Esta entrada se ocupa de las Bibliotecas, distintos de los archivos, que son los conjuntos orgánicos de documentos, o la reunión de varios de ellos, pertenecientes a personas públicas o privadas. Las bibliotecas populares, de alquiler o circulantes eran empresas comerciales que alquilaban libros a los clientes, normalmente por una cuota anual o trimestral. Surgidas de acuerdos informales de alquiler de libros por un puñado de libreros a finales del siglo XVII, estas empresas florecieron desde el decenio de 1740 (cuando las prácticas comerciales se hicieron habituales) hasta mediados del siglo XX. Las bibliotecas de este tipo desempeñaron un papel importante en la creación de la moderna cultura popular de la lectura, en parte haciendo que los libros fueran asequibles a un espectro más amplio del público, pero sobre todo aumentando el número de libros que cualquier lector podía permitirse leer. Entre los decenios de 1740 y 1840 las bibliotecas circulantes también contribuyeron de manera significativa a la producción de libros.