Doctrinas fascistas
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Fascismo: Las doctrinas fascistas
Antes de la I Guerra Mundial, algunos escritores, entre ellos el famoso poeta italiano Gabriele D’Annunzio, y los pensadores franceses Georges Sorel, Maurice Barrès, Charles Maurras y el conde Joseph de Gobineau, expresaron ideas fascistas. Todos ellos se opusieron a los valores de la Ilustración (movimiento intelectual del siglo XVIII, que también recibe el nombre de Siglo de las Luces; véase sus características) de individualismo, democracia y racionalismo secular; y, en conjunto, sus ideas han sido presentadas como una reacción a estos valores que fueron representados por la Revolución Francesa. El libro italiano Fascisti respondió a los ideales revolucionarios de “libertad, igualdad, fraternidad” con la exhortación “¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!” en general, veneraban la fuerza: la heroica voluntad del gran líder, la fuerza vital del Estado, la mística de los uniformes y formaciones paramilitares, y la utilización no contenida de la violencia para afianzar y fomentar el poder político. La filosofía de Friedrich Nietzsche, manipulada de forma artera por la mayoría de los fascistas, facilitó ideas y consignas poderosas al fascismo, sobre todo ‘el triunfo de la voluntad’ y el símbolo ‘del superhombre’. Algunos fascistas recurrieron al cristianismo como una fuerza conservadora, mientras otros rechazaban la moralidad cristiana por reprimir la voluntad. Muchos tomaron ideas del darwinismo social sobre la lucha competitiva en y entre los estados y sobre la obligación evolutiva que tiene el fuerte de aplastar al débil: esas ideas a menudo implicaban racismo. La mayoría de los teóricos fascistas abrazó el nacionalismo extremo que, en algunos casos (Gobineau, Barrès, Maurras) incluía el antisemitismo. Como parte de su antirracionalismo, algunos propusieron un culto místico a la tradición y al Estado.
La ‘batalla por los nacimientos’ de Benito Mussolini simbolizó la visión fascista del papel de la mujer, como pilar pasivo (véase más en esta plataforma) del hogar y madres de futuros miembros de las fuerzas armadas. “La mujer -escribió el fascista italiano Ferdinando Loffredo- debe volver bajo el sometimiento del hombre, padre o esposo, y debe reconocer por lo tanto su propia inferioridad espiritual, cultural y económica”. Uniendo el feminismo (compromiso con una mejora del papel social de la mujer, que suele reflejarse en el sentido de promover la igualdad sexual) militante con el marxismo y la lucha de clases, los fascistas hicieron un llamamiento a la reconciliación entre los sexos así como entre las clases sociales, pero en términos masculinos. Pierre Drieu La Rochelle, escritor francés que más tarde hizo apología de la ocupación nazi condenó el feminismo (compromiso con una mejora del papel social de la mujer, que suele reflejarse en el sentido de promover la igualdad sexual) por ser una “doctrina perniciosa” y afirmó que las mujeres, carentes de las cualidades espirituales de los hombres, eran una fuente de decadencia. A pesar de esto, muchas mujeres han apoyado el fascismo, como Alessandra Mussolini, nieta de Mussolini, figura destacada del partido neofascista italiano Alianza Nacional. [1]
Términos Fascista y Antifascista
Las palabras expresan significados, como es su función, aunque estos no son inmutables. Seguramente los ejemplos más llamativos son los de las palabras que se convierten en tacos o en interjecciones en el habla coloquial y que pierden la relación con su significado literal. De hecho, la distancia entre el uso y el significado acaba siendo abiertamente cómica cuando se piensa en la interpretación que les dan los extranjeros (referido a las personas, los migrantes, personas que se desplazan fuera de su lugar de residencia habitual, ya sea dentro de un país o a través de una frontera internacional, de forma temporal o permanente, y por diversas razones) que quieren aprender un idioma.
Pero ocurre también con otras palabras que son utilizadas de un modo que pervierte su origen. Es el caso, por ejemplo, de fascista y antifascista. […]
Fascismo es, según la RAE, “Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista”.Entre las Líneas En la segunda acepción, “Doctrina del fascismo italiano y de los movimientos políticos similares surgidos en otros países”. Y en la tercera, “Actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con el fascismo”.
Se puede entender que el golpe de Estado y la dictadura franquista fueron una forma de fascismo y que los numerosos jóvenes de decenas de países que acudieron a España a luchar por la República alistándose en las Brigadas Internacionales en el comienzo de la Guerra Civil podían reivindicarse como antifascistas en el sentido más noble, e idealista, de este concepto.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
¿Es pertinente usar esos términos en democracia y, sobre todo, puede arrogarse alguien el uso de la denominación antifascista cuando lo que pretende en realidad es impedir que otros ciudadanos ejerzan sus derechos y encima hacerlo violentamente? Desde luego es un uso paradójico que los medios de comunicación no deberían suscribir para no banalizarlo definitivamente, como señala la lectora.
Bien es verdad también que el término fascista, que hoy se aplica a discreción en su variante de facha como un insulto desconcertante contra personas que en realidad no defienden ideas autoritarias, se tergiversó desde su origen mismo, como señalaba George Orwell, quien ya recogía en 1944 que se utilizaba continuamente y sin criterio objetivo.
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Fuente: el defensor del lector de La Vanguardia
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Información sobre fascismo las doctrinas fascistas de la Enciclopedia Encarta
Véase También
Guía sobre Doctrinas fascistas
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