▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Sociología de la Educación

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

Sociología de la Educación

Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]

Visualización Jerárquica de Sociología de la educación

Ciencia > Humanidades > Ciencias sociales > Sociología

Sociología de la educación

A continuación se examinará el significado.

¿Cómo se define? Concepto de Sociología de la educación

Véase la definición de Sociología de la educación en el diccionario.

Características de Sociología de la educación

[rtbs name=”ciencia”]

Sociología de la Educación

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]

Carácter social de la educación

Debido a los impulsos dados en el siglo XIX por A. Comte (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) primeramente y por educación Durkheim después, la Sociología se aparta del tronco común filosófico y se constituye como ciencia con entidad propia.Si, Pero: Pero este hecho ocurre no sin que antes se produzcan multitud de incomprensiones y de actitudes contrarias que hoy todavía no están totalmente superadas. Muy conocida es, p. ej., la controversia que sostuvieron Tarde y Durkheim sobre el eterno tema de si poseía o no poseía independencia científica la Sociología. El primero afirmaba que «la sociedad no es nada fuera de los individuos que la componen, los cuales son su único integrante real».

Durkheim rechazó la tesis, argumentando que, del mismo modo, se podía entonces decir que la Biología es sólo un capítulo de la Física y de la Química. Pero, aseguraba, igual que los elementos materiales se combinan de cierto modo y producen unas propiedades que no se logran si no están combinados, las conciencias individuales, asociándose de manera estable, producen, como consecuencia de las relaciones que traban entre sí, una nueva vida muy diferente de aquella que suscitarían si se hubieran quedado aisladas unas de otras: la vida social. La Sociología, según la opinión de Durkheim, tenía necesariamente que aparecer una vez que los pensadores adquirieron el sentimiento de que las distintas sociedades operan bajo unos condicionamientos derivados de su propia naturaleza y estructura.

Resulta obvio reafirmar que la educación tiene una estrecha relación con la sociedad, y que las formas pedagógicas peculiares tienen una íntima correspondencia con los sistemas sociales generales. Al definir la educación como perfeccionamiento personal, no deben ser olvidadas, aunque no se mencionen, sus implicaciones sociales. Efectivamente, si repasamos con detenimiento la historia de la educación, advertiremos fácilmente que los impulsos más importantes imprimidos al proceso educativo han tenido casi siempre una causa social. Y más aún, podemos hoy afirmar que la educación en todas las sociedades no ha sido otra cosa que la transmisión a los niños y a los jóvenes, por los adultos, de unas formas de vida o unos modelos culturales característicos de esos grupos. «La educación está condicionada por el hecho, apunta Othmar Spann (Filosofía de la sociedad, Rev. de Occidente, Madrid 1933), de que los hombres nacen y mueren sin cesar. Esto hace necesaria una reparación ininterrumpida del todo, que tiene lugar, especialmente, por la educación pedagógica».

Si, según estamos viendo, la educación tiene tan acusada entraña social, parece que no ha de haber obstáculo para poder realizar de un modo sistemático un estudio sociológico de la misma. «La educación es un fenómeno eminentemente social, tanto por su origen como por sus funciones, y presenta las dos características de los hechos sociales: la objetividad y el poder coercitivo. Es una realidad social susceptible de observación y, por tanto, de tratamiento científico» (F. de Azevedo, o. c. en bibl.). La aparición de la Sociología de la educación como ciencia puede considerarse como culminación de un proceso natural de hechos. Puede ser definida como el estudio científico de los factores sociales que concurren en las realizaciones e instituciones educativas. Pero, ¿realmente interesa al educador el saber sociológico como base científica para una mejor realización de su misión? Sin duda que le resultará muy necesario. Insistimos en que el fenómeno educativo posee una clara naturaleza sociológica y en que los hechos sociales pedagógicos están íntimamente en contacto con otros fenómenos sociales.

Si ocurre, como fácilmente puede observarse, que el comportamiento animal está determinado por aspectos hereditarios y por impulsos instintivos, el comportamiento humano, se apoya más en aspectos de índole cultural, los cuales son transmitidos por vía social, ayudados de ese habitual instrumento de transmisión que es la educación.

Contenido de la Sociología de la educación

Para determinar el contenido de la Sociología de la educación será preciso ahondar en aquellos aspectos justificativos de esa misma ciencia (para un examen del concepto, véase que es la ciencia y que es una ciencia física), es decir, en los que dimanan de la cuestión general «relación educación-sociedad». El hombre, aunque no lo desee, se encuentra inmerso en cualquiera de las situaciones ordinarias de la vida social. Pertenece a una familia, primera célula social; ejerce una profesión que necesariamente precisará los consiguientes contactos sociales; forma parte de una vecindad, de una municipalidad, de una nacionalidad, etc., que pueden ser ocasión de participar, como dice Spranger, en el banquete de la amistad universal al que su misma naturaleza le convida.

Entre los capítulos preliminares de la ciencia que estamos reseñando, deberán encontrarse los que hacen referencia a la influencia de la educación en la sociedad y a la de la sociedad en la propia educación Si es la educación causa de los cambios sociales experimentados por los distintos pueblos, o si son precisamente esos cambios sociales el verdadero móvil que origina los cambios estructurales educativos, es y ha sido un tema muy discutido. También la educación es muchas veces, la que logra la durabilidad de una determinada sociedad.

Cuando una generación intenta imprimir en las generaciones que le siguen su particular sello cultural, está ayudando para que continúe una situación social que considera aceptable. Es una especie de mecanismo de perpetuación que encontramos en todas las culturas y con el que las sociedades consiguen la existencia continuada que desean.Si, Pero: Pero otras veces ha podido también observarse cómo la formación proporcionada a algunas minorías tuvo la suficiente capacidad de persuasión como para transformar socialmente a una nación o a una área determinada. No es, pues, uno solo el efecto de la educación en la sociedad.

Cuando se enfrenta con esta cuestión, escribe el Dr. García Hoz, «la solución se halla, con más probabilidad, no en aceptar una proposición y rechazar las otras, sino en la armonización de todas ellas» (véase en la bibliografía). Al tomar la educación una forma institucionalizada, la escuela (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), este problema de la transmisión cultural se realiza, para conseguir mejores efectos, por medio de personas y sistemas especializados, sin que por ello deje de realizarse también por medio del simple contacto entre las personas.

Con respecto al tema de la influencia de la sociedad en la educación, hay que decir primeramente que aquélla determina ciertos objetivos educativos: los derivados de la condición social de los sujetos. Mas disentimos con los partidarios de una pedagogía socialista a ultranza, para quienes la sociedad es el único cuerpo capaz de dictar fines educativos. «El hombre que la educación debe realizar en nosotros, asegura Durkheim, no es el hombre tal como la naturaleza lo ha hecho, sino tal como la sociedad quiere qué él sea». «Es a la sociedad a quien corresponde recordar incesantemente al maestro cuáles son las ideas, los sentimientos que hay que imprimir en el niño para ponerle en armonía con el medio en que debe vivir». ( cfr. V. García Hoz, o. c. en bibl.).

Para los partidarios de estas posturas extremistas, que suelen aparecer normalmente en momentos de crisis para la humanidad (recordemos la teoría socializante educativa de Platón), la personalidad individual es totalmente absorbida por el medio social que le rodea.

Otros Elementos

Por otro lado, el influjo del ambiente social por medio de la familia, los compañeros de clase, los amigos del barrio, la asistencia a los espectáculos, la lectura de libros, y otros., puede considerarse del todo necesario para lograr un correcto desarrollo educativo. «Lo mismo que del medio físico arranca el niño las primeras impresiones que le han de servir de base para construir su vida intelectual, del ambiente humano arranca las que le servirán para construir su orden moral y social prácticos» (véase en esta plataforma: García Hoz, Un programa social en la Escuela primaria, Madrid 1948, 3).

Modernamente, el influjo de los llamados medios de comunicación de masas en el proceso formativo individual adquiere una singular importancia. Citemos, p. ej., la colosal influencia de la televisión, medio eminentemente intuitivo y por ello de fácil aprehensión. Se nota claramente, asimismo, la influencia de la sociedad en las instituciones educativas. Las nuevas formas pedagógicas, autogobierno de los educandos, trabajo escolar en equipo, técnicas de agrupamiento, Team Teaching, cte., son otras tantas ocasiones en las que la comunidad ha hecho sentir directamente su efecto en la escuela. Es, efectivamente, la sociedad que interviene en la realización del aspecto dinámico de la escuela.

La escuela, institución social

No es difícil darse cuenta de que el fenómeno educativo se da en todos los grupos sociales. Incluso en las organizaciones de tipo más primitivo se encuentran destellos reveladores de una clase de educación auténtica, aunque difusa. Y es que la educación, antes de institucionalizarse en la escuela, se encuentra en la misma sociedad de una manera muy elemental. Y la escuela (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) surge precisamente de ahí, de esa situación educativa confusa e informe, luego de un lento y costoso proceso evolutivo. «Si examinamos las fuerzas creadoras, escribe F. de Azevedo, que, concentrando la función pedagógica en campos especiales con agentes y medios propios, le dieron una nueva vitalidad y un nuevo aspecto, encontramos dos principales: una, esencialmente cultural: la acumulación y el enriquecimiento de los bienes intelectuales que se transmiten de una generación a otra generación, y la otra, que es esencialmente social: la especialización creciente, la división del trabajo social».

Cuando la educación desorganizada y difusa a que hemos hecho alusión se manifestó como notoriamente insuficiente, a causa de la complejidad que había adquirido la sociedad, entonces aparecieron esas etapas de especialización y de organización escolares. Es, por tanto, la misma sociedad la que señala la necesidad de esa organización, la que hace surgir la escuela, institución específicamente educativa.

V. García Hoz considera dos aspectos sociológicos muy interesantes de la escuela: el que hace referencia a la estructura social de esta institución y el que alude a las relaciones de la misma con aquella comunidad en cuyo seno se encuentra. Al hablar de estructura social de la escuela, se hace mención de todo aquello que puede agruparse bajo la común denominación de relaciones humanas en esa misma escuela. Son las relaciones más o menos armoniosas, más o menos humanas, en una palabra, que existen entre profesor y escolar y las de éstos entre sí. El interés que en cada ocasión pone el profesor por conocer y por resolver diferentes problemas personales o familiares de sus alumnos, las actitudes amistosas o recelosas, de aceptación o de rechazo, observadas en éstos hacia sus profesores, el trato cordial o, por el contrario, las frecuentes rencillas existentes entre los escolares, son aspectos reveladores de este clima humano de la clase o de la escuela. Estas diferentes relaciones personales entre los miembros de una comunidad escolar darán origen a que en ella se respire una atmósfera de mayor o menor complacencia, lo cual ha de influir a la larga, incluso en los rendimientos educativos de los alumnos.

En cuanto a las relaciones con la comunidad circundante (véase en esta plataforma: VIII), es decir, el barrio, pueblo, ciudad, provincia, etc., hay que significar que necesariamente han de ser frecuentes y muchas veces favorecerá que sean muy estrechas.Entre las Líneas En primer lugar, reconozcamos que la propia existencia de la escuela es posible, la mayor parte de las veces, gracias precisamente a la comunidad en que se halla.

Otros Elementos

Además, la sociedad favorece y aviva la expansión cultural para que los resultados sean más seguros cada vez. Los escolares, por otro lado, se ven constantemente estimulados por las diferentes circunstancias propias de la población o comarca inmediata: clima, paisaje, viviendas, calles, transportes, y otros, que sin duda influyen también en su proceso formativo.

Las notables diferencias que observamos, p. ej., al charlar con un joven perteneciente a un medio rural y al hacerlo con otro oriundo de una populosa ciudad, revelan los influjos que hemos advertido. La escuela, pues, debe adaptarse, y de hecho así lo hace, a la comunidad próxima en que se da su existencia. Todos aquellos recursos culturales que favorezcan la convivencia y el progreso en esa comunidad deben lógicamente afianzarse entre los alumnos. Con relación a esa sociedad próxima, la comunidad escolar tiene efectivamente muchas oportunidades de favorecerla y de mejorarla en su proyección hacia fuera. Y no es necesario que pasen demasiados años para que se noten sus benéficos efectos. Esta proyección externa tendrá mayor o menor envergadura según el tipo de comunidad escolar. Una agrupación escolar de grado elemental, p. ej., necesariamente será más limitada en su influjo que un centro de estudios universitarios.

Hasta ajustarse a lo que cada sociedad exige, la escuela pasa por una serie de tensiones ya advertidas por Ortega y Gasset cuando escribe: «La escuela, como expresión normal de un país, depende mucho más de la atmósfera pública en que fluctúa, que del ambiente pedagógico artificialmente producido dentro de sus muros. La escuela no es buena si no existe una ecuación entre la presión de ambos medios». Aquí queda vislumbrado, en efecto, un fácil peligro para la escuela: que se deje guiar excesivamente de los requerimientos naturales derivados de sus reflexiones pedagógicas, y que, de este modo, se aleje quizá demasiado de la vida misma, del ambiente en que se desenvuelve. Como institución social, la escuela tiene una importancia decisiva. Bouglé ha afirmado que todo aquel que conquista la escuela tiene en sus manos toda la sociedad. Indudablemente, nunca ha tenido esta institución tanta categoría como la que hoy tiene, ni tampoco asumió antes las responsabilidades que hoy asume.

La simple comparación de un sistema escolar de la Antigüedad con los sistemas educativos actuales evidenciará estas abismales diferencias. Destaca hoy sobre todo la perfecta coordinación entre los grados y la subordinación de todos ellos a los objetivos comunes.Si, Pero: Pero advirtamos que la acción de la sociedad sobre ellos no desaparece, más aún, ni tan siquiera disminuye. «Esos pequeños focos de acción consciente que son las escuelas, continúa escribiendo Bouglé, sólo son luces en la noche, y la noche que los ciñe no está vacía y, por tanto, es mucho más inquietante; no es el silencio y la inmovilidad del desierto, sino el estremecimiento de un bosque habitado».

Algunos problemas sociales educativos

Fijémonos primeramente en el creado por los llamados movimientos migratorios hacia las ciudades, que pueden llegar a causar serios trastornos a todo el sistema organizativo escolar de un país.Entre las Líneas En las grandes ciudades, ese problema de concentración se agrava, sobre todo en los barrios marginales (suburbios y arrabales) que progresan casi siempre más que las propias ciudades.Entre las Líneas En París comprobó P. Meuriot que, mientras los barrios del centro de esta populosa ciudad crecieron un 65% en un determinado tiempo, en el mismo espacio los alrededores de la misma crecieron casi un 500 %.

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.

El mayor problema que se interpone hoy a la difusión de la educación rural es precisamente el relativo al éxodo producido en esta zona, sobre todo en los países que aún no alcanzaron suficiente desarrollo. Los Estados, hoy, deben aumentar sus esfuerzos hasta conseguir elevar mucho más el patrón de vida de la zona rural; deben intentar que se acreciente la fuerza de atracción del campo, que se desarrollen los impulsos creadores de riqueza, y, sin duda, la educación está muy ampliada en todas estas cuestiones. El problema de la educación rural no permanece aislado, sino que se encuentra íntimamente enlazado a una actuación general de la Administración por el progreso del campo. Si bien hay que reconocer que no todas las regiones son propicias para intentar alcanzar el mismo, todas pueden desarrollar al máximo sus propias posibilidades.

La cuestión referente a las relaciones existentes entre el Estado y la educación merece también ser considerada como problema socio-educativo de importancia. Que el Estado tiene que ver con la educación es algo demasiado notorio para que sea objetable. El Estado, primera ordenación política del país, tiene como misión primordial mantener el progreso y el orden en el interior y conservar la seguridad en el exterior. Y para lograr estos fines debe valerse no solamente de los procedimientos coercitivos, sino que puede y debe echar mano de aquellos medios formativos que, a su vez, ennoblecen la personalidad de los ciudadanos. No puede dudarse, por otro lado, de que la educación sea función pública, ya que las consecuencias que se siguen de su establecimiento en algún lugar van más allá del simple interés y del mero beneficio de las personas que la reciben.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

La educación, de los ciudadanos, ciertamente, representa un beneficio del que difícilmente pueden sustraerse hoy los distintos países. «La existencia de masas ignorantes en una población, ha escrito Bertrand Russell, supone un grave peligro para la sociedad». Los Gobiernos encuentran muchas veces insuperables dificultades para llevar a cabo sus programas, cuando el porcentaje de analfabetos en la comunidad es demasiado elevado.

Una Conclusión

Por todo ello, el Estado no debe reparar en medios para poder solucionar estas carencias culturales que, cada vez más, significan la primera necesidad de la nación, las cuales, sin su eficaz intervención, quizá nunca podrían cubrirse debidamente. La enseñanza y la educación que suministre el Estado estará, lógicamente, condicionada por -unos ideales que coincidirán con los ideales políticos.

Unos intentarán conducir a los ciudadanos hacia arquetipos de humanidad primordialmente, otros buscarán adaptar su formación a su futura función o dedicación social, otros procurarán hacer de cada uno un ciudadano en toda la robustez del concepto, un partidario, un incondicional para todo, etc. Lo más corriente, empero, es que, acaso de un modo imperceptible, estas tendencias se entremezclen, dominando, eso sí, alguna de ellas, ya que es sumamente difícil encontrar regímenes políticos con ideologías totalmente puras. De otro lado, v a pesar del gran esfuerzo que puedan llevar a cabo los Estados, todavía en el campo educativo han de aparecer muchas oportunidades para la iniciativa privada. Siempre realizó ésta un papel fundamental y todavía no ha dejado de realizarlo.

La problemática de los fines de la educación tiene cabida en este conjunto de cuestiones a que nos estamos refiriendo. educación y concepción vital están estrechamente relacionadas. Este concepto de la vida, contenido eminentemente filosófico, suele columbrarse, bien en toda la amplitud del sistema escolar, bien en los cuestionarios o programas que ordinariamente son manejados por los educadores en sus clases.

Es evidente que cualquier institución educativa pública da por hecha siempre una cierta filosofía y una determinada política educativa, ambas acordes lógicamente. Ocurre muchas veces que si los fines a que se aspira son, p. ej., sociales, sociales son también los medios y procedimientos que se utilizan para llegar a ellos. «Las instituciones pedagógicas son muchas veces, escribe educación Durkheim, una forma resumida de verdaderas instituciones sociales: por ejemplo, la disciplina escolar tiene los mismos rasgos que la disciplina en una ciudad.

Además, la naturaleza del fin predetermina la de los métodos». Las diferentes corrientes pedagógicas que ha habido en el mundo se han visto amparadas por otras tantas concepciones filosóficas. Estas concepciones vitales dominan de un modo imperceptible la sociedad. Así, si descendemos al nivel más concreto de la escuela o del sistema escolar, ninguno de éstos puede evadirse de la influencia que ejercen sobre ellos las ideas que en aquel momento pesan más en la determinada comunidad en que se encuentran.

[rbts name=”sociologia”]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre sociología de la educación en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Escuela, Universidad, Educación

Bibliografía

V. GARCÍA HOZ, Concepto y contenido de la Sociología de la educación, en Principios de Pedagogía sistemática, Madrid 1963; JOHN VAIZEY, La educación en el mundo moderno, Madrid 1967; ÍD, Educación y economía, Madrid 1962; J. M. SANABRIA, La educación en la sociedad industrial, Pamplona 1969; F. DE AZEVEDO, Sociología de la educación, México 1969; H. HAMMBRÜCHER, La Educación en el año 2000, Madrid 1969; A. MONCADA, Administración universitaria, Madrid 1971; C. DE LORA, juventud española actual, Madrid 1965; L. CASASOLA, La problemática de la Sociología de la educación, «Anales de la Univ. Central del Ecuador», Quito 1957, 311-336; M. N. MONTOYA, Utilización pedagógica de la Sociometría, Madrid 1961; V. GARCÍA HOZ, S (se puede repasar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FERRER MARTíN, Estadística aplicada a la educación y ciencias humanas, Madrid 1966; C. L. BREMBECK y M. GRANDSTAFF, Social foundations of education, Nueva York 1969; D. A. HALASEN, On Education Sociological perspectiues, Londres 1967; G. WESTBY, Social perspectives on education, Londres 1965; M. S. GORE, Social work and social work education, Nueva York 1965; VARIOS, Education and social crisis, Nueva York 1967; R. GAMBRA, Las implicaciones sociales de la persona, «Rev. Int. de Sociología», Madrid 1952; R. LINTHON, Cultura y personalidad, México 1945; W. B. BROOKOVER, A Sociology of Education, Nueva York 1955; F. GUIL BLANES, Filosofía y sociología de la educación, Madrid 1969.

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

Recursos

Traducción de Sociología de la educación

Inglés: Sociology of education
Francés: Sociologie de l’éducation
Alemán: Erziehungssoziologie
Italiano: Sociologia dell’educazione
Portugués: Sociologia da educação
Polaco: Socjologia edukacji

Tesauro de Sociología de la educación

Ciencia > Humanidades > Ciencias sociales > Sociología > Sociología de la educación

Véase También

▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
▷ Lee Gratis Nuestras Publicaciones
,Si este contenido te interesa, considera recibir gratis nuestras publicaciones por email de Derecho empresarial, Emprender, Dinero, Políticas, Ecología, Carreras, Liderazgo, Ciencias sociales, Derecho global, Marketing digital y SEO, Inversiones y startups, Ensayos, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack.

0 comentarios en «Sociología de la Educación»

  1. La educación superior en la era COVID: ¿Seguirá siendo un motor de crecimiento económico?
    ¿Debe el Congreso proporcionar ayuda adicional para la pandemia a los colegios y universidades?
    Los colegios y universidades de Estados Unidos, al igual que muchas otras instituciones, se han enfrentado este año a retos inesperados y sin precedentes en medio de la pandemia de COVID-19. Prácticamente de la noche a la mañana, los campus cerraron, enviaron a los estudiantes a casa y se apresuraron a trasladar su enseñanza a la red.

    Pero, ¿justifica este entorno difícil un rescate federal de miles de millones de dólares, además de la financiación federal que ya recibe la educación superior? Es crucial que los estadounidenses conserven más de su dinero duramente ganado para mantener a sus familias, ya que la pandemia de coronavirus sigue obligando a la gente a quedarse sin trabajo. Además, un mayor gasto federal en educación superior no reducirá las tasas de matrícula ni racionalizará los programas de titulación. Si la historia sirve de indicador, más dinero federal tendrá el efecto contrario. Por estas razones, el Congreso no debería asignar más dinero de los contribuyentes para rescatar a las universidades.

    Los tiempos económicos difíciles exigen responsabilidad fiscal. Esto da a la economía la mejor oportunidad de recuperación. Decenas de millones de estadounidenses han perdido sus puestos de trabajo desde que el país se cerró en gran medida en marzo. Dos tercios de los estadounidenses no tienen un título universitario. Esos estadounidenses no se beneficiarían de los grandes programas gubernamentales que tensan la economía y benefician principalmente a las élites acomodadas.

    Los colegios y universidades, por otra parte, ya reciben miles de millones de dólares de financiación federal a través de diversas subvenciones y del programa federal de préstamos a estudiantes. Muchas universidades tienen grandes dotaciones que pueden ayudarles a sobrevivir en tiempos difíciles. Muchos estadounidenses, en cambio, no tienen este lujo de dinero de emergencia.

    Los estadounidenses ya gastan unos 150.000 millones de dólares anuales en los programas federales de préstamos a estudiantes. Las investigaciones han indicado que el fácil acceso a los préstamos federales hace que la universidad sea menos asequible, porque los préstamos federales prácticamente sin restricciones eliminan cualquier incentivo que tengan las universidades para mantener los costes bajos. Una alternativa sería reducir la sobrecarga administrativa, eliminar los programas ineficaces, poner fin a la carrera administrativa y privatizar los servicios auxiliares, como han argumentado recientemente Lindsey Burke y Adam Kissel en Philanthropy Roundtable.

    Muchas universidades tendrán que tomar decisiones financieras difíciles cuando se reanuden las clases. Para universidades como Harvard, es probable que sea una gota en su cubo de dotación de 40.000 millones de dólares. En el caso de las universidades más pequeñas, puede que sea necesario pasar de una inversión en la vida del campus a una inversión en los estudios impartidos a distancia o de forma híbrida. Ambos escenarios son muy superiores a otro gran rescate gubernamental sobre las espaldas de los estadounidenses trabajadores que alimenta la inflación de las matrículas.

    Responder

Foro de la Comunidad: ¿Estás satisfecho con tu experiencia? Por favor, sugiere ideas para ampliar o mejorar el contenido, o cómo ha sido tu experiencia:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo