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Tratados Firmados en 1903

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Tratados Firmados en 1903

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Acuerdo Germano-Británico contra Venezuela y protocolos firmados en Washington el 13 de febrero de 1903

Como consecuencia de la acción de estos dos países contra Venezuela, tienen lugar este año varios incidentes bélicos en los puertos venezolanos, con la destrucción de dos fuertes en Puerto Cabello.

En diciembre de 1902 se inicia y tiene lugar el bloqueo naval germano-británico del país, para obligar al gobierno venezolano al pago de la deuda externa, que se extiende durante el año 1903, hasta los protocolos de paz de Washington (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Firmados por Alemania, Italia y Gran Bretaña, fueron enviados al Tribunal Arbitral de La Haya, que tenía que decidir sobre la forma de saldarse la deuda y el reparto de las garantías entre las tres potencias. Italia anunció que renunciaba a aumentar el importe de la suma propuesta.

Así se describe por la revista “Historia”:

“Al comenzar el siglo XX Venezuela se encontraba en un proceso revolucionario, la denominada “Revolución Libertadora” (1901-1903).Entre las Líneas En este conflicto distintos caudillos regionales pretendieron derrocar por la fuerza al Presidente Cipriano Castro (1858-1924). Sería harto complejo desarrollar las causas, desarrollo y final de este periodo histórico. La cuestión es que nos encontramos ante un país enormemente dividido y políticamente polarizado.
El hombre clave de este periodo fue el general Cipriano Castro cuyo régimen político (1899-1908) fue personalista, despótico y represivo. Todos sus oponentes políticos fueron encarcelados y sus propiedades confiscadas. Una anécdota de su biografía nos revela el carácter de Castro.Entre las Líneas En una ocasión el presidente venezolano pidió dinero, para sus gastos personales, a los banqueros de Caracas quienes se negaron a otorgárselo. Castro, ni corto ni perezoso, los encarceló a todos hasta que cambiasen de opinión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los banqueros decidieron entregarle el dinero a Castro pero, a partir de ese momento, ingresaron en la oposición al general. Castro era un personaje bastante narcisista, receptivo a la adulación y amigo de los placeres. Muchos colaboradores departían con Castro mientras éste se deleitaba jugando al billar. Las reuniones con el presidente venezolano se hacían interminables.
La economía venezolana se desarrollaba tímidamente debido a la exportación de algunos productos como el café, pero la población acusaba bastantes carencias. Al comenzar el siglo XX la población venezolana era mayoritariamente rural y analfabeta. Sólo un 16% de la misma sabía leer y escribir. La burguesía era incipiente y no existía nada parecido a una clase media.

Detalles

Las enfermedades (tuberculosis, paludismo,…) pululaban por doquier haciendo estragos en una población en la que la esperanza de vida no rebasaba los cuarenta años. A esta precariedad vital hay que sumar los numerosos conflictos, guerras civiles, asonadas militares,… que por desgracia jalonan la historia venezolana. Durante la Revolución Libertadora (1901-1903), según las estimaciones más ecuánimes, se perdieron cerca de 50.000 vidas en el transcurso de unos 437 confrontaciones o choques bélicos.

Desde el punto de vista financiero la situación de la República venezolana era, igualmente, desastrosa.Entre las Líneas En 1900 la deuda exterior venezolana llegaba a 190 millones de bolívares y, pocos años después, había crecido hasta los 208 millones de bolívares. Y en esta espiral vertiginosa de la deuda se presentaron las flotas europeas en los puertos venezolanos para exigir el cobro, a su vez, de sus propias deudas.

AGRESIÓN IMPERIALISTA
Cipriano Castro, obligado por las necesidades de la guerra civil en curso, ordenó suspender, temporalmente, el servicio de la deuda externa. La reacción de las potencias europeas, principales acreedores de la deuda externa venezolana, no se hace esperar.Entre las Líneas En los primeros días del mes de diciembre de 1902, los representantes diplomáticos de Alemania y de Gran Bretaña en Caracas, presentaron, cada uno de ellos, un ultimátum, en nombre de sus respectivos Gobiernos, en que se exigía al Gobierno de Venezuela el reconocimiento y pago de la deuda. Para que valoremos lo preparado de la operación, los agentes diplomáticos alemanes y británicos se trasladaron a los buques de guerra de sus respectivos países, surtos desde hacía días en el puerto de la Guaira, para esperar allí, al amparo de los cañones, la respuesta del Gobierno de Venezuela.

A pesar de la fiera rivalidad comercial, económica, militar y política entre los imperios británico y alemán, en esta ocasión, cooperaron estrechamente. Los gobiernos de Berlín y Londres decidieron establecer un bloqueo naval a las costas venezolanas para ejercer presión e intimidar a su gobierno. El vicealmirante británico, Archibald Lucas Douglas, publicó sus intenciones en el diario La Guaira: “Por la presente se notifica que un bloqueo ha sido declarado para los puertos de La Guaira, Carenero, Guanta, Cumaná, Carúpano y las bocas del Orinoco, y se hará efectivo desde y después del 20 de diciembre.” La flota alemana, la flamante Kaiserliche Marine, bloqueó los puertos venezolanos de Puerto Cabello y Maracaibo, donde casualmente se asentaba una próspera colonia alemana. El káiser Guillermo II estaba impaciente por probar los buques alemanes a los que había dedicado tanto tiempo y recursos. La crisis venezolana serviría para mostrar al mundo, y en especial a sus enconados rivales británicos, la eficacia de los navíos germanos. El ataque alemán no se hizo demorar y se apoderaron de los buques de guerra venezolanos que se hallaban en la Guaira, dos de los cuales fueron hundidos a poca distancia del puerto. El comportamiento alemán fue agresivo y sin contemplaciones. Como represalia por la captura temporal de un navío mercante inglés, buques alemanes bombardearon y arrasaron las fortificaciones de Puerto Cabello. El cañonero alemán SMS Panther, el mismo que desencadenaría la crisis de Agadir en Marruecos en 1911, persiguió a una goleta que burló el bloqueo pero encalló, por desconocimiento de la batimetría de aquellas aguas, cerca del castillo de San Carlos de la Barra.

Los artilleros venezolanos no desaprovecharon la ocasión y dispararon contra el buque alemán. Curiosamente los disparos procedían de un cañón Krupp de fabricación alemana. La crisis continuaba y cada vez con redoblada agresividad.

Detalles

Los alemanes se dispusieron a vengar, según ellos, la afrenta y el 20 de enero de 1903 el crucero protegido S.M.S Vineta bombardeó inmisericordemente, durante ocho horas, el pueblo inerme de San Carlos, ocasionando 25 muertos. Hay que recordar que todas estas acciones no se vieron amparadas por una declaración formal de guerra.Entre las Líneas En un alarde de oportunismo, Italia se sumó al bloqueo anglo-alemán a Venezuela y despachó algunas de sus unidades navales a la zona de conflicto. La respuesta del gobierno de Cipriano Castro pese a su inferioridad de medios de defensa y teniendo que hacer frente a un ejército opositor interno, fue firme. No conviene olvidar que Castro había reiterado, en más de una ocasión, su firme propósito de atender las reclamaciones europeas una vez se lograse la paz interna en Venezuela. Los ultimátums europeos y las agresiones navales rompieron cualquier camino a la diplomacia. El presidente de Venezuela, lejos de arredrarse, llamó a las armas a todos los venezolanos, sin distinción de partidos, para combatir a los extranjeros. Incluso, dada la gravedad de la situación del país ante una agresión externa, Castro ofreció una amplia amnistía a sus enemigos políticos y la promesa de restitución de los bienes confiscados a ciudadanos venezolanos a consecuencia de la guerra civil. Los periódicos norteamericanos publicaron una carta del general Castro protestando ante la actitud de Alemania y Gran Bretaña: “Parece increíble que dos naciones amigas de Venezuela recurran a la fuerza y no a la diplomacia para arreglar diferencias que no están justificadas.” Era de tal gravedad la situación que enemigos encarnizados se prestaron a colaborar juntos. Los jefes de las fuerzas revolucionarias, contrarios a Castro, declararon que si Inglaterra o Alemania desembarcaban tropas en Venezuela se unirían entonces a las tropas del Gobierno para rechazar la intervención extranjera. La población estaba enardecida y en Caracas se realizaron numerosas manifestaciones patrióticas al conocerse la noticia del bloqueo aliado. Los manifestantes intentaron romper las puertas de la Legación y Consulado de Alemania mientras que la policía no hacía nada por impedirlo. Se tuvieron que conformar con la rotura en jirones de las banderas alemana y británica.

Durante la crisis venezolana de 1902-03 y la consiguiente agresión europea, los titulares de la prensa mundial (o global) ofrecían testigo de la gravedad del asunto. Podemos repasar algunos como los siguientes: El bloqueo de Venezuela, La cuestión de Venezuela, La Revolución en Venezuela; La Guerra de Venezuela, Las Potencias y Venezuela, El ultimátum de Alemania y de Inglaterra, etc., pero a todo esto nos falta mencionar el último convidado al convite. ¿Y Estados Unidos?

En aquellos entonces y tras la fulgurante guerra hispano-estadounidense (1898), por la cual España perdió sus últimas posesiones coloniales en América, Estados Unidos mostró apetencias coloniales reforzadas por un expansionismo voraz que alimentaban sus industriales, banqueros y políticos. La Doctrina Monroe (1823) que determinaba que “América era para los americanos”, habría que añadirle la coletilla de “americanos del Norte” puesto que Estados Unidos empezó una política intervencionista en varias de las jóvenes repúblicas del Caribe y Sudamérica. Uno de los teóricos navales que más alimentó el imperialismo estadounidense fue Alfred Mahan quien teorizó que “el valor exacto de la Doctrina Monroe apenas si se entiende por la mayoría de los americanos, no obstante, el efecto de la conocida fórmula ha sido el de desarrollar una sensibilidad nacional que lleva con mayor frecuencia a la guerra que a la conciencia de los intereses materiales.” Nada más y menos que se abría la puerta a la guerra cada vez que peligraran lo que se consideraban “intereses americanos.” En las intervenciones en países extranjeros, Washington esgrimía también la defensa de la libertad o del buen gobierno según convenía a su antojo. Albert J. Beveridge, gran apologista de la expansión estadounidense, alegaba que “todo gobierno justo deriva su autoridad de la voluntad de los gobernantes y se aplica solamente a aquellos que son capaces de auto-gobernarse.” Pero ¿quién decide qué país es capaz de autogobernarse o no?

Mientras que las flotas europeas seguían su particular guerra contra Venezuela, el presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt (1858-1919), dejó bien claro que no quería ningún poder europeo en una zona de acción que consideraba, exclusivamente, solo de predominio de los EEUU. Roosevelt inauguró la tremenda política del Big Stick (gran garrote) que según sus palabras: “Habla en voz baja pero lleva contigo un gran garrote.” Por desgracia, el presidente estadounidense utilizó más veces, en sus relaciones con los países iberoamericanos, el garrote que el hablar entre susurros. Desde 1901 se contabilizan no menos de cuarenta intervenciones militares de Estados Unidos en el área del Caribe y en Sudamérica. Y por no apabullar al lector hemos puesto el límite cronológico de esta política en 1983: Colombia (1901), Cuba (1906-09), Nicaragua (1912-25),México (1914-17), Panamá-Costa Rica (1921), Granada (1983), etc. Roosevelt exhortó a los países europeos a levantar el bloqueo a Venezuela y que sus naves de guerra regresasen a sus bases. Este anuncio no lo hacía por un panamericanismo que muchos creían sino que el Caribe lo consideraba un “lago americano”, es decir, un lago estadounidense.

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El bloqueo fue levantado en virtud de los protocolos firmados en Washington el 13 de febrero de 1903 con las potencias europeas. Algún país iberoamericano intentó poner algo de cordura en este conflicto como fue la intención del ministro de Relaciones Exteriores de la República de Argentina, Luis M. Drago (1859-1921) que acuñó con su nombre la siguiente doctrina: “El cobro de una deuda y de reclamaciones privadas no justifican el uso de la fuerza ni la intervención armada ni ocupación territorial para cobrar el préstamo.” Muchos observadores y analistas vieron con buenos ojos la mediación estadounidense. Se considera al presidente Theodore Roosevelt un garante de la paz que había evitado una guerra mayor en el Hemisferio Americano. La publicación Nuestro Tiempo describía así su papel durante la crisis venezolana: “Merecen gratitud el Presidente Roosevelt cuyo tacto y energía han salido triunfantes; la merecen de todo el mundo por haber evitado una conflagración que, una vez encendida, nadie sabe qué hubiera podido devorar entre sus llamas.” Es bastante sarcástico considerar a Roosevelt hombre de paz y conciliación a tenor de su política exterior. Hubo mentes preclaras que supieron adivinar el verdadero papel de los Estados Unidos en la región.”

Cesión Forzada de Guantánamo a Estados Unidos por parte de Cuba

La Enmienda Platt fue una cláusula adicional al proyecto de ley de asignaciones del ejército de EE.UU. de marzo de 1901, que estipula las condiciones para la retirada de las tropas estadounidenses que permanecen en Cuba desde la Guerra Hispano-Americana y moldea las relaciones fundamentales entre Cuba y EE.UU. hasta 1934 (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Formulada por el secretario de guerra, Elihu Root, la enmienda fue presentada al Senado por el senador Orville H. Platt de Connecticut.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Según sus términos, Cuba no transferiría tierra cubana a ninguna otra potencia que no fuera los Estados Unidos, se limitaba el derecho de Cuba a negociar tratados, se cedían a los Estados Unidos los derechos de una base naval en Cuba (Guantánamo), se permitía la intervención de los Estados Unidos en Cuba “para la preservación de la independencia de Cuba” y se preveía un tratado formal en el que se detallaban todas las disposiciones anteriores.

Para poner fin a la ocupación estadounidense, Cuba incorporó los artículos en su constitución de 1901.Entre las Líneas En 1902 los Estados Unidos retiraron sus tropas y Cuba se convirtió en una república. Aunque los Estados Unidos intervinieron militarmente en Cuba solo dos veces, en 1906 y 1912, los cubanos consideraron en general la enmienda como una violación de su soberanía.Entre las Líneas En 1934, como parte de su política de buena vecindad, el presidente Franklin D. Roosevelt apoyó la derogación de las disposiciones de la enmienda, excepto los derechos de los Estados Unidos sobre la base naval en virtud del artículo VII. Tal artículo establecía que, para que los Estados Unidos puedan mantener la independencia de Cuba y proteger a su pueblo, así como para su propia defensa, el gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para estaciones carboneras o navales, en ciertos puntos específicos, que se acordarán con el Presidente de los Estados Unidos.

Revisor: Lawrence

En marzo de 1903 se decidió la instalación de la base naval en Guantánamo.

Acuerdo sobre el Imperio Otomano entre Austria y Rusia

Austria y Rusia firmaron un acuerdo en Estiria, en octubre de 1903, para que el Sultán llevara a cabo determinadas reformas en Macedonia bajo el control de las dos potencias europeas.

Tratado sobre el Canal entre Panamá y Estados Unidos: Tratado Hay-Bunau-Varilla

Firmado en noviembre de 1903, este acuerdo entre los Estados Unidos y Panamá otorga derechos exclusivos sobre el canal a los Estados Unidos a través del Istmo de Panamá a cambio de un reembolso financiero y garantías de protección a la recién establecida república. Los Estados Unidos habían ofrecido condiciones similares a Colombia, que entonces controlaba a Panamá, en el Tratado Hay-Herrán (22 de enero de 1903), pero fueron rechazadas por el gobierno colombiano por constituir una violación de su soberanía nacional y porque consideraba que la indemnización era insuficiente.

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Con la aprobación tácita del gobierno de los Estados Unidos y la presencia benévola de la Marina de los Estados Unidos en aguas cercanas, Panamá declaró su independencia de Colombia el 3 de noviembre, seguida del reconocimiento de facto de los Estados Unidos tres días después. El 18, Philippe Bunau-Varilla, en representación de Panamá, se reunió con el Secretario de Estado John M. Hay en Washington, D.C., para negociar el tratado que daba a los Estados Unidos a perpetuidad una franja de 10 millas (16 km) de ancho a través del istmo para la construcción del canal. Se permitió a los Estados Unidos gobernar y fortificar esta Zona del Canal. A cambio, se garantizó a Panamá su independencia y recibió 10.000.000 de dólares de inmediato, más una anualidad de 250.000 dólares a partir de nueve años más tarde. El tratado fue ratificado por ambos países en 1904, y el Canal de Panamá se completó en 1914.

Revisor: Lawrence
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Historia de las Relaciones Internacionales: en 1903

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