Partidos Políticos en Europa
Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre los partidos políticos en Europa. [aioseo_breadcrumbs]
Partidos Políticos en Portugal
Sufragio Universal y Partidos Políticos en el Artículo 10 de la Constitución de Portugal
Este artículo trata sobre Sufragio universal y partidos políticos, y está ubicado en la parte inicial del texto, sobre los Principios Fundamentales, de la Constitución portuguesa vigente, que dispone lo siguiente: 1. El pueblo ejerce el poder político por medio del sufragio (el derecho al voto) universal, igual, directo, secreto y periódico, el referéndum, y las demás formas previstas en la Constitución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). 2. Los partidos políticos contribuyen a la organización y expresión de la voluntad popular, con respeto a los principios de independencia nacional, unidad del Estado, y democracia política.
Die Linke (La izquierda) en Alemania
Partido político surgido en 2007 de la fusión de la Izquierda PDS con la “Alternativa Electoral Trabajo y Justicia Social” (WASG). La WASG era una asociación apoyada en gran medida por sindicalistas de los antiguos Länder que no estaban de acuerdo con el rumbo de la política social y económica del entonces Canciller Federal Schröder (SPD). Afiliación a finales de 2010: 73.658.
Datos verificados por: Germán
[rtbs name=”alemania”] [rtbs name=”educacion-politica”]
Partidos Políticos Británicos
La idea de los partidos políticos tales como los conocemos surgió por primera vez en Gran Bretaña y el Partido Conservador afirma ser el partido político más antiguo del mundo. Véase un análisis sobre los “Partidos Políticos en Reino Unido“. A efectos históricos, puede interesar la evolución e historia del Partido Whig.
Hoy en día hay cuatro partidos políticos principales en el sistema parlamentario británico:
- El Partido Conservador (frecuentemente llamado los Tories) – el partido de centro-derecha, actualmente dirigido por Boris Johnson (y antes por Theresa May), que desde 2010 ha estado en el Gobierno en coalición (2010-2015) o solo (desde 2015).
- El Partido Laborista – el partido de centro-izquierda, dirigido por Jeremy Corbyn, que fue el último en el Gobierno de 1997 a 2010.
- El Partido Nacional Escocés – el partido que apoya la independencia de Escocia, que está dirigido por Nicola Sturgeon.
- El Partido Liberal Demócrata (conocido como los Demócratas Libres) – el partido centrista y libertario, dirigido hasta hace un tiempo por Vince Cable, que fue el miembro más joven del Gobierno de Coalición de 2010-2015.
Los partidos políticos son una característica muy importante del sistema político británico porque:
- Los tres principales partidos políticos del Reino Unido han existido durante un siglo o más y tienen una “imagen de marca” fuerte y estable.
- Es virtualmente imposible que alguien sea elegido a la Cámara de los Comunes sin ser miembro de un partido político establecido.
- Todos los partidos políticos “azotan” con fuerza a sus miembros electos, lo que significa que, en la gran mayoría de las cuestiones, los miembros del Parlamento del mismo partido votan como un “bloque”.
Dicho esto, al menos hasta las elecciones generales de 2017, la influencia de los tres principales partidos políticos del Reino Unido no era tan dominante como en los años cuarenta y cincuenta, porque:
- Los tres partidos tienen menos afiliados que antes, ya que los votantes están mucho menos inclinados a afiliarse a un partido político.
- Los tres partidos consiguen un porcentaje global más bajo del voto total, ya que los partidos más pequeños entre ellos ahora tienen una participación cada vez mayor en el voto.
- Los votantes son mucho menos `tribales’, no apoyan al mismo partido en cada elección, y mucho más propensos a `flotar’, votando por diferentes partidos en elecciones sucesivas.
- Las diferencias ideológicas entre los partidos son menores de lo que eran, y los partidos adoptan posiciones más “pragmáticas” en muchas cuestiones.
En el pasado, la clase era un factor determinante de la intención de voto en la política británica, con la mayoría de los electores de la clase obrera votando a los laboristas y la mayoría de los electores de la clase media votando a los conservadores. Hoy en día, la clase es mucho menos importante porque:
- El número de la clase obrera se ha reducido y ahora solo representa el 43% del electorado.
- Excepto en los extremos de la riqueza, los estilos de vida son más similares.
- La clase no determina la intención de voto sino los valores, la confianza, la competencia y (en Escocia) el nacionalismo).
En el sistema político británico, existe -o existía hasta que tuvo lugar los efectos del debate tras el triunfo del Brexit en el referéndum convocado por Cameron- un amplio consenso entre los principales partidos sobre:
- el estado de derecho
- la economía de libre mercado
- el Servicio Nacional de Salud (SNS)
- pertenencia a la OTAN y posesión de una fuerza de disuasión (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “deterrence” en el derecho anglosajón, en inglés) nuclear
Revisor: Lawrence
[rtbs name=”conceptos-politicos”]
Posible Optimismo
Me gusta pensar Europa como si fuera un solo país, una potencia mundial, la más internacionalista y cosmopolita que ha habido nunca, una multinación forjada sobre la declaración de independencia de Thomas Jefferson, el más europeo de los revolucionarios estadounidenses. Me gusta pensar que sus ideas sobre la libertad y la búsqueda de la felicidad son hoy más posibles en Europa que en ningún otro lugar.
Frente al auge del nacionalismo y el autoritarismo en los países más grandes y relevantes del mundo –Estados Unidos, Japón, China, India y Rusia–, Europa, esta Europa insegura muchas veces de sí misma, es el mejor espejo de la gente normal.
Los europeos han frenado el avance de las fuerzas populistas y ultranacionalistas que amenazan el proyecto común. El pasado domingo, los partidos de extrema derecha perdieron votos en Alemania, Austria, Dinamarca, Holanda (Países Bajos) y España. Es verdad que ganaron en Francia, Italia, Hungría, Polonia y el Reino Unido, pero en el Parlamento Europeo solo tendrán el 25% de los escaños. Los medios de comunicación promoverán sus propuestas de odio y caos, de supremacía blanca y cristiana, porque es un buen negocio, pero su papel será políticamente irrelevante. Sus planteamientos son tan dispares que es imposible que formen una alianza.
Los europeos han aprendido a ceder y compartir la soberanía. Su proyecto es muy simple: converger para ser ricos, estables y seguros. El sistema genera la suficiente libertad y prosperidad para que millones de personas en Asia, África y América quieran ser europeas. Pasó lo mismo con los europeos del sur, el centro y el este que durante la guerra fría eran mucho más pobres y mucho menos libres que el resto.
Europa era un proyecto incuestionable hasta que la crisis financiera del 2008, la más grave en 80 años, disparó el paro, redujo los salarios e impuso una austeridad que deterioró el bienestar. Los ciudadanos europeos dejaron entonces de confiar en sus políticos y su banqueros. Los charlatanes populistas tuvieron una gran oportunidad. Las redes sociales fueron su gran herramienta de propaganda. Ganaron apoyos en todos los países. [rtbs name=”mundo”] Entre las Midlands inglesas y la Silesia polaca había gente que se sentía sola y abandonada. No había conocido el progreso globalista y ahora veía como se venía abajo la economía industrial de su entorno.
Europa tampoco estuvo preparada para la emancipación de las sociedades árabes, para las primaveras del 2011 y los refugiados que empezaron a llegar entonces. Abrió las puertas a más de un millón de ellos en el año 2015, y el autoritarismo racista todavía ganó más poder político.
(A fines de mayo de 2019), sin embargo, esta tendencia, el crecimiento constante de las fuerzas antieuropeas, se moderó. La alianza que, espoleados por la nueva derecha estadounidense, quisieron formar los políticos nacionalistas, xenófobos y antisemitas de Francia, Italia, Holanda, el Reino Unido, Hungría y Austria fracasó. La Europa normal levantó un muro y demostró que aún es capaz de ser feliz. Hace apenas un año esta felicidad parecía imposible.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Le Pen ha ganado en Francia, y su triunfo refleja el legítimo malestar de los franceses más vulnerables a la crisis, pero solo le sacó un 1% a Macron, un triunfo que no le dará una mayor influencia en el Parlamento Europeo. No es la primera vez que la extrema derecha francesa saca un buen resultado en las europeas y, hasta ahora, su peso parlamentario en la Eurocámara ha sido modesto.
El autoritario Viktor Orbán arrasó en Hungría, pero, presionado por Bruselas y por los conservadores europeos, se ha distanciado de Salvini y ha renunciado a una reforma del Tribunal Supremo que habría supuesto el fin del Estado de derecho.
Farage también arrasó en Gran Bretaña, y su éxito refleja el fracaso del Brexit. Ni el Gobierno ni el Parlamento pueden cumplir con la voluntad mayoritaria de los británicos que en el 2016 votaron en contra de la UE. Ningún partido, además, está en condiciones de conseguir una mayoría parlamentaria si se convocan elecciones ahora. Mientras no se resuelva este bloqueo y el Reino Unido pueda salir de manera ordenada de la UE, Farage tendrá poder en casa, pero no en Bruselas.
Lo que sí que es grave para el futuro de Europa es la consolidación de Matteo Salvini, un neo-Mussolini que va camino de acaparar todo el poder en Italia. La tercera economía de la eurozona aún hoy tiene un PIB que es un 5% inferior al del 2008, y las perspectivas no son buenas. Italia está en recesión y sobre esta crisis Salvini extiende el neofascismo. Después del crack financiero del 2008, la crisis de los refugiados del 2015, el Brexit del 2016 y la ola de atentados yihadistas, Italia es un lastre. Salvini prefiere entenderse con Moscú y Pekín. Los italianos acabarán decidiendo su futuro, pero para que lo saquen del poder necesitan un proyecto europeo reforzado, más seguro de sí mismo, más unido frente a Rusia, China y los Estados Unidos de Trump.
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.Europa debe seguir perfeccionando el euro, trabajar para la unión bancaria, permitir fusiones como la frustrada entre Alstom y Siemens, invertir en la tecnología digital que ya es la base del progreso, crear una política de asilo común y reforzar su propia seguridad. No ha de ser difícil si hay voluntad política de conseguirlo, y esta voluntad depende hoy de tres líderes: Merkel, Macron y Sánchez. La salida del Reino Unido y la deriva de Italia ofrecen una gran oportunidad a España 34 años después de su ingreso en la UE.
La Europa de Jefferson, en definitiva, se merece un grupo de gente normal al frente de sus instituciones, gente capaz de recordar los horrores del siglo XX y de buscar la felicidad que promete el XXI.
Fuente: la vanguardia
[rtbs name=”derechos-politicos”] [rtbs name=”historia-politica”]Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”] [rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Véase También
Iniciativas ciudadanas
Partidos Políticos, Principios Fundamentales Constitucionales
Bibliografía
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
1 comentario en «Partidos Políticos en Europa»