Cena
Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
Cena Del Señor en Relación a Historia de la Iglesia
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre cena del señor que se haya en otra parte de esta plataforma online). Aunque no todas las opiniones convengan, la reproducción más verosímil de los hechos parece ser como sigue: Jesús observa el rito tradicional hasta comer el cordero. Luego, apartándose de lo tradicional, se levanta, lava los pies a los discípulos con la «segunda agua» y se sienta (lo 13,2-12). Pronuncia los desahogos de Le 22, 15s: tenía ganas de «comer esta pascua» con sus discípulos, porque ya no comerá otra. Entonces prepara «la copa de la bendición» (que Le 22,17 llama «una» copa), pronuncia sobre ella la «bendición» de «acción de gracias», y advierte a sus discípulos que esta copa es para ellos, pues Él, que normalmente debía beber el primero, no beberá de ella; porque va a contener su propia sangre. La deja preparada pero no la consagra. Luego toma pan, posiblemente el pan que señalaba el fin de la comida, pronuncia sobre él una (tradicional o nueva) «bendición» de «acción de gracias», lo consagra, lo parte y lo extiende a sus discípulos. Él no come tampoco de este pan. Entonces es cuando consagra «la» copa antes preparada y la da a beber (Le 22,17-20; se ha de retener la autenticidad (véase qué es, su concepto; y también su definición como “authentication” en el contexto anglosajón, en inglés) del texto más largo). Terminado el rito eucarístico, Jesús y los suyos cantan la segunda parte del Hallél (Mt 26,30; Me 14,26), y salen para Getsemaní, al otro lado del Cedrón (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
Para un estudio más detallado de lo referente a la institución de la Eucaristía, v. EUCARISTÍA I.
5. Lavatorio de los pies. La «segunda agua» solían pasarla los sirvientes; el agua se echaba con una jarra y se recogía en un recipiente (o caía sobre serrín). Si los comensales no eran más de cinco, se comenzaba por el más digno. Si eran más (como en las agrupaciones de la cena pascual), se comenzaba por el inferior y se proseguía hacia los más dignos; cuando quedaban los cinco más dignos, entonces se iba al más digno de éstos hasta terminar. Según lo 13,2-12, en el transcurso de la Cena (otra lección, con buenos testimonios, precisa que al fin de ella, genomenou), Jesús se levantó, se ciñó un delantal, echó agua en una jofaina y comenzó a lavar los pies a sus discípulos. Todo parece como que Jesús también aquí transforma el rito y el contenido de la «segunda agua». El gesto de Jesús concuerda con los usos judíos. Incluso la formulación «comenzó a lavar los pies. llegó, pues, a Pedro» (vers. 5) parece sugerir que Jesús no comenzó por Pedro. Este podría ser el más digno de los cinco últimos, que ya sabía lo que el Señor venía haciendo, de ahí la protesta de Pedro (vers. 7). De todos modos, a este gesto da Jesús un valor simbólico, como a tantas otras acciones de la Cena El lavar los pies a otro era oficio de un esclavo (no judío). Todo este episodio es una ejemplarización de la doctrina paulina del Cristo Jesús «que, cuando estaba en la modalidad de Dios, no hizo caudal del estar a un nivel con Dios; antes bien, desposeyóse a sí mismo tomando la modalidad de esclavo» (Philp 2,6s.; cfr. lo 13,3s.13s.). Con esta significación del Lavatorio no es fácil compaginar otra (la de purificación para entrar en comunión con Cristo: alusión muy probable al Bautismo cristiano, cfr. louein) en vers. 8-11. Se observará que en esos versículos el texto es muy oscilante, y que la natural continuación del vers. II parece ser el vers. 18. ¿Un caso de textos entretejidos?
6.
Informaciones
Los discursos de la Cena. La narración de la Cena es completada en Le 22,24-38 con varias enseñanzas de Jesús, en parte propias de Lucas y en parte comunes a Mateo y Marcos en distintos lugares. Una es la lección de humildad de Jesús cuando actúa como «servidor» (Le 22,24-27; Mi 20,25-28; Me 10,42-45; cfr. Mt 18,1ss.; Me 10,45). Le 22,28-30 recoge la promesa de Jesús a los suyos de ser un día jueces de «las 12 tribus», por haberle seguido a Él, promesa contenida en Mt 19,27-28. Propio de Lucas es el logion que Jesús dirige a Pedro, en relación con la firmeza que éste se prometía en su lealtad al Maestro (Le 22,23): Jesús previene que la humillante Pasión dará al demonio una oportunidad para sacudir fuertemente la fe de los discípulos; gracias a la oración de Jesús, que no a la firmeza de Pedro, la fe de éste no se eclipsará, y será él quien dará solidez a sus hermanos de religión. Alusión clara al oficio de «cimiento» o base que Pedro tiene respecto a la comunidad cristiana naciente, y que se ha de comparar con Mi 16,18s. (véase en esta plataforma: PRIMADO DE SAN PEDRO). El otro logion propio de Lucas (22,35-38) subraya que los tiempos que se avecinan son difíciles para los discípulos; les va a faltar el conforte humano del Maestro; estará en juego la misma vida (vender aun lo necesario para comprar «espadas» para propia defensa; pero la expresión es un clisé a manera de refrán). Esta advertencia, como también la dirigida a Pedro (vers. 31s.), mira más allá de los días de la Pasión y preludia brevemente la historia de la Iglesia en medio de persecuciones y dificultades en el mundo durante la ausencia de Jesús. Es un punto subrayado en las narraciones de la Cena en Lucas y Juan.
Los discursos de la Cena en Juan son mucho más amplios (cap. 14-17 con un preludio en cap. 13). Se les suele llamar los discursos de adiós o despedida; al cap. 17 en particular se le llama la oración sacerdotal. Desde el punto de vista literario estos discursos presentan algunas dificultades.
Aviso
No obstante, un dato cierto es la unidad de todo el texto que fluye de una misma pluma y ésta es la que escribió el resto del evangelio. Un problema común a los cap. 14-16 es el carácter fragmentario que se descubre en la composición a base de pequeñas unidades que tratan temas diversos; esto se aplica especialmente a los logia que tratan del «Paráclito» (14,16-17.26; 15,26; 16,7-11[.13-15]), que algunos quieren considerar interpolaciones en un texto preexistente. No se han de exagerar las dificultades. Sí parece posible que, siguiendo un procedimiento antológico que aparece en otros lugares de los Evangelios, Juan pueda haber traído aquí palabras dichas por Jesús en otros momentos pero que eran paralelas o completaban cosas dichas en la Cena De otra parte la densidad sentimental y la emoción del discurso salta a la vista, más que en ninguna otra página del evangelio. De ahí que la trabazón y orden entre los pensamientos son más psicológicos que lógicos. Y todo parece sugerir que esta emoción humana se extiende igualmente a todas las secciones de esta unidad evangélica, detalle importante que la sitúa en un mismo momento vivencial. Otro detalle significativo es que durante toda la narración parece persistir una misma situación cronológica que va corriendo hacia su fin: en lo 13,33 Jesús «todavía» va a estar un rato con los suyos; pero en 14,30 «ya no» va a entretenerse con ellos mucho (Judas se acerca); en 16,5 la ida al Padre es ya tan presente («ahora») que la convivencia con los suyos puede considerarse pasada («estaba»); y en 16,32 «es inminente»; es más, «ha llegado» el momento en que los discípulos abandonan a Jesús. Por lo demás, las promesas de Pedro y la predicción de sus negaciones en lo 13,36-38, que marcan en la tradición sinóptica el fin de la Cena y salida del Cenáculo, lo marcan también en Juan: si Jesús en vers. 33 dice que «se va», esto no es un simple anuncio, es el comentario de una acción en curso, a la que responde en el vers. 36 la pregunta de Pedro «¿adónde vas?»; Jesús se pone en movimiento y sale para Getsemaní. La situación de lo 14,30s. responde más bien a la descrita en Mt 26,45b.46 y paralelos: Jesús está en Getsemaní. lo 18,1 marca el principio absoluto de una nueva sección.
Desde el punto de vista de su contenido los discursos de la Cena que nos conserva Juan constituyen una amplia exposición eclesiológica, paralela en este sentido a Mt 10, donde se recogen las amplias instrucciones dadas por Jesús a sus discípulos después de la elección de los Doce y con ocasión de su primer envío. Los temas prominentes de los cap. 13-17 de Juan son:
a) El tema de la misión apostólica, que se preludia ya en 13,15 con la referencia a la relación de delegado («apóstol») y delegante en un logion análogo a Mt 10,24 (Lc 6,40); y se continúa en lo 13,20 con la afirmación de que «recibir» al delegado equivale a «recibir» a Cristo y al delegante último, al Padre, y también esto tiene su correspondencia en el logion sinóptico de MI: 10,40. El tema vuelve a emerger en la necesidad de que los discípulos produzcan fruto «duradero» (15,16) que colorea toda la comparación de la vid y los sarmientos en 15,1ss.; para eso han sido elegidos (15,16; 13,18) y para eso Jesús les comunicó todos los secretos del Padre. Importancia excepcional tiene el tema de la misión en 17,18-23.
b) El tema de la persecución que se entrelaza con el precedente. Se insinúa ya en el futuro «seguimiento» de Cristo por Pedro (13,36; cfr. 21,18s.) por «el camino» que es Cristo (14,4s.). Aquí se hace referencia a la «paz» de Cristo (véase en esta plataforma: PAZ III), que no es la del mundo (14,27.29; cfr. Mt 10,21s.34; Le 12,51), y el miedo y turbación del corazón. Pertenece a este tema también la muerte por los hermanos (15,12; 1 lo 3,16), el odio que viene del mundo por el nombre de Cristo, y la fortuna común al Maestro y a los discípulos en el acecho de sus doctrinas (15,18-21), donde Juan vuelve a tener un paralelo en Mt 10,24. Más claro todavía emerge el mismo tema en 16,1s., que habla de excomunión de la sinagoga y de martirio; y en 16,20-22 que se ocupa del llanto, luto y tristeza de los discípulos mientras que el mundo se goza es de señalar en esta sección la comparación de la Iglesia con una mujer en apuros de parto, contacto innegable con la Iglesia perseguida de Apc 12. A la persecución aluden las dificultades de los discípulos en el mundo, y ante todo la «inmolación», como Cristo, en la verdad (17,11-18).
c) El tema de la permanencia de los fieles «en» Cristo, la «cepa» divina (15,1ss.). Este es el tema que amalgama todas las ideas de estos discursos. La necesidad de la permanencia de los fieles en Cristo es algo que alude a la posibilidad y realidad de persecuciones y sobre todo al riesgo de desviaciones y herejías, que lo experimentó la misma comunidad primitiva, en la que (según se sabe por las epístolas paulinas de la cautividad, pastorales, y la 2 lo y Apc 2-3) comenzaban a surgir divisiones y falsas doctrinas. Permanecer en Cristo es permanecer en sus palabras (15,7), retener sus preceptos y palabras (14,21-23) pues en esto consiste el amarlo. A la vez, y frente a toda escisión, el ministerio pastoral producirá fruto «duradero», porque proviene de la savia de la «cepa» que la transmite hasta el «fruto», a través de los «sarmientos» unidos a la «cepa», a Cristo. A todo ello se une el mandamiento nuevo del amor mutuo entre los cristianos (13,34s.; 15,13; v. CARIDAD), como también la presencia de Cristo en la Iglesia (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) a través de su historia; a esta presencia se refieren las «apariciones» de Cristo aludidas en 14,18ss. y 16,16s.: es la percepción que de Cristo tienen los fieles («no el mundo»), de la presencia de Cristo durante su ausencia somática.
En este marco general se sitúan los pasos que tratan del Paráclito, título dado al Espíritu Santo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) por Juan (cap. 14-16) y que aparece sólo ahí en toda la Escritura. Nos inclinaríamos a pensar que este título se asocia con tema de persecución y que, según el uso anterior a Juan en toda la literatura griega, la dicción parakletos conserva su valor normal de «abogado» en sentido lato. Tal título conviene al Espíritu ante todo por su asistencia a los discípulos en los tribunales en momentos de persecución. Es la idea presente en otros muchos textos (p. ej., en Mt 10,19 paral.; y Act 4,8ss.; 5,32; 6,10; etc.), aunque falte la expresión específica. Por otra parte, la realidad del Espíritu que conduce a la plenitud de la verdad (lo 16,13 ss.) se ha de referir más bien a la interpretación de las realidades (ta erjomena) en que se desenvuelve la historia de la Iglesia, con referencia quizá especial a lo que narra en el Apocalipsis (cfr. 1,1.19; 4,1; 22,6.16).
V. t.: EUCARISTÍA 1; PASCUA 1; ANÁFORA; ANAMNESIS. [rbts name=”historia-de-la-iglesia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre cena del señor en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
G. BEER, Pesachim (Die Mischnah), Berlín 1912 (especialmente cap. V, p. 141-149, y X, p. 187-201); H. L. STRACK-P. BILLERBECK, Kommentar zum Neuen Testament aus Talmud und Midrasch, IV, Munich 1928 (1961), 41-76, 611-639; W. BARCLAY, The Lord’s Supper, Londres 1967; 1. JEREMíAs, Die Abendmahlsworte Jesu, 4 ed. Gotinga-Zurich 1957; S. MCCORMICK, The Lord’s Supper, A Biblical Interpretation, Filadelfia 1966; G. M. BEHLER, Les Paroles d’adieux du Seigneur, París 1960; H. SCHUERMANN, Der Paschamahlbericht, Lk 22 (7-14) 15-18, (Neutestamentliche Abhamdlungen, XII, 5) Münster 1953; íD, Der Einsetzungsbericht, Lc 22, 19-20, (ib. XX 4) Münster 1955; ID, Jesu Abschiedsrede Lk 22, 21-28 (ib. XX 5) Münster 1957; ID, Der Abendmahlsbericht Lukas 22, 7-38, Leipzig 1960′ J. VAN GOUDOEVER, Fétes et Calendriers bibliques, París 1967 (trad. de la 3 ed. inglesa); A. JAUBERT, La Date de la Céne, Calendrier biblique et Liturgie chrétienne, París 1957; J. M. BoVER, Comentario al sermón de la Cena, Madrid 1952; M. PEINADOR, Idea central del discurso de Jesús después de la Cena, «Estudios bíblicos» 12 (1953) 5-28; J. CORTÉS QUIRANT, La nueva fecha de la última Cena, ib. 17 (1958) 47-81; M. MEINERTZ, Teología del Nuevo Testamento, 1 ed. Madrid 1966, 131-144, 587-590.
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.