capacidad cognoscitiva o volitiva.

Entre los supuestos intimidatorios se encuentran las agresiones sexuales de tales características de los arts. 178 y siguientes (del Código Penal español), algunas conductas relativas a la prostitución del art. 188 y la segunda hipótesis de la figura de acoso sexual
agravado del art. 184.2. Por más que las consecuencias de la intimidación en esta última figura
trascienden al tipo. SÁNCHEZ TOMÁS (página 16), incluye los supuestos de agresión
sexual intimidatoria en el apartado anterior. Entre las hipótesis de prevalimiento de superioridad se hallan los abusos sexuales del art. 181.3 (del Código Penal español), algunas conductas relativas a la prostitución del art. 188 y la primera hipótesis de acoso sexual agravado del art. 184.2 (con la misma salvedad que antes). A una conducta engañosa se refieren ciertas conductas relativas a la prostitución del art. 188 y, restringido a víctimas
entre 13 y 16 años de edad, el abuso sexual del art. 183 (del Código Penal español). El
aprovechamiento de situaciones de necesidad o vulnerabilidad se tiene en cuenta en algunas conductas relativas a la prostitución del art. 188. El abuso sexual no consentido del art. 181.2 en su último inciso alude al concreto abuso de las limitaciones intelectuales de un trastornado mental. Por lo demás, y al igual que en el supuesto anterior, no cabe excluir ciertos
supuestos de intimidación, prevalimiento de superioridad, engaño o aprovechamiento de situaciones de necesidad o vulnerabilidad insertables en principio en los arts. 185, 186, 189.1a, e incluso 189.3 y 4 (del Código Penal español).

En tercer lugar aparecen las conductas que cuentan con un consentimiento inválido de la víctima, en la medida en que se considera que ella carece de la capacidad para comprender el sentido y la trascendencia de su decisión en este ámbito. Esta exigencia de validez del consentimiento en la lesión de un bien jurídico del que se es titular, habitual en derecho penal (véase por todos CEREZO MIR., página 329), viene en estas figuras marcada por tres elementos relevantes: Ante todo, por el establecimiento de unos límites fijos de edad -los 13 o los 18 años- o una caracterización morbosa -la cualidad de incapaz- cuya no superación será la que determinará “ope legis” la invalidez del consentimiento (una técnica semejante se utiliza en las lesiones corporales).

A continuación, por la presencia de dos condicionamientos socio-culturales significativos: El
primero de ellos, reflejo del presupuesto valorativo antes señalado que prima la oposición frente a la aceptación de una relación sexual con otra persona (véase en subapartado precedente el segundo de los tres condicionamientos socioculturales de la libertad sexual mencionados), hace que el consentimiento del menor a una relación sexual persista como
inválido hasta que el menor alcance los límites de edad indicados, mientras que su oposición a un contacto sexual se considere válida desde que aquel posee capacidad volitiva natural en el ámbito de la libertad de obrar externo, incluso cuando no está en condiciones de captar plenamente el significado o trascendencia de su oposición en el ámbito sexual. Ello hace que la validez del “consentimiento” esté en función de una mínima comprensión de lo que significa socialmente el ejercicio de la sexualidad, mientras que la validez de la “oposición” no exige tanto, conformándose con que el menor esté en condiciones de ejecutar libremente decisiones de obrar externo en el marco de las relaciones sociales inter-individuales, en el sentido en que
esto se entiende en el delito de coacciones. Sobre la relevancia típica y punitiva de esta importante distinción en la validez de las decisiones de los menores en el ámbito de la sexualidad me remito a lo que diré en seguida en este apartado al detenerme en la polémica sobre la protección de la libertad sexual en los menores.

El segundo de ellos se conecta al último de los condicionamientos socio-culturales antes
mencionados, e implica que el momento de la validez del consentimiento de los menores se aplaza hasta el límite de la mayoría de edad -los 18 años en lugar de los 13 exigidos en otros tipos-, o indefinidamente en los incapaces, cuando la conducta sexual de la que se trate se aparte notablemente de lo que son las conductas sexuales mayoritarias: el carácter
socialmente comprometido de tales comportamientos sexuales aconseja reforzar los requisitos mínimos de capacidad para comprender el sentido y trascendencia de la decisión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Apunta una idea semejante en relación a la prostitución de menores e incapaces, CARBONELL MATEU (página 89 y siguientes).
Las objeciones de LATORRE LATORRE, RAMÓN GOMIS, p. 58-60 a considerar la libertad sexual el objeto de protección en los arts. 185 y 186 (del Código Penal español), porque el art. 185 no
exige que el sujeto activo actúe contra la voluntad del sujeto pasivo (véase más en esta plataforma) e incluso el art. 186 parte de un previo interés del menor o incapaz, porque es incoherente que se tutele libertad de menores e incapaces y no de adultos, y porque no tiene sentido que en art. 185 (del Código Penal español) sea delito lo que, de no existir tal figura, sería una falta de coacciones, ignoran, respectivamente, cómo se configura el concepto de libertad sexual en menores e incapaces, la necesidad de extremar la validez del consentimiento en ámbitos de ejercicio de la sexualidad socialmente comprometidos, y la necesidad de reforzar la tutela de este bien jurídico frente a
la libertad genérica de obrar debido a su estrecha vinculación con la autorrealización personal.

Dentro de esta modalidad de atentado a la libertad sexual se encuentran, por un lado, los abusos sexuales con menores de 13 años del art. 181.2 y, por otro, las conductas relativas a la prostitución de menores e incapaces de los arts. 187 y 189.4 (del Código Penal español), las conductas sexuales provocadoras de los arts. 185 y 186 y las conductas de utilización de menores e incapaces del art. 189.1.a: véase, con todo, la salvedad que se hace inmediatamente infra respecto a menores de muy corta edad e incapaces profundos en el último grupo de
atentados a la libertad sexual aludidos. Más discutible, como tendremos ocasión de ver, es la inclusión de las conductas de corrupción de menores e incapaces de los arts. 189.3 y 189.4 (del Código Penal español).

En cuarto lugar procede mencionar las conductas sexuales que se realizan sin el consentimiento de la víctima. Ello sucede, desde luego, cuando se da una mera negativa a la acción sexual sin resistencia posterior ni vicio del consentimiento que explique la ausencia de esta última, pero también cuando simplemente falta el consentimiento sin haberse manifestado, pudiendo hacerlo, una oposición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Aquí han de considerarse igualmente los
casos en que el sujeto afectado, dada su corta edad o profundo trastorno mental, carece incluso de la capacidad volitiva natural en el ámbito de la libertad de obrar externo.

Los primeros atentados, que plantearán problemas de prueba especialmente difíciles de resolver, podrán surgir en el marco del abuso sexual del art. 181.1, con especial mención de los casos denominados de incapacidad de resistencia, y en el acoso sexual del art. 184.1 (del Código Penal español). Sin que tampoco quepa excluir su aparición en los arts. 185-186, 187, 189.1.a y 189.3 y 4 (del Código Penal español). Los referidos a menores de corta edad e incapaces profundos serán susceptibles de incluirse en los abusos sexuales del art. 181.2 y en la utilización del art. 189.1.a, siendo escasamente imaginables supuestos de los arts. 185, 186,
187 y 189.3 o 4 (del Código Penal español).

Finalmente se encuentran las conductas sexuales que se realizan “sin dar a la víctima oportunidad de manifestar su voluntad.” en ellas, como en buena parte de los casos del grupo anterior, se vuelve a apreciar el segundo condicionamiento sociocultural mencionado en el
subapartado precedente. Entre ellas se encuentran las conductas sorpresivas incluidas en los abusos sexuales del art. 181.1 y los abusos sexuales sobre persona privada de sentido del art.
181.2 (del Código Penal español). Así también, ASÚA BATARRITA, p. 80; SÁNCHEZ TOMÁS, p. 16, aunque incluyendo aquí todas las conductas del art. 181.1.

“Cultura de la violación” y Medios de Comunicación

El término cultura de violación se utiliza con frecuencia para describir las diversas formas en que las sociedades occidentales normalizan, niegan y excusan la violencia sexual contra las mujeres y los niños (Buchwald, Fletcher y Roth, 2005). La cultura popular y el entretenimiento son una parte clave de este fenómeno, que Nicola Gavey (2005) describe como el “andamiaje cultural” de la violencia sexual.

Informaciones

Los debates sobre la cultura de la violación incorporan discusiones sobre el papel del entretenimiento popular en la definición de violencia y coerción como románticos o sexy, así como debates de larga data sobre los efectos culturales de la pornografía y la “pornificación” de la cultura popular. Sobre la pornografía y las “guerras sexuales” feministas, véase aquí.

Medios de entretenimiento

El papel de los productos de entretenimiento populares, como los libros, las películas y la música en la promoción de la “cultura de la violación” a través de la romanticización y la erotización de las relaciones sexuales sin consentimiento, también es un gran debate. Los géneros “románticos” son particularmente criticados por perpetuar los mitos de que las mujeres dicen no cuando quieren decir que sí y que, al menos a veces, a las mujeres les gusta ser forzadas a tener encuentros sexuales. Un ejemplo clásico es la llamada “escena de la escalera” en la película Gone with the Wind, a menudo descrita como la “película más romántica de todos los tiempos”. La escena comienza con Rhett y Scarlett, los protagonistas románticos, que luchan en la parte inferior de una escalera cuando Rhett recoge a Scarlett y la lleva, luchando, hasta el dormitorio. La escena luego corta a la mañana siguiente, donde Scarlett se despierta en la cama con una gran sonrisa. Se pueden encontrar ejemplos similares en Fifty Shades of Grey, la novela romántica más popular de la historia, que incluye escenas en las que la heroína, Anastasia, dice explícitamente “no” al sexo antes de ser ignorada por el héroe, Christian Grey, y luego continuar. Sexo “devastador” (Serisier, 2015). Este libro, junto con los géneros románticos en general, también ha sido acusado (persona contra la que se dirige un procedimiento penal; véase más sobre su significado en el diccionario y compárese con el acusador, público o privado) de normalizar patrones más amplios de comportamiento abusivo. La investigación sobre comedias románticas ha encontrado, por ejemplo, que después de ver películas como Hay algo sobre Mary o Love, en realidad, las mujeres tenían menos probabilidades de identificar conductas que se ajusten a la definición legal de acoso como dañinas o problemáticas (Lippman, 2015).

La música popular también puede ser criticada por promover interacciones sexuales no consentidas con el single de 2013 de Robin Thicke y Pharrell Williams, Blurred Lines, por ejemplo, criticado, y prohibido en muchas sedes universitarias y estudiantiles, por incluir letras como: “Sé que lo quieres”.

Puntualización

Sin embargo, existen debates sobre el daño de estos textos, y algunos autores argumentan que son presentado como fantasía e investigación que muestra que los lectores y los espectadores pueden diferenciar entre el comportamiento que es apropiado para la “fantasía” y el comportamiento que sería deseable en la vida real. Algunos críticos de los géneros románticos en particular, han argumentado que tanto el atractivo de estos textos para su audiencia predominantemente femenina no se puede atribuir simplemente al sexismo interiorizado o “falsa conciencia”, y que, en lugar de ser simplemente “dañinos”, los textos iluminan y exploran las contradicciones de las vidas sexuales y románticas de las mujeres dentro de una sociedad estructurada por la opresión sistémica de género (Modleski,2008; Radway, 1991; Serisier, 2015).

Las manifestaciones de violencia sexual, una característica común del cine y la televisión, también han sido criticadas por activistas y académicos, especialmente porque las representaciones explícitas de esta violencia se han vuelto cada vez más comunes en las últimas décadas (Horeck, 2004). Los medios de entretenimiento son incluso más propensos que los medios de comunicación a limitar las representaciones de violaciones a “violaciones reales”, aunque, en consonancia con una baja diversidad cultural en los medios de entretenimiento convencionales, las víctimas y los delincuentes tienden a ser blancos. El cine y la televisión también han sido acusados ​​de erotizar la violencia contra las mujeres a través de la inclusión de representaciones altamente gráficas y sexualizadas de violaciones y otras formas de violencia de género. Incluso programas de televisión con una orientación feminista, como el conocido procedimiento policial británico.Prime Suspect o la serie británica más reciente, The Fall, han sido criticados por este tipo de representaciones “excitantes” (Brunsdon, 1998; Hughes, 2014). Varios autores argumentan que el final de esta erotización de la violencia sexual se encuentra en la figura de la “mujer muerta hermosa”, un tropo a menudo descrito con referencia al personaje Laura Palmer de Twin Peaks, cuya muerte abre la serie (Bronfen, 1992). O’Sullivan, 1996). La imagen más asociada con la serie es un primer plano de la cara de Laura, pero muy maquillada.

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Los medios de entretenimiento, sin embargo, a veces han ayudado a difundir los enfoques feministas de la violación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Lisa Cuklanz (1996) sostiene que las “formas de medios femeninos”, que están dirigidas principalmente a las mujeres, han sido un sitio importante para la popularización de los puntos de vista feministas en torno a la violación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Se refiere a la inclusión de temas de la fecha y la violación en el matrimonio en la televisión “Películas de la semana” en la década de 1980 en una forma que simpatiza con los entendimientos feministas. Del mismo modo, la película de 1998 The Accused., protagonizada por Jodie Foster y Kelly McGillis, intentó confrontar los mitos de la violación y las actitudes que culpan a las víctimas. Basada en un caso real, la película presenta a Jodie Foster como Sarah Tobias, una mujer de clase trabajadora violada en un bar por varios hombres. La película insiste en el derecho de Sarah a la justicia a pesar de que ella había estado bebiendo y coqueteando con sus agresores antes del asalto. Mientras publicitaba la película, Kelly McGillis, quien interpretó al fiscal, habló públicamente sobre ser una sobreviviente de violación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Puntualización

Sin embargo, la película ha sido criticada por borrar las acusaciones de racismo contra los perpetradores estadounidenses de origen portugués en el caso original, en lo que algunos argumentan es un fracaso continuo en el feminismo (compromiso con una mejora del papel social de la mujer, que suele reflejarse en el sentido de promover la igualdad sexual) general para abordar los problemas de interseccionalidad y violencia sexual (Horeck, 2004).

Celebridades y violencia sexual

Históricamente, los tratamientos de los medios de comunicación de denuncias de violencia sexual por parte de celebridades han sido ignorar o desacreditar a las presuntas víctimas.

Puntualización

Sin embargo, en la década de 2010 se recibió una gran cantidad de denuncias nuevas e históricas de violaciones y agresiones sexuales de niños contra celebridades, que llevaron a debates sobre las respuestas sociales y culturales apropiadas y la relación de las denuncias con celebridades y el reconocimiento de logros artísticos y deportivos..

En 2014, Dylan Farrow (2014) publicó una carta abierta en el New York Times.Detallando sus denuncias de abuso sexual infantil contra Woody Allen. Si bien las afirmaciones no eran nuevas, esta era la primera vez que Farrow hablaba públicamente sobre ellas. La carta fue publicada en respuesta a que Allen recibió un premio a su trayectoria en los Globos de Oro, y acusó a Hollywood y, por extensión, a ser cómplice de la violencia de Allen al tratarlo como algo irrelevante para sus elogios profesionales. La carta generó un amplio debate público, que abarcó desde el clásico culpar a las víctimas hasta los altos niveles de apoyo.

Puntualización

Sin embargo, el llamado de Farrow a Hollywood y al público para que dejen de apoyar a Allen no ha sido escuchado, ya que el director continúa haciendo películas de éxito crítico y comercial, y muchos afirman que debería ser tratado como inocente porque nunca fue condenado por un delito; Los procedimientos legales en ese momento se suspendieron debido a las preocupaciones sobre su posible efecto traumático en Farrow. Si bien sería erróneo decir que las acusaciones fueron nuevamente olvidadas, no parecen haber impactado significativamente la carrera de Allen. El director, Roman Polanski, enfrentó de manera similar la atención renovada de los medios de comunicación a su condena de 1977 por “relaciones sexuales ilegales” con un menor en 2013, cuando también recibió un premio a su trayectoria en el festival de cine de Zurich.

Sin embargo, hay varias celebridades que han enfrentado mayores consecuencias sobre las revelaciones de agresión sexual.Entre las Líneas En 2014, los escándalos mediáticos estallaron en Estados Unidos y Canadá por múltiples denuncias de agresión sexual contra personalidades de los medios de comunicación Bill Cosby y Jian Ghomeshi.Entre las Líneas En ambos casos, el interés de los medios se generó nuevamente en ausencia de condenas de justicia penal: Cosby nunca ha sido juzgado y Ghomeshi fue absuelto. Si bien las acusaciones contra Cosby se habían hecho públicas anteriormente durante una demanda civil de 2005, que el comediante resolvió por una suma no revelada, fueron enterradas hasta que un reportero de la revista Filadelfia subió un video del comediante Hannibal Buress refiriéndose a Cosby como un violador (McQuade, 2014). Después de esto, se desató una tormenta mediática, con publicaciones como la revista New York llevando entrevistas con más de 30 mujeres que afirman haber sido asaltadas por Cosby, lo que llevó a varias compañías de medios a cancelar los próximos proyectos con el comediante (Malone, 2015). Al mismo tiempo, el Toronto Star comenzó a investigar denuncias de violencia de larga data contra la celebridad canadiense Jian Ghomeshi, lo que llevó a la Canadian Broadcasting Company a rescindir su empleo.

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Al escribir sobre la respuesta de los medios a las acusaciones contra Cosby en 2014, la revista New Yorker afirmó que “Más ha cambiado en los últimos años para las mujeres que alegan violaciones que en todas las décadas desde que comenzó el movimiento de mujeres” (Malone, 2015). Si bien es sin duda un momento de cambio cultural en torno a la violencia sexual, las diferentes respuestas a estos casos de celebridades indican que este cambio es desigual, lo que plantea interrogantes sobre el papel de la raza en las diferentes consecuencias públicas y comerciales de estas denuncias, así como las posibles diferentes estándares acordados a Allen y Polanski debido a su condición de “artistas”, en lugar de artistas.

Autor: Williams

Recursos

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Véase También

  • Indemnidad Sexual
  • Sexualidad
  • Delitos contra la Libertad Sexual
  • Libertad Sexual
  • Acoso Sexual
  • Delitos Contra La Libertad
  • Delitos Contra la Libertad en el Trabajo
  • Delitos Contra La Libertad Ideológica
  • Delitos Contra Las Relaciones Familiares
  • Orientación Sexual
  • Restricción Penal De La Libertad
  • Faltas Contra las Personas
  • Libertad Individual
  • Pudor
  • Libertad Personal
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6 comentarios en «Atentado contra la Libertad Sexual»

  1. Hasta ahora, la violación estándar ha sido una trama habitual en las telenovelas durante años, desde Sheila Grant de Brookside hasta Carla Connor de Coronation Street . Sin embargo, lo que ahora se siente inusual es que las historias de violación ya no son un privilegio del horario estelar, ya que se han vuelto cada vez más frecuentes en el drama televisivo, con historias que van desde lo más impactante hasta lo más asombroso.

    La violación y sus secuelas formaron el hilo central a través del drama policial sombrío y brillante de Sally Wainwright, Happy Valley . Su amenaza siempre ha estado presente tanto en el oscuro y violento thriller de Al -Cat- the-the-the- The-Fall , El otoño , que proyecta su episodio final este jueves, y en la muy debatida primera serie de True Detective.

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  2. En la segunda serie del estilizado drama de pandillas Peaky Blinders, la violación fue amenazada en el primer episodio y ocurrió en la quinta, mientras que el tercer episodio del Juego de Tronos de este año vio a los principales escritores del programa, David Benioff y DB Weiss, bajo fuego después de embarrado La escritura convirtió una escena de sexo oscura y complicada de los libros de George RR Martin en violación, dañando uno de sus arcos de personajes centrales en el proceso.

    Ha sido una trama reciente tanto en Scandal como en House of Cards , donde las reinas de hielo Mellie Grant y Claire Underwood fueron “humanizadas” por las revelaciones de ataques pasados, se usó como un torpe giro en Downton Abbey, y formó el final de mitad de temporada para El histórico show para adolescentes Reign , golpea una nota oscura en lo que de otra manera sería un inofensivo y tonto relato de la vida de Mary Queen of Scots en Francia a través de Gossip Girl . En Mad Men , la impactante violación sexual de Joan Holloway en el piso de su apartamento por el novio Greg en la segunda temporada fue una representación poco común en un medio que había preferido anonimizar a los atacantes.

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  3. La serie Downton fue acusado de utilizar la violación como una forma de aumentar la apuesta inicial y de sorprender a Bates y Anna por su cómoda complacencia, mientras que The Fall continúa atrayendo la forma en que su cámara obliga a los espectadores a ser cómplices de los crímenes de Paul Spector. “Odio meterme en The Fall , porque parece que todo el mundo lo es, pero el problema es que está muy bien filmada y encendida y que permanece en los cuerpos de las mujeres”, dice Wainwright. ” Happy Valley fue a veces impactante y difícil de ver, pero tuvimos cuidado de no ser gratuitos y de no mostrar a las mujeres como nada más que un trozo de carne”.

    Por su parte, Cubitt ha defendido vigorosamente su programa, afirmando que “la violencia contra las mujeres, a menudo gráfica, ha sido parte del drama televisivo durante mucho tiempo. Mi preocupación siempre ha sido eso, porque no sabemos quiénes son, no sentimos nada por estas víctimas ”, y argumentamos que La Caída es extenuante en sus intentos de retratar a las víctimas del asesino como algo más que cadáveres.

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  4. Martin usó una defensa similar, y le dijo al New York Times que “la violación y la violencia sexual han sido parte de cada guerra que se ha librado, desde los antiguos sumerios hasta nuestros días. Omitirlos de una narrativa centrada en la guerra y el poder habría sido fundamentalmente falso y deshonesto, y habría socavado uno de los temas de los libros: que los verdaderos horrores de la historia humana no se derivan de los Orcos y los Señores Oscuros, sino de nosotros mismos.”

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  5. Sorkin dijo que el plan de violación en el campus fue “el primer episodio de The Newsroom que sentí que era realmente bueno” y que Smith había roto una de las reglas de la sala de los escritores de los cardenales al hablar de lo que sucedió.

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  6. “Aaron Sorkin no entiende quién es la víctima”, escribió Libby Hill para el sitio web The AV Club. “No entiende cómo funciona la empatía. Y él, como un hombre blanco rico y poderoso en los Estados Unidos, no entiende que se encuentra entre las personas más privilegiadas del mundo “.

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