Él Oriente Próximo
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Historia del Derecho en Oriente Próximo
Fue en Mesopotamia donde se concluyó el tratado internacional más antiguo del que tenemos noticia; ocurrió hacia el 3010, en el tránsito del milenio IV al III antes de Cristo, en el límite entre la cronología mítica y la cronología histórica de esta parte del mundo. Es un tratado entre Eannatum, soberano de la ciudad de Lagash, y la ciudad de Umma, cuyo ataque había rechazado. Redactado en lengua sumeria y fijado en una estela descubierta a principios de nuestro siglo, recoge el reconocimiento de la nueva frontera por parte de Umma, sancionado por las divinidades principales del país, a las que el soberano de Umma había prestado juramento; está garantizado además por un tercero, Mesilim, rey de Kish en Akkad, un príncipe que extendió su dominación sobre Sumer y restableció la paz entre las ciudades rivales. El hecho de que solo fuese Umma quien hubiera invocado a los dioses parece indicar una situación de inferioridad con respecto a Lagash, acaso por haber sido el agresor.
Pero el primer tratado que nos ha llegado en sus términos originales fue concluido hacia la mitad del III milenio entre el rey de Ebla —cuyo palacio, junto con sus archivos, no fueron descubiertos hasta las excavaciones de Tell Mardik, entre 1974 y 1977— y, según parece, el soberano de Asiría. Establece las relaciones de amistad y de comercio entre los dos soberanos y fija, en particular, las sanciones que se deben aplicar a los delitos cometidos por sus súbditos respectivos. Puede mencionarse, de igual manera, el tratado de amistad entre el «Gran Rey» de Akkad, Naram-Sin (hacia el siglo XXII a.C.), y el soberano de Elam. Otros acuerdos son probables, tanto más cuanto que alguno de ellos tenía un carácter oral, siendo el juramento que los acompañaba suficiente para, según la mentalidad de la época, garantizar su ejecución.
Más tarde, el Oriente mediterráneo y el Asia Menor vieron constituirse cinco grandes reinos o imperios, fundados sobre la conquista pura y simple o sobre la institución del protectorado sujeto a tributo, manteniendo una cierta autonomía de los pueblos sometidos: Babilonia, Egipto, el reino hitita en Asia menor, Mitanni en el noroeste de Mesopotamia, Asina. La guerra estaba presente evidentemente entre estas constelaciones políticas imperialistas; sin embargo, la intensidad de los intercambios de toda especie que las acercaban entre sí permite calificar sus relaciones como un «concierto de imperios», aun cuando éste no abarcase a todos ellos al mismo tiempo (en particular, el reino de Mitanni se debilitó cuando Asiría ascendió); todo ello tuvo lugar entre mediados del siglo XV y alrededor del 1200 a.C., fecha en la que comenzaron los conflictos provocados por la aparición en la región de los denominados «pueblos del mar».
Este mundo internacional del Antiguo Oriente mediterráneo es bien conocido hoy día gracias a los descubrimientos realizados en los archivos egipcios de Tell El-Amarna (o el-Amarna), así como en los de la capital hitita, emplazada en la actual localización de Bogazkoy, a los que, por lo que concierne a sus soberanos locales, se ha venido a añadir la correspondencia puesta al día a partir de 1920 por las excavaciones arqueológicas de Ugarit (actualmente, RasShamra), al norte de Siria. Los «cinco grandes» antes citados se reconocían como iguales y sus relaciones se basaban en las nociones de equilibrio y de reciprocidad, con esferas de influencia cuyos confines constituían otras tantas zonas de tensión política y militar (así, Palestina y Siria con sus ciudades y sus reyes).
La densidad de los lazos que los unían hizo surgir la necesidad de un medio de expresión común en el terreno diplomático y comercial, que fue cubierta tanto por el acadio (babilonio) como por la escritura (su redacción) cuneiforme, que permitió, por otro lado, su utilización respectiva por otras lenguas (como el iranio, más adelante, en el Imperio persa). Los tratados, numerosos, estaban sometidos a las divinidades supremas de las partes, cuya cólera castigaría la infracción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). A este respecto, no cabe omitir que la invocación a la divinidad en los tratados internacionales se convertirá en una práctica común hasta comienzos del siglo XIX, estando sujeta a formas variables en la medida en que tuvieran lugar entre partes que profesasen una misma religión o que, por el contrario, se adhiriesen a credos diferentes. Es notable que en los tratados entre iguales son las dos partes las que prestan juramento, en tanto que, en los tratados concluidos entre socios desiguales sea solo la parte provista de un estatuto inferior quien lo haga.Entre las Líneas En todo caso, es el juramento lo que convierte al acuerdo en definitivo y obligatorio.
Entre los tratados del primer tipo de esta época, el más importante con diferencia es el tratado de paz y de alianza concluido hacia 1279 a.C. entre el faraón Ramsés II y el soberano hitita Hattusi II. Puede decirse que implicaba para aquél una «inversión de las alianzas» con respecto a su política anterior de acerca¬miento a Babilonia, a la vista de la amenaza de una Asiría en ascenso, y «es el primer documento diplomático de gran política internacional que los archivos humanos hayan conservado para nosotros». Establecía una alianza defensiva, un pacto de no-agresión, la garantía mutua de la sucesión al trono, una asistencia mutua contra las acciones de súbditos rebeldes, un régimen de extradición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Como después sería la regla en la Europa dinástica de los siglos XVII y XVIII, un matrimonio entre miembros de las dos familias reales (en este caso, entre el faraón y una hija del monarca hitita) estaba llamado a reforzar los vínculos asumidos.
Por desgracia, la guerra no se benefició de una reglamentación que limitase los excesos y las crueldades. Éstas fueron particularmente llamativas en la práctica babilonia y, sobre todo, en la asiría, que conoció, junto a las tan frecuentes y habituales carnicerías, las deportaciones de poblaciones enteras o de sus élites —como fue, en particular, el caso de los hebreos—, el sacrificio o la reducción a la esclavitud de los prisioneros y de sus jefes. Las poblaciones, sin excluir a las mujeres ni a los niños, estaban a la completa merced del vencedor. El comportamiento de los egipcios y de los hititas reveló ser más humano.
Tras el desmoronamiento del «concierto de imperios» que siguió a la invasión de los «pueblos del mar», el reino de 11 fuerza se impuso durante varios siglos, desembocando en la hegemonía asiría en el siglo IX a.c. Su declive dio lugar, a finales del siglo vil, a un nuevo equilibrio entre Egipto y los reinos medo, neo-babilónico y lidio; pero su duración fue breve, absorbido, a partir de mediados del siglo VI, por el Imperio persa de los Aqueménidas, que tuvo por fundador a Ciro (muerto en el 529 a.C.).
El Imperio de los Aqueménidas (hacia el 550-351 a.C.) aparece, en el contexto del Antiguo Oriente mediterráneo, como un grandioso proyecto de unificación del mundo conocido por entonces, ampliamente respetuoso con las diversidades de los pueblos conquistados. La moderación de su práctica de la guerra rompe con la dureza que ejercieron sus antecesores en la persecución de la conquista universal (como es natural, dentro de la propia escala de su mundo). Su futuro conquistador occidental, Alejandro Magno, asumiría junto con su herencia territorial, el papel de crisol de las civilizaciones del Cercano Oriente y de Grecia.
Fuente: Histoire du droit international public, Editions Economica, 1995 (traducido por Editorial Tecnos en 1998)
Husayn I Adalid de la paz en oriente proximo (Historia)
En julio de 1988, después de meses de manifestaciones por parte de los palestinos de la Cisjordania ocupada por Israel (Intifada), Husayn I cedió los derechos de negociación de ese territorio a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Su rechazo a condenar la invasión iraquí de Kuwait de 1990 ayudó a mantener su popularidad en Jordania, pero su posición neutral en la consiguiente guerra del Golfo Pérsico (1991) debilitó las relaciones con Estados Unidos y con algunos antiguos aliados árabes, que entonces lucharon contra Irak.
Tras el acuerdo de paz entre Israel y la OLP de 1993 (firmado por el dirigente palestino Yasir Arafat y el ministro de Asuntos Exteriores israelí Simón Peres), Husayn I, como soberano de la nación árabe con mayor población de refugiados palestinos, defendió el papel de Jordania en la formulación de los acuerdos regionales de paz.Entre las Líneas En noviembre de 1993, los jordanos participaron en las primeras elecciones multipartidistas del país desde 1956 y apoyaron la estrategia de su rey para establecer la paz entre Jordania e Israel, que finalmente fue firmada el 26 de octubre de 1994. Al año siguiente, le fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
En enero de 1997 medió en las negociaciones entre israelíes y palestinos y logró que se iniciaran acuerdos respecto a Cisjordania y Hebrón, a cargo del primer ministro israelí, el derechista Benjamín Netanyahu, y del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasir Arafat.Entre las Líneas En julio de 1998 acudió a una clínica de Rochester (Minnesota, Estados Unidos) para recibir quimioterapia contra un cáncer linfático y el 20 de octubre de 1998 se incorporó a la cumbre entre Arafat y Netanyahu que había dado comienzo en Washington cinco días antes y se prolongó en el estado de Maryland hasta el día 23 de ese mes.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Regresó a su país el 20 de enero de 1999. Tres días después comunicó a su hermano Hasan la decisión de retirarle el título oficial de heredero (que le había otorgado en 1965 y le había permitido desempeñar el cargo de regente durante la ausencia del Rey). El día 25 de ese mes designó heredero a Abdullah ibn al-Husayn (Abdalá), primogénito fruto de su segundo matrimonio -contraído con la británica Toni Gardiner, cuyo nombre regio fue el de reina Muna-, al cual ya había dado ese título poco después de su nacimiento, si bien en 1965 recayó en Hasan. Al día siguiente hubo de volver a la clínica estadounidense de Rochester tras sufrir una recaída, dejando como regente a su hijo Abdalá. Falleció en Ammán el 7 de febrero, un día después de haber regresado definitivamente a Jordania. Abdalá juró su cargo como rey constitucional el día de la muerte de su padre, a quien sucedió como Abdalá II. [1] [rtbs name=”home-historia”]
Consideraciones Jurídicas y/o Políticas
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- Información sobre husayn i adalid de la paz en oriente proximo de la Enciclopedia Encarta
Véase También
- La Historia de Afganistán
- La Historia de Israel
- La Historia del Norte de África
- La Historia de Arabia
- La Historia de Egipto
- La Historia de Jordania
- La Historia de Palestina
- La Historia de Turquía
- La Historia de Mesopotamia
- La Historia de Siria
- La Historia de Irán
- La Historia de Chipre
- La Historia de Irak
- Antigua Grecia
- Antigua Roma
- Antigua Anatolia
- La Historia de Persia (Irán)
Otra Información en relación a Husayn I Adalid de la paz en oriente proximo
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