Este texto se ocupa, junto a otros, de la historia de la Constitución inglesa. La Carta Magna y otros numerosos documentos de la historia de Inglaterra y el Reino Unido, que se remontan a los siglos VI y VII, sugieren la necesidad de matizar la idea de que la constitución es por tradición “no escrita”. En contra de la percepción generalizada, la historia constitucional de Inglaterra y el Reino Unido ha implicado con frecuencia interrupciones violentas como consecuencia de invasiones extranjeras o rebeliones internas, o ambas. Aunque estas formas de perturbación no vuelvan a producirse, no podemos dar por sentado que el futuro será sólo tranquilo. Pueden producirse cambios sustanciales a través de la adaptación y la transformación de las ideas a lo largo del tiempo; y a través de actos de innovación. Estos últimos se presentan a menudo como reafirmaciones de lo que ya existe, como fue el caso de la Carta Magna. Es razonable suponer que ambos tipos de desarrollo constitucional continuarán, en formas que no podemos predecir fácilmente. La consideración de la Carta Magna y de otros numerosos textos jurídicos históricos demuestra que la historia constitucional inglesa y británica se entiende mejor dentro de su contexto continental más amplio, en lugar de tratarla como algo separado del resto de Europa.