Derecho de la Paz
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Visualización Jerárquica de Derechos Fundamentales Constitucionales
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A continuación se examinará el significado.
¿Cómo se define? Concepto y Caracteres de Derecho de la Paz
Definición y descripción de Derecho de la Paz ofrecido por el Diccionario Jurídico Mexicano (1994), de la Suprema Corte de Justicia de México: (escrito por Luis Díaz Müller) La doctrina plantea una separación entre derecho de la paz entendido como el conjunto sistemático de normas referidas a los problemas de la paz; y, derecho a la paz: derecho subjetivo que se relaciona con la aspiración de la comunidad internacional a vivir en paz.
Más sobre el Significado de Derecho de la Paz
El derecho de la paz se ubica dentro de los “nuevos derechos humanos” o “derechos de solidaridad”, aquellos que importan un deber para la comunidad internacional. Hans Kelsen publicó en 1945 su estudio: Derecho y paz, en que plantea este deber ser a que debe aspirar todo ordenamiento jurídico. Paulo VI escribió en la encíclica Populorum Progressio: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz.” el derecho a la paz es un derecho en los ámbitos nacional e internacional. La Carta de las Naciones Unidas (firmada en San Francisco, 26 de junio de 1945) establece que la paz y la seguridad internacional constituyen los fundamentos principales del sistema creado en 1945. Asimismo, el artículo 28 de la Declaración Universal de Derechos Humanos señala: “Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden internacional en que los derechos proclamados en esta declaración se hagan plenamente efectivos”. La Asamblea General de las Naciones Unidas se ha pronunciado sobre este tema en dos importantes declaraciones: la Declaración sobre la preparación de las Sociedades para Vivir en Paz (1978), que plantea que los titulares del derecho a la paz son las naciones y los individuos: “Toda nación y todo ser humano, independientemente de su raza, convicciones, idioma o sexo, tiene del derecho inmanente a vivir en paz”. El respeto a ese derecho, así como de los demás derechos humanos, redunda en el interés común de toda la humanidad y es una condición indispensable para el adelanto de todas las naciones, grandes y pequeñas, en todas las esferas.
Secuencia
Posteriormente, en 1984, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 3911, que aprueba la Declaración sobre el Derecho de los pueblos a la paz. La declaración de 1984 señala: “1. Proclama solemnemente que los pueblos de la tierra tienen un derecho sagrado a la paz”.
Otros Elementos
Además, la Conferencia General de la UNESCO, en la Declaración sobre la Enseñanza de los Derechos Humanos y en la Declaración de los Medios de Información, proclamó también el derecho a la paz como un derecho de todos los hombres.
Entre las Líneas
En América Latina, la Conferencia General de OPANAL (Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina), aceptó, en la Conferencia de Quito de 1979 (Resolución 128 VI), el derecho de “Todas las personas, los Estados y la Humanidad a vivir en paz”.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
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Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Véase También
Bibliografía
Arenal, Celestino del, La investigación sobre la paz: pasado, presente y futuro (ponencia), México, 1986; Gros Espiell, Héctor, El derecho a la paz (ponencia), México, 1986; Rodríguez A., Bárbara, Reflexiones jurídicas y políticas sobre el derecho a la paz (ponencia), México, 1986.
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Mantener la paz invita a lo mejor de nosotros, seamos quienes seamos y hagamos lo que hagamos. Cuando nos sentamos a meditar, ¿respiramos paz? ¿Lavar la ropa es una tarea molesta o un acto pacífico de vivir? Cuando votamos, ¿estamos enfadados, temerosos, santurrones, o podemos ofrecer nuestro voto con paz? Y cuando adoptamos una postura pública, una manifestación, una resistencia, una decisión de entrar en la refriega (sea cual sea) o de renunciar a nuestra seguridad para ayudar a preservar la de los demás, ¿podemos mantener la paz, incluso en peligro?
Si. Mantener la paz requiere fuerza, habilidad y bondad. Requiere nuestra voluntad. Es demasiado fácil instalarse en un punto de vista de correcto contra incorrecto, que puede darnos la comodidad de sentir cierta certeza. Pero hay algunas cosas que crea esta “zona de confort”: polarización, culpa, exclusión y, en última instancia, falta de empatía o de capacidad para ver el panorama general.
La voluntad no es neutral y la paz no es pasiva, muchas veces. Esto no es una invitación a ser neutral. Cuando llegue el momento de elegir, votaremos a las personas que consideremos mejores, basándonos en gran medida en nuestros propios valores profundamente arraigados. También nos sentiremos libres de adoptar una postura cuando sea necesario, como nos llaman a hacer nuestros valores profundos y nuestro propósito vital.
En primer lugar, recordemos la paz tan a menudo como podamos. Es una palabra evocadora. Dejemos que esa palabra aparezca en una nota adhesiva en la nevera, en nuestro propio diálogo interior, en la forma en que organizamos nuestros escritorios, para que incluso eso nos recuerde la paz.
Esto nos invita a meditar sobre la paz como siguiente estrategia. Quizá sea usted meditador y éste sea un paso siguiente fácil. Tal vez no lo sea. Meditar es tan sencillo como tomarse un minuto, una respiración, centrado en la paz.
La estrategia final se basa en las acciones que emprendemos. Tantas cosas son difíciles. Tantas cosas son controvertidas. Tanta gente nos molesta. Pero si mi acción exterior es pacífica, seré una fuerza para el bien.
La voluntad de paz, en su bondad, fuerza y habilidad, bien puede conducirnos a un siguiente paso que nos sirva a todos.