▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Duelo

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

El Duelo

Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre el duelo. [aioseo_breadcrumbs]

El Duelo en los Jóvenes

Los educadores y otros profesionales de la escuela pueden ser un salvavidas fundamental para los jóvenes en duelo. A veces, puede ser necesario sólo la orientación práctica que necesita para proporcionar un apoyo sensible a alumnos de todas las edades y a sus familias.

Se trata, a menudo, de contar con recursos para guiar a los equipos escolares a través de la experiencia de duelo de un joven iluminar las formas más poderosas de marcar una diferencia positiva. Se trata de que personal escolar obtenga consejos, estrategias, guías y ejemplos de actividades del mundo real que les ayudarán a apoyar hábilmente a los alumnos mientras afrontan el duelo y se esfuerzan por volver a participar plenamente en la vida académica y social.

Lo cierto es que existe cierta investigación empírica, aunque no mucha información actualizada sobre el duelo en el contexto de la crisis y el trauma escolar, la pérdida por suicidio, las redes sociales y otros temas de actualidad.

En mi opinión, los equipos escolares deben tener recursos suficientes para:

  • responder constructivamente a los sentimientos y comportamientos habituales de los jóvenes tras una muerte;
  • abordar los problemas del aula que puede causar el duelo;
  • aprender qué decir y qué no decir cuando un joven está de duelo;
  • ofrecer orientación eficaz a las familias que afrontan el duelo;
  • proporcionar apoyo al alumnado tras una muerte que afecta a toda la comunidad escolar;
  • abordar las respuestas de los jóvenes a distintas causas de muerte, como el suicidio, la enfermedad y la violencia;
  • utilizar actividades conmemorativas sencillas en el contexto académico para ayudar a los alumnos a afrontar sus sentimientos;
  • gestionar los sentimientos personales que puedan surgir al trabajar con alumnos en duelo;
  • abordar la pérdida por suicidio y la prestación de apoyo en entornos ajenos a los entornos académicos;
  • tener en cuenta el impacto de las redes sociales, y las situaciones de pérdidas ambiguas, crisis y traumas escolares, apoyo a jóvenes con discapacidades, políticas escolares más avanzadas, muertes en acto de servicio, conmemoración, etc.

Autor: ST

Duelo por la Muerte de un Hijo en Psicología

Algunos investigadores sugieren que el trauma de experimentar la muerte de un hijo puede provocar síntomas de estrés postraumático y un duelo complicado. Y si la muerte se produce de forma repentina, violenta o debido a factores genéticos, algunas cuestiones adicionales de falta de preparación, posibilidad de prevención e impotencia agravan el proceso de duelo.

La muerte de un niño cambia a la familia para siempre. Además de la pérdida de los sueños y las expectativas futuras de la vida con el hijo, la sensación de fracaso como padres y la culpa por la supervivencia agravan el proceso de duelo, convirtiéndolo en una “sobrecarga de duelo”, como se ha observado. El duelo de los padres suele escalar hasta un nivel patológico, convirtiéndose en una forma de duelo no resuelto, que suele considerarse anormal en otros tipos de duelo. Sin embargo, los síntomas tradicionales del duelo no resuelto parecen componentes normales del duelo parental. Las enfermedades, los accidentes, el suicidio y el homicidio son víctimas de muchas vidas, dejando a muchos padres afligidos de todas las edades. En la sociedad occidental, con el aumento de la esperanza de vida, también ha aumentado el número de personas mayores que experimentan la muerte de un hijo de mediana edad.

Las reacciones a la pérdida de un hijo son quizá tan variadas como el número de padres. Sin embargo, los investigadores han encontrado algunas dinámicas y reacciones que son comunes entre los padres afligidos. Una variedad de reacciones de duelo surgen en las diferentes etapas del mismo. Therese A. Rando (1986) describe diversas reacciones de duelo que se producen en tres fases: evitación, confrontación y restablecimiento (acomodación). La fase de evitación es la primera etapa del duelo de los padres. Esta fase comienza con el acontecimiento de la muerte del niño, dejando a los padres en estado de shock y negación. Los sentimientos de desconcierto y entumecimiento son las reacciones iniciales junto con la incredulidad ante la noticia de la muerte del niño. En esta etapa, los padres pueden ser percibidos por algunas personas como fuertes o pretenciosos. Sin embargo, lo que tal vez no sepan es que estas primeras reacciones de conmoción, negación y adormecimiento actúan como amortiguadores del duelo hasta que los padres puedan reunir sus recursos para afrontar la realidad. Estos breves períodos de negación actúan como “amortiguadores” con un efecto protector. La confusión y la desorganización son también reacciones comunes durante la primera fase.

La segunda fase descrita por Rando es la fase de afrontamiento, que comienza con el reconocimiento de la pérdida y avanza hacia el sufrimiento y el dolor más intensos. También se denomina período de “tristeza furiosa”. Las emociones extremas como el miedo, la ansiedad, la ira, la culpa, la añoranza, la desesperación, la depresión, la obsesión y la búsqueda de sentido son reacciones comunes durante esta etapa. Algunos individuos pueden tener dificultades para compartir sus sentimientos, mientras que otros pueden llorar y hablar incesantemente. Los padres afligidos pueden incluso experimentar “ataques de duelo” que implican oleadas de síntomas emocionales y físicos dolorosos. Estos ataques de duelo pueden provocar accidentes si los padres no interrumpen sus actividades y se ocupan de sus sentimientos incapacitantes hasta que remitan. Algunas de las reacciones fisiológicas más comunes son los trastornos gastrointestinales, la pérdida de peso, el insomnio, el agotamiento físico, las palpitaciones, la falta de aire, la debilidad y los suspiros. Estos síntomas tienden a persistir durante las primeras etapas. Sin embargo, 5 años después de la muerte, estos síntomas físicos pueden no persistir, con la excepción del insomnio.

La fase final es la fase de restablecimiento, en la que la finalidad de la muerte del niño se establece y el dolor disminuye gradualmente. El padre retoma la rutina normal de las actividades diarias y aprende a vivir con la pérdida. La energía emocional se reinvierte en otras relaciones y actividades. Esta fase a menudo se solapa con la fase de afrontamiento, llevando al progenitor gradualmente a la etapa final del duelo. Dado que el progenitor comienza a vivir de nuevo, en las etapas iniciales de esta fase se suele experimentar el sentimiento de culpa. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, los días intensamente dolorosos empiezan a ser menos frecuentes. Aunque el aniversario de la muerte del hijo, el cumpleaños del niño, las vacaciones y otros días especiales traen consigo recuerdos y un dolor intenso, atravesar cada hito acerca al progenitor a la acomodación o la adaptación. Estos términos se prefieren a recuperación en referencia al duelo de los padres, porque recuperación significa volver a la normalidad, y los padres en duelo nunca vuelven completamente a la normalidad; hacen el duelo, se integran y se adaptan.

Según tal autor, los modelos de duelo tradicionales son inadecuados para explicar el duelo de los padres. Un ejemplo es el popular modelo desarrollado por Worden (2002) que consiste en cuatro tareas de duelo. A diferencia de otros tipos de duelo, los padres afligidos tienen problemas para cumplir las cuatro tareas:

  • aceptar la realidad de la pérdida,
  • experimentar el dolor del duelo,
  • adaptarse al entorno en el que falta el fallecido, y
  • recolocar emocionalmente al fallecido y seguir adelante con la vida.

El incumplimiento de estas cuatro tareas tiene que ver con la naturaleza única de la relación padre-hijo, que caracteriza la pérdida como multifacética y duradera. Por lo tanto, lo que es un proceso normal en el duelo parental se considera patológico en otros tipos de duelo. Cuatro tipos de duelo no resuelto que pueden constituir facetas normales del duelo parental son:

  • el duelo inhibido, reprimido o ausente, cuando el padre no acepta la pérdida;
  • el duelo distorsionado/conflicto, que consiste en sentimientos de culpa e ira extremos;
  • el duelo crónico, que implica el proceso de duelo que continúa; y
  • el síndrome de duelo no anticipado, caracterizado por una “recuperación” complicada.

Los sentimientos de sentirse robado, incompleto, inadecuado, infructuoso y culpable son sentimientos comunes de los padres en duelo reportados en la literatura. Lo más devastador, y una característica prominente del duelo de los padres, son los sentimientos de culpa extrema, especialmente en las primeras etapas. La literatura, desde los años 80, identifican varias posibles fuentes de culpa de los padres, incluyendo las siguientes:

  • Culpabilidad por causa de la muerte, resulta de la percepción de los padres de que pueden haber contribuido a la muerte del niño o de que no lo han protegido de la muerte.
  • La culpa relacionada con la enfermedad, implica su creencia de que no se comportaron de forma óptima en relación con el niño enfermo o muerto.
  • La culpa por el papel de los padres, originalmente etiquetada como culpa por el papel cultural, está relacionada con la relación padre-hijo antes y en el momento de la muerte del niño. Los padres creen que no han cumplido con la función parental general prescrita por la sociedad, y ahora no tienen la oportunidad de rectificar sus errores porque el niño ha muerto.
  • La culpa moral se debe a una conciencia demasiado estricta o a un sistema de creencias religiosas que hace hincapié en la culpa y el castigo. La muerte del niño se percibe como el castigo por las malas acciones de los padres.
  • Culpa de supervivencia, puede ser el resultado de que la muerte del niño no encaje en los acontecimientos normales del ciclo vital esperados.
  • El sentimiento de culpa por el duelo, se relaciona con la percepción de los padres de sus acciones en el momento de la muerte del niño o después de ella.

Respecto al último punto, esta culpa puede progresar a través de tres fases:

  • en relación con las reacciones emocionales de los padres en el momento de la muerte,
  • en relación con las reacciones de dolor durante el duelo, y
  • en relación con la “fase de recuperación”, cuando la intensidad del dolor comienza a disminuir.

Cada padre puede experimentar el duelo de forma diferente. No existe una secuencia establecida de etapas de duelo ni un patrón realmente predecible para todos los padres en duelo. Pamela Elder (1998), madre afligida y profesional de la salud, afirma: “No experimenté las emociones en etapas seriadas. … Entraba y salía del dolor, a veces lo superaba y otras no. No sentía que “trabajaba” a través de mi dolor, sino que “éste” trabajaba a través de mí”.

La naturaleza y la intensidad del duelo que experimenta un padre están influidas por muchos factores, como la naturaleza de la muerte, la ambivalencia en la relación padre-hijo, la edad del hijo fallecido, el sexo de los padres, el matrimonio de los padres, la búsqueda de significado, la duración del duelo y el apoyo social. Algunos de estos factores han sido identificados como factores de riesgo de resultados adversos para los padres, mientras que los otros pueden ser productores de crecimiento.

Muerte de un hijo adulto y adulto

Cuando muere un hijo adulto joven, las reacciones de duelo y la dinámica familiar son similares a las que surgen cuando muere un hijo adolescente. Sin embargo, cuando muere un hijo de mediana edad, el duelo de los padres adopta una forma un poco diferente, con una dinámica de duelo distinta para el padre anciano. Se calcula que a los 60 años, el 10% de los padres se enfrentan a la muerte de un hijo adulto. La inoportunidad de la muerte de un hijo parece aún más pronunciada para los padres ancianos debido a su edad y a la expectativa de morir primero. En algunos casos, la pérdida resulta más devastadora porque el hijo era el principal cuidador de los padres ancianos. Además, debido a que sufren muchas “pérdidas graduales según la edad”, como la salud, el cónyuge, el hogar, los ingresos, la identidad y el estatus, la multiplicidad de pérdidas complica la depresión, un problema común entre los ancianos.

Según la literatura, la muerte de un hijo adulto plantea varios problemas especiales de duelo en los padres, incluyendo:

  • La adaptación a la pérdida se ve comprometida. Tienen una dificultad extrema para cumplir las cuatro tareas del trabajo de duelo prescritas por Worden (2002), especialmente la primera tarea de aceptar la realidad de la pérdida.
  • Quedan excluidos de la preocupación de los demás. Se suele prestar atención al cónyuge y a los hijos del hijo adulto, y los padres ancianos suelen ser ignorados. Esto hace que se sientan invalidados y sin mucho apoyo social.
  • Su dolor y duelo se complican con múltiples factores, como la sobrecarga de duelo por otras pérdidas y los problemas de salud.
  • Cuando los niños se hacen adultos, los padres tienen menos control e implicación en sus vidas. Esto complica aún más el proceso de duelo. Por ejemplo, los padres pueden no tener nada que decir sobre el funeral o los rituales funerarios.
  • Su duelo se complica aún más con las pérdidas secundarias adicionales, como la pérdida de contacto con los nietos debido a la mudanza de la familia o la pérdida de la ayuda económica y de otro tipo proporcionada por el hijo adulto.

Debido a estos problemas, los padres mayores parecen menos resistentes, y la muerte de su hijo adulto sigue siendo uno de los temas más dominantes de su vida posterior. Hay un comienzo brusco de las tareas de duelo pero literalmente no hay final mientras se viva y experimente la vida.

Duración del duelo

El consenso general es que la duración media del duelo es de aproximadamente 12 a 18 meses. Sin embargo, la duración del duelo es mucho mayor cuando muere un hijo. Algunos síntomas pueden tardar 3 o más años en resolverse, mientras que los más intensos pueden remitir en 6 a 12 meses.

El proceso de duelo no sigue un patrón prescrito, sino que tiene muchos altibajos. Los síntomas pueden remitir y luego volver con toda su fuerza mucho después de la muerte del niño. También pueden producirse breves repuntes durante ciertos momentos especiales del año, como aniversarios y cumpleaños. Un dolor sordo siempre acecha en el fondo; desencadenado por el estímulo apropiado, el dolor sale a la superficie. El dolor puede disminuir y cambiar, pero hay algunos aspectos de la pérdida que permanecen con los padres mientras viven.

Los padres en duelo suelen esperar que el dolor mejore mucho después de un año, pero luego se dan cuenta de que la vida nunca volverá a ser la misma. Después de varios años de experimentar un duelo intenso, el dolor puede disminuir y el crecimiento personal puede seguir. A medida que la finalidad de la muerte del niño se hace realidad para los padres, se produce una adaptación. Los padres comienzan a tomar una parte más activa en sus propias vidas, que empiezan a tener sentido de nuevo. El dolor de la muerte de su hijo se hace menos intenso, pero no se olvida. Con el tiempo, sin embargo, el impacto de la pérdida de un hijo alcanza un estado relativamente estable, pero el significado de la pérdida se mantiene en constante cambio a lo largo de la vida. Elder (1998) lo resume bien:

“Kate murió el 15 de junio de 1988. A lo largo de los nueve años transcurridos, esta visión subjetiva de su muerte, siempre incierta, ha variado y cambiado. Ha habido un proceso continuo de reevaluación y reconstrucción de la experiencia para ampliar la comprensión de la misma. Como familia, hemos llegado a un punto en el que la concentración en el pasado, en la muerte de Kate, se ha desplazado de forma que todos nos sentimos capaces de vivir el presente e invertir en el futuro. La intensidad de los sentimientos ha disminuido. Las lágrimas ya no son tan molestas. Sin embargo, el pasado siempre está ahí y siempre estamos trabajando con él, pero ya no domina cada momento de vigilia. Una parte de nuestra vida se ha ido, una parte que no volverá nunca más…. Hemos llegado a un acuerdo con él, aceptando que no nos “recuperaremos” de él. Esto implica que podemos volver a ser la familia que éramos antes de la muerte de Kate. Perderla lo cambió todo.”

Denominadores Comunes

Aunque todos afrontamos el duelo a nuestra manera, la comprensión de algunos denominadores comunes nos ayuda y nos sirve de hoja de ruta. Saber cómo se sienten y afrontan la mayoría de los padres cuando muere un hijo da a un padre que acaba de perder a su hijo la esperanza de que la tortura y la desesperanza pueden terminar y de que hay una vida después de la muerte del hijo. Un padre nunca supera del todo la muerte de su hijo, pero con el tiempo y con el apoyo adecuado, el padre aprende a vivir con el dolor. A continuación se reiteran algunas cuestiones importantes que un profesional o un cuidador deben tener en cuenta.

Debido a la gravedad y a la larga duración del duelo de los padres, éstos pueden tener un mayor riesgo de sufrir problemas de salud física, el uso excesivo de técnicas para evitar el dolor (por ejemplo, cambios radicales en el estilo de vida, exceso de implicación en el trabajo, abuso de sustancias químicas, etc.) y problemas matrimoniales. Además, debido a que los padres en nuestra sociedad son menos expresivos de su dolor y mantienen una fuerte fachada, pueden necesitar más ayuda de los profesionales. Los profesionales deben ser especialmente conscientes de las prácticas alternativas para afrontar el duelo de las personas de grupos étnicos minoritarios. A veces, ser miembro de un grupo étnico minoritario, especialmente con marginación social y bajos ingresos, puede intensificar los sentimientos de alienación social, impotencia y desesperanza cuando se carece de apoyo y comprensión adecuados durante el duelo.

Debido a la naturaleza solitaria del duelo y a la gran intensidad del dolor que implica, pueden surgir problemas de comunicación dentro de la familia. Los padres pueden estar demasiado ensimismados en su propio dolor y sufrimiento como para apoyar adecuadamente a los demás miembros de la familia, especialmente a los hijos restantes. Por lo tanto, otras fuentes de apoyo, como la familia extensa, los amigos, el clero y los grupos de apoyo, pueden ser muy útiles tanto para los padres como para los hermanos.

En el pasado, muchos profesionales y legos no se daban cuenta de la intensidad del dolor que sienten los padres que abortan o pierden un bebé. Esto puede deberse a la creencia de que los padres experimentan menos dolor cuando el niño no nace o el niño vive sólo durante un breve período. Además, los padres jóvenes pueden necesitar ayuda de muchas fuentes. La falta de experiencia en el duelo por pérdidas anteriores, los recursos económicos limitados, la falta de apoyo social y el tiempo limitado debido a las exigencias laborales y familiares pueden agravar el trauma experimentado por los padres jóvenes en duelo.

Algunos padres pueden tomar medidas extremas para compensar y paliar la pérdida por la muerte de un hijo. Pueden quedarse embarazados de inmediato o decidir no tener nunca más un hijo. Tener otro hijo poco después de la muerte de un hijo puede interrumpir el duelo. Esto puede tener efectos negativos tanto para el hijo sustituto como para el padre afligido, que en realidad puede estar prolongando la etapa de negación del duelo. Por otra parte,, esperar a quedarse embarazada hasta que finalice el proceso de duelo puede no ser realista, porque el duelo por un hijo perdido nunca termina.

Datos verificados por: Patrick

Educadores: La Distancia de la Pérdida puede ser una Ventaja

Los educadores tienen algo que ofrecer que las familias no pueden: una perspectiva informada por la distancia respecto a la pérdida.

Los centros escolares y los educadores deben equilibrar muchas exigencias durante la jornada escolar. El tiempo de clase se dedica a las asignaturas obligatorias y a la preparación de exámenes, lo que deja poco tiempo para atender otras necesidades. Sin embargo, muchos educadores sienten que también se les pide que actúen como trabajadores sociales. Algunos, muy razonablemente, podrían preguntar: “¿No deberían ser las familias las que asumieran este papel de ayudar a los niños a comprender la muerte y afrontar el duelo?”.

La respuesta, por supuesto, es que las familias deben dar a sus hijos oportunidades de comprender la vida y la muerte. Cuando las familias han sufrido una pérdida, sus hijos acudirán a ellas en primer lugar en busca de apoyo emocional. Las familias tienen un papel único y esencial a la hora de ayudar a los niños a superar estas experiencias. Sin embargo, cuando una familia se ve afectada por una muerte, los niños también necesitan apoyo más allá de la familia. Los niños aprenden rápidamente que el duelo impone cargas a los miembros de la familia. Un niño sabe, por ejemplo, que si habla con su madre de lo mucho que echa de menos a su padre, ella se sentirá triste. Algunos padres, que luchan con su propio dolor, simplemente no pueden dar a sus hijos todo su apoyo. Incluso los padres que pueden estar emocionalmente presentes y apoyar a sus hijos no pueden satisfacer todas las necesidades que tienen los niños en esos momentos.

Por tanto, los educadores tienen algo que ofrecer a los niños que sus familias no pueden: una perspectiva informada por la distancia respecto a la pérdida. En la mayoría de los casos, un educador no está tan implicado personalmente en la muerte, aunque las preguntas del niño puedan suscitar tristeza e incluso recuerdos personales de la pérdida. Sin embargo, los niños experimentan una cualidad inmediata de duelo personal que forma parte de sus interacciones con la familia tras la muerte de un familiar o amigo. Este duelo personal no forma parte de la comunicación de los alumnos con su profesor o con un administrador escolar, por ejemplo. Para los niños puede ser un inmenso alivio hacer sus preguntas y buscar apoyo sin sentir que tienen que proteger las emociones del educador. Esta distancia -además de la comprensión que tienen los educadores del desarrollo infantil, su familiaridad con el comportamiento cotidiano de los alumnos y sus experiencias respondiendo a las preguntas y necesidades de los niños- pone de manifiesto lo poderoso que puede ser este apoyo.

Revisor de hechos: Deens

A continuación se examinará el significado.

¿Cómo se define? Concepto y Caracteres de Duelo

Definición y descripción de Duelo ofrecido por el Diccionario Jurídico Mexicano (1994), de la Suprema Corte de Justicia de México: (escrito por Francisco Arturo Schroeder Cordero) (Duelo del latín, duellum, combate). Es el encuentro armado entre dos personas, previas estipulaciones del reto, en sitio y hora determinados, asistidos por sus respectivos padrinos. Por tanto, el duelo castrense es el combate previamente concertado, por desafío, en el campo del honor, con las condiciones y armas escogidas, entre dos militares de igual o diferente categoría y ante los testigos de rigor.

Antecedentes históricos de Duelo

Los pueblos germanos, como otros, confiaban en las ordalías (del anglosajón ordal: juicio), diferentes pruebas que realizaban y por cuyo resultado atribuían inocencia o culpabilidad al acusado, pues creían que el poder divino manifestaba su verdad a través de la prueba, por ejemplo, verter agua hirviendo sobre las manos o caminar sobre brasas, etcétera; después, según Gabriel Tarde, idearon el duelo adivinatorio para pronosticar el resultado de próxima batalla, haciendo pelear a uno de sus hombres con un prisionero enemigo; y más tarde, en la Edad Media, fueron famosos los torneos en los que si el reo era mujer, incapacitado o eclesiástico, se autorizaba que un tercero llamado campeón peleara por él, y lo hacía valerosamente pues en ello le iba la vida, a estos combates se les decía el juicio de Dios, ya que pensaban que El protegía en la suerte de las armas al que tenía la razón o la verdad. [rtbs name=”verdad”]

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.

José F. Rivanera indica que Gundebaldo, rey de los burgundios, introdujo un código de duelo, verdaderamente judicial, el año 501, conocido como “Ley Gombetta”, que se difundió en forma vertiginosa por toda la cristiandad, pues se cometía frecuentemente el perjuicio, mientras que así el adversario podía ser convicto por las armas, más tarde, señala Rivanera, Luis IX restableció la prioridad de la prueba testimonial sobre el combate judicial y en 1385, el affaire del hidalgo Jacobo Legris, injustamente condenado a la horca después del duelo autorizado por el Parlamento, contribuyó al ocaso del duelo judicial, aunque no terminó sino hasta Enrique II con la muerte del señor de La Chasteigneraye, por el golpe de su adversario se hizo famoso, le coup de Farnac. De este modo el duelo iba a propagarse ya en contra de las disposiciones del Estado y practicado por la nobleza que lo consideró privilegio exclusivo de su clase, y durante la época de los Luises alcanzó verdadera furia en Francia y en toda Europa, hasta en la universidades como Heidelberg o Gotinga, cuyos estudiantes ostentaban con orgullo sus gloriosas cicatrices, etcétera.

En España y en el Derecho Canónico

En España los Reyes Católicos condenaron el duelo por medio de la Ley de Toledo, año 1480, Novísima Recopilación, Ley la. Título 20, libro l2, castigándose con severas penas y, en 1716, Felipe V dictó la terrible Pragmática, considerando el duelo como delito de lesa majestad, prodigando la pena de muerte, la confiscación, la degradación cívica, la pérdida de honores, etcétera y, a pesar de la resistencia que hubo en contra de ella, fue confirmada por Carlos IV en 1795 y por Fernando VII en 1815, si bien como comenta el tratadista Rivanera, los jueces no osaron jamás aplicarla. El Real Consejo de Indias logró en 1722 que Felipe V ordenara la vigencia de su Pragmática en América, bajo el más estricto cumplimiento.

La Iglesia católica siempre ha condenado el duelo, a tal grado que el Código de Derecho Canónico, cánones 1240-4° n 4, 1241, 1242 y 2351 lo sanciona con privación de sepultura eclesiástica, de misas y honras fúnebres y exhumación de lugar sagrado en su caso, así como fulmina con excomunión ipso facto a todos los inodados en lance de honor.

Desarrollo y explicación del concepto

Francisco González de la Vega manifiesta que jurídicamente el duelo representa una actividad peligrosa para la sociedad, porque puede dar por resultado la comisión de los delitos de lesiones u homicidio; también, dice que constituye un atentado contra la autoridad del Estado, porque los particulares, por personales procedimientos, pretenden substituir la pública función de administrar justicia, dirimiendo privadamente sus conflictos. Expresa que el sistema seguido por el Código Penal del Distrito Federal de 1871 reservó un capítulo especial al delito de duelo, con minuciosa enumeración casuista de las diversas hipótesis y que su autor, Martínez de Castro, justificó el contenido indicando que si bien el hecho solo del combate ofende a la sociedad, pues nadie tiene derecho de hacerse justicia por su mano, ni de vengar injurias – vis privata – con usurpación del poder público, es por otro lado reprobado por todos el sistema que equipara las heridas y los homicidios que resultan de un duelo a los comunes de delitos vulgares y que es precisamente la disposición del Código Penal del Distrito Federal vigente, artículo 297 (lesiones) y artículo 308 (homicidio), si bien considera al duelo como un atenuante, disminuyendo así la penalidad, o sea que como expresa Antonio de P. Moreno, se toma en cuenta el motivo, es decir la causa de honor indicativa de temibilidad mínima, pero para la fijación de las penas se tendrá en cuenta quién fue el provocado y quién el provocador y la importancia de la provocación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). González de la Vega expresa que a los padrinos debe considerárseles como autores del delito de encubrimiento artículo 400 fracción I Código Penal del Distrito Federal) o como responsables de lesiones u homicidio conforme al artículo 13 por haber tomado parte en el ilícito penal.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

En el ámbito castrense

En el ámbito castrense, el Código de Justicia Militar, de 1933, título decimoprimero, Delitos contra el deber y decoro militares, capítulo VIII, establece disposiciones relativas al duelo de esta índole; el artículo 410 estatuye, fracción I que el solo desafío a un igual en jerarquía, será ya un delito, el cual va aumentando su penalidad si se lleva a efecto y en caso de resultar herido o muerto el desafiado la sanción será más alta; la fracción II señala que mayores sanciones si el retador fuere superior al desafiado; la fracción III indica que si el desafiado fuese inferior se duplicarán las penas, siendo atenuante de éstas la ofensa grave de quien resulta retado, por hacerla.

Duelo en relación a la Antropología

El diccionario de antropología define duelo de la siguiente forma: Sentimiento subjetivo que aparece tras la muerte de un ser querido; luto o sentimiento de pérdida son términos que normalmente se utilizan en lugar de la palabra duelo. El sentimiento de pérdida se relaciona con el estado de sentirse privado de algún ser querido que ha fallecido, lo que genera una variedad de ritualidades y prácticas funerarias y de despedida, cuyo carácter se define en cada cultura.

Duelo en Relación a Cultura

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]

Concepto e historia

Por duelo se entiende la lucha entre dos hombres puestos anteriormente de acuerdo para emplear armas aptas para causar la muerte o heridas graves. Se trata normalmente de decisiones privadas, por motivos de honor, que se pretende salvar con el desafío mortal.
Se sabe que se practicaba entre los germanos, extendiéndose por Europa en la Alta Edad Media. Se regulaba mediante normas de Derecho consuetudinario que se transmitían oralmente. Con anterioridad a los germanos, la forma de duelo más conocida es el relato bíblico del combate singular entre David y Goliat, que impide la batalla entre israelitas y filisteos. Según este relato, Goliat desafía al ejército de Israel, proponiendo que combata uno, de modo que el ejército del vencido se constituya en servidor del ejército del vencedor. David se ofrece a combatir, justificando su acción con estas palabras: «yo voy a ti en el nombre de Yahwéh, Dios de los ejércitos de Israel, a los que has insultado» (cfr. 1 Sam 17). Esta forma de duelo, en la que se da ya un desafío, se practicó frecuentemente en la Edad Media entre cristianos y entre éstos y musulmanes. Los combates singulares entre caballeros, entre nobles y entre vasallos decidían en muchos casos una batalla, una cuestión en litigio, la posesión de un castillo o fortaleza, de unas tierras, disputas de honor, de límites, etc., considerándose siempre satisfecho y con la razón de su parte el vencedor, quien también de este modo resultaba desagraviado de posibles injurias.

En la Edad Media

En la Edad Media estuvieron también muy en uso los torneos y las justas.

En aquéllos intervenían gran cantidad de personas por una y otra parte, sin finalidades hostiles: eran deportes más o menos peligrosos. Las justas tenían lugar entre dos caballeros, con las mismas características que los torneos.

El duelo judicial

De las diversas formas de duelo: decretorio o a muerte, propugnatorio para salvar el honor, satisfactorio si no se reparaba la ofensa de otra manera, etc., estuvo bastante extendido el duelo judicial, variante de las ordalías o juicios de Dios (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), que confiaba al éxito de un combate singular la verdad o la mentira de un litigio sin salida, al parecer, por los procedimientos ordinarios. Eso era tentar a Dios: verdadera superstición (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).

La existencia del duelo en España está probada documentalmente desde principios del siglo Xi (p. ej., Fuero de León de 1017).

En otros documentos se citan casos de pleitos a decidir mediante duelo, regulado en Castilla en Las Partidas, que le da el nombre de lid; en Cataluña, en el Libellus de batalla facienda; y en Navarra, en el Fuero general.

El duelo judicial entre nobles se practicaba a caballo y con espadas. Al duelo precedía el reto, hecho público en la curia (véase en esta plataforma: Curia), y a éste le seguía el desafío, por el que se declaraba enemigo a alguien. Esta base preliminar del duelo se ha mantenido a lo largó de toda la historia del mismo, aunque modificada en su procedimiento. Como el reto era la exposición de las ofensas, en esta fase se podía dar por resuelto el asunto, si el agraviado recibía satisfacción del presunto ofensor, no dando lugar entonces al duelo La oposición de la Iglesia a este tipo de prácticas (véase en esta plataforma), inspirada en el espíritu del Evangelio, hizo que poco a poco desapareciesen las diversas formas del duelo En España lo prohibieron los Reyes Católicos en 1480, bajo penas graves, que no siempre se aplicaron en toda su dureza.

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

En 1818 se abolió en Gran Bretaña, aunque allí eran menos frecuente que en los países latinos.

Duelo Privado

No obstante, las prohibiciones y la doctrina de la Iglesia, a partir del Renacimiento reapareció el duelo con un carácter más privado, y contra él llegó incluso a aplicarse la pena de muerte. [rtbs name=”muerte”] [rtbs name=”pena-de-muerte”] [rtbs name=”pena-capital”] [rtbs name=”muerte”] En el siglo XVIII se reglamentó el duelo que estaba bastante generalizado, y ya en la Edad Contemporánea se ha empleado cada vez más la pistola en lugar de la espada, el florete o cualquier otra arma blanca, en presencia de los padrinos y testigos.

En la actualidad el duelo es poco frecuente. Las condenas de Benedicto XIV y de León XIII y el cambio de las costumbres sociales han contribuido, de manera notable, a la disminución de su práctica, que, por otra parte, no está reconocida en los códigos civiles; pero aún se dan casos aislados en Iberoamérica, y con más frecuencia se practicó en la Alemania de Hitler, continuando una tradición ya existente en el siglo XIX. No hay unanimidad en los códigos penales, en lo que al duelo se refiere. El CP español de 1870 castigaba incluso el desafío, y en el reformado de 1932 se suprimió este delito. Carácter de delito (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) sigue teniendo en los CP argentino y francés, que lo prohíben expresamente. [rbts name=”cultura”]

Recursos

[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre duelo en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Ediciones Rialp, 1991, Madrid, España

Véase También

Bibliografía

G. E. LEVI, I. GELLI, Bibliografía del duello, Milán 1903; J. G. MILLINGEN, History of Duelling, Londres 1841; E. CAUCHEY, Du duel, París 1846; W. Porr, Duel und Mensur, «Klerusblatt» 12 (1931) 717-719; P (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). BROWE, De ordalüs, Roma 1932-33; J. M. RoMERO, El duelo en la historia y en la legislación, «Razón y Fe» 76 (1926) 257-275; I. ALFÉREZ DE PAZ, Apuntamientos selectos a la materia de los duelos, o desafíos, Sevilla 1654; AZORIN, Las ideas antiduelistas, en Los valores literarios, Madrid 1913, 205-212.
González de la Vega, Francisco, Derecho penal mexicano, tomo I, Los delitos; 3a. edición, México, edición del autor, 1944; Miguelez, Lorenzo, Alfonso, Sabino y Cabreros, Marcelino, Código de derecho canónico y legislación complementaria (texto latino y versión castellana); l0a. edición, Madrid, BAC, 1976, Moreno, Antonio de P., Curso de derecho penal mexicano; parte especial; 2a. edición, México, Porrúa, 1968; Rivanera, José J., Código de honor comentado (el duelo en la historia; el derecho y la institución castrense), Buenos Aires, Arayú, 1954; enciclopedia de México, 4a. edición, México, Editorial. Enciclopedia de México, 1978 tomo III.

▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
▷ Lee Gratis Nuestras Publicaciones
,Si este contenido te interesa, considera recibir gratis nuestras publicaciones por email de Derecho empresarial, Emprender, Dinero, Políticas, Ecología, Carreras, Liderazgo, Ciencias sociales, Derecho global, Marketing digital y SEO, Inversiones y startups, Ensayos, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack.

Contenidos Relacionados:

Los de arriba son los elementos relacionados con este contenido de la presente plataforma digital de ciencias sociales.

11 comentarios en «Duelo»

  1. Una de las cosas más poderosas que saco de este excelente artículo es que, en realidad, estas protestas son un signo de resistencia: son estudiantes universitarios haciendo algo muy clásico de los estudiantes universitarios, a pesar de todos los lamentos sobre cómo estos chicos son diferentes y más débiles. Y lo hacen por algo que es un hilo común en muchos de los mayores y más famosos movimientos de protesta estudiantil de las últimas décadas: la idea de que la humanidad de algunas personas importa menos que la de otras.

    Por cierto, mientras los estudiantes de Columbia toman un edificio, me acuerdo de una vez, cuando era niño, en que mi padre me llevó con él a repartir pizza a los estudiantes que habían tomado un edificio en UMass, donde él daba clases. No recuerdo de qué iba aquella protesta, pero destaca el hecho de que 1) pudo acercarse al edificio con pizza y enviarla y 2) se sintió seguro llevando a su hijo porque no se pensaba que la policía con equipo antidisturbios estuviera a punto de asaltar el lugar.

    Responder
  2. Gracias, gracias, gracias. Me encantaría leer un artículo complementario sobre cómo el liderazgo universitario de estilo corporativo y el enfoque implacable en la evaluación y los resultados están aumentando estos problemas. Trabajo en la enseñanza superior pública y el paso a la métrica -a menudo por parte de quienes están bastante alejados del aula- también ha contribuido a la desesperación que experimentan los estudiantes. No pueden limitarse a venir a un acto y conectar y disfrutar. Tienen que demostrar que han aprendido algo con una evaluación y una encuesta de salida. Saben que son datos, no sólo para las apps, sino también para sus escuelas.

    Responder
    • Creo que es una parte de un cambio sísmico hacia ver a los estudiantes como clientes que compran un producto. Y ese producto es más un camino hacia un trabajo que una educación. Hay muchas pruebas de ello: el cambio de las asignaturas para que sean más fáciles en todos los ámbitos (no sólo la inflación de las notas), la supresión de requisitos impopulares, la creación de “espacios seguros” como lugares en los que nunca tienes que sentirte incómodo por estar expuesto a cualquier diferencia respecto a ti mismo (véase un comentario más articulado de Eric Kruger en este post). Parte de esta “corporativización” se refleja también en la obsesión por las startups en concreto: no sólo crear nuevas ideas, productos, investigación, sino crear nuevos modelos de negocio millonarios.

      Y eso separa a los estudiantes de la universidad: los estudiantes no HACEN la universidad, son clientes que pasean por Walmart con carritos de la compra, necesarios para el negocio pero irrelevantes para su funcionamiento real. Las respuestas de la universidad a las protestas muestran claramente que no consideran a los estudiantes como verdaderos contribuyentes.

      En 20 años en la enseñanza superior, no he visto pruebas de que se degraden los cursos y se utilicen espacios más seguros de la forma que describes. Los estudiantes son tratados como clientes, pero más como clientes vigilados en una gran tienda que como clientes atendidos en una boutique de lujo.

      Esto podría ser específico de cada campo. En mi campo altamente técnico, que lucha por captar y retener estudiantes, se ha reducido continuamente la dificultad de los cursos en la última década. Los campus universitarios están extremadamente polarizados en estos momentos, y en aras de “proteger” a todo el mundo, no parece que se fomente mucho la diafonía. Y no digo que estas acciones sean exclusivamente malas, ni que provengan únicamente de la universidad. Sólo que son heraldos de un cambio cultural en la forma de ver a los estudiantes y los campus.

      Responder
  3. Creo que una cosa que se pasa por alto es el hecho de que la pandemia sigue incapacitando o enfermando crónicamente a muchos estudiantes universitarios, lo que, por supuesto, influye en el cálculo que hacen a diario en torno a la implicación, etc. Además, esto es una minucia, pero muchos de los estudiantes no llevan mascarillas quirúrgicas, sino KN94 o N95 de alta calidad, y por lo que he leído se trata tanto de evitar el estado de vigilancia como de prevenir la enfermedad en la pandemia en curso. Palestina es una cuestión de derechos de los discapacitados, como muchos te dirán: muchos muchos palestinos están quedando discapacitados durante este conflicto, y el covid y otras enfermedades se están extendiendo en los campos de refugiados. El diagrama de Venn de las personas que se preocupan por no incapacitar a otras y que se preocupan por acabar con un genocidio tiene un cruce bastante grande. Que las protestas sean para los enfermos crónicos/discapacitados más accesibles gracias al enmascaramiento generalizado es realmente asombroso de ver.

    Responder
  4. Algunos de los comportamientos “antisociales” descritos en el artículo del WSJ son comportamientos que los estudiantes que se están cuidando del COVID (y posiblemente de otras enfermedades respiratorias) han TENIDO que adoptar para protegerse a sí mismos/su grupo social. Las universidades no han atraído una mejora masiva de los sistemas de ventilación, ni siquiera en las cafeterías y centros de ocio, y desde luego no en las habitaciones de las residencias ni en las aulas.

    Mi compañero de segundo de universidad lleva un N95 en las aulas y mientras recoge su almuerzo en la cafetería. Lleva un pequeño filtro de aire portátil para los momentos en que tiene que quitarse la mascarilla (comer con amigos en la cafetería o fuera del campus). Su grupo de amigos se envía mensajes de texto sobre enfermedades, comparten mascarillas si alguien necesita una, quien se entere primero de la disponibilidad de la vacuna COVID actualizada avisa al resto …. Es un gran ajuste a las interacciones sociales, y realmente afecta a la forma en que interactúan con la universidad y con otros estudiantes (los que tienen cuidado). En este caso, tienen un amigo en el grupo de amigos que desarrolló COVID largo el primer año y, aunque ese estudiante puede seguir en la universidad, su capacidad de concentración, su resistencia, su claridad de pensamiento se vieron afectadas: conocen el riesgo de infecciones.

    Responder
  5. ¿Por qué no dejar que los universitarios protesten? ¿Cuál es el problema? ¿La óptica? ¿Qué? Hace años, en una gran universidad del sur de mi ciudad, el presidente fue objeto de críticas por permitir que unos estudiantes que protestaban instalaran tiendas de campaña en una zona muy transitada del campus. En lugar de retirar las tiendas, habló con los estudiantes como personas, reconoció sus problemas y les animó a trasladarse a una parte menos transitada del campus. Así lo hicieron, y permanecieron allí durante semanas. El presidente dijo más tarde que estaba preocupado por los manifestantes, que estaban siendo abucheados y a veces atacados por adultos armados que entraban en el campus. La policía del campus protegió a los manifestantes de los antidisturbios. Personas de la comunidad llevaron comida a los estudiantes y a veces se unieron a ellos. Finalmente, las tiendas se marcharon. No entiendo que se haga callar a la gente que tiene una queja que airear. Para mí no tiene sentido.

    Cuando oí que Columbia iba a suspender/expulsar/encarcelar a estudiantes que las protestas iban a ir a más. ¿En qué estaban pensando?

    En mi universidad pública había un presidente muy caballeroso, de la vieja escuela, que se paseaba por el campus y HABLABA con los estudiantes. Se habría acercado a las tiendas y habría escuchado a los estudiantes, aunque no estuviera de acuerdo en absoluto.

    Acabo de estar en el extranjero, en un país en vías de desarrollo, y los lazos sociales parecían mucho más fuertes. Preguntamos a varias personas sobre su gobierno y, aunque algunas tenían sentimientos fuertes, eran capaces de mantener conversaciones muy tranquilas sobre los temas. Creo que hemos perdido eso en EEUU. Y no se trata sólo de los niños; creo que los mayores son a menudo los mayores culpables. (No todos los ancianos, creo que todos sabemos a qué tipo me refiero).

    Responder

Responder a Equipo de LawiCancelar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.
Index

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo