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Destierro de los Judíos

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El Destierro de los Judíos

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]

El destierro de los Judíos en relación con las Religiones y los Grupos Religiosos

En el momento de la disolución del reino de Judá había comunidades judías en Egipto, Babilonia y Palestina. [1]

Barcokebas

Bajo la dirección de Barcokebas, estalló una violenta revolución en Judea. Entre los años 132 y 135, los judíos hicieron un esfuerzo desesperado por defenderse de las legiones romanas; en un principio, su oposición fue efectiva, pero, cuando finalmente Roma decidió acabar con la revuelta, Judea quedó devastada. Por orden del emperador, el antiguo nombre de la provincia fue reemplazado por el de Siria Palestina. Jerusalén fue convertida en una ciudad pagana y cualquier judío que entrara en ella era inmediatamente condenado a muerte. [rtbs name=”muerte”] [rtbs name=”pena-de-muerte”] [rtbs name=”pena-capital”] La persecución de los judíos se transformó en algo habitual dentro del Imperio.

Por otra parte, la caída de Judea ayudó a abrir aún más la brecha entre judíos y cristianos: los primeros consideraban su derrota como una calamidad; los segundos la veían como una clara manifestación de que Dios había abandonado a los judíos y había hecho de los cristianos los verdaderos portadores de la gracia divina. Durante los tres primeros siglos de la era cristiana, el cristianismo aumentó mucho su influencia. Después del 313, año en que el emperador romano Constantino I el Grande aceptó la nueva religión tanto para él como para el Imperio, se generalizaron la expansión del cristianismo y la persecución de los judíos.

La gran revolución

Durante el siglo I de la era común, los conflictos religiosos causaron sangrientas batallas. Los gobernadores romanos de Judea se mostraron tan déspotas y poco respetuosos con respecto a la religión judía, que en el 66 de la era común, los zelotes (facción judía conocida por su fanatismo) encabezaron una violenta insurrección contra los romanos. El emperador Nerón envió al general Vespasiano, quien más tarde sería emperador, para poner fin al conflicto. Hacia el año 70 Vespasiano logró acabar con la revuelta, destruyó el Templo y arrasó Jerusalén. La última fortaleza en caer fue Masada, en el 73.

Judea siguió existiendo, aunque solo de forma nominal. El centro de la sabiduría judía se desplazó a Yavné, bajo la dirección del gran sabio Yojanán ben Zakai. Durante la siguiente generación, y bajo el estricto control romano, Judea se mantuvo más o menos en paz. Por aquel entonces, el emperador romano Adriano mandó reconstruir Jerusalén como una ciudad pagana, y ordenó que se llamara Aelia Capitolina, en honor a Júpiter. También mandó publicar un decreto en el que se prohibía la circuncisión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esta doble afrenta causó gran consternación, tanto entre los judíos de la diáspora como entre los de Judea, y provocó una nueva rebelión.

La aparición del cristianismo

El último siglo del antiguo Estado judío estuvo marcado por desórdenes políticos y religiosos. A comienzos de la era cristiana, la población judía llegaba a los ocho millones, repartidos, además de Judea, entre Alejandría, Cirenaica (norte de çfrica), Babilonia, Antioquía, éfeso y Roma. Estas comunidades tuvieron que sufrir la hostilidad antisemita en muchas ciudades griegas debido a que los judíos eran vistos como competidores en el comercio, así como por su diferente credo y por ciertos privilegios políticos de que supuestamente gozaban.

Desde dentro del judaísmo surgió un segundo movimiento, el cristianismo. El número de judíos griegos que llegaron a creer en Jesús (en hebreo Yeshua o Josué) como el Mesías prometido superaba considerablemente al número de quienes lo reconocían en Judea.

Otros Elementos

Además, como los discípulos de Jesús viajaron recorriendo el mundo antiguo, muchos paganos se convirtieron a la nueva fe.Entre las Líneas En un principio se la consideró una secta judía, pero poco a poco se fue desligando del judaísmo, a medida que crecía la cifra de los ex paganos conversos, cuya fe se dirigía hacia la persona y la predicación de Jesús. Los judíos convertidos al cristianismo siguieron siendo esencialmente judíos. Frente a estos movimientos, el judaísmo reaccionó con el rechazo de todo laxismo en la observancia de las formas de la religión tradicional.

El regreso a Jerusalén

En el 539 antes de la era común, el fundador del Imperio persa, Ciro II el Grande, conquistó Babilonia. Al año siguiente, publicó un edicto en el que otorgaba la libertad a los judíos. Aproximadamente 42. 000 miembros de la comunidad babilónica prepararon su regreso a Palestina, llevándose consigo todos sus bienes, además de las donaciones de los que se quedaron en Babilonia y, tal como dice la tradición, regalos del propio emperador. Liderada por un príncipe de la casa de David llamado Zorobabel, la expedición se dirigió a Jerusalén. El país aún estaba desolado debido a los estragos causados por las guerras caldeas. El desaliento que sintieron en ocasiones los inmigrantes debido a la enorme magnitud de la tarea que tenían ante sus ojos fue superado gracias a la labor de dos líderes religiosos, los profetas Ageo y Zacarías, quienes enarbolaban con fuerza la dimensión espiritual de sus esfuerzos, tal y como había predicho Ezequiel antes que ellos. Los judíos se concentraron en la reconstrucción del Templo, hecho que consumaron en el año 516 antes de la era común Para la tradición judía, esta fecha marca el verdadero fin del exilio babilónico, cuya duración fue, pues, de setenta años (586-516 a. C.).

El sumo sacerdote fue elegido gobernante de la provincia de Judá o Judea, que desde entonces se transformó en una teocracia. Las labores de reconstrucción fueron lentas y, aproximadamente en el 445 antes de la era común, Nehemías (protegido del rey Artajerjes I de Persia, quien reinó entre 465-425 a. C.) recibió autorización expresa para reconstruir la ciudad (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Bajo su dirección Jerusalén volvió a ser una gran ciudad. Durante este periodo la comunidad babilónica, habiendo oído noticias referentes a la falta de disciplina religiosa en Jerusalén, decidió enviar a Esdras, un famoso maestro y escriba, para que introdujera las necesarias reformas religiosas. A mediados del siglo IV, Judea se había convertido en un país organizado según unas estrictas doctrinas religiosas, y dominado por una casta sacerdotal muy poderosa. La Torá (o ‘Ley’, es decir, el Pentateuco) rigió la vida cotidiana de los judíos; durante este tiempo, los escribas y los maestros de la Ley dieron su forma definitiva a las Sagradas Escrituras.

La vida en Babilonia

Entre todas esas comunidades, la más importante era la de Babilonia. Los exiliados formaron allí una floreciente colonia formada por los judíos deportados en el 597 antes de la era común y por otros que ya se habían establecido en la zona desde la caída del reino de Israel en el 721 a. C (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma en línea de ciencias sociales y humanidades). Bajo el liderazgo (véase también carisma) del sacerdote y reformador Ezequiel, la comunidad babilónica pudo mantener su identidad sustituyendo la patria política por otra espiritual. El ritual ocupó un lugar prominente dentro de la religión, con el fin de gobernar así la vida de los exiliados. Los escribas comenzaron a fijar por escrito las tradiciones del pueblo, y esos textos se convertirían en los libros de la Biblia. El culto que anteriormente se había realizado en el Templo fue sustituido por la oración en grupo. Un profeta anónimo al que se ha llamado Isaías, cuyos discursos forman la segunda parte del libro bíblico de Isaías, se encargó de alentar en los exiliados una fe en una nueva vida, en una nueva y reconstruida Jerusalén.

El periodo de los Asmoneos

Ese mismo año los judíos comenzaron una rebelión liderada por el sacerdote judío Matatías y por sus hijos, los Macabeos, que terminó en la derrota de los sirios. La dinastía de los Asmoneos o Macabeos alcanzó el liderazgo (véase también carisma) y sus miembros fueron reyes de un Estado judío independiente.

Bajo su reinado, los judíos concentraron todas sus fuerzas en lograr mantener su religión pura, libre de influencias extranjeras.

Informaciones

Los dos grupos más importantes del momento, saduceos y fariseos, diferían entre sí, tanto en los aspectos políticos como religiosos. Durante esta época, aparecieron otros grupos, como los esenios, comunidad religiosa judía que mantuvo un sistema de vida monástico en asentamientos de tipo comunal. Los Asmoneos establecieron el Sanedrín, una especie de tribunal supremo o consejo de Estado, compuesto por 71 líderes y sabios judíos, que fijaba la legislación civil y religiosa. El reino logró gran expansión mediante conquistas: bajo el gobierno de Juan Hircano, se incorporaron Samaria y Edom, territorios conocidos como Idumea, cuyos habitantes fueron obligados a aceptar el judaísmo.

Lo mismo que sus predecesores, el reino judío de los Asmoneos tuvo que enfrentarse a conflictos generalizados entre las distintas facciones. Durante el siglo I antes de la era común se libró una guerra civil entre los hermanos Hircano II y Aristóbulo II, que rivalizaban por el trono de Judea. Antípatro, un idumeo que simulaba apoyar a Hircano, se confabuló con el general romano Pompeyo el Grande para que le ayudara a resolver la crisis a su favor, comprometiéndose a hacer de Judea un Estado dependiente del Imperio romano. Las legiones romanas entraron en Jerusalén en el año 62 a. C.; y en el 47 antes de la era común el reino de Judea pasó a estar bajo el control absoluto del ahora procurador Antípatro. Su hijo Herodes el Grande se convirtió en rey en el año 37 a. C.

La diáspora

Véase la correspondiente entrada en esta enciclopedia.

La cuestión judía

La conciencia de la clase obrera judía surgió en un mundo urbano de pequeños talleres. Se desarrolló en reacción al racismo de la sociedad circundante y la creciente influencia del sionismo. El objetivo inicial de los socialdemócratas judíos era garantizar derechos sociales “normales” para los trabajadores judíos.Si, Pero: Pero en la última década del siglo XIX, el enfoque asimilacionista comenzó a ser atacado como utópico. El primero en criticarlo abiertamente fue Yuli O. Tsederbaum (Martov).Entre las Líneas En 1894 proclamó que, en el caso de los judíos, la lucha social y la liberación nacional tenían que ir de la mano, ya que las relaciones de producción entre los judíos de Europa del Este eran tales que no podían desarrollar una estructura social completa y un funcionamiento adecuado. clase (En lugar de lo cual se desarrollaría un lumpenproletariado pasivo (véase más en esta plataforma) y servil).

Cuando se trataba de la lucha revolucionaria entre los judíos, había dos tesis en conflicto. Los territorialistas consideraron la existencia de un territorio nacional como una condición necesaria para el surgimiento de una clase obrera revolucionaria.

Una Conclusión

Por lo tanto, abogaron por la autodeterminación y la creación de un estado judío. Para los bundistas y otros “extraterritorialistas”, la creación de un estado judío era totalmente irrealista, ya que los judíos estaban atrincherados en la región de las “naciones no históricas” y no tenían intención de abandonar su tierra natal.Entre las Líneas En su opinión, la nacionalidad judía era una cuestión de idioma y cultura. A partir de 1905, en el tercer congreso del RSDWP, se movieron de manera decisiva en esa dirección, proclamando que la cultura era la patria de los judíos y el idish, el idioma de las masas, el instrumento de su lucha nacional.

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La doctrina austro-marxista de la autonomía cultural extraterritorial mantenía la perspectiva de una solución legal al problema pero, como el propio Renner admitió, no permitía diásporas o minorías dispersas. Los judíos fueron excluidos desde el principio. Los líderes del Bund y del Partido Obrero Socialista Judío (Serp) asumieron la tarea de adaptar las ideas de Renner a la situación de los judíos de habla yiddish de Europa central y oriental (Vladimir Medem publicó su obra seminal, Sotsialdemokratiia i natsional’nyi vopros (La socialdemocracia y la cuestión nacional) en 1904, antes del famoso libro de Otto Bauer, Die Nationalitätenfrage und die Sozialdemokratie (La cuestión de las nacionalidades y la socialdemocracia), que Salió en 1907), pidiendo la creación de una multinacional RSDWP en lineas federales. Otras organizaciones, incluidos los socialdemócratas armenios, apoyaron este enfoque. Los líderes de Bundist propusieron que Rusia, como el imperio austro-húngaro, se convierta en una federación de pueblos autónomos.

El Bund y otros movimientos socialdemócratas judíos como Poale Zion y Serp, ya fueran “territorialistas” o no, siempre fueron considerados con sospecha por los líderes de la Internacional debido a su presunto nacionalismo.Si, Pero: Pero sus demandas se basaron en una cultura religiosa y social forjada por siglos de autonomía dentro del kehilot.Entre las Líneas En consecuencia, tendían a ser bien recibidos por los militantes de base. La contribución distintiva de los socialistas judíos de Rusia a la doctrina austro-marxista fue precisamente que el desarrollo histórico particular de los judíos de Europa oriental, que los austro-marxistas no habían tomado en consideración, había creado una situación en la que los principios de autonomía personal podían ser Aplicado a las comunidades judías.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

En 1916, Vladimir Medem produjo una síntesis del enfoque del historiador judío ruso Simon Dubnow sobre el nacionalismo judío y las ideas de los austro-marxistas. Explicó la doctrina del Bund en los siguientes términos: “Consideremos el caso de un país compuesto por varios grupos nacionales, por ejemplo, polacos, lituanos y judíos. Cada grupo nacional crearía un movimiento separado. Todos los ciudadanos pertenecientes a un país determinado El grupo se uniría a una organización especial que organizaría asambleas culturales en cada región y una asamblea cultural general para todo el país.

Pormenores

Las asambleas recibirían sus propios poderes financieros: cada grupo nacional tendría derecho a aumentar los impuestos sobre sus miembros, o el estado asignaría una proporción de su presupuesto general a cada uno de ellos. Cada ciudadano del estado pertenecería a uno de los grupos nacionales, pero la cuestión de a qué movimiento nacional se uniría sería una cuestión de elección personal y ninguna autoridad tendría Cualquier control sobre su decisión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los movimientos nacionales estarían sujetos a la legislación general del estado, pero en sus propias áreas de responsabilidad serían autónomos y autónomos. ninguno de ellos tendría derecho a interferir en los asuntos de los demás “(Henri Minczeles, Histoire générale du Bund, Austral, París, 1995, pp. 279-280).

Medem rechazó la identificación tradicional del estado con la nación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Para las regiones de población mixta, propuso un nacionalismo federal basado en instituciones sociales autónomas. La población de Rusia se dividiría en “asociaciones nacionales” a las que los individuos se unirían sobre la base de la libre elección personal. Los grupos nacionales dispersos, cuya membresía se registraría en un “registro nacional”, establecerían “corporaciones regidas por el derecho público”, es decir, organismos corporativos dotados de instituciones y poderes legales. La pertenencia a un grupo nacional sería reconocida legalmente, y la propia nación sería un cuerpo moral dotado de personalidad jurídica.Entre las Líneas En línea con los principios usuales del federalismo, el estado multinacional que sigue (el profesor de derecho francés, Stiphane Pierri-Caps, ha calificado de “multinación” (Stéphane Pierré-Caps, La multination. L’avenir des minorités in Europe centrale et orientale, Odile Jacob, París, 1995.)) conservaría la responsabilidad de la defensa, los asuntos exteriores, la economía y las finanzas. La gestión de los asuntos nacionales, es decir, esencialmente culturales, recaería en las corporaciones nacionales.

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Para áreas de población homogénea, los teóricos del federalismo personal se adhirieron al enfoque clásico de equiparar la administración estatal con la autodeterminación territorial. El consejo de distrito iba a ser la única autoridad. La característica novedosa de su enfoque fue, por lo tanto, la mezcla de federalismo personal y territorial.

La autonomía cultural fue defendida apasionadamente desde 1925 en adelante por varias figuras prominentes en el Congreso de las Nacionalidades Europeas, especialmente el distinguido ensayista y político báltico alemán, Paul Schiemann. El Congreso, que surgió en paralelo a la Liga de las Naciones y se reunió una vez al año, logró un progreso considerable en el tema de las nacionalidades, pero el aumento del nacionalismo a partir de 1933 puso en tela de juicio todas las esperanzas de los derechos de las minorías (Jozsef Galantai, Trianon y la protección de las minorías, Corvina, Budapest, 1992, p.119 et seq.).

Autor: Williams

Aspectos Jurídicos y/o Políticos del destierro de los Judíos

Recursos

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Notas y Referencias

  1. Basado en la información sobre el destierro de los judíos de la Enciclopedia Encarta

Véase También

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