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Teología del Antiguo Testamento

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Teología del Antiguo Testamento

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]

Teología del Antiguo Testamento: Orientaciones Actuales

1. Crisis de la teología del AT.
La teología bíblica ha cumplido ya doscientos años, pues nació en el 1787 con la obra de J.Ph. Gabler [1 supra. 1, 3]. Mas, paradójicamente, hoy no existe consenso entre los exegetas sobre ninguno de los problemas fundamentales que plantea. Ningún período de su historia ha visto una crisis tan generalizada y profunda.

Aviso

No obstante, desde el 1969 hasta hoy han visto la luz al menos una quincena de obras de “Teología del AT”. Un interesante artículo de G. Hasel en la prestigiosa revista Zeitschriftfür Alttestamentliche Wis-senschaft(93 [1981] 165-1 83) documenta tanto la proliferación frenética de “teologías bíblicas” como la crisis de este ramo del saber teológico. Obviamente, la crisis no se puede superar multiplicando frenéticamente los intentos, repitiendo surcos ya trazados con variaciones superficiales, sino revisando el problema metodológico [/supra, II]. Pues la raíz del problema es la cuestión del método o de la fundamentación hermenéutica; pero la / hermenéutica es problema filosófico-teológico. Puesto que se trata de “teología bíblica”, donde el adjetivo no es más que una determinación material del sustantivo, diría que se le pide al biblista que sea simplemente “teólogo”. Pues lo que es fundamental para la teología bíblica es que sea verdaderamente teología. Los principios de la teología bíblica no deben contradecir a principios de la teología sin más.

La “crisis” de la teología bíblica, reconocida por todos y visible en diversos niveles, requiere, pues, un repensamiento del problema del método antes incluso que de sus contenidos. A este problema vamos a dedicar nuestra atención. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Partiremos de un análisis de los métodos practicados y hechos valer en las obras publicadas, para dar una valoración crítica de ellos. No intentaremos aquí una propuesta positiva nueva, sino que nos bastará con informar sobre el problema hoy fundamental para cualquier intento de escribir una teología bíblica: la cuestión del método.

2. Métodos en uso.
Cada “Teología del AT”, entre las publicadas, propone un método más o menos elaborado, más o menos explicitado.Entre las Líneas En las páginas que siguen intentaremos una agrupación o esquematiza-ción en cuatro métodos principales. Se trata, obviamente, de una clasificación que obedece a razones didácticas y que puede que no haga perfectamente justicia a las obras a las cuales se hace referencia; pero ello nos permite no demoramos demasiado. Para cada uno de los “tipos” considerados citaremos una obra “muestra’. Estos cuatro modelos sirven sobre todo para discernir las líneas de tendencia, sin pretender ser una definición rigurosa adecuada.

a) El método descriptivo.
Es un método que define a la teología bíblica como disciplina histórica, mientras que concibe la dogmática como disciplina sistemática. Según este método, la teología bíblica tiene como cometido recoger con cuidado los conceptos y los términos, las opiniones y las ideas de los autores sagrados.

1) La” Teología delA Tde E. Jacob (Teología delAntiguo Testamento, Marova 1969). El autor da esta definición de la teología del AT: “La teología del Antiguo Testamento puede ser definida como la exposición sistemática de las nociones religiosas específicas que se hallan en el conjunto del Antiguo Testamento y que constituyen su unidad profunda”. Notemos: el campo de investigación es el AT; la teología es una exposición sistemática de nociones; las nociones que son objeto de la teología bíblica son las que constituyen la unidad profunda del AT. Se trata, como dice el autor, de una “ciencia descriptiva”. No es una historia de Israel; la piedad, las instituciones religiosas y la ética no forman parte del ámbito específico de la teología del AT; no es una historia de la religión de Israel. La teología del AT “no tratará más que de Dios y de su relación con el hombre y el mundo”. La unidad profunda del AT se ve alrededor del tema de la presencia y de la acción de Dios.

Puntualización

Sin embargo, Jacob va mucho más allá para encontrar la unidad del AT cuando afirma: “Una teología del Antiguo Testamento que no esté fundamentada en ciertos versículos aislados, sino en el conjunto del AT, no puede ser sino una cristología, porque es en Cristo donde se ha reunido y llevado a la perfección lo que en la antigua alianza se ha manifestado. (…) Una afirmación así no significa en absoluto que no debamos considerar el AT más que a la luz de su cumplimiento. (…) Fuera del principio de unidad de los dos Testamentos y afortiori de la unidad interna del AT mismo, no es posible hablar de una teología del AT”.Si, Pero: Pero no se pone en práctica ningún intento de lectura unitaria de la Biblia en clave cristológica.

Jacob afirma que se podría también hablar, en vez de teología, de “fenomenología del AT”. Admite él usar el término “teología”, pero lo entiende en “sentido amplio”. La “teología en sentido estricto” es la teología dogmática, a la cual el teólogo bíblico procura los “materiales básicos”.

2) Valoración crítica.Entre las Líneas En la concepción de la teología bíblica como ciencia descriptiva parece estar subyacente la distinción entre ‘lo que el texto significaba”, objeto de la teología bíblica, y “lo que el texto significa”, objeto de la teología sistemática. La intencionalidad encarnada literariamente en el texto bíblico no puede variar con los tiempos: lo que el texto “significaba” para la comunidad creyente que lo acogió y lo ha transmitido no puede ser diverso de lo que el texto “significa” para los creyentes de hoy.
Además, nos parece que está en juego el sentido de teología, que no es simplemente una ciencia histórica descriptiva, sino inteligencia de las razones lógicas de la fe bíblica, “justificación” del sentido del texto bíblico frente a la instancia crítica. La teología no es simple reexposición ordenada y diligente de las “teologías” contenidas en la Biblia, sino búsqueda de comprensión crítica de las razones lógicas de las diferentes teologías e inteligencia de su recíproco nexo o coherencia dentro del discurso bíblico.
No logramos evitar la impresión de que la noción de teología bíblica como disciplina puramente descriptiva e histórica tiende a considerar la revelación como doctrina. Jacob, en efecto, define la teología del AT como “exposición sistemática de nociones religiosas”; para él, el AT contiene una doctrina consiguiente a una revelación divina. La teología del AT no haría más que exponer, con orden y sistemáticamente, la doctrina difundida y esparcida en el AT.

Está enjuego el sentido de “teología”, que Jacob está incluso dispuesto a olvidar en favor de “fenomenología”. Para nosotros, la teología bíblica es la comprensión crítica del testimonio-mediación canónico-nor-mativa de la revelación en la Biblia. Ello supone que una teología del AT no puede prescindir de su centro, que es Jesucristo. La “verdad” del AT no es distinta, por incompleta y en camino que esté, de la verdad de Jesucristo, cumplimiento del AT.

b) El método dogmático-didáctico.
Hemos adoptado esta formulación para designar un método que toma de la dogmática el esquema de
tratamiento y sigue el planteamiento de los manuales, o sea una línea didáctica. Muchas teologías bíblicas, tanto del AT como del NT, son exposiciones sistemáticas de las ideas de la Biblia sobre Dios, hombre, pecado y salvación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El orden y el esquema expositivo se toman no de la Biblia misma, sino de los manuales de teología dogmática.
1) La “Teología delAT” de M. García Cordero. Este método lo sigue M. García Cordero (Teología de la Biblia, Antiguo Testamento, Madrid 1970). Para él la teología bíblica es teología positiva, que ordena y sistematiza datos bíblicos en un conjunto doctrinal, teniendo en cuenta tanto el proceso evolutivo ideológico ascendente de la historia de la salvación como la unidad doctrinal de la Biblia.

El esquema de la obra de Cordero se articula en cuatro partes: 1) las creencias: trata de Dios, de los ángeles y de la antropología; 2) las esperanzas: trata de la espera mesiánica, del reino de Dios y de la escatología; 3) las obligaciones religiosas y morales: trata de la moral del AT; 4) caída y rehabilitación del hombre: trata del pecado, de la conversión, del perdón de los pecados: el esquema evoca las tres virtudes teologales (fe, esperanza, caridad), con la adición sobre el pecado y la penitencia. La sistematización se toma siguiendo la teología católica, no de la Biblia misma.

2) Valoración crítica. Ya por la brevísima alusión hecha se puede comprender que este método es msatisfactorio, puesto que toma de la teología sistemática lo que en cambio debería pedir a la Biblia misma. La unidad teológica del AT se da por supuesta más bien que probarla y demostrarla; sin embargo, nos parece que la intención de indagar sobre la coherencia lógica del pensamiento del AT está en la línea de una correcta noción de teología bíblica. Pero, sus-tancialmente, Cordero, con cuantos siguen este método, no abandona el terreno de la teología entendida como disciplina histórica y descriptiva, aunque toma prestados de la dogmática los esquemas de pensamiento y el planteamiento formal del tratamiento. Esto no significa que la teología bíblica deba operar exclusivamente con categorías bíblicas, a menos de caer en un biblismo radical y repetitivo. Ni siquiera las “categorías” bíblicas pueden rehuir la criba crítica del teólogo bíblico, el cual justamente mediante esta crítica intenta encontrar la revelación, con la cual ellas no se identifican perfectamente. Las categorías y el lenguaje bíblicos son parte del testimonio canónico de la revelación; por eso no se los podrá dejar nunca a un lado, sino que también sobre ellos ha de ejercerse la crítica teológica. La teología bíblica tiene por objeto la revelación divina mediata y testimoniada normativamente -pero de modo históricamente situado- por la Biblia; y, a su vez, la teología bíblica está siempre históricamente situada, y por ello está siempre abierta a revisiones.

c) El método diacrónico.
Es el método que abandona los parámetros de los conceptos escolásticos, no para limitarse a una simple exposición de la historia de la religión de Israel ni para seguir el proyecto irrealizable de una exacta cronología del desarrollo de las ideas del AT. Es el método que nace del ejercicio exe-gético del llamado análisis crítico-histórico de la Biblia, que ha asumido plenamente en exégesis la categoría epocal de la historia.

1) La “Teología deIAT” de G. von Rad. Se trata de una obra que ha marcado una cesura epocal, de modo que los años de la teología del AT se cuentan según “antes” y “después” de Von Rad; es actualmente la obra más eminente y significativa de nuestra disciplina; para algunos es incluso la realización de un sueño acariciado largo tiempo.Entre las Líneas En tales elogios hay su parte de retórica encomiástica; pero ciertamente la obra de G. vonRad Teología deIAT(2 vols., Sigúeme, Salamanca 19825) es un punto de referencia ineludible.

El objeto esencial de una teología del AT es la palabra viva de Yhwh tal como, en el mensaje de sus grandes obras, fue dirigida a Israel. Las grandes obras de Dios descubren y transmiten un mensaje en el cual resuena la palabra de Yhwh. Es obvio entonces que la teología bíblica tiene su punto de partida y su centro en la acción en la cual se ha revelado Yhwh.

Pormenores

Las acciones históricas de Yhwh no podían captarse y expresarse sino mediante la fe y las profesiones de fe, primero en fórmulas breves y luego en sumarios de la historia salvífica de carácter confesional que narraban en contextos más vastos la acción de Dios en la historia. Así Israel elaboró un conjunto de testimonios de su fe, en los cuales narraba las acciones históricas de Yhwh.

Por tanto, para Von Rad la teología bíblica no puede limitarse a exponer el pensamiento prescindiendo de la historia.Si, Pero: Pero el orden de la exposición no será el cronológico de la crítica histórica, sino la sucesión de los acontecimientos tal como los ha visto la fe de Israel, o sea la sucesión de los hechos y las conexiones internas que el mismo Israel ha dispuesto. Por eso el teólogo bíblico intentará identificarse íntegramente con la mentalidad teológica israelita, evitando reconstruir líneas ideales de conexión y contextos sistemáticos allí donde el mismo Israel no los ha visto o no los ha subrayado.

El cometido de una teología bíblica parece definirse por su función puramente histórico-descriptiva, y por ello -como dice Von Rad- la forma más legítima para tratar del AT bajo el aspecto teológico es siempre la de repetir sus narraciones (dic Nacherzáhlung) o repetir adecuadamente sus testimonios.

El teólogo bíblico debe tener siempre presente, instruido por la exégesis crítico-histórica, cuánto difieren entre sí los testimonios aducidos por las diversas unidades literarias, de modo que no existe una síntesis ni en la mente de los autores sagrados ni en los textos del AT.

Una Conclusión

Por consiguiente, la teología bíblica deberá renunciar a una exposición sistemática u orgánica, porque un mundo conceptual religioso situado aposteriorien un contexto orgánico no sería más que una abstracción, ya que jamás existió en Israel de esa manera completa y sistemática.

Otros Elementos

Además, a diferencia del NT, el AT no tiene un centro, dado que la manifestación de Jesucristo es el verdadero fin de la historia de Israel con Dios.Si, Pero: Pero ese fin es “extrínseco” al AT y no se puede tomar como criterio para la reconstrucción y la exposición de la teología del AT. Puesto que el único principio unitario y el único elemento de continuidad es el pueblo de Israel en su testimonio histórico de fe, la teología bíblica no podrá sino asumir la forma de una Nacherzáhlungde los testimonios de Israel. Semejante noción de teología bíblica supone que es evidente que desde el principio al fin Israel parte del supuesto de la preeminencia del “hecho” respecto al “lógos”, es decir, mira preferentemente a coordinar e interpretar teológicamente el material transmitido, dando siempre la prioridad a la coherencia histórica más que a la lógico-teológica.

La obra de Von Rad es una teología de las tradiciones históricas (vol. 1) y proféticas (vol. II) de Israel. La expresión “teología de las tradiciones” es usada a menudo por el mismo Von Rad para definir su empresa teológica. Pues para él el objeto que la teología tiene como mira no es el mundo religioso de Israel, ni sus condiciones espirituales, ni el conjunto de su fe, sino solamente lo que el mismo Israel directamente dijo de Yhwh. Los salmos, los libros sapienciales, los cuerpos legislativos no se han de considerar como tradiciones; constituyen la respuesta que dio Israel a la revelación de Yhwh, son la expresión de la situación en la que Israel se vio colocado por la revelación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).

2) Valoración crítica. La obra de Von Rad es grandiosa y se ha impuesto como un resultado en muchos aspectos estimable.

Puntualización

Sin embargo, él mismo admite que “parece que la enojosa cuestión del enfoque de una teología del AT sigue aún abierta y que hay que hacer y aclarar aún muchas cosas antes de poder escribir debidamente esa teología”. Además confiesa que su teología del AT no es “completa en todos los sentidos”. Estas declaraciones animan, a pesar de la mole y la genialidad de la obra realizada, a hacer un análisis crítico de la misma. Obviamente, nos limitamos, igual que para las otras propuestas, a alguna breve anotación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).

Ante todo, Von Rad vacila vagamente, con perplejidad, oscuridad y reflexiones, entre kerigma e historia, sin llegar a una reconciliación satisfactoria de los dos aspectos. De hecho, quizá sea verdad que Von Rad ha dado la preferencia al kerigma respecto a la historia. La razón de fondo, a mi entender, está en la no resuelta ambigüedad del concepto de / revelación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La “verdad” de la revelación no equivale a las “verdades reveladas” ni se identifica con la “verdad” (= realidad) de los hechos históricos, sino que es la transparencia y la presencia de la salvación divina en el mismo corazón de los acontecimientos históricos.

Una Conclusión

Por consiguiente, la teología bíblica, que se fija como objeto la verdad de la revelación, no se propone como alternativa a la historia ni es solo ciencia histórica.
En cuanto Nacherzdhlung la teología bíblica de Von Rad no es más que la historia de la fe vivida y proclamada por Israel, reexposición de las teologías contenidas en la Biblia, y no teología o reflexión sobre la Biblia. Von Rad llega incluso a comparar al teólogo bíblico con el egiptólogo o el romanista, que estudian la historia de Egipto o de Roma. Mas esto, en último análisis, es coherente con la noción de teología bíblica como ciencia puramente histórico-descriptiva, que renarra las teologías contenidas en la Biblia. Y a esa noción de teología bíblica parece corresponder coherentemente el concepto de revelación como “doctrina revelada” que hay que volver a proponer y a exponer. De ese modo Von Rad parece renunciar propiamente a hacer teología, puesto que evita preguntarse por la verdad, es decir, por el sentido y el valor, por las razones lógicas e históricas de la fe israelita.Entre las Líneas En este sentido nos parece aceptable la severa crítica de C.A. Keller, el cual dice: “En el fondo, el libro de Von Rad no es una teología, sino una ‘Einleitung”.

Paradójicamente, Von Rad asume como “centro”de su teología ilafalta de un centro en el AT! En realidad, el principio de su exposición es la tradición kerigmática en su sucesión histórica. Por eso la teología de Von Rad tiende a presentarse como una fenomenología del pensamiento religioso de Israel.

Finalmente, Von Rad auspicia, aunque es difícil de imaginar, una teología de la Biblia (AT y NT juntos), observando que “es consolador que hoy se la pida con mayor insistencia cada vez”. Para que sea consoladora, es preciso que la insistencia sea razonable y esté justificada.Si, Pero: Pero ¿cómo puede estar justificada si todas las premisas puestas conducen a negar su legitimidad, dado que -como afirma Von Rad- “es preciso atenerse al criterio de explicar cada texto lo más claramente posible según su ratio interna al AT’? ¿O bien la ratio interna al AT puede coordinarse con la ratio cristocéntrica, con lo cual es concebible y realizable el proyecto de una teología de toda la Biblia? Es el problema de la unidad de los dos Testamentos, que Von Rad advierte, pero que afronta solo como apéndice de su obra [1 luego, V].

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d) El método selectivo del centro temático. Definimos así el método que, al no aceptar el principio histórico-genético ni un planteamiento sistemático tomado de la dogmática, busca en el mismo AT un “tema” que sea central y permita una exposición unitaria y dinámica del pensamiento del AT.Entre las Líneas En su raíz, también ese método es esencialmente descriptivo, porque no hace más que presentar la “teología” contenida en el
AT.

1) La “Teología del A T” de W. Eichrodt (Theologie des Alten Testament, Gotinga, 1, 19674; 11-111, 19747; trad. esp., 2 vols., Cristiandad, 1975). Para Eichrodt, la teología bíblica tiene como cometido comprender el mundo de fe veterotestamenta-rio en su unidad estructural e interpretar su significado más profundo teniendo presente por un lado la religión de los países circunstantes y por otro su relación sustancial con el NT. No basta, según el autor, el método seguido normalmente por la ciencia veterotestamentaria, a saber: un procedimiento de génesis histórica. Por eso hemos de intentar hacer una sección de las categorías vetero-testamentarias que permita tener una panorámica exhaustiva y distinguir las realidades esenciales de las marginales, poniendo de manifiesto las columnas sustentadoras y toda la estructura. Por tanto, el análisis histórico no se considera inútil ni se descuida; incluso nos basamos en sus resultados.Si, Pero: Pero en lugar del análisis genético entra la síntesis sistemática y ordenada de la fe de Israel, no según esquemas dogmáticos, sino siguiendo la dialéctica que se filtra del mismo AT.

Así pues, hay que articular juntamente el principio histórico y el sistemático en torno al tema que permita captar la unidad de todo el AT, a saber: la idea de alianza. No el término berít, que en muchos textos no está presente, sino la idea o contenido de la alianza es el centro unificador. Para Eichrodt, el concepto de alianza en sentido amplio compendia la conciencia básica de Israel acerca de su particular relación con Dios. “Alianza” es, pues, más que un concepto preciso; es un “movimiento vital”.

Aunque se limita al AT, Eichrodt escribe: “Lo que a nosotros nos interesa es una exposición de las ideas y de la fe veterotestamentaria que tenga siempre presente que la religión del AT, con toda su indiscutible singularidad, solo puede ser entendida en su esencia a partir del cumplimiento que encuentra en Cristo”. Por tanto, el contenido central del NT re-conduce al testimonio de Dios en el antiguo pacto.

2) Valoración crítica. La teología del AT de Eichrodt se apoya en tres pilares: a) comprender significa reducir a unidad; b) el AT se puede reducir a unidad encontrando un centro unificador; c) la alianza es una categoría que unifica el AT.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Si, como lo admite el mismo Eichrodt, Jesucristo es el único sujeto om-nicomprensivo de toda la revelación divina, la teología bíblica regional del AT no puede constituirse si no es teniendo como centro a Jesucristo.Si, Pero: Pero el cristocentrismo de la teología bíblica no parece en absoluto operante en el planteamiento de Eichrodt.Entre las Líneas En efecto, sostiene él que es preciso usar categorías bíblicas internas a la dialéctica del AT, y por este motivo escoge la categoría de alianza, no tanto como “cifra” expresiva de la autorrevelación de Dios en Cristo, sino solamente en el sentido vete-rotestamentario.

Una Conclusión

Por consiguiente, tampoco Eichrodt escapa a la concepción de la teología como disciplina histórica y descriptiva. “Alianza” es una “supercategoría” veterotesta-mentaria, supuesta por Eichrodt como idea única y unívoca, cuando en realidad en el AT hay formas y sentidos diferentes y varios de “alianza”. Por otra parte, la revelación no es una masa enorme de verdades o doctrinas que el teólogo simplemente ha de “reducir a unidad” ordenándDIAS y disponiéndDIAS alrededor de una idea central.Entre las Líneas En pos de Eichrodt, una multitud de biblistas ha propuesto otros “temas” como centro unificador del AT: el dominio de Dios (L. Kóhler), el reino de Dios (G. Klein), la elección (H. Wildber-ger), Yhwh (vv. Zimmerli), el libro del Deuteronomio (5. Herrmann), el primer mandamiento (H. Schmidt), la realeza de Yhwh (J.L. McKenzie), etcétera. Es obvio que no existe consenso entre los estudiosos.

3. Conclusión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
En los proyectos de “Teología bíblica” a los que se ha hecho alusión en un rápido “muestrario”, ha resultado dominante, y hasta integrante, la categoría epocal de “historia”, que se ha afirmado como horizonte imprescindible, y por tanto como la concepción histórica de la revelación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Consiguientemente se ha impuesto, sobre todo dependiendo del método histórico-crítico de la exégesis y debido especialmente a G. von Rad, la exigencia de una teología bíblica que tenga en cuenta la diferencia de época entre el AT y el NT; se ha legitimado así la elaboración de una teología separada del AT. Y otra consecuencia: se ha asignado a la teología bíblica una tarea histórico-descriptiva o de narración de las tradiciones históricas, proféticas y sapienciales de Israel.

También los varios intentos de discernir un centro del AT suponen la concepción del AT como una “historia separada del NT, o por lo menos un trozo de historia autónomo, que solamente luego en el giro histórico llevado a cabo por Jesucristo ha sido asumido juntamente con la ‘historia del NT, dando así lugar a la historia de la salvación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En este sentido ha ejercido una función hegemónica la categoría de “historia’ separada de la “teología’.
Se ha afirmado también, por parte de varios autores, el cristocentrismo de la revelación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Si, Pero: Pero la realización de tal concepción cristocéntrica, al menos en las teologías del AT, se ha entendido de modo extrínseco: Jesucristo es el “término” al que tiende el AT, el cual tendría en sí mismo su inteligibilidad intrínseca. El principio de inteligibilidad teológica está tomado del AT.

Volvamos a las observaciones hechas al principio: la crisis de la teología bíblica es una crisis que se refiere ante todo al método. Mientras no se aclare esta cuestión básica, es estéril multiplicar las tentativas de publicar obras “nuevas” de teología bíblica. La teología bíblica no puede seguir siendo exposición o compilación de las “teologías” contenidas en la Biblia, si bien este trabajo que compendia los resultados de la labor exegética es un momento necesario e importante. Es preciso que sea de veras “teología”, es decir, saber autocrítico de la fe. Puesto que la fe es hacer propia la fe bíblica en la revelación, la teología bíblica es un momento de la teología sin más en cuanto comprensión crítica del saber de la fe bíblica. Lo que especifica a la teología bíblica es la referencia exclusiva a los textos bíblicos, comprendidos a partir de la verdad de Jesucristo como punto omnicomprensivo de la revelación, y por tanto de toda la Escritura. Esto no significa una nivelación de AT y NT, porque el cristiano acoge el AT por Jesús, el cual revela y funda la identidad propia del AT justamente en cuanto “antiguo”, y al mismo tiempo manifiesta e instituye el lazo orgánico del AT con el NT.

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Puntualización

Sin embargo, nos parece legítimo hacer una “teología del AT” entendida como delimitación o regionalización funcional, análogamente a “circunscripciones regionales” del saber teológico, tales como la eclesiología, la cristología, la antropología, etc. De esa manera podría tener espacio y sentido destacar la peculiar perspectiva de cada uno de los libros o corrientes de pensamiento dentro de la misma Biblia.

Fuente: A (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Bonora

Bibliografía
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