Juegos Olímpicos de la Antigua Grecia
El éxito de los Juegos en la antigua Grecia se reflejó no sólo en el entusiasmo por los deportes atléticos en la educación física ideada por los griegos, sino también en la filosofía y las artes. El interés por la higiene, la salud, la belleza del cuerpo y la formación del carácter penetró en las lejanas tierras conquistadas por la civilización helénica: Asia Menor, Egipto, Crimea, donde se instalaron gimnasios y estadios hasta en las aldeas más pequeñas. Sin embargo, los Juegos Olímpicos de la antigüedad griega no fueron ni el “paraíso perdido” que se suele evocar cuando se habla de cosas del pasado, ni el objeto de un culto incontestable por parte de los propios griegos. Había trampas; los mecenas no temían comprar cuadras antes de las pruebas y acoger a extranjeros en los equipos de sus ciudades; los atletas intentaban “doparse”, sobre todo comiendo demasiada carne o bebiendo pociones. La visión del deporte en Grecia no era objeto de consenso y la visión entusiasta e idealista de los Juegos que ofrece el poeta Píndaro en sus odas elogiosas a los vencedores no era la de pensadores como Jenofonte y Platón, que desarrollaron visiones más prosaicas, higienistas y militaristas.