Recursos Públicos
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Literatura sobre Recursos Públicos
Reseña de la revista “Libros de Economía y Empresa” del libro “Estrategias para un gobierno eficaz”:
“La administración y gestión de los recursos públicos constituye una de las principales cuestiones que figuran en la agenda de políticos y de estudiosos de toda clase desde tiempo inmemorial. Sócrates y Platón discrepaban sobre esta materia en algunos de sus escritos. La preocupación ha ido en aumento en todas las latitudes a medida que el Estado y las administraciones públicas han aumentado progresivamente su tamaño. Paradójicamente, la gestión y administración de los poderes públicos suscita dificultades tanto en las economías más desarrolladas como en las subdesarrolladas o que están en vías de desarrollo.
En las primeras, el crecimiento económico ha ido normalmente acompañado de una asunción por el Estado de nuevos poderes y competencias, principalmente de corte social, bajo el paraguas del estado de bienestar. La sanidad, la educación y otros servicios sociales se prestan por el Estado, a través de diversas fórmulas de titularidad y gestión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Aunque algunos países europeos emplean más de la mitad del producto interior bruto en gastos públicos (Suecia, Hungría, Dinamarca, Francia e Italia), la evolución española en los últimos treinta años ha sido muy destacable. Sin ir más lejos, según Eurostat, en 2006 el 38,6% del producto interior bruto nacional se dedicó a gastos públicos (algo más de unos 8.500 euros por habitante).
El Estado y la Administración pública, y su gestión, también preocupan, aunque por otras razones, en los países emergentes (o en los que no empiezan o acaban nunca de emerger) en la medida en que supongan un gasto de recursos que no redunda en beneficio de los ciudadanos y que, incluso, en algunos casos, deriva en situaciones de abuso y corrupción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La fortaleza de las instituciones públicas y la ética y transparencia en la gestión de los recursos son el mejor antídoto contra esos males, como pone de relieve su eficacia en España y en otros países occidentales.
El libro Estrategias para un gobierno eficaz, coordinado por los profesores Cabrillo, Fitzpatrick y Gómez-Pomar constituye una reciente incorporación a la literatura sobre la economía de la gestión pública, a la que debemos dar la bienvenida. Agrupa dieciséis contribuciones de diversos expertos en algunas de las cuestiones de mayor interés en la materia.Entre las Líneas En ellas se destilan distintas recetas y herramientas para una mejora en la gestión de lo público, que arrancan de un necesario cambio en la concepción de la gestión pública en el muy oportuno ensayo que el profesor E.S. Savas dedica a “La nueva gestión pública” en las primeras páginas del libro (págs. 27-36).
A mi juicio, la concisa contribución del profesor Savas, junto con la acertada introducción al libro por sus coordinadores, trazan las coordinadas sobre las que se proyectan los trabajos de los autores posteriores. Las reflexiones del profesor Savas tienen la virtud de provenir de un académico con una experiencia práctica envidiable, que ha colaborado en diversos proyectos de reforma de la Administración Pública en todo el mundo, pero entre los que destaca sobremanera los realizados en la administración municipal neoyorquina. La privatización de los servicios públicos, entendida como la introducción del mercado y la liberalización de las trabas normativas y burocráticas injustificadas, constituye el principal ingrediente del nuevo enfoque que se propugna (yo mismo, modestamente, había empleado planteamientos análogos para referirme a los teóricos cambios en el modelo universitario español, aunque naturalmente la realidad ha caminado por otros derroteros. A esta cuestión se dedica también la aportación de Mark H. Monroe, “La privatización de la gestión pública” (págs. 87-108), que destaca los incentivos positivos para la Administración Pública de la mayor valoración de sus servicios y prestaciones por el juego de la dinámica competitiva del sector privado.
El lector español acaso encontrará sugerentes las reflexiones que el profesor Savas realiza sobre la descentralización del poder público (págs. 33-34), que resultan especialmente necesarias a la luz del modelo dinámico de descentralización autonómica emprendido en nuestro país. De todas maneras, sus ideas aluden a una realidad –la federal estadounidense– que no puede ser directa y acríticamente trasladable a nuestro país.
Tres de las contribuciones recogidas en el libro aluden a diferentes manifestaciones de la innovación en la gestión de la Administración y de los servicios públicos. La cuestión se aborda, en términos generales, en el trabajo de Elaine C. Kamarck, “Administraciones públicas del mundo e innovación” (págs. 37-74), incidiendo en las diversas manifestaciones del fenómeno: profesionalización, digitalización, transparencia, mejora en la regulación, eficiencia y calidad de los gobiernos. De manera más detallada, el impacto de las nuevas tecnologías en la gestión pública se examina en los trabajos de Cary Coglianese, que se centra en el empleo de herramientas electrónicas para favorecer y facilitar la participación de los ciudadanos en la elaboración de las normas (“Internet y la participación ciudadana en la política regulatoria”, págs. 295-311), y de Sonia Royo Montañés, que examina las posibilidades y los avances realizados para introducir las nuevas tecnologías en la gestión y administración municipal en el Reino Unido (“La administración electrónica en las entidades locales británicas: ¿una estrategia válida para España?”, págs. 313-319).
Los sistemas de evaluación del rendimiento (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) y de la calidad de los gobiernos y la Administración pública se analizan en diversos trabajos, y se abordan en ellos la teoría y la práctica de la medición de la calidad y la evaluación del desempeño de la Administración Pública. A ellos se dedican las páginas de Stephen Goldsmith, “Herramientas estratégicas” (págs. 75-86); Harry P. Hatry “¿Qué indicadores han de ser tenidos en cuenta a la hora de evaluar el desempeño?” (págs. 109-122), y David N. Ammons “Sistemas de evaluación del desempeño y pruebas de evaluación correferentes” (págs. 123-139).
Dos trabajos tratan de un novedoso instrumento para promover la confianza de los ciudadanos en la gestión y administración pública de los recursos y mejorar su eficiencia y calidad: las denominadas “cartas de compromiso”. Como los trabajos de Winthrop Carty (“Cartas de compromiso: experiencias internacionales”, págs. 323-334) y Lourdes Torres (“Cartas de compromiso con los servicios: reconfiguración de la confianza en los Gobiernos”, págs. 335-355) ponen de relieve, se trata de una herramienta empleada con éxito en otros países.Entre las Líneas En España, se introdujeron formalmente en la regulación mediante el Real Decreto 1259/1999, de 16 de julio, por el que se regulan las cartas de servicios y los premios a la calidad en la Administración General del Estado, y constituyen uno de los pilares del Ministerio de Administraciones Públicas para promover la participación y colaboración ciudadana en la gestión y administración pública. No parece, sin embargo, que hasta la fecha hayan dado muchos frutos.
Por otra parte, casi la mitad de las contribuciones al volumen se refieren a diversos aspectos de la contratación pública, cuestión que tiene una buena introducción en los trabajos de Donald F. Kettl, “Gestión pública indirecta” (págs. 251-276), y del propio Savas, “La contratación externa de servicios públicos” (págs. 141-176). El importante cambio en la mentalidad de los gestores que las fórmulas de contratación pública introducen se subraya en el trabajo de Trevor L (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Brown, Matthew Potoski y David M. van Slyke, “Gestión de contratos de servicios públicos” (pág. 177-.191).
Todas estas reflexiones en materia de contratación pública resultan de lo más oportunas en nuestro país a la vista de la reciente entrada en vigor de la Ley 30/ 2007, de 30 de octubre, de Contratos del Sector Público.Entre las Líneas En ella se moderniza la regulación de la contratación pública, aunque está por ver el resultado de su aplicación práctica. Entre las novedades que incluye se encuentra el contrato de colaboración entre el sector público y el sector privado, pendiente en algunas de sus facetas del desarrollo reglamentario, pero que constituye una fórmula eficiente, flexible y competitiva para la gestión pública. Así lo ponen de relieve los trabajos de Sean Fitzpatrick, “Las colaboraciones público-privadas. Principales aspectos económicos y directrices básicas” (págs. 191-224), que las analiza desde una perspectiva más teórica, y de Gayle Allard y Amanda Trabant, “Las CPP en España: oportunidades y lecciones” (págs. 225- 249), que estudia la evolución de los instrumentos de colaboración privada en la financiación (o financiamiento) y provisión de servicios públicos en España (esencialmente para la construcción de infraestructuras viarias) antes de la adopción de la Ley 30/2007.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Finalmente, bajo el sugerente título de “Gobernando un Estado vacío” (págs. 277- 293), H (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Brinton Milward y Keith G. Provan aluden a la situación derivada de la contratación a terceros para la prestación de servicios públicos, especialmente de tipo social, que da lugar a un vaciamiento de las administraciones públicas. Naturalmente, el recurso a estas fórmulas de subcontratación tiene sus ventajas en términos de eficiencia en la provisión del servicio, pero suscita riesgos y problemas muy distintos de los que tradicionalmente planteaba la gestión pública directa.
Por otra parte, el título del libro coordinado por los profesores Cabrillo, Fitzpatrick y Gómez-Pomar resulta excesivamente reductivista de la interesante y variada temática que se contiene en sus páginas.Entre las Líneas En efecto, aunque muchas de ellas se dedican a la eficiencia de la Administración pública, otras muchas abordan la compleja temática de lo público y lo privado, y especialmente con el trasfondo de los límites a la provisión o prestación pública de determinados servicios. La temática recuerda al libro de Emilio Albi, Lo público y lo privado. Un acuerdo necesario (2000), que camina también por esa senda, de tránsito complicado, en el Estado social y del bienestar.
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