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Teletexto

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El Teletexto

Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre el teletexto. [aioseo_breadcrumbs]

Visualización Jerárquica de Teletexto

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A continuación se examinará el significado.

¿Cómo se define? Concepto de Teletexto

Véase la definición de Teletexto en el diccionario.

Videografía en la que una cadena de televisión emite sistemáticamente mensajes, y que permite al usuario elegir entre estos mensajes.

Teletexto

En el marco de tecnología de la información, también llamado videografía radiodifundida en los países francófonos, se trata de un servicio de radiodifusión que permite visualizar directamente en el televisor de un abonado información textual, como noticias, previsiones meteorológicas o anuncios publicitarios, entre los que el abonado puede elegir.

Para recibir las señales de teletexto, el abonado debe disponer de un descodificador especial.

Por otro lado, es importante evitar la confusión entre “teletexto” y “teletex”.

Revisor de hechos: Mox

Características de Teletexto

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La producción televisiva

La producción televisiva, ya se trate de un episodio de comedia de situación, un largometraje, un vídeo corporativo de formación, un programa educativo o un telediario, debe superar cuatro fases básicas antes de su realización. Estas fases son la de conceptualización, la de preproducción, la de producción y la de postproducción. Completar estas fases puede llevar meses o años dependiendo del tipo, la duración y la complejidad de la producción y, de hecho, algunos programas como un noticiario diario puede que sólo permitan seguir estas fases un solo día de forma holgada. Sin embargo, una producción buena y ajustada suele ejecutar cada una de estas cuatro fases en cierta medida.

Conceptualización

La fase de conceptualización de la producción es donde se realiza la mayor parte del trabajo creativo. Esta fase comienza con la generación de ideas. Estas ideas pueden ser aportadas por uno o más creadores o, en el caso de un vídeo corporativo u otra producción que deba cumplir ciertos objetivos, se puede asignar a varias personas diferentes un área específica para la que generarán un concepto creativo. Si es necesario, puede realizarse una investigación a través de bases de datos informáticas, entrevistas u otras fuentes para complementar los conceptos que se pondrán sobre la mesa para su organización.

La segunda parte importante de la fase de conceptualización es la organización de las ideas. Aunque hay muchas formas de organizar los conceptos, merece la pena mencionar algunos métodos que han dado buenos resultados. Se trata de los esquemas, los árboles de palabras y las similares redes de palabras. Cualquiera que sea la forma en que el grupo de producción intente organizar las ideas, es útil pensar al menos que éstas se entretejen en un proceso de producción ejecutable.

A partir de aquí, se pueden tomar dos caminos para convertir las ideas organizadas en una propuesta guionizable. La primera opción es la vía del contenido, que se centra únicamente en el contenido independientemente del medio, en este caso, la televisión. Una persona elegida selecciona de entre las ideas organizadas el concepto que mejor se ajusta al contenido del programa deseado. A continuación, este contenido se convierte en un guión viable que se entrega a un productor de televisión, que intenta que este contenido sea lo más compatible posible con el medio. Esta vía, aunque tal vez más fiel a la visión del artista, puede fracasar en última instancia cuando se trata de trasladar un concepto a la restrictiva pantalla de televisión. Pueden surgir distorsiones, aglomeraciones y otros problemas, disminuyendo así el efecto deseado en el público objetivo. Por lo tanto, la segunda opción puede dar lugar a un producto mejor.

Esta segunda opción es la vía del efecto, que tiene en cuenta el efecto deseado en la audiencia y moldea el concepto elegido en consecuencia. En primer lugar, un coordinador de conceptos elige un concepto del conjunto de ideas organizadas. A continuación, el coordinador define el efecto deseado en la audiencia o la experiencia del espectador, como una emoción o una cantidad determinada de aprendizaje. A continuación, el coordinador compara el concepto con el efecto deseado para ver si la pareja es compatible. Si el coordinador determina que el concepto tiene posibilidades de producir el efecto deseado a través del medio elegido, la cadena de producción continúa. Si el concepto no parece capaz de producir el efecto deseado, el coordinador debe volver a la reserva de ideas y probar otro concepto.

Una vez elegido un concepto organizado, llega el momento de redactar una propuesta de programa. Aquí es donde el equipo de producción concreta por escrito el título elegido, el objetivo, el público destinatario, el tratamiento, el medio y el presupuesto propuesto. El título, por supuesto, debe ser “pegadizo”, pero también debe servir para identificar bien la producción propuesta. El objetivo puede ser simplemente contar una historia o, en el caso de un vídeo corporativo o educativo, enseñar una serie de temas. El público objetivo puede ser bastante general. Sin embargo, cada producción tiene una audiencia óptima definida por datos demográficos específicos (edad, nivel económico y sexo) y, a veces, por datos psicográficos específicos (gustos y aversiones). El tratamiento responde al “qué” y al “cómo” de la producción, es decir, el argumento, el género y otros rasgos identificativos. Puede responderse mediante una breve descripción del programa propuesto o un storyboard ilustrado de los distintos acontecimientos o escenas. El medio suele ser un tipo de tecnología como la televisión, la radio o la prensa. Sin embargo, el medio también puede especificarse en televisión de difusión, por cable, por satélite, etc. Por último, debe formularse una propuesta de presupuesto. Este presupuesto incluirá los costes generales, que incluyen personal creativo como guionistas, directores y diseñadores artísticos. La otra parte del presupuesto consistirá en los costes “por debajo de la línea”, como el equipo de producción, el material de producción y los alquileres, y cualquier otro material necesario para producir el programa. Una vez estimado el presupuesto, la propuesta puede presentarse para su aceptación. La aceptación da comienzo a la segunda fase de la producción.

Preproducción

La preproducción, que abarca desde la redacción del guión hasta la recopilación de atrezzo y vestuario, comienza con la reunión del personal. Este personal puede incluir guionistas, editores de guiones, directores, diseñadores artísticos, diseñadores de vestuario, maquilladores, actores, ayudantes de producción, músicos, operadores de cámara, operadores de audio, directores de iluminación, operadores de cintas de vídeo, generadores de personajes u operadores de gráficos por ordenador, editores de cintas de vídeo y otros miembros del equipo y de apoyo, dependiendo del alcance del proyecto. En otras palabras, el número de personas que participan en la preproducción de un programa determinado puede oscilar entre un pequeño puñado de personas y un pequeño ejército. Una vez que se ha contratado al personal y el dinero ha cambiado de manos, se da a un guionista el concepto elegido y el efecto deseado y se empieza a trabajar en un guión. Este guión, que puede ser objeto de varias revisiones en función de los comentarios de los productores y clientes (si procede), se entrega a un director, que bloquea el guión y traduce cada escena en una imagen audiovisual viable. A continuación, un director artístico tomará el guión bloqueado y creará un guión gráfico que ilustre cada imagen y sugiera localizaciones, decorados, gráficos, vestuario u otros elementos estéticos que completen la visión del director. Una vez más, los productores y otras partes interesadas revisarán este material. Una vez finalizada la visión general del proyecto, cada imagen se planificará utilizando varios criterios.

El primer criterio pregunta si el programa sería mejor como producción en directo o como producción grabada. Lo más probable es que esta decisión dicte el destino de los demás criterios, ya que las producciones en directo, por definición, requerirán que todas las tomas se ejecuten en secuencia, mientras que los programas grabados pueden permitirse el lujo de ser editados.

El segundo criterio se refiere a la localización. Si la imagen se va a rodar en un estudio, habrá que adquirir equipos e instalaciones de estudio. Si la imagen se va a rodar sobre el terreno, el productor debe decidir si es suficiente con una sola cámara o si es necesario un estudio remoto más sofisticado.

El tercer criterio se refiere al trabajo de cámara. Si se desea una sola cámara, habrá que detener la producción para cada cambio de ángulo de cámara. Si se desea el efecto multicámara, más caro, se pueden grabar y manipular simultáneamente varios ángulos y planos de cámara. Esta decisión depende en parte de la elección anterior de la localización. Por ejemplo, puede ser conveniente utilizar dos cámaras en un estudio, mientras que puede ser más factible rodar con una sola cámara sobre el terreno. Sin embargo, ambas opciones de cámara requieren una planificación y dirección eficaces de cada plano y secuencia de planos.

El último criterio tiene que ver con la secuenciación. Dependiendo de las opciones anteriores, el director puede querer grabar planos en secuencia o fuera de secuencia. Por ejemplo, el trabajo con una sola cámara se ejecuta mejor cuando las tomas se planifican fuera de secuencia y en función de qué imágenes comparten el mismo fondo o fondos similares. Esto, en consecuencia, requerirá una edición considerable durante la postproducción. Por el contrario, el trabajo de estudio se presta bien al rodaje en secuencia, que requiere poca o ninguna edición una vez finalizado el rodaje.

Una vez planificada cada imagen, hay que elaborar un calendario de producción que maximice el uso del tiempo y el dinero. Por lo tanto, las tomas se organizan en función de la localización y de los actores. También se identifican el equipo, el atrezzo, los decorados, el vestuario, el maquillaje y otras necesidades eléctricas y mecánicas para cada plano y localización. Por último, se aprueba el calendario y el proyecto entra en producción.

Producción

La fase de producción es quizá la más emocionante y agotadora para todo el equipo. Esta fase comienza con largos ensayos en medio de la creación del decorado. Sólo cuando los productores y directores están satisfechos, o cuando el calendario de producción lo exige, los ensayos se convierten en rodajes y se graba cada escena. Durante este tiempo, las distintas tomas se graban, se revisan, se revisan y/o se vuelven a grabar mientras el equipo de producción intenta captar un buen producto dentro de los límites del calendario de producción. También durante este tiempo, cada plano se registra cuidadosamente según su posición en la cinta de vídeo o película, la fecha y hora de grabación, el contenido del metraje y cualquier otra información necesaria que permita a los montadores localizarlo e identificarlo durante la postproducción. Sin este registro, pueden perderse cientos de horas tratando de encontrar determinadas secuencias para escenas clave o de relleno necesarias. Por lo tanto, es imprescindible registrar cada toma y etiquetar cada cinta para que la fase de postproducción pueda ejecutarse con eficacia.

Postproducción

La postproducción implica la construcción real del programa previsto. Es la culminación de las largas horas dedicadas a conceptualizar, planificar y grabar los diversos elementos del programa. Desgraciadamente, a menos que el programa sea en directo, la postproducción suele llevar más tiempo del previsto y, por lo tanto, puede estirar al máximo el presupuesto estimado.

El principal componente de la postproducción es el montaje. Los montadores utilizan el montaje lineal tradicional o programas informáticos de montaje no lineal para unir las tomas en el orden designado. Sin embargo, los montadores no sólo siguen el guión, sino que también se toman licencias creativas para seleccionar los mejores planos, añadir secuencias de relleno e incluso cambiar la secuencia de algunos planos del guión si lo consideran necesario. Esto significa que utilizan los registros para encontrar el metraje deseado para realizar el efecto que ellos mismos han previsto.

Por su parte, los grafistas crean los gráficos, los títulos de crédito y otros contenidos generados por ordenador. Este contenido, junto con cualquier pista de audio especial, se entrega a los editores, que incorporan los añadidos al montaje inicial. Sigue un proceso de revisión y corrección hasta que el programa está terminado satisfactoriamente. La producción está casi lista para su estreno.

Otros componentes de la postproducción son la publicidad. Esto puede significar la creación de anuncios, folletos u otros avisos que atraigan al público objetivo al programa. También puede significar inscribir el proyecto en un concurso, un circuito u otro lugar en el que se vaya a publicitar y mostrar. La opinión del cliente, si procede, también es necesaria para determinar si se han alcanzado los objetivos del cliente, así como si el cliente puede estar abierto a un futuro contrato de producción. Un último componente de la postproducción es el mantenimiento de registros. Un registro del personal, los calendarios de producción, el metraje y los cortes finales es una buena referencia tanto para planificar y contratar nuevos proyectos como para conseguir nuevos contratos de producción. Además de crear un proyecto memorable, el objetivo final de una producción debe incluir la creación de un currículum memorable.

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Diferencias en la producción de informativos

Los informativos difieren fundamentalmente de otros procesos de producción en varios aspectos. Por ejemplo, los informativos suelen producirse bajo los auspicios de una cadena de televisión, lo que significa que el personal de plantilla está disponible para reunir y compilar el contenido del día. Sin embargo, el calendario de producción de un telediario abarca un solo día y su contenido depende de las noticias disponibles. El entorno que rodea la producción de noticias, por lo tanto, puede ser bastante apresurado e intenso.

Varios empleados de informativos contribuyen a la vigilancia e investigación del panorama local, regional, nacional e internacional para encontrar posibles noticias. Sin embargo, son los jefes de redacción quienes seleccionan en última instancia las historias concretas que deben seguir los distintos reporteros. Como es evidente en las noticias locales, muchas de ellas son escritas y leídas por los presentadores, con o sin imágenes o gráficos de acompañamiento. Otras noticias permiten la creación de un paquete informativo, en el que un reportero se desplaza sobre el terreno con un camarógrafo y graba tribunas o narraciones, entrevistas y otras secuencias sobre las que el reportero narrará la historia. Estas imágenes se llevan a la emisora y se editan en un paquete sucinto. Los reportajes y paquetes finales se cronometran y organizan para crear un telediario de veintidós minutos de duración, con pausas para anuncios. Los guiones se introducen en un TelePrompTer desde el que leerán los presentadores de las noticias, se crean los gráficos que se utilizarán para los nombres y otros elementos visuales, y el director de noticias prepara al equipo para la emisión en directo. La culminación de esta producción, que puede alterarse en cualquier momento durante la emisión, se realiza en la fase de producción, donde el programa se difunde a la audiencia televisiva.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

En los informativos de televisión, algunos aspectos de la postproducción tienen lugar antes de la producción. El montaje, por ejemplo, tiene lugar cuando los editores de cintas de vídeo montan los paquetes de noticias, y la publicidad se produce a lo largo del día cada vez que la emisora anuncia sus noticiarios. Sin embargo, las cuatro fases de la producción siguen presentes.

Otras consideraciones
En un mundo sencillo, el productor sólo tiene que pensar en la idea y en la realización de esa idea. Sin embargo, hay que tener en cuenta varias consideraciones legales a la hora de producir un programa. Por ejemplo, hay que obtener la autorización de los derechos de autor si se va a utilizar música patentada, reproducciones de cuadros o contenido de libros u otros artículos en el decorado, el guión o alguna otra parte de la producción. En relación con esto están los derechos del personal sindicado. Muchos creativos y técnicos, como directores, actores, operadores de cámara e ingenieros, pertenecen a sindicatos o gremios que pueden dictar salarios mínimos, honorarios o condiciones de trabajo a cambio del empleo. También puede ser necesaria la autorización para contratar personal no sindicado si la producción procede de una organización sindicada.

En cuanto al contenido de los programas, puede haber ciertos requisitos de contenido, dependiendo de la categorización del programa. La Comisión Federal de Comunicaciones enumera ocho grupos de programas mutuamente excluyentes: agrícolas (A); de entretenimiento (E); instructivos (I); informativos (N); de asuntos públicos (PA); religiosos (R); deportivos (S); y otros (O). Si un programa se considera educativo, es posible que tenga que cumplir varias normas de programación infantil. Además, un programa originado por, creado por o en cooperación con una determinada organización, como una institución educativa, puede entrar automáticamente en una categoría determinada, como la educativa, a pesar del contenido del programa.

Por último, todos los contenidos de los programas deben ser adecuados, tanto desde el punto de vista jurídico como social, para el público al que van dirigidos. En el ámbito jurídico, deben tenerse en cuenta cuestiones como la difamación o la calumnia cuando se elabora un perfil o se comenta la vida de una persona real. Además, los abogados u otros asesores jurídicos pueden ayudar a abordar las turbias cuestiones del derecho a la intimidad, la indecencia y la obscenidad en una producción mediática. Las pautas sociales de aceptabilidad, sin embargo, cambiarán con el tiempo y la cultura. Sin embargo, los departamentos de normas y prácticas de radiodifusión, los profesores de medios de comunicación y otras fuentes de asesoramiento están disponibles para ayudar en la concepción final de la producción televisiva.

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Revisor de hechos: Michael

Recursos

Traducción de Teletexto

Inglés: Broadcast videography
Francés: Vidéographie diffusée
Alemán: Fernsehtext
Italiano: Videotex trasmesso
Portugués: Emissão de videotexto
Polaco: Teletekst

Tesauro de Teletexto

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Véase También

Tecnología de la información, Tecnologías de la información

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