Feminismo Interseccional

Este texto se ocupa del Feminismo interseccional. El feminismo interseccional es un movimiento intelectual y pol√≠tico que identifica y cuestiona las formas en que los sistemas de opresi√≥n interconectados afectan a la vida social, ejemplificadas en las luchas de las mujeres de color. El feminismo interseccional es una forma de feminismo que defiende los derechos y el empoderamiento de todas las mujeres, tomando en serio el hecho de las diferencias entre las mujeres, incluidas las diferentes identidades basadas en la radicalidad, la sexualidad, la situaci√≥n econ√≥mica, la nacionalidad, la religi√≥n y el idioma. Es un movimiento que reconoce que las barreras a la igualdad de g√©nero var√≠an seg√ļn otros aspectos de la identidad de la mujer, como la edad, la raza, la etnia, la clase y la religi√≥n, y que se esfuerza por abordar un espectro diverso de problemas de la mujer: Las luchas internas entre las feministas blancas y las partidarias de otras soluciones a la descriminaci√≥n ten√≠an que cesar.

Rendición de Japón

La rendición de japon (Historia) Japón anunció su rendición el 14 de agosto, aunque no fue totalmente incondicional debido a que los aliados habían acordado permitir que el país mantuviera a su emperador. La firma oficial se realizó en la bahía de Tokio a bordo del acorazado Missouri. Aquí se reproduce
el discurso radiofónico que el emperador Hirohito de Japón dirigió al pueblo japonés el 15 de agosto de 1945, anunciando la aceptación por parte del país de los términos de la Declaración de Potsdam, poniendo así fin a la Guerra del Pacífico y, por tanto, a la Segunda Guerra Mundial.

Historia de Japón en el Siglo XIX

Este texto se ocupa de la historia de Jap√≥n en el siglo XIX, con una referencia a sus colonias. Rusia, Pa√≠ses Bajos y Gran Breta√Īa siguieron la estela de Estados Unidos. Los extranjeros entraron en el pa√≠s, y se produjeron conflictos entre ellos y los caballeros de esp√≠ritu japoneses. Un s√ļbdito brit√°nico fue asesinado en una reyerta callejera, y una ciudad japonesa fue bombardeada por los brit√°nicos (1863). Un gran noble, cuyas fincas dominaban el estrecho de Shimonoseki, consider√≥ oportuno disparar contra los buques extranjeros, y un segundo bombardeo de una flota de buques de guerra brit√°nicos, franceses, holandeses y estadounidenses destruy√≥ sus bater√≠as y dispers√≥ a sus espadachines. Finalmente, una escuadra aliada (1865), anclada frente a Osaka, impuso la ratificaci√≥n de los tratados que abrieron Jap√≥n al mundo. La humillaci√≥n de los japoneses por estos acontecimientos fue intensa, y parece que la salvaci√≥n de los pueblos reside en gran medida en tales humillaciones. Con asombrosa energ√≠a e inteligencia, se propusieron elevar su cultura y organizaci√≥n al nivel de las potencias europeas. Nunca en toda la historia de la humanidad una naci√≥n avanz√≥ tanto como lo hizo entonces Jap√≥n. En 1866 era un pueblo medieval, una caricatura fant√°stica del feudalismo rom√°ntico extremista: en 1899 el suyo era un pueblo completamente occidentalizado, al nivel de las potencias europeas m√°s avanzadas, y muy por delante de Rusia. Disip√≥ por completo la idea de que Asia estaba irremediablemente atrasada con respecto a Europa. Hizo que todo el progreso europeo pareciera lento y t√≠mido en comparaci√≥n. Su triunfo sobre Rusio fue el inicio del final de la arrogancia europea.

Sistema Patriarcal

La Ascendencia Patriarcal es un sistema en el que la descendencia familiar se calcula a trav√©s de los lazos sangu√≠neos de los varones. T√≠picamente los nombres y las propiedades siguen la l√≠nea de descendencia masculina. En esta entrada tambi√©n examinamos las reflexiones de la literatura feminista sobre las formas en que los movimientos feministas transnacionales se han comprometido a transformar el patriarcado. Algunas autoras tratan de responder a la pregunta de si los movimientos feministas transnacionales han desestabilizado los sistemas patriarcales, como el neoliberalismo, el militarismo, la democracia y el fundamentalismo religioso, que sustentan la econom√≠a pol√≠tica, la seguridad y la gobernanza mundiales y afectan a todos los aspectos de nuestras vidas. Tambi√©n planteamos cuestiones sobre la cooptaci√≥n y la colusi√≥n, el trabajo con los hombres y la superaci√≥n de los binarios de g√©nero. Una parte de la doctrina del feminismo examina la compleja y cambiante din√°mica del compromiso feminista con las religiones patriarcales. Centr√°ndose en las fuerzas religiosas (incluidos los gobiernos, los movimientos sociopol√≠ticos, las organizaciones confesionales y las redes y coaliciones transnacionales) que desempe√Īan un papel intr√≠nsecamente pol√≠tico, m√°s que en la espiritualidad como cuerpo de creencias, explora las diversas plataformas de la erudici√≥n y el activismo feministas para contrarrestar y comprometerse con los fundamentalismos religiosos.

Feminismo Global

Este texto se ocupa del feminismo global y, en un aspecto m√°s concreto, de la situaci√≥n de los movimientos feministas transnacionales. El documento de trabajo de la CSW de 1973 abogaba por una convenci√≥n √ļnica y exhaustiva que obligara legalmente a los Estados a eliminar las leyes discriminatorias, as√≠ como la discriminaci√≥n de hecho. El Plan de Acci√≥n Mundial acordado en la Primera Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, celebrada en M√©xico en 1975, dio alta prioridad a la adopci√≥n de la CEDAW. La elaboraci√≥n de la convenci√≥n se bas√≥ en los estudios, conocimientos y teor√≠as feministas contempor√°neos del Norte y del Sur (en las √°reas de la vida pol√≠tica y p√ļblica, la educaci√≥n, el empleo, la salud, las mujeres rurales, el derecho, el matrimonio y la vida familiar, etc.) para establecer normas legales normativas y para establecer est√°ndares legales normativos para la igualdad que son de naturaleza sustantiva, atribuyendo el mismo valor a las mujeres y a los hombres, proporcionar una definici√≥n √ļnica de ‘discriminaci√≥n’, reconociendo el patr√≥n de g√©nero de las vidas de las mujeres y de los hombres que desfavorece a las mujeres, y encomendar a los Estados la responsabilidad de tomar medidas positivas para redistribuir los recursos, el poder y las oportunidades para permitir a las mujeres superar los efectos de la discriminaci√≥n pasada.

Feminismo Transnacional

En este texto se utiliza una perspectiva transnacional para examinar las estrategias pol√≠ticas feministas utilizadas por las mujeres de todo el mundo desde mediados de los a√Īos cincuenta. Y se centra en tres √°mbitos: (1) la redefinici√≥n de la pol√≠tica: qu√© constituye la pol√≠tica y las cuestiones pol√≠ticas, la naturaleza del activismo pol√≠tico y los cambiantes discursos pol√≠ticos, desde el feminismo hasta los derechos humanos; (2) la naturaleza de la pol√≠tica feminista: su autonom√≠a frente al Estado, los partidos pol√≠ticos y otros movimientos sociales; y (3) los lugares del activismo pol√≠tico, desde lo personal hasta lo familiar, lo local, lo nacional y lo transnacional. En cada √°mbito, se destaca la naturaleza hist√≥rica y diversa de los debates, los flujos transnacionales de la pol√≠tica feminista y los √©xitos y limitaciones de las estrategias pol√≠ticas feministas.

Compromiso de los Movimientos Feministas Transnacionales

Este texto se ocupa del compromiso de los movimientos feministas transnacionales, en especial los diferentes niveles de compromiso de los movimientos feministas transnacionales. La exitosa instalaci√≥n del conocimiento y las ideas feministas en las instituciones de elaboraci√≥n de pol√≠ticas est√° invirtiendo los principios b√°sicos de los movimientos feministas transnacionales, que pretend√≠an descomponer la producci√≥n de la mujer del Tercer Mundo. En su lugar, se est√° produciendo una creciente homogeneizaci√≥n de las historias, necesidades e intereses de las muy diferentes experiencias de las mujeres de todo el mundo y la construcci√≥n de los temas prioritarios impl√≠citamente consensuados en torno a los cuales aparentemente se espera que todas las mujeres se organicen. Como consecuencia, el poder para definir las necesidades e intereses de las mujeres se traslada cada vez m√°s a los √°mbitos pol√≠ticos globales, y se produce tanto un desreconocimiento de las luchas locales y espec√≠ficas del contexto en torno a los derechos de las mujeres como un borrado de las cuestiones estructurales y de redistribuci√≥n que conducen a la negaci√≥n de los derechos. Desaf√≠a a los movimientos feministas transnacionales a encontrar nuevas bases para la solidaridad que no sean la inserci√≥n del g√©nero en las agendas internacionales y a resistirse a la asimilaci√≥n en las agendas globales a trav√©s de una pol√≠tica re-energizada de reconocimiento y redistribuci√≥n. El texto es una importante respuesta cr√≠tica y cautelar a lo que puede considerarse el triunfalismo de la organizaci√≥n feminista transnacional en las conferencias y procesos globales, y la “homogeneizaci√≥n” de las necesidades e intereses de las mujeres en las sociedades poscoloniales, as√≠ como de las mujeres pobres, de las minor√≠as √©tnicas y de otras mujeres marginadas en los pa√≠ses desarrollados. En 1945, hab√≠a menos del 2% de mujeres en los parlamentos elegidos democr√°ticamente en todo el mundo. En 1975, las mujeres representaban el 10,9% de los parlamentarios del mundo. La media mundial (o global) aument√≥ al 13,5% en 2000, al 18,8% en 2010 y al 20,4% en 2013. Las mujeres no han alcanzado el 30% (o una “masa cr√≠tica”) de los esca√Īos elegidos en ninguna regi√≥n del mundo: los pa√≠ses n√≥rdicos (no definidos como regi√≥n) est√°n a la cabeza con un 42%, seguidos de Am√©rica con un 24,8%; Europa (excluyendo los pa√≠ses n√≥rdicos) con un 22,7%; √Āfrica con un 21,9% (por encima de la media mundial). Asia (19,1%), los Estados √Ārabes (17,8%) y el Pac√≠fico (12,8%) est√°n por debajo de la media mundial.

Movimientos Feministas Transnacionales

Sobre este tema, se expone las contribuciones de los movimientos feministas transnacionales al conocimiento, la pol√≠tica y el cambio social a nivel mundial (o global) desde los a√Īos 60. El texto destaca las contribuciones de los feminismos transnacionales a estos procesos trabajando tanto dentro como fuera de las instituciones gubernamentales. Otro nivel de redes y campa√Īas feministas transnacionales que se refleja en el texto tiene lugar a trav√©s de las fronteras mundiales, regionales y nacionales (lo que se denomina “glocal”), donde diversas perspectivas y organizaciones feministas trabajan en conjunto para lograr objetivos feministas espec√≠ficos. El texto abarca campa√Īas de solidaridad y defensa para poner fin a la violencia contra las mujeres; apoyar a las mujeres en situaciones posteriores a los conflictos; promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos; estimular la elaboraci√≥n de presupuestos con perspectiva de g√©nero; y reconocer y apoyar la contribuci√≥n de las mujeres a los medios de vida sostenibles de las comunidades. El texto muestra c√≥mo los movimientos feministas transnacionales han contribuido a cambiar la forma de pensar sobre la salud, el trabajo de cuidados, los medios de vida sostenibles, las finanzas y el comercio, los derechos humanos, la seguridad humana, la violencia, la paz y los conflictos, la ciudadan√≠a, la participaci√≥n pol√≠tica, la construcci√≥n del Estado y las tecnolog√≠as digitales. El texto examina adem√°s el proceso de construcci√≥n de movimientos por los derechos de las mujeres y la justicia de g√©nero, ilustrando c√≥mo los movimientos feministas transnacionales han contribuido a la pol√≠tica y la cultura de movimientos globales m√°s amplios, por ejemplo los movimientos de derechos humanos y Occupy, y las alianzas en torno a la justicia clim√°tica. Las autoras hablan desde una amplia plataforma de ubicaciones individuales e institucionales en el Sur y el Norte globales. Muchas autoras feministas consideran que los movimientos feministas transnacionales deben seguir dando forma a los espacios e instituciones pol√≠ticas a todos los niveles y reconocer las m√ļltiples formas formales e informales en que las relaciones de poder basadas en el g√©nero definen e informan la vida cotidiana. Apoy√°ndose en su historia, sus conocimientos y su profunda comprensi√≥n de la transformaci√≥n pol√≠tica y social, los movimientos feministas transnacionales tienen mucho que ofrecer a la hora de enfrentarse a los dif√≠ciles retos que nos esperan.

Feminismo Postmoderno

Feminismo postmoderno implica, entre otras cosas, la oposici√≥n al esencialismo en el estudio del g√©nero y la creencia en modos de conocimiento plurales. Los derechos de la mujer y la igualdad de g√©nero son las principales preocupaciones de los movimientos feministas transnacionales y est√°n vinculados de forma compleja a luchas m√°s amplias a nivel mundial, regional, nacional, local y glocal por la transformaci√≥n social. Los textos examinan el desaf√≠o de los movimientos feministas transnacionales a los discursos y sistemas hegem√≥nicos que han oprimido a un gran n√ļmero de mujeres y hombres debido a su g√©nero, ubicaci√≥n geogr√°fica, raza, etnia, indigeneidad, clase, casta, religi√≥n, edad, capacidad y sexualidad, entre otras razones. Los textos espec√≠ficos exploran las contribuciones de los movimientos feministas transnacionales al desmantelamiento de los viejos √≥rdenes pol√≠ticos, durante los conflictos y las crisis, y a las nuevas formas de organizaci√≥n en la b√ļsqueda continua de sociedades justas, equitativas, inclusivas, democr√°ticas y pac√≠ficas. Las mujeres siguen teniendo un acceso desigual a los derechos humanos fundamentales, como la alimentaci√≥n y la vivienda. Su integridad corporal y sus derechos sexuales y reproductivos est√°n profundamente cuestionados. Las mujeres, tanto en el Sur como en el Norte, realizan la mayor parte de las tareas de cuidado y reproducci√≥n social, est√°n segregadas en ocupaciones mal pagadas y ganan menos que los hombres por un trabajo de igual valor. Tienen un acceso y un control desiguales sobre los recursos econ√≥micos, como la tierra, la propiedad y el cr√©dito. Las brechas de g√©nero son evidentes en √°reas como la salud, la educaci√≥n, el empleo, la pobreza, el esp√≠ritu empresarial, la toma de decisiones y el impacto de la degradaci√≥n medioambiental. La violencia contra las mujeres, en sus m√ļltiples manifestaciones, contin√ļa en proporciones epid√©micas en el Sur y el Norte globales.

Tensiones en los Movimientos Feministas Transnacionales

El feminismo transnacional tiene que volver a plantear los viejos debates sobre la especificidad de los sistemas de g√©nero patriarcales y capitalistas que prevalecen en las distintas partes del mundo. Las pol√≠ticas de solidaridad deben surgir de esa apreciaci√≥n de la “diferencia” y del an√°lisis de los modos globales de explotaci√≥n y las desigualdades patriarcales. Para los del Norte, tienen que tener un profundo reconocimiento de las modalidades interseccionales de poder -en torno al racismo, la clase, el g√©nero, la etnia, la religi√≥n, la sexualidad- entre nosotras y las mujeres del Sur. La experiencia previa sugiere que no es f√°cil ganar solidaridad sin tener en cuenta nuestras ubicaciones y posicionamientos diferenciales frente a los dem√°s. Hay que respetar otras formas de vida, distintas de las occidentales, sin sucumbir a los imperativos patriarcales. Un movimiento feminista transnacional vibrante s√≥lo puede prosperar si hay respeto mutuo. Aunque las TIC pueden proporcionar una plataforma √ļtil para la articulaci√≥n local de los problemas, especialmente a trav√©s de debates y discusiones, incluso cuando las mujeres activistas ganan poder en algunos contextos, pueden quedar impotentes en otros en medio de las tensiones entre lo global y lo local, el acceso y la exclusi√≥n, y las din√°micas contrapuestas de casta, clase y raza. El texto tambi√©n ofrece una plataforma para la articulaci√≥n de tensiones entre generaciones de feministas. Un sector de la doctrina feminista plantea cuestiones sobre la inclusi√≥n y la exclusi√≥n de las j√≥venes feministas en los procesos relacionados con la salud. Respecto a las diferencias dentro del Sur global, en el contexto de las comunidades marginadas y econ√≥micamente despose√≠das, la violencia ejercida por muchos proyectos dominantes que invocan la etiqueta de “feminismo” o “g√©nero” ha hecho que mucha gente se distancie de lo que hace afirmaciones y articula objetivos e ideas de proyectos en nombre del feminismo.

Emperador Japonés

La tradici√≥n de la divinidad del Emperador se encuentra en las Cr√≥nicas nacionales del siglo VI y se ense√Īa, o ense√Īaba hasta finales del siglo XX, como historia real en las escuelas japonesas. Un emperador japon√©s nunca es coronado, ya que, a diferencia de “todos los dem√°s gobernantes hechos por el hombre”, recibe su autoridad del Cielo. Durante la vigilia nocturna que sigue a la ascensi√≥n, el alma de la Diosa del Sol entra en el alma del Emperador y √©ste se convierte en la prolongaci√≥n en el tiempo del esp√≠ritu eterno de Amaterasu, Traer los ocho rincones de la tierra bajo el techo japon√©s ha seguido siendo el prop√≥sito √ļltimo de cada Emperador, proporcionando la tradici√≥n sagrada para la expansi√≥n del Imperio. Los emperadores bajo los gobiernos militares de los shogunes fueron despojados de todo, excepto de su poder simb√≥lico, y la corte qued√≥ reducida a la pobreza y la impotencia. Se hicieron juramentos de lealtad a los propios shogunes, pero ninguno de ellos se aventur√≥ a destronar al emperador. Por el contrario, se le mantuvo como fuente de poder pol√≠tico del que los shogunes derivaban su propia autoridad para gobernar.

Historia del Nacionalismo Japonés

La historia del Jap√≥n moderno se remonta al a√Īo 1867, que marc√≥ el fin del feudalismo y la restauraci√≥n del emperador en el poder pol√≠tico activo. Durante casi siete siglos antes de esa fecha, el emperador y los nobles de la corte hab√≠an vivido recluidos en Kioto. Aunque el emperador conservaba te√≥ricamente el poder absoluto, la administraci√≥n del pa√≠s corr√≠a a cargo de un shogun o se√Īor de la guerra supremo, que exig√≠a lealtad a los daimyo o se√Īores de la guerra subordinados, que a su vez ejerc√≠an una autoridad absoluta en sus respectivos feudos. Bajo el daimyo se encontraban los samur√°is o caballeros, que constitu√≠an una clase intelectual y militar, cuyos miembros estaban formados como administradores y guerreros. No exist√≠a una clase media. Por debajo de los samur√°is en la escala feudal s√≥lo se encontraba el heimin o pueblo llano, que no pose√≠a poder ni derechos pol√≠ticos. El sistema feudal alcanz√≥ un mayor grado de perfecci√≥n y perdur√≥ durante m√°s tiempo en Jap√≥n que en cualquier otro pa√≠s, en parte debido a una pol√≠tica de reclusi√≥n nacional aplicada por los shogunes durante m√°s de 200 a√Īos. Durante ese periodo se prohibi√≥ a los extranjeros el acceso a Jap√≥n y a los japoneses abandonar el pa√≠s bajo pena de muerte. Las actividades de los misioneros espa√Īoles y portugueses, considerados una amenaza para los ideales e instituciones japonesas, fueron en parte responsables de la adopci√≥n de esta pol√≠tica.