Este texto de la plataforma se ha clasificado en ,

Reforma Universitaria

Reforma Universitaria

Véase también Autonomía Universitaria.

Reforma Universitaria en las Ciencias Sociales Latinoamericanas

La Reforma Universitaria gestada en la Universidad de Córdoba, Argentina, hacia 1918, es el primer movimiento moderno en que los estudiantes reclamaron, agresivamente, un puesto activo en la forja de Su propio destino.

Los orígenes de las universidades hispanoamericanas reconocen dos vertientes. Por una parte, la “Universitas scholarum”, o corporación estudiantil, cuyo ejemplo más notorio, en España, es Salamanca. El rector era un estudiante, y éstos designaban a los profesores luego de escuchar sus conferencias de oposición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esa institución tumultuaria, autónoma e inconformista, resultó fecundada por el modelo napoleónico. Bonaparte estableció centros burocratizados y eficientes, dotados de técnicas y elementos modernos. Reconoció, como ya indicaran Rousseau y Robespierre, el valor político de la educación, pieza clave en todo proceso de poder.

Las Universidades argentinas fueron estructuradas sobre tales ejemplos.Entre las Líneas En 1918, solo existían tres en el orden nacional Córdoba, Buenos Aires, La Plata, más dos de carácter provincial: Litoral y Tucumán. Salvo en La Plata, donde el espíritu era más cientifista y abierto, las otras permanecían bajo el más absoluto dominio de las fuerzas conservadoras, pese a los movimientos de rebeldía quelas agitaron, por ejemplo, en 1871 y 1905.

La Universidad de Córdoba, fundada en 1613, estaba regida por una fuerte tendencia ultramontana.Entre las Líneas En su biblioteca no existían obras de Marx, Engels o Darwin (Charles Robert Darwin, 1809-1882; véase «darwinismo social» y «selección natural»). El programa de Filosofía del Derecho discutía el punto «Deberes para con los siervos», y los cargos docentes se distribuían discrecionalmente entre amigos y parientes. Por otra parte, la Universidad era gobernada por un Consejo Académico vitalicio, integrado por figuras sin representatividad ni auténtica jerarquía.

Pero las transformaciones político-sociales del mundo ejercerían influjo sobre la juventud universitaria. La guerra mundial (o global) conmovía viejas estructuras y denunciaba la crisis de un sistema. La Revolución Soviética señalaba nuevos rumbos. Y en el país, el advenimiento del radicalismo al poder, en 1916, indicaba el desplazamiento de viejos sectores conservadores, sustituidos por una activa clase media en ascenso.

El presidente Yrigoyen veía favorablemente cualquier movimiento que debilitase a los grupos oligárquicos, quienes mantenían posiciones importantes, tales como el Poder Judicial, el Senado y las estructuras culturales.

El momento era adecuado para un estallido de protesta, que al fin se engendró por motivos aparentemente minúsculos, como fue la supresión del internado en el Hospital de Clínicas de Córdoba.Si, Pero: Pero tras esa apariencia, un riguroso proceso dialéctico ordenó disidencias de fondo. Desoídas sus primeras peticiones, los estudiantes constituyeron un Comité Pro-reforma, y también los centros estudiantiles)) uno por cada Facultad, que eran las tres clásicas: Derecho, Medicina e Ingeniería. Su acción de huelga y polémica precipitó la intervención del Poder Ejecutivo. José Nicolás Matienzo, delegado federal, comprobó sumariamente diversas irregularidades denunciadas por los alumnos, disolvió los Consejos vitalicios y emplazó un gobierno universitario que estaría en manos de los profesores. Estos designaron sus representantes, los cuales el 15 de junio debían nombrar al rector, en la votación de segundo grado.
Se descontaba, dado el resultado de los comicios primarios, la victoria del candidato reformista, Enrique Martínez Paz.Si, Pero: Pero una activa y subterránea campaña reaccionaria obtuvo un verdadero vuelco, con el triunfo consiguiente e inesperado del doctor Antonio Nores. Los estudiantes presentes en la barra, al ver que todo su esfuerzo renovador se diluía por una maniobra electoral, interrumpieron la sesión y desalojaron «a la canalla», evitando que se. labrase el pertinente documento y se consumara legalmente el acto. Renovados reclamos estudiantiles a Yrigoyen, en pro de una nueva y definitiva intervención, fueron demorados; hasta que casi un centenar de jóvenes reformistas irrumpieron en la Universidad clausurada, designaron autoridades y profesores y habilitaron mesas de exámenes. El ejército los desalojó.Si, Pero: Pero habían logrado su objetivo, y el nuevo interventor, José S. Salinas, hizo lugar a muchos de sus reclamos y rompió la apariencia feudal de la Universidad cordobesa.

El Manifiesto Liminar, debido a la brillante pluma de Deodoro Roca, uno de los valores más notables de su generación, explica el sentido revolucionario del movimiento. Allí proclama «bien alto el derecho sagrado a la rebelión», contra instituciones que habían llegado a ser «el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes y la hospitalización segura de los inválidos».

Los estudiantes advirtieron, con crecientes posibilidades de verificación, el entronque de lo universitario con lo político.Entre las Líneas En realidad, no se trataba solamente de retocar un estatuto o destituir a uno o dos profesores ineptos. Se trataba de lograr una nueva estructura universitaria, que permitiese la igualdad de oportunidades y la democratización del privilegio cultural, reservado entonces a unos pocos. Y nada de eso podía lograrse desde el puro ámbito académico, sin trascender al ordenamiento político vigente en el país.

El proceso posterior de la Reforma, que pronto se expandió por todo América Latina, demuestra claramente ese entronque. Especialmente en la Facultad de Derecho de Buenos Aires, desde 1921 se libró una enconada lucha entre la juventud reformista, acompañada por un reducido grupo de docentes, como Mario Sáenz y Alfredo Palacios, contra la mayoría profesoral. Esta, encabezada por Ramón S. Castillo, futuro presidente de la República ensayó entonces los procedimientos autoritarios y fraudulentos que después aplicaría en el orden nacional. Muchos de sus integrantes se manifestaban desdeñosos hacia el sistema democrático e igualitario, y potenciaban, constantemente, los principios de orden y jerarquía.

En 1930, un golpe castrense de derechas derribó al gobierno radical. Los sectores lúcidos de la Reforma repudiaron tal subversión, aunque ciertos grupos de formación nacionalista estuvieron dispuestos a sostenerla. Lo más granado del elenco civil que acompañó a los militares, estaba integrado por profesores de la Facultad de Derecho: ministros, interventores, jueces y luego numerosos parlamentarios, pertenecían a la Facultad y se apresuraron a justificar jurídicamente la usurpación insurrecta. A partir del 30, los reformistas fueron expulsados, detenidos, deportados y aun torturados, con extremo rigor.

En 1943, otro alzamiento militar permitió el acceso al poder del coronel Juan D. Perón, presidente desde 1946 y jefe de un movimiento populista con matices contradictorios. Salvo excepciones, los reformistas lo enfrentaron y fueron desalojados de sus posiciones. La enseñanza sufrió fuerte influjo de la Iglesia, y estuvo gobernada por los grupos derechistas del peronismo. Tras la caída de Perón, en 1955, la Universidad fue reorganizada con un alto grado de autonomía.Entre las Líneas En Buenos Aires cabe destacar el rectorado de Risieri Frondizi, el cual aseguró buen nivel científico, libertad académica y un adecuado reordenamiento del presupuesto, que permitió investigaciones académicas y sistemas de mayor dedicación, antes ilusorios. Otras creaciones importantes fueron el Consejo Interuniversitario Regional, que coordinó notables planes con Chile y Uruguay; la Ciudad Universitaria, y la editorial Eudeba, pronto convertida en una de las principales de lengua hispana, por la cantidad, calidad y bajo precio de sus libros.

Risieri Frondizi enfrentó a las universidades privadas que el gobierno presidido por su hermano Arturo logró crear en 1958. La Universidad reformista fue destruida bruscamente en la «noche de los bastones largos», cuando la policía de la dictadura militar instaurada en 1966 ocupó brutalmente los edificios. Su penuria ha sido grande desde entonces, y el proceso comenzado en 1973, cuando la izquierda peronista asumió el control de las Facultades, todavía no permite aventurar pronósticos definitivos sobre el futuro académico de Argentina.

El movimiento reformista ha sido objeto de múltiples y complejas interpretaciones. Para la reacción, no pasó de los aspectos tumultuosos y escandalosos, movidos por agitadores profesionales. El humanismo de inspiración democristiana le ha demostrado mesianismo y mitificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La ultraizquierda afirma que no cabe Reforma sin previa revolución social, y marca las aristas burguesas del movimiento.

En las filas de la Reforma, las versiones no fueron menos variadas. La tesis generacional la explica como un choque de generaciones antagónicas, y la victoria de jóvenes sobre viejos. El idealismo reformista se ofreció para conducir una confusa evolución política. Por fin, la interpretación dialéctica asigna importancia al movimiento, como agitador de los sectores de clase media. Sin desconocer que la Universidad no es una isla, y que la verdadera lucha está fuera de ella, admite su gran importancia en la formación juvenil y en la promoción de ideas fuerza. Señala además que las aspiraciones revolucionarias no deben hacer olvidar reivindicaciones inmediatas, tras las cuales la reacción prepara su ofensiva.

En el plano administrativo y de organización, la Reforma postuló un conjunto de soluciones en el Congreso Nacional de Estudiantes (Córdoba, 1918), que han sido actualizadas sin dogmatismos, pero cuya validez se mantiene.
En primer lugar, la autonomía universitaria, como medio de preservar la educación de la incivilidad dictatorial de los gobiernos corrientes.Si, Pero: Pero no como principió absoluto, sino dialéctico, ya que, frente a un gobierno popular y progresista, ‘la autonomía carece de sentido y puede enmascarar actitudes reaccionarias.

Para desalentar las camarillas, que bien pronto surgen en los ambientes académicos, se procura organizar el gobierno de la Universidad con participación de todos sus sectores: profesores, estudiantes, personal administrativo, graduados. (…)

El profesor debe gozar de libertad y remuneración justa. El acceso a la cátedra estará asegurado por concursos públicos y periódicos, así como por un régimen adecuado de docencia libre y paralela.

La participación estudiantil en el gobierno es uno de los postulados más importantes y acertados de la Reforma. El alumno es el único juez natural de sus profesores, y quien conoce mejor y en modo más directo los males y necesidades de la vida académica. Por otra parte, es la razón de ser de la institución, que podríamos concebir sin profesores, pero nunca sin estudiantes.

Queda dicho que la Reforma no rehúye la responsabilidad de «hacer política» en el ámbito universitario. Desde luego, no con criterio partidista, sino en el alto sentido de preocupación por la cosa pública y el destino de la patria y del hombre. Por eso afirma la necesidad de agremiar automáticamente a los alumnos en centros que solo así logran verdadera autenticidad.

En este planteo político, la Reforma es libertaria, antiimperialista, antimilitarista, anticlerical y antioligárquica, oposiciones que entiende como facetas necesarias de un mismo fenómeno: la dependencia. Por eso también ha proclamado a Veces un poco verbalmente, la unidad obrero estudiantil, y ha procurado devolver al pueblo sus contribuciones al mantenimiento universitario, mediante el servicio de extensión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Además, señala varias funciones a la Universidad (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Formar profesionales, estimular la investigación científica, contribuir al proceso democrático y a la liberación de los oprimidos.

En lo puramente pedagógico, defiende el ingreso irrestricto, la similitud de oportunidades, y los métodos modernos que descalifican la antigua clase magistral y la enseñanza puramente libresca, para reemplazarlos por el semanario, y procedimientos más creativos, entendiendo que en aula no solo se deben transmitir sino buscar conocimientos.
La expansión universal de la Reforma es una circunstancia notoria. Primero se propagó por América, especialmente Venezuela, México, Uruguay, Chile.

En Perú, fue causa directa del surgimiento del APRA, movimiento político de gran envergadura dirigido por Víctor Raúl Haya de la Torre.Entre las Líneas En Cuba, la figura de Fidel Castro se proyectó desde su condición inicial de dirigente reformista.

Las luchas estudiantiles evolucionaron de modo semejante en otros países americanos, abarcando desde el sacrificio contra dictaduras sombrías (Brasil o Paraguay), hasta urgentes problemas imperialistas (Puerto Rico, Nicaragua).
La «contestatión» estudiantil de 1968, en muchos países del mundo especialmente Alemania y Francia, reveló coincidencias con la Reforma de 1918. Coincidencia, más que incidencia de ésta, porque lo sudamericano es bastante ignoto en Europa.

Puntualización

Sin embargo, ciertos reflejos pudieron llegar a través de latinoamericanos residente en París, informaciones periodísticas como las de «Le Monde», difusión del Manifiesto del Che Guevara, activo militante reformista en su época estudiantil. Lo cierto es que algunas frases muy definitorias del «lenguaje de las paredes» de 1968, tales como «prohibido prohibir» o «en los exámenes, responda con preguntas», habían sido anticipadas más de cuarenta años por Deodro Roca y otros reformistas argentinos. De modo que, en cierta medida, a largo plazo (véase más detalles en esta plataforma general) y por recóndito camino, su mensaje florecería en Europa. También la ley universitaria francesa que dio término al conflicto, estableció varios principios argentinos, como el de representación estudiantil. [1]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Horacio Sanguinetti (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.

Véase También

Bibliografía

ARCINIEGAS, Germán: El estudiante de la mesa redonda, EDHASA, Bs. As., 1957.
CIRIA, Alberto y SANGUINETTI, Horacio: Los reformistas, Ed. J. Alvarez, Bs. As., 1968.
CONFERENCIA INTERNACIONAL DE ESTUDIANTES (COSEC): La Reforma Universitaria en América Latina, Leyden, Holanda, 1959 (?). Ediciones en castellano, inglés y francés.
DEL MAZO, Gabriel: La Reforma Universitaria, CEI, La Plata, 1940.
GONZALEZ, Julio V. : La Reforma universitaria, Sagitario, Bs. As., 1927.
ROCA, Deodara: Ciencias, maestros y universidades, Perrot, Bs. As., 1959, epílogo de Rafael Alberti.
Prohibido Prohibir, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1972.
SANCHEZ VIAMONTE, Carlos: Universidad, educación y laicismo, SAGA, Bs. As., 1968.
TABORDA, Saúl: Investigaciones pedagógicas, Ateneo Filosófico, Córdoba, 19S1.
WALTER, Richard J. : Student politics in Argentina, Basic Books, New York, 1968.

La invasión rusa de Ucrania

La invasión rusa de Ucrania ha transformado bruscamente el mundo. Millones de personas ya han huido. Un nuevo Telón de Acero se está imponiendo. Una guerra económica se profundiza, mientras el conflicto militar se intensifica, las víctimas civiles aumentan y las pruebas de horribles crímenes de guerra se acumulan. Nuestro trabajo en ayudar a descifrar un panorama que cambia rápidamente, sobre todo cuando se trata de una creciente crisis de refugiados y el riesgo de una escalada impensable.

En el contexto de la Guerra de Ucrania, puede interesar a los lectores la consulta de la Enciclopedia de Rusia y nuestro contenido sobre la historia de Ucrania, que proporciona un análisis exhaustivo del pueblo, la política, la economía, la religión, la seguridad nacional, las relaciones internacionales y los sistemas y cuestiones sociales de Rusia y Ucrania. Estos recursos están diseñados para complementar el estudio de la política comparada, la historia mundial, la geografía, la literatura, las artes y la cultura y las culturas del mundo. Los artículos abarcan desde los primeros inicios de la nación rusa hasta la Rusia actual, pasando por el ascenso y la caída de la Unión Soviética y la anexión de Crimea.

Respecto a la Revolución rusa, se examinan los antecedentes y el progreso de la Revolución. Empezando por los movimientos radicales de mediados del siglo XIX, la Enciclopedia abarca el desarrollo del movimiento revolucionario creado por la intelectualidad; la condición de los campesinos, la de la clase obrera y la del ejército; el papel de la policía secreta zarista; los "agentes provocadores"; la propia clandestinidad de los revolucionarios. Se dedica una sección importante a la aparición de movimientos de liberación entre las minorías nacionales de las zonas fronterizas. La Enciclopedia también considera la formación de las instituciones soviéticas y la aparición de la cultura revolucionaria mucho antes de 1917, así como la política y estrategia de seguridad rusa, y sus relaciones con la OTAN y occidente.

Entradas relacionadas por sus etiquetas

Historia Latinoamericana



Deja un comentario