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Policía Comunitaria

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La Policía Comunitaria

Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la policía comunitaria. En inglés: Community policing. [aioseo_breadcrumbs]

La Policía Comunitaria

Destaca las ventajas de la resolución de problemas relacionados con el desorden, el miedo al delito y las causas del mismo fundada en estrategias en la comunidad y en promover la confianza. La táctica de controlar el delito es compartido con los ciudadanos, con quienes se desarrollan canales (véase qué es, su definición, o concepto, y su significado como “canals” en el contexto anglosajón, en inglés) de comunicación [como en el caso de Zurich].

La interacción de la policía con la comunidad

La principal diferencia que presenta la institución de la Policía con respecto a otros sectores que forman parte del sistema penal, es el contacto directo con la realidad criminal y, en especial, con la población (Rico, 2005). Es por ello que la Policía constituye un pilar fundamental a la hora de incrementar la calidad de vida y mejorar la convivencia de los ciudadanos.

Hoy en día la gestión policial de la diversidad social y cultural constituye uno de los ámbitos más relevantes en la gestión de la seguridad pública.Entre las Líneas En efecto, resulta inevitable la necesidad de adaptar las organizaciones de Policía a una nueva realidad social, adecuando la formación y capacitación de sus miembros y fomentando la sensibilización hacia la ciudadanía diversa y plural, ya sea por su origen, cultura, creencia religiosa, orientación o identidad sexual o diversidad funcional, entre otros (Guía para la Gestión Policial de la Diversidad, 2013).

Por otro lado, la mediación policial constituye un método de resolución alternativa de conflictos cada vez más utilizado en los cuerpos policiales, que hace uso de procesos y técnicas para dar solución a problemas de convivencia y seguridad ciudadana. El papel del policía consiste en ejercer de mediador imparcial y asistir a las partes implicadas en la negociación de un conflicto.

Por otra parte, la gobernanza de la gestión de la seguridad pública aboga por los la transversalidad y la integralidad del diseño de estrategias de policing. Así, diversos actores o partes implicadas coparticipan en los distintos procesos de gestión de la seguridad, siendo la ciudadanía una pieza clave en este procedimiento.

A raíz de estas necesarias interacciones con la comunidad, surgen otras estrategias de policing, entre ellas:

  • Pulling Levers Policing. Esta estrategia pretende recurrir a todos los recursos públicos, e incluso privados para prevenir el delito y la inseguridad ciudadana, constituyendo por tanto, un trabajo en coalición de diversos actores implicados en la gestión de la seguridad pública.
  • Third-Party Policing. Este modelo persigue la cooperación de terceros, intermediarios o colaboradores no implicados o ajenos en la resolución de problemas de mantenimiento y mejora de la seguridad.
  • Reassurance Policing. Esta estrategia respalda la necesidad de un mayor acercamiento físico de la Policía a la comunidad, siendo este hecho clave en la mejora de la sensación o percepción de seguridad de la ciudadanía.
  • Policing vulnerable population. Directamente relacionada con la gestión de la diversidad, este modelo supone centrar mayores esfuerzos policiales en los colectivos más vulnerables de la sociedad.

Fuente: Vicario Ceballos

Victimización de cuarto nivel o ex-post attendentes

Se propone como definición de la victimización de cuarto nivel o ex–post attendentes, la victimización que sufre la víctima de cualquier delito, acto incívico o daño fortuito, en los momentos ulteriores al hecho traumático y la primera atención por las instituciones y organismos competentes tanto públicos como privados, por la falta de continuidad temporal en esta atención y protección de la misma, propiciando en la misma una sensación de abandono a su suerte, soledad, olvido, vacío y despreocupación de quien tendría que velar por ella. Ello implica que la víctima tenga la sensación de carencia de un factor de protección básico en su desvictimización, como es el apoyo social.

Esta nueva forma de victimización, no estudiada ni tenida en cuenta hasta el momento por la mayoría de instituciones u organismos relacionados con el cuidado a la víctima, y que en muchas ocasiones se da de forma involuntaria o inconsciente, tiene una gran incidencia en la víctima y en su futura desvictimización, al no realizarse acciones preventivas de este tipo de victimización, bien por desconocimiento o falta de sensibilización, y por tanto, no se potencian sus factores de protección, entre ellos, el apoyo social e institucional, aumentando a la par sus factores de riesgo de una nueva victimización.

Esta nueva forma de victimización de cuarto nivel, nada tiene que ver con la victimización secundaria, pues no es una victimización que se produzca por su exposición repetitiva a sucesos traumáticos, sino más bien tiene que ver con momentos posteriores a los hechos y a la atención recibida en primer momento. Ello es lo que justifica y motiva la propuesta de su denominación también como victimización ex–post attendentes, o después de la primera atención.

La victimización de cuarto nivel en los cuerpos de seguridad pública local

Entre las instituciones que tratan con la víctima, una de las más importantes, y que tienen un primer contacto por regla general, son los Cuerpos policiales, y particularmente, los Cuerpos de Seguridad Local[1] por su proximidad al ciudadano, deben establecer entre sus funciones como Policía de proximidad o comunitaria, acciones tendentes al seguimiento evolutivo de las víctimas que son atendidas durante el servicio ordinario, y no limitarlo únicamente a la que ha sufrido un hecho delictivo, sino a nivel general, a cualquier víctima que haya sufrido un accidente de tráfico, o incluso de forma fortuita haya tenido algún percance traumático, incluidas las asistencias sanitarias en las que haya participado la propia patrulla policial. La actuación con la víctima no se debe limitar a una primera atención cuando acude a una Comisaría de Policía, sino que es preciso que por parte de los servicios públicos asistenciales, entre los que se encuentra la Policía, se procure su auxilio y ayuda para que mediante el apoyo necesario pueda reconstruir su mundo y pueda desvictimizarse.

El tratamiento posterior a la víctima y el seguimiento de su evolución es una función policial que se podría enmarcar dentro de un modelo de Policía comunitaria. Para poder dar una correcta atención a la víctima “ex–post attendentes”, se debe abordar tanto la “gestión ad intra” o interior como, la gestión “ad extra” o exterior de dicha atención policial.

La gestión ad intra es la que se deberá realizar dentro del propio Cuerpo policial y comprende todas las acciones destinadas a concienciar a la totalidad de sus miembros sobre la necesidad de involucrarse en la desvictimización de la víctima, y ser partícipes de sus problemas, para lo que hará falta adoptar una serie de medidas como la de establecer una serie de protocolos de actuación con la víctima, la formación de los agentes en la atención especializada a las mismas, y la sensibilización con este colectivo, y por otra parte, de la necesidad de atención que requieren pasado un tiempo desde que se ha producido el hecho traumático.

Si únicamente se tiene en cuenta la gestión ad extra o exterior de las víctimas, es decir, la que trasciende a la víctima y se le aplica directamente, el resultado final tiene visos de no ser eficaz y por tanto de convertirse en un fracaso, puesto que las personas o agentes que han de llevar a cabo la actuación no serán conscientes de la necesidad real de su actuación, no tendrán la suficiente implicación y por tanto es probable que realicen su labor sin la motivación suficiente, lo que trascenderá indudablemente a la víctima.Entre las Líneas En palabras de Martín Fernández “pretender cambiar la Policía sin contar con los propios policías es garantía de fracaso” (Martín, 1994: 177).

En cuanto a la gestión ad extra o exterior, se podría definir como aquella que trasciende al exterior de la propia organización, es decir, la actuación que se lleva a cabo con la víctima para prevenir y evitar la victimización de cuarto nivel. Para ello es preciso conocer bien los sentimientos que pueden afectar a las víctimas, conocer a la propia víctima y sus circunstancias personales, pues no cabe olvidar que cada persona es diferente y no se puede estandarizar un tratamiento para todas las víctimas. Otro aspecto sería el conseguir un acercamiento con las víctimas, es decir, que la Policía no sea vista con recelo o como una entidad lejana, y por último, rendir cuentas con la propia víctima, o lo que es lo mismo, informarle de todas las gestiones realizadas para mejorar su situación como víctima.

Se pretende que desde la organización policial se realicen gestiones para minorar los factores de riesgo y aumentar los factores de protección de la víctima. La Policía debe ayudar a la misma para que encuentre mecanismos que le permitan su desvictimización, entre los que está el fomentar la resiliencia, que se podría definir como la “Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos” (DRAE, 2014: 23 ed.).

Una Conclusión

En definitiva, la resiliencia consiste en capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas, adaptándose a las mismas y adoptando una postura de superación.

Gestión ad intra de la victimización de cuarto nivel

En la gestión ad intra o interior, que es la dirigida al funcionamiento dentro del propio Cuerpo policial para evitar la victimización de cuarto nivel, se deberán tener en cuenta los siguientes aspectos metodológicos:

  • Sensibilización y motivación

    . Tal como postulaba Friedman (1992), uno de los aspectos básicos en toda Policía Comunitaria es la de la sensibilización, ya no solo de los policías que van a atender el servicio, sino de toda la organización policial respecto del problema de la victimización de cuarto nivel, y de la necesidad de mejora en este campo dentro de las mismas. La sensibilización de toda la organización conllevará a que la atención a la víctima sea desarrollada con la motivación y empatía necesaria para llevarla a cabo con satisfacción personal, lo que se traducirá en dar un mejor servicio y de mayor calidad a la víctima.

  • Formación y perfeccionamiento continuo.

    Los agentes policiales no están formados en esta materia por regla general, y se debe resaltar que al agente de policía se le exige que sea un profesional, que dé respuestas concretas, que tenga un alto grado de conocimientos e implicación, así como una actitud positiva de mediación y búsqueda de alternativas (Martín, 1994: 166).

El artículo 14.g) del Real Decreto Legislativo 5/2015 [2], recoge como derecho de todos los funcionarios públicos, su formación continua así como a la actualización permanente de sus conocimientos y capacidades profesionales, preferentemente en horario laboral.Entre las Líneas En la normativa sectorial autonómica de las Policías Locales de la Comunidad Valenciana [3], también se recoge ese derecho a la formación y perfeccionamiento continuo estableciendo un mínimo de cuarenta horas anuales dentro del horario laboral para satisfacer dicho derecho.

Detalles

Los agentes que se encarguen de la atención y seguimiento de la víctima deben ser agentes especializados en la materia, con una formación y perfeccionamiento continuo.

  • Supervisión y control periódico del servicio

    . Es preciso que periódicamente se analicen los resultados obtenidos y el grado de satisfacción de la víctima, con el fin de detectar posibles fallos y proceder a su corrección. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Ello se puede llevar a cabo a través de encuestas de satisfacción realizadas de forma anónima y directa por la víctima. Aparte, el mando responsable deberá supervisar y recabar información sobre la evolución y complicaciones de cada caso, adoptando las medidas necesarias en caso que se detecte alguna desviación.

  • Protocolización de la atención a la víctima

    . Es inadmisible que se produzca distinción de trato policial con las víctimas, y todas deben ser tratadas por igual. Es importante que todos los Cuerpos policiales, usen el mismo protocolo, pues no se debe olvidar que el ámbito territorial de actuación de las Policías Locales se circunscribe a su término municipal, y por tanto, si la víctima es de otra población se deberá solicitar la colaboración de otras Policías Locales, por ello de la necesidad que todas utilicen el mismo protocolo de atención a la víctima.

  • Selección de personal

    . Se debe seleccionar a personas que por sus características personales puedan desarrollar con mayor eficacia este servicio. Es evidente que no todos los policías tienen las mismas cualidades, y en caso de ser posible, en la selección de personal para este servicio se deberán tener en cuenta características como el temple, la comprensión, motivación y por otra parte, tener diversificación en la unidad tanto en sexo, edad o raza.

Gestión ad extra de la victimización de cuarto nivel

  • Tratamiento personal e individualizado con la víctima

    . La función del policía que atiende a la víctima como agente profesional que se presupone, será intentar disminuir los factores de riesgo de la misma y a la par, aumentar los factores de protección, entre los que se encuentra el apoyo social, que sí dependerá directamente de la propia Policía y del apoyo que preste a la víctima. Por tanto, el policía se deberá dirigir a la víctima por su nombre, preocuparse de conocer sus condicionantes sociales, y tener un trato próximo, lo que generará un sentimiento de seguridad, bienestar y confianza en la víctima respecto de su interlocutor policial. Por otra parte, es importante que para conseguir ese trato personalizado, se asigne a cada víctima un policía concreto hasta la finalización de su caso, para que siempre sea el mismo policía quien la atiende y evite en todo caso otros tipos de victimización como la secundaria.

  • Comunicación y contacto físico con la víctima

    . Se pretende que la víctima en ningún momento tenga la sensación de olvido o abandono de su caso por parte de la Policía, así como también se pretende dar servicio a las distintas dudas o necesidades que le surjan a la víctima en la evolución de sus dolencias. Por ello es imprescindible que al menos el primer contacto con la víctima sea personal y no telefónico, lo que generaría lejanía y desconfianza.

  • Entrevista de relato libre, escucha activa de la víctima, y participación activa posterior

    . El policía debe permitir a la víctima expresar sus sentimientos, emociones y miedos, a través de una entrevista de relato libre, adoptando una actitud de escucha activa de la misma, sin interrupciones, y una vez expresada libremente la víctima, participará activamente de la conversación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Muchas víctimas en el momento de serlo, lo que más desean es desahogarse, que alguien les escuche, por ello es importante a colación del apartado anterior, que la primera visita se realice en el domicilio de la víctima o lugar acordado, puesto que permitirá expresarse en un entorno de confianza. También es importante que posteriormente a la escucha activa, se participe del diálogo, puesto que será la mejor forma que la víctima reciba que el policía le ha prestado atención, es partícipe de su dolor, así como que va a poner los medios de los que disponga para desvictimizarla.

  • Información permanente y rendición de cuentas

    . Una de las demandas más asiduas e importantes de las víctimas en su relación con la Policía es que desean mantenerse informadas de cualquier cambio o avance en la resolución de su problema. Tal como indica Peters (1990) es “esencial que la policía ofrezca activa y espontáneamente información sobre el seguimiento dado a la denuncia” (p.48) incluso informando de donde obtener información sobre la resolución en la vía penal. Es más, la información no solo se debe limitar a esto, sino que también debe incluir las distintas formas reparativas del daño, y dar una orientación específica, no limitándose a recitar un listado de servicios sin más o dar una dirección donde acudir, sino prestar una información completa donde se facilite a la víctima además un nombre de contacto, el horario de apertura o qué ayuda concreta va a recibir (Peters, 1990).

Por lo que a la rendición de cuentas se refiere, es básico que la relación víctimo-policial se desarrolle desde un plano horizontal, donde ninguna parte esté por encima de la otra, lo que degeneraría en recelos, desconfianza y sensación de superioridad o abuso policial. Por dicho motivo es necesario que la Policía tenga una obligación moral y deontológica de responder de su actuación ante la víctima, es decir, que rinda cuentas de su actuación con la víctima respecto de los compromisos asumidos y encomendados para que no queden en un simple gesto teórico de buena fe, sin aplicación práctica posterior.

  • Colaboración recíproca, contacto permanente y coordinación con otros estamentos públicos de ayuda y atención a la víctima

    . A colación del apartado anterior, si se quiere dar información válida y de calidad es necesario tener establecidos de forma clara los distintos tipos de ayuda pública y privada existentes para la víctima, personas de contacto o responsables de cada servicio asistencial, datos de contacto directo, así como servicios específicos que ofrecen y que pueden facilitar a la víctima para evitar la peregrinación de la misma de un organismo a otro, hasta llegar al que finalmente le va a proporcionar ayuda. Un peregrinar que, por otra parte, también va a contribuir a seguir victimizando a la misma por ese sentimiento de no lograr ayuda o de inutilidad del servicio por derivación de unos a otros.

  • Confeccionar y asumir una carta de servicios de atención a la víctima

    . El servicio policial que se dé a la víctima ha de ser de calidad. Por ello, dentro de la gestión ad extra, se deberá realizar una carta de servicios donde se plasmen las garantías que va a tener la víctima en su trato con la institución policial, y que será el colofón de una gestión de calidad en el proceso de atención a las mismas. La meta policial no debe limitarse a proporcionar a la víctima información válida y completa o una atención posterior correcta, sino que ambas deben ser de calidad. Se debe exigir a los Cuerpos policiales la excelencia, como servicio público que son, y la gestión de la calidad en el servicio al ciudadano.Entre las Líneas En esta carta de servicios, se asumirán una serie de compromisos para con la víctima, de obligado cumplimiento por parte de la Policía, y que podrá ser reclamado por cualquier víctima en su atención.

Esta carta de servicio no debe quedar en un simple compromiso, sino que desde la Jefatura del Cuerpo, se ha de vigilar y controlar el cumplimiento de la misma, dentro de dicho servicio de calidad.

  • Evitación de estereotipos

    . La actuación policial con la víctima se debe llevar a cabo desde la neutralidad, imparcialidad y total profesionalidad, no cabiendo en ningún caso los estereotipos con las víctimas. No se puede justificar bajo ningún concepto un trato discriminatorio o diferente con ninguna víctima por ningún motivo o pensamiento estereotipado. El policía asignado a este servicio debe tratar a la víctima como tal, evitando prejuicios o conjeturas, ni poner en tela de juicio su condición de víctima.

  • Dedicación exclusiva a la víctima

    . El fin u objetivo del policía que atiende a la víctima no debe ser la averiguación del delincuente o del delito, sino única y exclusivamente la ayuda a la misma y a lo que realmente demanda. Por tanto, el policía no realizará gestiones indagatorias o de investigación, funciones que por otra parte y en caso de ser necesarias realizará otro policía distinto y con otra misión, sino que este policía única y exclusivamente se dedicará al cometido de velar por la recuperación, atención y desvictimización de la víctima.

  • Publicidad del servicio

    . No se trata únicamente de tener un servicio policial de atención a la víctima, sino que las posibles víctimas sepan que disponen de dicho servicio. Para ello juegan un papel muy importante los distintos gabinetes de prensa de los propios Cuerpos policiales.

  • Carta de la Jefatura y/o responsable político a la finalización del servicio de atención a la víctima

    . La víctima cuando finaliza el servicio de atención policial, recibe comunicación institucional y solemne de la máxima autoridad del Cuerpo policial y/o político responsable, donde se le comunica el deseo de su pronta recuperación, en el caso de lesiones estabilizadas, o se le da el pésame por el fallecimiento del familiar. De alguna forma, la víctima sentirá el respaldo y apoyo de toda la institución policial a través de su máximo representante, lo que le ayudará en todo caso a su desvictimización o recuperación.

[…]El hecho que sea una victimización neófita en la mayoría de servicios de atención a la víctima, implica que no se desarrollen campañas de prevención de este tipo de victimización, cuando es evidente que sí tiene un efecto negativo en la víctima, y actualmente no está siendo tratado ni tenido en cuenta, algo que se concibe como inaceptable en la sociedad actual, siendo preciso el cambio.

Fuente: A. Monfor

Prevención de cuarto nivel

Todas las Escuelas Criminológicas (clásica, moderna,..) hacen referencia a la prevención del delito, siendo en la mayoría de ellas su razón de ser (Teorías de la Oportunidad, Situacionales, Comunitaria, etc.) A la hora de referirse a la prevención siempre se ha utilizado referencias etimológicas de otras disciplinas, como la medicina (p.e. primaria, secundaria, terciaria) a causa de su origen incipiente, pero esa referencia dificulta en ocasiones la búsqueda de definiciones y conceptos, o cuanto menos la relega a un segundo término, restando a la Criminología identidad e importancia, resultando una limitación para ese espíritu identificador y diferenciado como disciplina que la ciencia criminológica trata de dotarla y que desde sus comienzos intenta, ya que al ser tratada y definida como disciplina multidisciplinar y compartir materias, lo dificulta en gran medida. […]

Se define como el aprovechamiento de las experiencias, sufrimientos y conocimientos de aquellos individuos, reinsertados en la sociedad tras su paso por el sistema penitenciario o por una carrera delictiva y el de sus víctimas, que revierte sobre el resto de colectivos de forma directa. Es la prevención basada en la participación de la víctima y el victimario.[…]

Fuente: Martin Gonzalez

Actividad Facultativa de las Fuerzas del Orden: La Participación Comunitaria

Las crisis de los años sesenta, que contribuyeron a dar forma, en Estados Unidos, a la era del Tribunal Warren, también influyeron en el auge de la fuerza del orden de proximidad durante las tres décadas siguientes. La decepción pública ante unos organismos policiales poco receptivos y excesivamente burocráticos llevó a los reformadores a buscar formas de dar a los miembros de la comunidad más participación e influencia en la toma de decisiones. Este es un elemento central del movimiento de reforma de la fuerza del orden o policía de proximidad, que requiere que los organismos policiales se comprometan frecuentemente con el público para identificar las normas y los sentimientos de la comunidad que ayuden a establecer políticas y desarrollar prácticas. Cabe señalar que la fuerza del orden de proximidad comparte este deseo de una mayor aportación de la comunidad a los asuntos policiales con el modelo de reglamentación administrativa del control de la voluntariedad. En el marco de la elaboración de normas administrativas, se mejorarán las políticas que se sometan a la crítica y revisión del público antes de ser examinadas. Los defensores de este enfoque también sugieren que otro beneficio de abrir el proceso de elaboración de normas al público es que ayuda a la gente a comprender mejor y apreciar más plenamente las complejidades de la labor policial. Los simples tópicos sobre la fuerza del orden como luchadora contra el crimen, o las expectativas poco realistas sobre lo que la fuerza del orden puede lograr, fomentan el cinismo y hacen poco por promover una reforma realista.

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La participación comunitaria

Desde la perspectiva de la fuerza del orden o policía de proximidad, las vías para que la comunidad influya en la discreción policial pueden adoptar muchas formas. Los investigadores se han centrado en los aspectos más formales: la colaboración entre la fuerza del orden y la comunidad, incluidas las reuniones de ronda, los cambios en las estructuras organizativas formales (por ejemplo, la descentralización organizativa) y las juntas civiles de revisión. Las reuniones de ronda en los barrios locales entre la fuerza del orden y quienes viven o trabajan en la zona están diseñadas para ayudar a la fuerza del orden a identificar las prioridades y las tácticas adecuadas para abordarlas. En estos lugares, los miembros de la comunidad deben tener la oportunidad de compartir información, debatir los tipos de problemas locales que tradicionalmente no han sido objeto de la atención policial (por ejemplo, los desórdenes físicos) y atraer la colaboración en la resolución de problemas para mejorar la seguridad pública. La absorción de que los mejor equipados para abordar los problemas locales son aquellos que se enfrentan a ellos con mayor regularidad implica que la toma de decisiones debe descentralizarse a sargentos y agentes de patrulla individuales asignados a zonas geográficas fijas. la fuerza del orden de proximidad hace hincapié en que se debe confiar en que los agentes utilicen su mejor criterio para ayudar a resolver los problemas de las comunidades a las que han sido asignados.

Las demandas de una mayor aportación de la comunidad incluyen la creación de juntas civiles de revisión. Éstas pueden adoptar diferentes formas, entre ellas estar integradas total o parcialmente por personal no policial, y varían en cuanto a sus competencias, pero por lo general se les da acceso a los expedientes policiales para investigar las quejas individuales y hacer recomendaciones al director general. Su atención se centra en las infracciones cometidas por los agentes y su actuación se rige por normas específicas para revisar los casos y para garantizar que se respeten los derechos procesales de los agentes.

En comparación con las asociaciones entre la fuerza del orden y la comunidad, la resolución de problemas y las juntas civiles de revisión, los efectos más directos de la fuerza del orden de proximidad sobre los juicios que hacen los agentes en los encuentros cotidianos en la calle han recibido menos atención. Lo que sí sabemos es que el vínculo entre las actitudes de la fuerza del orden de proximidad y el comportamiento policial ha sido “bastante modesto” en tamaño y no ha estimulado un cambio radical en la forma o la práctica del trabajo policial. Evaluaciones anteriores han demostrado que los agentes de policía favorables a la fuerza del orden de proximidad eran más propensos a actuar de forma coherente con la justicia procedimental, pero que los especialistas en policía de proximidad de dos agencias policiales eran menos propensos a dedicar tiempo a encuentros cara a cara para conocer a los miembros de la comunidad y sus problemas . Además, existen algunas pruebas de que la disposición hacia la fuerza del orden de proximidad puede dar lugar a usos problemáticos de la voluntariedad policial. En las observaciones sobre el terreno de un departamento, los agentes que estaban más firmemente comprometidos con la fuerza del orden de proximidad eran también los que tenían más probabilidades de cometer registros e incautaciones que violaban los derechos constitucionales de los civiles.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Una explicación de la limitada influencia de la comunidad en los juicios situacionales de los agentes de patrulla es que la gente ha estado dispuesta a deferirse al juicio profesional de la fuerza del orden como expertos. Así, la aportación de la comunidad no se ha extendido a las operaciones básicas del departamento de policía, como las patrullas. Como era de esperar, ha habido poco interés por parte de la fuerza del orden en cambiar esta expectativa creando mecanismos para solicitar aportaciones detalladas sobre las acciones específicas de los agentes de policía en sus encuentros rutinarios, y ofreciendo a los miembros de la comunidad la oportunidad de hacer preguntas y escuchar una explicación sobre las decisiones de un agente.

Así pues, los principios de la fuerza del orden de proximidad pueden haber empujado a los ejecutivos policiales a reconocer los amplios poderes facultativas de los agentes de policía, pero han estimulado menos el interés por cómo se podrían gobernar mejor estos poderes. Por ejemplo, según un modelo de policía de proximidad, se espera que los agentes de patrulla aborden los incidentes menores de desorden social y físico que socavan la habitabilidad del vecindario, y que se guíen por las normas de la comunidad sobre cuáles son los comportamientos aceptables o inaceptables y las respuestas a los mismos. Estas normas son a menudo ambiguas y están sujetas a múltiples interpretaciones. En consecuencia, los intentos de identificarlas y protegerlas pueden adoptar distintas formas y, sin embargo, los administradores policiales han tardado en proporcionar orientaciones prácticas sobre lo que implican realmente las actividades policiales de mantenimiento del orden.

En resumen, la contribución de la comunidad a la orientación y reforma de la toma de decisiones a nivel de calle ha sido modesta. Todo esto plantea la siguiente pregunta, que consideramos parte del modelo de aprendizaje artesanal: ¿Cuál sería una forma adecuada de compromiso y responsabilidad de la comunidad en lo que respecta a las decisiones que toman los agentes en los encuentros entre la fuerza del orden y el público, que no se limite simplemente a los esfuerzos coordinados de resolución de problemas y a los casos de irregularidades policiales? Parece que hay mucho margen para experimentar con métodos para atraer a la comunidad y a otros expertos relevantes (por ejemplo, trabajadores de la salud mental) para ayudar a reforzar las habilidades de los agentes a la hora de reducir los juicios erróneos” y para ayudar a garantizar que “la policía está en posesión de las herramientas necesarias para mantener el orden, proteger los derechos individuales y fomentar el respeto.

Revisor de hechos: Mix

Recursos

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Notas

  • Tradicionalmente conocidos como Policía Local, aunque en algunas zonas geográficas reciben otra denominación como Guardia Urbana en Barcelona, Policía Municipal en Madrid o Udaltzaingoa, en País Vasco.
  • Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público.
  • Artículo 18.b) del Decreto 19/2003, de 4 de marzo, del Consell de la Generalitat, por el que se regula la Norma-Marco sobre Estructura, Organización y Funcionamiento de los Cuerpos de Policía Local de la Comunidad Valenciana establece como derecho “A recibir formación y perfeccionamiento en el ejercicio de sus funciones, garantizándose para su materialización en cómputo anual 40 horas dentro de la jornada laboral”.

Véase También

Actividad Policial
Modelo policial
Policía
Responsabilización
Seguridad pública
Ventanas Rotas
Condiciones Sociales, Orden Público, Po, Policía, Seguridad Pública,

Bibliografía

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Tamarit, J.M. (2006). La victimología: cuestiones conceptuales y metodológicas.Entre las Líneas En E. Baca, E. Echeburúa y J.M. Tamarit (Coord.), Manual de Victimología (17-47). Valencia, España: Tirant lo Blanch.

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20 comentarios en «Policía Comunitaria»

  1. Un amigo, muy interesado sobre la policía comunitaria, es más optimista. Considera que el concepto de policía de proximidad es tan amplio que depende en gran medida de la elección entre los diversos énfasis que existen bajo su paraguas. Como forma de pensar en la aplicación de la ley, se aplica a toda la gama de situaciones a las que se enfrentan los agentes de policía.

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  2. Un autor se pregunta si la policía tradicional y la policía de proximidad van a encajar tan bien. Aunque apoya la filosofía de la policía de proximidad, duda que pueda aplicarse fácilmente. En primer lugar, considera que la policía de proximidad y la tradicional requieren “personalidades profesionales totalmente diferentes” que difícilmente pueden coexistir en un solo individuo, y mucho menos en un grupo de personas lo suficientemente grande como para formar un cuerpo de policía.

    Otra dificultad, en opinión de el, es que algunos barrios son probablemente inmunes a los métodos de policía comunitaria. “Hay zonas de combate en las ciudades donde la violencia es tan escandalosa que no hay posibilidad de desarrollar modelos de consenso” entre los residentes, dice. El problema de la violencia en esos barrios “tiene que ver con el anonimato urbano, el elevado volumen de delincuencia, la reducción de los recursos policiales y los problemas de espacio personal. Cuando se añaden las armas y las drogas a la mezcla, es absurdo pensar que el señor o la señora policía van a ser capaces de resolverlo todo”.

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  3. New Haven es una incorporación bastante reciente a la lista de unas 400 ciudades que utilizan la policía comunitaria. El principal aplicador del concepto es Lee P. Brown, que lo introdujo en Houston y Nueva York cuando era jefe de policía en esas ciudades (véase la pág. 109).* “La policía de proximidad da a los policías individuales la oportunidad de ser más creativos e independientes en su enfoque del trabajo policial”, dice Brown, y les ayuda a “prevenir la delincuencia en primer lugar”.

    Sin embargo, Brown predice que “a medida que las condiciones urbanas empeoren, aumentará la presión para que se abandone la policía comunitaria y se utilice a la policía como fuerza de ocupación temporal, allí para sofocar los disturbios”.

    En lugar de hacer eso, “deberíamos hacer justo lo contrario”, dice Brown, “es decir, deberíamos convertir a los agentes de policía en elementos permanentes y muy visibles en el barrio, conocidos personalmente por la gente que vive y trabaja allí”.

    Dado que crea lazos de confianza entre los agentes y los residentes, Brown afirma que “la policía comunitaria no es blanda con la delincuencia. La policía comunitaria es más dura con la delincuencia que la tradicional porque es más inteligente. Un buen policía comunitario hará más detenciones que el oficial de ronda habitual porque obtendrá más información”.

    Para que la policía comunitaria funcione tal y como la concibe Brown, los vecinos deben reconocer que ellos también son agentes de la ley. Un informe elaborado por la Oficina de Policía de Portland (Oregón), líder en el ámbito de la policía de proximidad, afirma sin rodeos que “la comunidad debe asumir más responsabilidad en la vigilancia de sí misma, no por frustración, sino por obligación”.

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  4. Nicholas Pastore se hizo cargo del Departamento de Servicio de Policía en febrero de 1990 y cambió las cosas. Se eliminó el enfoque “reactivo” de la lucha contra la delincuencia, que se centraba en responder a las llamadas de emergencia de los residentes. Se introdujo un enfoque “proactivo”, diseñado para eliminar las causas subyacentes de la delincuencia.

    La nueva política de aplicación de la ley de New Haven, conocida como policía de proximidad, ha dado resultados cuantificables. La delincuencia denunciada durante los seis primeros meses de 1992 se redujo en un 10,3% con respecto a la primera mitad de 1991, un descenso mucho mayor que el de todo el país, que fue de un 2% en el mismo periodo. Las cifras preliminares de delincuencia hasta noviembre de 1992, las últimas disponibles, indican que la tendencia a la baja continúa.

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  5. Según el departamento de policía, la policía comunitaria ha sido un “tremendo éxito” en New Haven. Pero “aunque nos gustaría atribuirnos el mérito de todo lo que va bien en la ciudad”, dice, es fácil exagerar la importancia de las estadísticas sobre la delincuencia. La contribución más importante de la nueva política, en su opinión, es ayudar a construir barrios sanos donde la gente viva sin miedo.

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  6. La clave de este esfuerzo -y de programas similares en otras ciudades- es forjar vínculos más estrechos entre los residentes y la policía. Los sargentos y los agentes de menor rango son asignados a largo plazo a una de las 12 subestaciones de barrio creadas para la policía comunitaria. Para facilitar el contacto con los residentes, las subestaciones están equipadas con contestadores telefónicos y los policías con bípers. Todos los agentes uniformados de la ciudad son policías de proximidad.

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  7. Es posible que la policía comunitaria gane más adeptos durante la administración Clinton, ya que el presidente se refirió a ella en varias ocasiones durante la campaña electoral del año pasado. Incluso antes de que la campaña comenzara en serio, la plataforma del Partido Demócrata de 1992 declaraba que “los barrios y la policía deben ser socios en la guerra contra el crimen”.

    En un discurso sobre la delincuencia pronunciado el pasado 23 de julio en Houston, Clinton desveló un plan para “reducir el empleo federal en 100.000 personas y poner otros 100.000 policías en la calle, manteniendo las calles más seguras, en la policía de proximidad”. Propuso que los militares que se vean obligados a abandonar el ejército debido a los recortes presupuestarios sean reciclados como agentes de policía.

    Los expertos en aplicación de la ley acogieron en general con satisfacción las propuestas de Clinton. Un experto, por ejemplo, dice que el presidente puede ayudar a promover la policía de proximidad “utilizando el púlpito del Despacho Oval para educar a la gente al respecto”. Al mismo tiempo, Clinton “puede utilizar los recursos del Departamento de Justicia, como el NIJ y la Oficina de Asistencia Judicial (BJA), para conseguir apoyo para el concepto”.

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  8. En relación con el origen del concepto moderno de policía comunitaria, ya se decía hace décadas que “no hay duda” de que el apoyo de Clinton y otros presidentes ayudará a que la idea se extienda. Sin embargo, advierten que la policía comunitaria es un término muy genérico, por lo que hay que concretar lo que se pretende.

    La propuesta de Clinton de aumentar en 100.000 el número de agentes de policía también “requiere cierta claridad”. ¿Qué significa eso? ¿Financiación para 100.000 agentes? La policía de proximidad no es en sí misma sinónimo de personal adicional.

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  9. Incluso cuando la policía de proximidad gana adeptos, mucha gente sólo tiene una noción superficial de lo que implica. Esto es así incluso en ciudades con programas de policía de proximidad ya implantados. Por lo tanto, si la policía de proximidad se convierte en el modelo de aplicación de la ley dominante en el país, como esperan sus defensores, los residentes de la comunidad tendrán que aprender más sobre lo que pueden esperar de ella, y sobre lo que se espera de ellos.

    Estas son algunas de las preguntas sobre la policía de proximidad que surgen con más frecuencia: ¿Es eficaz la policía de proximidad?

    Para la mayoría de la gente, la prueba de fuego de cualquier programa de aplicación de la ley es si controla la delincuencia. Pero, ¿cuál es la mejor manera de medirlo? Por lo general, se considera que la delincuencia está controlada si el número de delitos graves -homicidios, violaciones, robos, agresiones con agravantes, hurtos, robos con allanamiento de morada y robos de vehículos- disminuye o se mantiene relativamente estable. A nivel local y nacional, el índice de criminalidad se considera un indicador fiable de la actuación policial. Sin embargo, algunos expertos sostienen que el seguimiento de los índices de delincuencia no es la mejor manera de saber si un programa de policía comunitaria está logrando lo que se propone.

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  10. Es que la clave es la “satisfacción del cliente”. “¿Está la gente contenta con su policía? ¿Están dispuestos a trabajar con ellos? Eso es importante, porque si nos fijamos en lo que hacemos tradicionalmente -es decir, evaluar a la policía en función del índice de criminalidad-, pues la policía no controla los factores que producen la criminalidad. Es inadecuado utilizar eso como criterio para evaluar la eficacia de la policía.

    Además, la policía no controla los demás componentes del sistema de justicia penal. No pueden determinar lo que hace un fiscal, ni lo que hacen un juez y un jurado, ni administrar un sistema penitenciario superpoblado en el que la gente entra y sale por una puerta giratoria.

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  11. Cuando se analiza la policía de proximidad y cuáles son sus objetivos, la mayoría de ellos son muy difíciles, si no imposibles, de cuantificar. En opinión de un experto, “probablemente las dos cosas más importantes que hay que cuantificar” al evaluar cualquier departamento de policía son el tiempo medio de respuesta a las llamadas de emergencia al 911 y la tasa de solución de los delitos graves. Una respuesta rápida a las llamadas al 911 no sólo hace que los llamantes se sientan más seguros, dice Evans, sino que también aumenta la capacidad del departamento de policía para resolver los delitos. “Cuanto antes llegue el policía, más probable es que desarrolle algunas pistas que los detectives puedan utilizar al día siguiente”.

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  12. Yo aplicaría un criterio muy diferente a la hora de medir la eficacia en la lucha contra la delincuencia, ya sea en el marco de la policía de proximidad o de un sistema más tradicional. Un policía es más eficaz “cuando no genera ningún negocio”. El mejor policía es el que trabaja en el Capitolio, por ejemplo, en Washington D.C., y nunca pasa nada cuando él está presente. Nunca hace detenciones, no hay delitos ni multas de aparcamiento. No tiene que poner multas porque todo el mundo en su zona sabe quién es, así que no se atreven a aparcar en doble fila.

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  13. ¿Es compatible la policía de proximidad con la tradicional?

    Muchos agentes de policía y funcionarios encargados de hacer cumplir la ley desconfían de la policía de proximidad porque la consideran una desviación no probada y no deseada del modelo “tradicional” o “profesional” que ha sido la norma en Estados Unidos durante más de medio siglo. Algunos tradicionalistas acusan a los defensores de la policía de proximidad de querer convertir a los policías en “trabajadores sociales con armas”.

    Los partidarios de la policía de proximidad insisten en que esta acusación es infundada. De hecho, afirman que la policía tradicional y la comunitaria pueden y deben ser aliadas en la lucha contra la delincuencia. Los métodos policiales tradicionales no son, como muchos temen, incompatibles con la policía de proximidad.

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  14. No hay ninguna razón por la que un tipo que es policía de proximidad no pueda responder a las llamadas de emergencia y detener a la gente también. No hace falta tener un grupo de policías conduciendo para ser vistos y otro grupo respondiendo a todas las llamadas. Puede hacerlo todo el mismo personal.

    Algunos expertos señalan a los agentes veteranos como el principal obstáculo para la implantación de la policía de proximidad.

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  15. Pero el problema no eran los agentes más veteranos, sino más bien los más jóvenes, debido a los diferentes niveles de madurez. Los nuevos agentes llegan con espíritu de aventura. A medida que envejecen y adquieren experiencia laboral, se produce la maduración. ¿Cuesta más la policía de proximidad que la tradicional?

    En un momento en que los gobiernos están sometidos a fuertes restricciones presupuestarias, el argumento más contundente contra la policía de proximidad puede ser que es intrínsecamente cara.

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  16. Si se define la policía en términos de calles seguras, la mejor manera de conseguirlo es que los policías trabajen estrechamente con la comunidad para analizar cuáles son los problemas de la comunidad y proponer enfoques de colaboración para resolverlos. Probablemente eso cueste más que poner a un policía en un coche de policía y hacerlo correr de una llamada a otra. Pero va a producir resultados.

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  17. Es que la participación de los ciudadanos es vital para que la policía de proximidad sea rentable. En la medida en que se consigue que la gente se involucre, se incrementan enormemente los recursos policiales. Los ciudadanos pueden ayudar a prevenir la delincuencia sirviendo de ojos y oídos a los agentes de policía del barrio. Si consigues convencer a los ciudadanos de que la aplicación de la ley no es dominio exclusivo de la policía, te irá mejor como ciudad.

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  18. Una encuesta realizada en 1990 por el Instituto Nacional de Justicia (NIJ), organismo dependiente del Departamento de Justicia de EE.UU., indicaba que los funcionarios encargados de la aplicación de la ley en todo el país son muy conscientes de la policía de proximidad. El ochenta por ciento de los departamentos de policía participantes citaron la necesidad de investigar sobre el tema. Además, el 71% dijo que podría beneficiarse de la formación en relaciones comunitarias, frente al 53% que lo dijo en 1986.

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