▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento es un libro fascinante, la raíz canónica de la historia y la teología cristianas. Sin embargo, también es una paradoja, porque este único “libro” se compone de 27 libros diferentes de más de una docena de autores, cada uno de los cuales tiene una perspectiva diferente y responde a un conjunto de circunstancias históricas distintas. ¿Cómo conciliar esta diversidad de voces en un único sistema de creencias unificado? ¿Debería intentarlo? Para los historiadores, la diversidad de autores no es un reto a tener en cuenta, sino una oportunidad apasionante. En el Nuevo Testamento tenemos 27 fuentes primarias que ofrecen una puerta a la cautivadora historia de las primeras comunidades cristianas. En este texto, explorará la vida de los judíos bajo la ocupación romana, reflexionará sobre el ambiente apocalíptico de los siglos I y II d.C., y será testigo del evangelismo de los primeros cristianos más allá de las comunidades judías.

Anticristo

Violencia y otras cuestiones

En varias ocasiones, las fuerzas parecieron encarnarse en una figura histórica, sobre todo cuando Antíoco IV Epífanes entregó el Templo de Jerusalén al culto de los ídolos y prohibió a los judíos observar la Ley. Un personaje muy distinto de este extranjero y pagano parece haber proporcionado otros rasgos a la imagen del antimesías: es el “hombre de mentira”, la “criatura de Belial” de los escritos de Qumrān, el perseguidor cruel y pérfido del “maestro de justicia” y de sus seguidores. Esta figura maligna oculta a uno de los representantes de la dinastía -judía y sacerdotal- de los asmoneos. De hecho, la impostura del malvado sacerdote se codeará con la furia del tirano en el retrato clásico del Anticristo.

Derecho Cristiano Medieval

Free nature highway road with trees

El periodo medieval comenzó con el declive del Imperio Romano como consecuencia de las invasiones bárbaras. Tras ello y a lo largo de varios siglos, la iglesia cristiana desempeñó un papel decisivo en la constitución de lo que se conoció como la respublica Christiana. Incluía, en configuraciones siempre cambiantes, los sectores occidental y oriental del antiguo Imperio Romano, es decir, porciones de Europa occidental y Bizancio, que comprendía Asia Menor y la mayor parte de los territorios alrededor del borde mediterráneo. Roma y Constantinopla acabarían convirtiéndose, respectivamente, en las sedes de las dos partes del nuevo imperio. Fuera de Alemania, de Borgoña y de la mayor parte de Italia, la supremacía del Emperador era una preeminencia esencialmente moral (auctoritas), distinta del poder efectivo (potestas), que simbolizaba la unidad del mundo cristiano en lo temporal, no siendo siempre este aspecto, por lo demás, claramente distinto de lo espiritual. El imperium mundi romano se había convertido, en efecto, en el imperium christianum, el sacrum imperium, el Sacro Imperio, cuyo titular tenía como misión principal la de «defensor de la Iglesia», título que no privó al Emperador de inmiscuir¬se con frecuencia en los asuntos de la Iglesia. Más efectivo fue el poder espiritual del Papa, el cual se extendía a todos los bautizados, independientemente de su sumisión a una u otra jurisdicción temporal. Por tal hecho, el Derecho canónico llegó a ser, en tanto que Derecho supranacional —junto al derecho romano convertido en ius commune— uno de los elementos esenciales de unidad del Occidente cristiano. La Cristiandad medieval fue en realidad una diarquía pecu¬liar, compatible con una amplia autonomía de los cuerpos sociales que la integraban. En una palabra, la República cristiana de la que hablan las fuentes de la época, era un cuerpo social jerarquizado, pero no unitario, una communitas communitatum bajo la dirección más o menos efectiva del Papa y del Emperador.

Franciscanos

Asia Oriental

Los franciscanos, o frailes menores, u Orden de San Francisco, son una de las órdenes mendicantes. Tanto hombres como mujeres, siguen el estilo de vida y los ideales de Francisco de Asís (1181/1182-1226). Se les reconoce por su cinturón de cuerda de tres nudos, símbolo de sus votos de pobreza, castidad y obediencia. La primera orden, reservada a los hombres, se subdivide actualmente en tres ramas autónomas. Cada una de ellas defendió su posición durante la controversia del siglo XIII sobre la pobreza. En el siglo XIV, los frailes que exigían la estricta observancia de las reglas establecidas por el fundador provocaron la escisión de la orden. Esta escisión, sancionada legalmente por el papa León X en 1517, separó a los observantes, también conocidos como los franciscanos pardos, de los conventuales, también conocidos como los franciscanos negros o cordeliers. En 1525 se creó una nueva rama, los capuchinos. En 1897, León XIII unió los diversos grupos observantes en una sola orden.

Antropología Cristiana

Social

Este texto considera cómo afectan las distintas versiones de cómo las personas humanas se relacionan con Dios a la forma en que se concibe a Dios. Aquí , el texto se centra en los problemas filosóficos generados por los distintos enfoques de las prácticas espirituales católicas y la cuestión de cómo conocemos y deseamos a Dios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.