Positivismo Sociológico
Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] En inglés: Sociological positivism.
Esta corriente de pensamiento otorga especial importancia a los factores sociales como causa de delito. Tiene su origen en las obras de Saint-Simon y Comte.
Teoría positivista con tendencia ideológica, Conservadora y modelo o perspectiva consensual
La victimología positivista o conservadora estudia las relaciones victima criminal, y se considera una rama de la criminología, según esta victimología, la sociedad es una estructura integra, persistente y estable, en donde la ley representa el sentimiento popular y refleja los deseos y esperanzas colectivas, protegiendo al ciudadano de la victimización.
Para esta victimología el delincuente es diferente del que no lo es y más diferente aun a la víctima, y esta última se identifica con el sujeto pasivo (véase más en esta plataforma) del delito. Para esta victimología se debe tratar igual a los delincuentes a las personas que caen en los casos de auto victimización: la drogadicción, alcoholismo, prostitución, etc.
La victimología conservadora, también llamada criminal o penal, es la que se asume en la mayoría de los sistemas de justicia, ya que con ella se permite evadir toda responsabilidad estatal en el fenómeno victimal. También se afirma: que las víctimas son causa de los criminales rebeldes e inconformes o por su propia culpa al provocar o precipitar el crimen.
Victimología positivista
En esta etapa, los distintos autores trabajan en la línea tradicional (factores de contribución victimal) de concepción de la víctima. Esta corriente se fundamenta en la identificación de los factores inherentes a los individuos, que contribuyen a la victimización, además de enfocarse en el crimen interpersonal para identificar los factores precipitantes de las víctimas. Hace énfasis a los aspectos socioculturales y determinar el por qué algunas personas son más propensas que otras a sufrir la victimización, así como cuáles son las consecuencias del reconocimiento de la victimización y del hecho cometido, y su impacto en las condiciones sociales generales y de la ley. Fundamentalmente utiliza estrategias metodológicas como: observación sistemática, acumulación de evidencias y factores objetivos de carácter inductivo.
Ellemberger trabaja el concepto de vicimogenesia y anticipa la noción victimológica de vulnerabilidad (Schaffer, 1979). Wolfang es considerado iniciador de los estudios victimológicos empíricos y creador del concepto de precipitación victimal en contextos violentos. Amir traslada la perspectiva interactiva al campo de los delitos sexuales. Gulotta denomina y entiende a la pareja víctima – ofensor como un sistema interactivo y haciendo un símil comparativo a un sistema informático establece que los aportes de uno y otro son mutuamente retroalimentadotes (Gulotta, 1976).
Miers (1989) la define como “aquella que busca identificar los factores que contribuyen a los modelos de victimización, y cómo las víctimas han podido contribuir a su propia victimización”.
Pero no podemos hablar de positivismo, en este sentido, sin referirnos a la Teoría de las Actividades Rutinarias, de Lawrence Cohen y Marcus Felson (1979). Estos autores querían estudiar las altas tasas de criminalidad, en diferentes sociedades y en diferentes vecindarios, sin tener que recurrir a las diferencias individuales. Para ello definieron rutina y la estudiaron en una determinada sociedad. Concluyeron que el crimen es el solapamiento en tiempo y espacio de los siguientes elementos: un delincuente motivado, que encuentra un blanco adecuado, que carece de un guardián capaz. Ausente uno o más de estos elementos es muy improbable que se manifieste el crimen. A su vez, esta teoría busca como los tres elementos convergen en espacio y tiempo para, al ser manipulados, poder reducir las oportunidades de criminalidad.
A partir de esta primera teoría, Hindeland, Gottfredson y Garófalo exponen, en 1978, el Modelo de Oportunidad basado en el Estilo de Vida de la víctima. Uno de los hallazgos más importantes, fue determinar cómo la victimización no se distribuye en espacio y tiempo al azar, sino que hay particulares zonas y momentos dónde el riesgo de convertirse en víctima es exponencialmente mayor.
Tras esta etapa interaccionista y convencional surgirá una fuerte oposición a estas tendencias científicas que acabará produciendo un salto cualitativo potenciado en gran parte por:
- Razones históricas (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Relativas al nuevo clima humanitario y solidario propio de la segunda postguerra mundial, que justificaría la nueva pujanza de los objetivos asistenciales y paliativos en sociedades saturadas de violencia (Elías, 1986).
- Razones sociológicas (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Relativas a la emergencia de nuevos movimientos de víctimas que comienzan a descubrir la eficacia de concentrar esfuerzos en la persecución de sus objetivos solidarios y que actúan de catalizadores y reclamos de una nueva conciencia cívica ante las víctimas (Maguire y Shapland, 1990; Cairo, 2000).
- Razones ideológicas. Que atañen básicamente a la pujanza del pensamiento feminista de carácter científico-reivindicativo, que denunciará la legitimación social de la victimización de la mujer a través de la doble moral y la victimización secundaria, generadora de desamparo e impotencia (Herrera Moreno, 1996).
A partir de aquí comienza una nueva etapa (ideología reivindicativa) contraria a la tendencia culpabilizadora de la víctimas.Entre las Líneas En esta nueva etapa se manifiesta una hermandad entre la Victimología y los Movimientos de víctimas descubriendo una base ideológica común (Herrera Moreno, 2006). Tal concepción se basa en tres grandes postulados:
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
- La víctima es identificada por una anómala condición deficitaria de tipo biológico, actitudinal o comportamental.
- Este déficit es causal y determinante de la victimación.
- La víctima debe rectificar sus défits y carencias para evitar ser revictimizada.
Además esta nueva etapa denuncia los siguientes aspectos de la victimología positivista (y su modelo víctimo-contribuyente) (Herrera Moreno, 2006):
- Su arbitrariedad, parcialidad y falta de objetividad científica.
- Su déficit fenomenológico (eliminando la percepción de la víctima e incluyendo la percepción policial o del infractor).
- Su circularidad y tautología argumentativa (vinculada al problema de la arbitrariedad, parcialidad y falta de objetividad científica).
- Su debilidad empírica.
- Su aptitud para legitimar la victimación y hacerla socialmente tolerable.
Fuente: Noelia M (examine más sobre estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Rodríguez
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Véase También
Anomia
Ecología Social
Escuela de Chicago
Geografías del Delito
Positivismo
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