Tensiones en los Movimientos Feministas Transnacionales
El feminismo transnacional tiene que volver a plantear los viejos debates sobre la especificidad de los sistemas de género patriarcales y capitalistas que prevalecen en las distintas partes del mundo. Las políticas de solidaridad deben surgir de esa apreciación de la “diferencia” y del análisis de los modos globales de explotación y las desigualdades patriarcales. Para los del Norte, tienen que tener un profundo reconocimiento de las modalidades interseccionales de poder -en torno al racismo, la clase, el género, la etnia, la religión, la sexualidad- entre nosotras y las mujeres del Sur. La experiencia previa sugiere que no es fácil ganar solidaridad sin tener en cuenta nuestras ubicaciones y posicionamientos diferenciales frente a los demás. Hay que respetar otras formas de vida, distintas de las occidentales, sin sucumbir a los imperativos patriarcales. Un movimiento feminista transnacional vibrante sólo puede prosperar si hay respeto mutuo. Aunque las TIC pueden proporcionar una plataforma útil para la articulación local de los problemas, especialmente a través de debates y discusiones, incluso cuando las mujeres activistas ganan poder en algunos contextos, pueden quedar impotentes en otros en medio de las tensiones entre lo global y lo local, el acceso y la exclusión, y las dinámicas contrapuestas de casta, clase y raza. El texto también ofrece una plataforma para la articulación de tensiones entre generaciones de feministas. Un sector de la doctrina feminista plantea cuestiones sobre la inclusión y la exclusión de las jóvenes feministas en los procesos relacionados con la salud. Respecto a las diferencias dentro del Sur global, en el contexto de las comunidades marginadas y económicamente desposeídas, la violencia ejercida por muchos proyectos dominantes que invocan la etiqueta de “feminismo” o “género” ha hecho que mucha gente se distancie de lo que hace afirmaciones y articula objetivos e ideas de proyectos en nombre del feminismo.