República de Weimar
Este elemento es un complemento a las guías y cursos de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y un análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] La República de Weimar (1918/1919-1933) es una expresión utilizada para describir al Reich alemán (Deutsches Reich) durante el período de después del final de la Primera Guerra Mundial y después de la disolución de la monarquía alemana hasta 1933 con el establecimiento de la Alemania nazi. Se refiere en primer lugar al nuevo estado federal, al gobierno constitucional y a la democracia parlamentaria que se reunió inicialmente en Weimar. El término también se refiere a un período cultural de la historia alemana asociado (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “associate” en derecho anglo-sajón, en inglés) con los dorados años veinte, el expresionismo y el auge de la cultura de masas. Se puede dividir en tres períodos: 1919-1923, la fundación de la República y la lucha interna; 1924-1929, la fase de estabilidad relativa; y 1930-1933, la fase de crisis económica y política.
Períodos y Elementos
Un Nuevo Régimen
Nota: Ver la entrada sobre Friedrich Ebert. Ebert fué presidente de la denominada República de Weimar desde noviembre de 1918 hasta su fallecimiento en 1925, Friedrich Ebert ejerció el poder desde su posición como principal figura del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD).
La República fue proclamada el 9 de noviembre de 1918 (razón ésta por la que se podría considerar que la República de Weimar comenzó su existencia en dicho año), después de que los trabajadores y las tropas del II Imperio Alemán (1871-1918) se sublevaran contra el gobierno a comienzos de ese año por negarse éste a entablar conversaciones que pusieran fin a la I Guerra Mundial. El emperador Guillermo II huyó del país y se formó un Gobierno Provisional del Consejo de los comisarios del Pueblo, integrado por una coalición formada por miembros del Partido Socialdemócrata Alemán, liderados por Friedrich Ebert, y del Partido Socialdemócrata Alemán Independiente (escisión radical del anterior), que contó con el apoyo del partido católico del Centro (Zentrumspartei). Este gobierno provisional fue el encargado de sofocar la revolución espartaquista, dirigida por Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, que en enero de 1919 intentó establecer en Alemania un Estado soviético como los bolcheviques hicieron en Rusia en 1917; tanto Liebknecht como Luxemburgo fueron asesinados, produciéndose desde entonces la definitiva separación entre los socialdemócratas y los grupos más radicales que formarían el Partido Comunista Alemán (KPD). La nueva Asamblea Nacional Constituyente se reunió en Weimar (Turingia) en febrero de 1919 y redactó una Constitución según la cual Alemania pasaba a ser una república federal democrática con dos cámaras parlamentarias, el Reichstag (cámara baja legislativa) y el Reichsrat (cámara de representación federal). Las medidas democráticas de la Constitución (sufragio universal femenino, representación proporcional, iniciativa legislativa popular) y otras de carácter social (jornada laboral de ocho horas) no estuvieron acompañadas de otras que hubieran supuesto una ruptura completa con la Alemania imperial: no hubo confiscación de las propiedades de los anteriores dirigentes, y los antiguos funcionarios imperiales (oficiales del Ejército, agentes de policía, jueces o maestros de escuela) se mantuvieron en sus cargos. Ebert fue elegido presidente de la República. El nuevo régimen hubo de hacer frente, también, a revueltas promovidas desde los sectores políticos derechistas: así, el llamado putsch de Kapp, organizado en 1920 por oficiales monárquicos desafectos a la República, hubo de ser sofocado por el gobierno.
LOS PROBLEMAS DE LA POSGUERRA
Nota: Ver la entrada sobre el Tratado de Versalles (véase un resumen y las condiciones plasmadas en el mismo). Las duras condiciones impuestas por el Tratado de Versalles (véase un resumen y las condiciones plasmadas en el mismo) de 1919 a la derrotada Alemania provocaron una oleada de protestas en ese país, como la manifestación captada en esta fotografía, que demandaba su revisión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
La I Guerra Mundial había originado numerosos problemas económicos, sociales y políticos a Alemania, la cual, además de tener que hacer frente a una elevada inflación y una gran deuda nacional, estaba resentida por las duras condiciones que se le impusieron en el Tratado de Versalles (véase un resumen y las condiciones plasmadas en el mismo), firmado en junio de 1919, que puso fin oficialmente a la guerra. Este acuerdo exigía el desarme del país y la entrega de cuantiosas indemnizaciones, en concepto de reparaciones de guerra, a los aliados. La moneda alemana se devaluó hasta límites insospechados (a finales de 1923, un dólar equivalía a 4 billones de marcos de papel), el gobierno se mostró incapaz de cumplir los pagos y la población sufrió las consecuencias de la crisis económica que se produjo.Entre las Líneas En enero de 1923, fuerzas francesas y belgas ocuparon la principal región industrial alemana, el Ruhr, alegando que Alemania no había satisfecho la reparaciones previstas.
EL RESTABLECIMIENTO TEMPORAL DEL ORDEN
Nota: Ver la entrada sobre Paul von Hindenburg. Von Hindenburg dirigió a los ejércitos alemanes en la I Guerra Mundial y fue el segundo presidente de la República de Weimar; Adolf Hitler ascendió al poder durante su mandato.
Gustav Stresemann se hizo cargo del control del gobierno como jefe de la amplia coalición formada el 13 de agosto de 1923 y consiguió estabilizar la situación del país.Entre las Líneas En 1924, los aliados facilitaron a Alemania el pago de las indemnizaciones a través del Plan Dawes, que establecía un calendario de entregas más realista.Entre las Líneas En octubre de 1925, Stresemann firmó los Tratados de Locarno, en los que Alemania reconocía las nuevas fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) occidentales establecidas en Versalles; los aliados retiraron sus fuerzas de ocupación y un año después Alemania fue elegida miembro de la Sociedad de Naciones (SDN, con cuarenta y cinco estados miembros iniciales, creada por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, tras la primera guerra mundial, duró hasta 1939, año que se inició la segunda guerra mundial), el organismo internacional creado para el mantenimiento de la paz mundial. Se implantó una nueva moneda, el reichsmark, sometida a un control monetario más severo y se inició una impresionante etapa de recuperación económica.
Aviso
No obstante, la economía seguía dependiendo de los préstamos del extranjero y el gasto público era excesivamente alto, mientras que las empresas obtenían pequeños márgenes de beneficios.Entre las Líneas En abril de 1925, Paul von Hindenburg sustituyó al recién fallecido Ebert y se convirtió, por tanto, en el segundo presidente de la República.
LA CRISIS
La depresión económica mundial (o global) iniciada en 1929 sumió a Alemania en una nueva crisis.Entre las Líneas En marzo de 1930, se hizo cargo del gobierno el canciller Heinrich Brüning, apoyado por los poderes extraordinarios con que contaba el presidente Hindenburg (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Brüning hizo disminuir el gasto público y firmó en la Conferencia de Lausana (Suiza) un acuerdo que redujo de forma extraordinaria el pago alemán de las reparaciones de guerra.
Puntualización
Sin embargo, la política deflacionista del canciller fue muy impopular y se vio obligado a dimitir en mayo de 1932. El desorden (trastorno) provocado por el caos económico fue aprovechado tanto por el Partido Comunista Alemán como por el Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo de Adolf Hitler (el partido nazi), de tendencias nacionalistas y antisemitas extremas.
Detalles
Las elecciones al Reichstag, celebradas en septiembre de 1930, convirtieron al partido nazi en la segunda fuerza política del país, y su popularidad aumentó a medida que empeoraba la situación económica. Los nazis obtuvieron la mayoría en el Reichstag en los comicios de julio de 1932. Los políticos conservadores persuadieron a Hindenburg para que situara a Hitler al frente del gobierno, creyendo que podrían tenerle bajo control dentro de un gabinete de coalición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Hindenburg nombró canciller a Hitler el 30 de enero de 1933. Éste no tardó en abolir el cargo de presidente y autoproclamarse Führer (‘conductor’) del III Reich, poniendo así fin a la República de Weimar. [1]
Reacciones
La ceguera ante el ascenso nazi afectó a la izquierda tanto como a los conservadores.Entre las Líneas En la Alemania de los años 20, los comunistas (por orden de Stalin) y la izquierda no comunista se negaron a defender a la frágil República de Weimar del asalto de la derecha. Los comunistas veían a los socialdemócratas como un riesgo mayor que los nazis; y los intelectuales de izquierda solo veían la hipocresía y la corrupción de los partidos tradicionales, a los que en realidad habrían debido apoyar. (1)
Constitución de Weimar
Nota: para más información detallada sobre la Constitución de Weimar, véase aquí.
La desaparición de la democracia constitucional bajo la Constitución de Weimar fue orquestada a través del ominoso uso de los poderes de emergencia y la legislación delegada. Esto ocurrió en una crisis económica sin precedentes en un país sin compromiso democrático, lleno de resentimiento y bajo una extrema fragmentación política.
La Constitución de Weimar no autorizó (ni prohibió) la legislación delegada.
Puntualización
Sin embargo, desde los primeros días de la República se aceptó, tanto en el ámbito académico como en varias leyes anteriores del poder legislativo (Reichstag), que en tiempos de crisis una ley aprobada con una mayoría de dos tercios (el umbral para la enmienda constitucional) puede transferir los poderes legislativos al ejecutivo. Se pensaba que el ejecutivo, libre de las inhibiciones de la legislación y de la política partidista, podía manejar (gestionar) mejor la crisis. Esto suena familiar.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Además, según el artículo 48 de la Constitución de Weimar de Alemania, el Reichspräsident podía aprobar decretos con fuerza de ley (refrendados por el primer ministro) en un estado de emergencia indefinido. Los poderes del Reichspräsident bajo el Artículo 48 también eran indefinidos y sin restricciones, ya que la ley que consagraba esta disposición constitucional nunca había sido adoptada. Este poder ayudó a la estabilización económica después de la Primera Guerra Mundial, pero también sirvió para deponer a los gobiernos de izquierda elegidos de varios Länder. A partir de 1930, este poder se utilizó para reemplazar por decreto una forma de gobierno parlamentario con un gobierno presidencial.
Dado que las elecciones no devolvían la mayoría al Reichstag, el enfermo Reichspräsident Hindenburg nombró canciller a Hitler el 30 de enero de 1933 (cuyo Partido Nazi en ese momento controlaba alrededor de un tercio de los escaños del Reichstag). El recién nombrado canciller pidió la disolución del Reichstag y nuevas elecciones el 5 de marzo de 1933. El Reichspräsident se comprometió. El 22 de febrero de 1933 emitió también un Decreto de Protección del Pueblo Alemán que permitía la censura, prohibía las reuniones públicas e introducía la custodia protectora. Antes de las elecciones, el 27 de febrero de 1933 se produjo un incendio en el edificio del Reichstag.Entre las Líneas En el decreto sobre el incendio del Reichstag (Decreto para la protección del pueblo y del Estado contra actos de violencia comunista que pongan en peligro el Estado) emitido el 28 de febrero de 1933, el Reichspräsident suspendió la protección de los derechos fundamentales.
Detalles
Las elecciones del 5 de marzo de 1933 se celebraron en medio de intimidaciones masivas y con todos los abusos autorizados por la legislación mencionada. La votación no dio la mayoría al Partido Nazi, pero Hitler obtuvo el 42 por ciento de los escaños.
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.El 23 de marzo de 1993 el Reichstag promulgó la Ley de Habilitación de 1933 (Ermächtigungsgesetz, la Ley para remediar la angustia del pueblo y del Reich). Para obtener los votos que necesitaba, Hitler podía confiar en aquellos conservadores que querían creer en sus promesas, mientras que otros estaban suficientemente aterrorizados por las detenciones de los diputados de la oposición. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). (Los arrestos fueron cruciales para asegurar el éxito numérico de la votación.) En principio, la Ley Habilitante se limitó a cuatro años, en lugar de los tradicionales seis meses.Entre las Líneas En ella se establecía que, además del procedimiento prescrito por la Constitución, “las leyes del Reich también pueden ser promulgadas por el Gobierno del Reich” y “pueden apartarse de la Constitución” siempre que no afecten a las instituciones del Reichstag y del Reichsrat. Estos órganos legislativos no fueron convocados y en 1934 la función del Presidente se fusionó con la del Canciller. Esta ley fue confirmada por plebiscito en 1936 con el 98,8% de los votos.
Revisor: Lawrence
Referencias
- Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2009. Microsoft Corporation, 2008.
Véase también
Espartaquistas
Putsch de Kapp
Tratado de Versalles
Tratados de Locarno
Paul von Hindenburg
Guillermo II
Bibliografía
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Alemania pagó las últimas reparaciones impuestas por el Tratado de Versalles en 2010.
Por rumores, he oído que los alemanes siguen bastante molestos hasta el día de hoy por la flagrante injusticia del tratado. Supongamos que a finales del siglo XX o XXI, Alemania, por la razón que sea, dijo “al diablo, no estamos acatando ese tratado ridículo y unilateral” y simplemente se niega a pagar más dinero para reparaciones. ¿Cuál sería la reacción?
Se me ocurre, por ejemplo: Entre 1919 y 1936, Alemania es pisoteada por Inglaterra y Francia.
Entre 1936 y 1939, la Segunda Guerra Mundial fue más limitada, probablemente terminando en la invasión de la URSS a Alemania para obtener ganancias fáciles.
Entre 1945-1990, Alemania no existe mucho como país, ciertamente no tiene ninguna libertad para objetar (las fuerzas de EE.UU. podrían simplemente irse y Alemania volvería inmediatamente a pagar o arriesgarse a la invasión rusa). Aunque no estoy seguro de que Alemania estuviera pagando esta vez.
Después de 1990, podría perjudicar un poco su relación con Francia, pero ninguna guerra saldrá de ella. La UE ha unido básicamente a los dos países. La Primera Guerra Mundial fue hace tanto tiempo que todos los que la recuerdan están muertos. La economía de Francia ya no dependía en un 90% de las reparaciones. Alemania es lo suficientemente fuerte para defenderse. La Alemania moderna tiene un gobierno similar al francés (democrático, relativamente pacifista). Demasiados temas han nublado las mentes de la gente desde la Primera Guerra Mundial, como la Segunda Guerra Mundial. Tantas razones.
Yo creo, nada.
La nación y por corolario, las corporaciones en la ley duran para siempre, a diferencia de la persona humana. Así que si los alemanes decidieron suspender el pago (que era simbólico, ceremonial y NO se reanudó hasta después de la reunificación) el contrato sigue siendo válido. Al igual que cuando Hitler suspendió los pagos en 1933, que tampoco comenzó una guerra. El verdadero problema era que el Reino Unido y Francia pidieron prestado para financiar la Primera Guerra Mundial y tuvieron que hacer pagos a los estadounidenses. No hay reparaciones, no hay dinero para los americanos, a menos que los americanos fueran generosos y permitieran el incumplimiento.
Dentro de cualquier nación industrializada hay una vasta burocracia y servicio civil que dura más que los gobiernos para impedir que los líderes hagan cosas estúpidas. Salvo cualquier tipo de purga o verdadera revolución (incluso algunas), el tratado es ley y las naciones respetan la ley. Es posible que en la historia se den casos de suspensión de la ley, pero a menos que el país esté completamente aislado del mundo y se liquide a toda la clase educada, los abogados y los funcionarios públicos recomendarán lo que es sensato e incitarán a los líderes a respetar los tratados. Si una nación quiere tener alguna conexión con su pasado, respetará los tratados y las leyes, aunque sólo sea de forma simbólica. La excusa más probable es que la reunificación sea demasiado costosa, así que “pagaremos más tarde”… quizás en los siglos XXI, XXII o XXIII. Después de todo, siempre se puede inflar la moneda, inventar excusas, etc., porque no está limitado por la vida humana. Y siempre se pueden emitir más bonos, una escalera de bonos inversa. Por supuesto, un demagogo puede ser elegido o convertirse en Primer Ministro o Líder Supremo o cualquiera que sea el título… pero el gobierno sigue vivo, mucho más allá de cualquier cabeza caliente o asunto del momento.
Una vez que todos los que se preocupan estén muertos y en la tumba, no más emociones o política, y la máquina burocrática del gobierno se haga cargo y pague sólo para mantener la buena voluntad… cuando 10 millones valgan 1 millón… pero se pagará.
¿Qué pasa si ella decide que tampoco siente que sus otras deudas son justas y están en mora?
¿Y si decide invadir Bélgica de repente? Abandonar un tratado de este tipo no aumenta las posibilidades de que vaya a dejar de pagar otras deudas de forma notoria.
En realidad, pagamos dinero a los EE.UU. por los créditos que usamos para pagar las reparaciones.
Los pagos de la reparación real terminaron en 1932.
Habría sido una estupidez detenerlo.
La República Federal es idéntica al Imperio Alemán en lo que respecta al derecho internacional y se ha hecho cargo de sus deudas y tratados internacionales.
Detener el pago perjudica su calificación crediticia, y sólo necesitamos mantener esa calificación AAA.
No creo que nunca haya sido debatido, más bien una rareza.
La IOTL fue básicamente cancelada después de la Segunda Guerra Mundial. Se acordó que Alemania no pagaría sus reparaciones de la Primera Guerra Mundial hasta que se reunificara – en ese momento, esto se consideraba extremadamente improbable, por lo que se consideraba equivalente a la condonación de la deuda. Cuando ocurrió lo impensable y Alemania se unificó, los papeles de préstamo eran en su mayoría artefactos históricos.
Si Alemania se niega a pagar su deuda de Versalles después de 1990, podría causar un poco de tensión, pero nada perjudicial. Para entonces, la mayoría de la gente estaba de acuerdo en que la cantidad de reparaciones impuestas a Alemania era injusta de todos modos.
Como se ha señalado, lo que sucede es que Moody’s, S&P y Fitches bajan la calificación crediticia de Alemania de AAA a AA+, tal vez a AA-, lo que hace que el costo del dinero sea mayor para el gobierno alemán (tenga en cuenta que estas firmas calificadoras bajaron la calificación de EE.UU. a AA+ porque la Cámara de Representantes discutió la posibilidad de negarse a elevar el techo de deuda).
Con una deuda soberana actual de 2,3T$, el golpe a la calificación crediticia de Alemania costaría más que la cantidad impagada (~190M$) en unos dos meses.
Del reenvío: El papel del partido único dentro del modelo totalitario es, de hecho, especialmente cuestionable en lo que respecta a la posición del líder supremo, cuyo dominio se asocia a menudo tanto a la práctica del régimen de partido único como al establecimiento de un sistema totalitario. Todos los casos clásicos de gobierno unipartidista han dado lugar a dictaduras notoriamente brutales. En cada uno de estos tres casos de gobierno totalitario de un solo partido hubo una secuencia común de desarrollos a medida que los movimientos revolucionarios tomaban el poder mientras sus líderes se movían para afianzar el dominio del partido único y también para consolidar su propia posición. Tanto Lenin como Mussolini gobernaron dentro de coaliciones nominales durante un periodo de tiempo (aunque sólo durante seis meses en el caso de Lenin) antes de que se eliminara la influencia de las organizaciones alternativas y los competidores potenciales. Pero, desde ciertos puntos de vista, el ascenso del líder a un dominio incontestable no representó tanto una victoria lograda a través del partido único como una victoria sobre él. Así, el triunfo de Mussolini fue el de líder del Estado más que el de jefe del partido, mientras que el partido que le ayudó a obtener el poder fue asignado cada vez más a un papel ejecutivo de nivel relativamente bajo. Con la consolidación del poder fascista, el trabajo del partido era sólo “conformarse, aplaudir y obedecer” (Mack Smith, 1993: 149). El partido nazi de Hitler conservó un mayor poder, pero lo vio dividido entre imperios burocráticos rivales encabezados por figuras como Göring, Goebbels y Himmler. Las relaciones entre el partido y el Estado eran un área de considerable confusión jurídica y el partido como institución nunca estuvo en condiciones de dominar el aparato estatal, que asumió al completo y (a diferencia de la experiencia soviética análoga) en gran medida intacto del régimen de Weimar.